Con una supuesta lucha épica entre Capitán América y Iron Man, se pretendió dar respuesta a un Batman vSuperman que amenazaba estremecer el universo cinematográfico de los comics. Lo que debió ser una sana competencia por el liderazgo, se volvió por un bando en la decepción del año que no tiene nada contento DC-Warner, y de quien se escuchan conflictos detrás de cámaras por una Liga de la Justicia que está por venir.

Lo sorprendente es que con algo tan básico como lo es Civil War, todavía es posible ganar la simpatía de la audiencia, la crítica especializada, y de paso seguir amenazando en seguir produciendo lo mismo. Porque no nos hagamos tontos, la fórmula Marvel sigue presente y mientras logre el objetivo de entretenimiento jamás querrá sorprender con algo que jamás hayamos visto.

Otra vez la dirección está en manos de los hermanos Russo, quienes son los encargados de flexibilizar el chaleco de restricción que tienen inherentes todas las propiedades de Marvel. Esta vez, han sido recompensados con elementos que son producto de años de desarrollo, y los mezclan de tal forma que aparentan ser algo novedoso. Su mayor cualidad ha sido resucitar al Capitán América del limbo de nuestra ignorancia y este es otro paso en su proceso de consolidarse ahora que Joss Weadon está fuera de Los Vengadores.

Persecusion-Civil-War

En esta ocasión el título de la película nos pretende vender un conflicto entre Iron Man y Capitán América, ocasionado por acuerdos entre las naciones que obligan el registro de superhéroes y aceptar seguir las órdenes de un consejo sancionado por la ONU, de lo contrario van a la cárcel. Tony Stark (Robert Downey Jr.) cansado de sus demonios internos, por supuesto que está a favor, pero Capitán América (Chris Evans) piensa que hacen lo correcto y que no deben de servir más que a su propio código de conducta. El detonador del conflicto es el descerebrado de Bucky Barnes (Sebastian Stan) y un villano aceptable que como siempre termina al final en desechable.

Fácilmente el Capitán América se pudo haber perdido entre tanta personalidad y a pesar de los cameos entre araña, hormiga, pantera y anexos, de todas formas se siente que es su película por ser quien ocasiona el conflicto. Es cierto que no siempre está presente en la pantalla, y muchas veces es opacado por la presencia de Robert Downey Jr, (lo cual es entendible), pero se le da el tiempo para tener un desarrollo con su amada Peggy Carter, un enredo sentimental y el dilema con quien es el verdadero amor de su vida: Bucky Barnes; nada más por eso todavía se le puede catalogar como una película de Capitán América, de lo contrario, esto parece más una secuela de los Vengadores.

Algo que agradezco mucho es la paciencia de los hermanos Russo a narrar su historia sin importar que se tengan largos periodos de tiempo sin ninguna pelea pirotécnica en la pantalla. Hasta se me hizo divertido escuchar el escándalo de la audiencia en la sala de cine cuando un personaje estaba conversando con otro. ¿En verdad ya no podemos soportar 5 minutos sin que explote algo? No es como si fuera la trama tan compleja para perdernos en ella. Aunque es cierto que muchos personajes y datos provienen de otras películas de la saga, tampoco es vital para comprender del todo las motivaciones de los personajes, porque aún con el breve tiempo se logra el objetivo de explicar lo que sucede.

Vision-Civil-War

Otro acierto es que la justificación del conflicto evoluciona sabiendo que este grupo de grandes amigos no se volverán enemigos tan fácilmente. Es entonces, que se utiliza otro detonante para que Capitán y Iron Man se destrocen. Y me gusto mucho que al final se desechará la idea de que el villano tenía planeado traer a vida soldados poderosos para aniquilar a los Vengadores. A cambio tenemos algo más personal que a pesar de todo funciona y por lo menos a mi me deja satisfecho.

Quizás la decepción es que las relaciones entre ellos no cambian, siempre están actuando como si se tratase de un entrenamiento. Y en cierto modo es entendible porque la bronca es entre los padres divorciados y no los hijos, pero las consecuencias de las batallas entonces no tienen el impacto que deberían; por más camiones llenos de gasolina explotando en sus caras, jamás se tiene un herido y cuando sucede algo de trascendencia, el perjudicado es un personaje que nadie le importa y el colmo es que su dilema se resuelve con tecnología.

Es obvio que este es un producto más para niños que ignorando la inspiración de los comics, solo utiliza el nombre para fines de mercadotecnia porque de trascendental solo queda la creación de dos grupos de superhéroes, que ante una amenaza grave no dudarán en unir fuerzas de nuevo. La falta de valentía para llevar a estos personajes a los extremos es terriblemente decepcionante y clara muestra que es un producto Disney/Marvel con una ambición reducida a querer seguir exprimiendo hasta donde se pueda con lo mismo de siempre.

HombreArana-CivilWar

Es por eso que resulta catastrófico la propuesta de DC quien se suponía ser el contrapeso a tanta cobardía de Marvel. Es una desgracia que el pésimo manejo de parte del director Zack Snyder destroce el potencial y seriedad de personajes icónicos que se merecían lo mejor. Pero existe algo que debo de reconocer de sus películas y que le faltó a Civil War, y eso se llama testosterona. Nadie puede negar que Batman demostraba hombría al matar criminales, o que Superman con su rabia desenfrenada llegó a degollar a un villano. ¡Eso es de hombres! El verlos golpearse sin cesar en una batalla que solo se detuvo al decir la palabra secreta. ¿Pero que tenemos con Civil War? Las mismas persecuciones de siempre con la cámara meneándose de un lado a otro y con los protagonistas sin derramar sangre. Un supuesto conflicto que se origina por un amnésico el cual con matarlo se soluciona todo. Por eso los comentarios de algunos que no aceptan que Civil War es una buena película, porque simplemente no los hizo sentir nada.

Pero por más problemas que pueda tener un sector de la audiencia de como quiere sus superhéroes, si bien pesados o light, es innegable que esta cinta está bien hecha. Duela a quien le duela tiene personajes definidos, una trama básica, escenas de acción y un clímax aceptable; sin caer tampoco en las exageraciones de querer alguna contribución al cine como lo busca el crítico Eduardo Marín. Que tiene errores ¡Por supuesto! Solo que no resultan tan desagradables como para cuestionar las motivaciones psicológicas de dos entes que reaccionan ante una palabra.

Civil War no es la perfección porque los hermanos Russo aún les falta desarrollar el aspecto épico requerido para este tipo de producción. Necesitan crear esa atmósfera de que estamos viendo un evento único, trascendental y no encuadrar sus personajes en un escenario tan desangelado como un aeropuerto, o terminar en un bunker en medio de Siberia. Por favor, si tienen el presupuesto al menos podrían mandarlos a luchar en la Luna. Quizás con el tiempo, un libreto más ambicioso y con contenido interesante, puede que nos sorprendan.

Es así, como Marvel continua con su reinado dentro del mundo del comic en el cine, con otra propuesta que hace lo necesario para ganarse a su público, la crítica y de plano segregar aquellos que buscan algo interesante.

Con una supuesta lucha épica entre Capitán América y Iron Man, se pretendió dar respuesta a un Batman vSuperman que amenazaba estremecer el universo cinematográfico de los comics. Lo que debió ser una sana competencia por el liderazgo, se volvió por un bando en la decepción del año que no tiene nada contento DC-Warner, y de quien se escuchan conflictos detrás de cámaras por una Liga de la Justicia que está por venir. Lo sorprendente es que con algo tan básico como lo es Civil War, todavía es posible ganar la simpatía de la audiencia, la crítica especializada, y de paso seguir amenazando en seguir produciendo lo mismo. Porque…
Con solo lo necesario y básico, de nuevo se logra crear un producto digerible, pero carente de ambición.

Evaluación Criticón

Dirección
Libreto
Actuaciones

ESPERO MI CHEQUE MARVEL

Con solo lo necesario y básico, de nuevo se logra crear un producto digerible, pero carente de ambición.