Crítica: Planeta 51

Imaginense que en un planeta extraterrestre un humano llegara en una nave, aterrizara en medio de un vecindario y en una epoca donde la inocencia de sus habitantes es parecida a la vida americana de la decada de los 50. ¿Suena interesante?

En teoría existia una historia que valia la pena contar pero que no cuaja por los personajes tan bobos que vuelven todo un aburrimiento. No se si a los niños tan siquiera les llame la atención ver una y otra vez la persecusión de un humano, que por cierto los habitantes temen por la gran cantidad de películas de terror que han visto sobre seres del espacio.

Todos se vuelve en una versión diluída de ET o de Monsters Inc sin el cárisma o momentos importantes que hagan la cinta memorable. Uno que otro detalle como un perro que tiene gran semejanza con la criatura Alien o un robot parecido a Wall-E no salvan a esta película de ser un aburrimiento.

Los diseños son de seres verdes sin chiste, caricaturezcos pero que no aspiran a lo complejo. En ningún momento Planeta 51 desea ser algo inovador, es otro producto más que recicla ideas pero que ni tan siquiera las puede desarrollar competentemente.

No toda serie animada puede revolucionar el género , pero por lo menos que logre mantenernos entretenidos. No había llegado a la mitad de la cinta cuando uno puede adivinar en que se va a terminar, no existen sorpresas, emociones o situaciones que inesperadas. Así como llegó Chuck Baker se fue.

Sólo los pequeñines pueden tolerar la cinta y encontrar divertidas algunas situaciones porque para los adultos nada más el chiste la antena en el humano (aunque vulgar) puede que les haga reír.

Han existido demasiadas películas que han elevado la calidad de las películas animadas y esta no es una de ellas, ojala por lo menos hubiera llegado a mediocre pero ni eso logra hacer.

Este es uno de esos filmes por lo que no vale la pena asistir al cine y mejor te esperas al estreno en DVD.

Calificación: 6

Un comentario

  1. Es sospechosamente parecida aun episodio de futurama en el que un planeta de robots teme a los humanos.

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