Comparto el sentimiento de muchos fanáticos que desaprueban el reinicio de una saga que apenas tiene una década de existencia en su versión fílmica. Es cierto que en el mundo de los cómics no es extraño volver a los orígenes de vez en cuando, Marvel y DC Comics lo acaban de hacer poco menos de un año con sus ediciones número uno en la mayor parte de sus propiedades. Entonces, ¿es justo exigirle a los dueños de los derechos que eviten tal truco cuando no hemos ni recorrido la mitad de la vida del arácnido?

Es cierto que los reinicios surgen de la necesidad de tener una nueva perspectiva del personaje, e inclusive ayuda a los escritores a crear posibilidades que de otra forma serían imposibles, ¿pero acaso también funciona para el cine con tan poco tiempo entre versiones? Aquellos niños que llegaron a ver Tobey Maguire como su héroe, ahora son adolescentes capaces de reclamar la alteración de lo que ellos consideran las historia del origen del superhéroe. Por eso me extraña la decisión de reiniciar todo como si nada hubiera pasado y si es así, por lo menos debes de tener lo suficiente para impactar a la audiencia, lo cual me temo que no es el caso.

Andrew  Garfield Spiderman

Me resulta inútil que se vuelva a relatar la picadura de araña y la muerte del tío Ben, es hasta cansado ver como los guionistas le agregan y que le quitan detalles que no afectan el resultado. No era tan difícil hacer lo que tantas series animadas han hecho e ir directamente a la cacería de supervillanos. Ya de plano, si les era imposible continuar la saga omitiendo la aparición de Gwen Stacy, pues les hubiera agradecido un breve montaje de cinco minutos con un toque de efectos visuales y una cámara girando para todas partes que ayuden a hacer el recuento emocionante. A cambio lo que tenemos es una película con algunas buenas ideas saboteadas por la terquedad de volver a contar la misma historia que ya conocemos.

Todo lo referente a la desaparición de los padres de Peter Parker, es nada más carnada para establecer una relación entre el adolescente con el Dr. Curt Connors (Rhys Ifans) y proveer de una buena dosis de diálogos a los tíos, que por cierto, no logran opacar en nada a las versiones de Sam Raimi. Ahora tenemos a un tío Ben que le falta presencia, todas las palabras que salen del actor Martin Sheen se las lleva el viento, luego los guionistas omiten la gran frase sobre responsabilidad como si con eso evitaran que uno sienta redundante la cinta. La pobre Sally Field como la tía May, bien pudo haber sido una licuadora con falda y nadie la hubiera recordado.

Uncle and May

Respecto al nuevo Parker, debo de advertir que mientras Tobey Maguire logra superar el drama de la muerte de su familiar con decencia, Andrew Garfield no sale tan bien librado en esos momentos de venganza que se supone debe de tener. Me fue difícil aceptar el impacto de su perdida o cualquier discusión que tuviera con su tía, algo tenía Maguire que aunque pareciera ridículo llorando en medio de un puente, al menos tenías su atención. Aquí Garfield funciona más como un joven huérfano despistado que sólo se vuelve emocionante cuando obtiene sus poderes, al menos el otro Parker era más divertido verlo como un ‘geek’ .

Ahora es el turno del villano, que después de tanto tiempo que insistieron los fanáticos, por fin hace su aparición el ‘Lagarto’ y hasta en una escena sale con la tan deseada bata de laboratorio para complacer a los puristas. Parte del debate en las redes sociales se ha centrado en su apariencia como si fuera lo más importante, olvidándose que es la interpretación del personaje es lo que cuenta. Con una motivación muy cercana al cómic, pero sin impacto en sus acciones o tan siquiera algún enlace emocional con Parker,  este resulta ser otro villano que pasará a la historia por lo desechable que resulta ser. Muy lejos queda del Dr. Octopus , que sigue siendo el indiscutible campeón del repertorio de villanos.

El Lagarto

Lamento el que este realizando demasiadas comparaciones, pero me son inevitables cuando se tiene como antecedente tres películas que hicieron un buen trabajo por establecer un mundo donde un hombre vestido en spandex puede surcar los cielos. El problema es que los tres guionistas no proponen nada nuevo que no hayamos visto, sólo se la pasan evitando caer en el plagio y para colmo contagian a un director que también  intenta de todo por distanciarse del legado de Sam Raimi. Es innegable el talento de Marc Webb cuando hace de las mismas secuencias del héroe brincando por los aires verdaderos momentos de asombro, que como me hubiera gustado que se propagara la mayoría del tiempo.

La película funciona mejor cuando representa los elementos que se ignoraron con Rami, que se supone debieron de estar al principio y que pésimamente se interpretaron en la tercera parte. Por supuesto que estoy hablando del Capitán Stacy (Denis Leary) y su hija, ambos reciben un mejor trato al ser parte integral de la mitología y no interpretaciones que pueden ser confundidas por cameos. Es cierto que la línea a seguir esta marcada con la reaparición de ambos personajes, es sólo cuestión de cumplirla, es por eso que a pesar de tal mala decisión de reiniciar todo, no es posible negar las posibilidades que se obtienen en la inevitable secuela. Por eso se me hace frustrante que se cierren las puertas con una defunción que lo único que trajo fue una interesante escena demostrando la inteligencia emocional de Gwen.

Spider y Gwen

Es triste que mientras el resto de los superhéroes estén trascendiendo con historias que ponen en duda sus habilidades, este arácnido se siga revolcando en su propia telaraña. Eso no quiere decir que sea una pésima película, a ratos tiene esporádicos destellos de grandeza que la hacen aceptable, pero por más que se sacude no me es posible quitarme la idea que esta es una producción que no tiene intenciones de trascender, si no servir de justificación para que SONY no pierda los derechos ante Marvel.