Lo más peligroso no son los lobos… es el desenlace.

Esta película es una lucha de expectativas y no tanto de sobrevivencia como nos hace pensar la publicidad con sus escenas de lobos acechando a los indefensos humanos en la tundra de Alaska. Serán decepcionados si piensan ver una carnicería cada cinco minutos, cuando existe una buena cantidad de tiempo dedicado a la camaradería de este grupo de hombres a los que las circunstancias les obliga a debatir sus respectivos motivos para vivir. Por eso tanta aceptación por parte de la crítica que encuentra algo más en la fórmula del sobreviviente de catástrofes.

Liam Neeson refleja en varias ocasiones el dolor del actor ante la tragedia que sucedió en su vida hace tres años. En una constante depresión, se encuentra al límite del suicidio laborando para una compañía petrolera en Alaska como «Terminator» de lobos salvajes que no dudan en atacar a los humanos. De regreso a la civilización, el avión cae en medio de la nada en una intensa escena digna de pesadillas y con quizás una buena idea para sobrevivir un siniestro de esta naturaleza: el extenderse acostado sobre la fila de asientos y amarrarse con los cinturones de seguridad.

Ottway es uno de los siete sobrevivientes que deberán luchar contra una feroz manada de lobos que no está alegre de tenerlos como invitados en su territorio. Es así como inicia una carrera contra el tiempo por huir al bosque, donde se supone que estarán a salvo, ya que existen nulas posibilidades de que lleguen a rescatarlos y al ritmo que los canes llevan, no quedará nadie para relatar la historia.

Los tan famosos lobos, víctimas de mala publicidad, son una exageración necesaria para que la película funcione. Si en verdad son tan agresivos, me hacen dudar de la capacidad de la humanidad para sobrevivir en aquellos tiempos de las cavernas, donde palos y piedras eran la mejor arma posible. Es así como los licántropos se vuelve en un villano necesario que el director Joe Carnahan no se limita a explotar con una buena cantidad de acercamientos y sonidos que enfatizan su naturaleza salvaje.

Conforme transcurre la película, se va haciendo evidente un patrón de eventos que dan a  conocer el desenlace a la mitad de la cinta, sólo falta que un mosquito salvaje llegue a ponerle punto final a uno de los siete afortunados que lograr superar la primera de tantas tragedias. Por lo tanto el libreto de Ian Mackenzie y Joe Carnahan, intenta salirse de la fórmula establecida, al otorgarle a cada uno de los personajes momentos de introspección sobre el valor de la vida y su fortaleza interior para continuar el calvario.Quien recibe la mejor parte es Ottway, con una buena dosis de cuestionamientos sobre la existencia de Dios, que es imposible negar que cada uno de nosotros hemos tenidos esos pensamientos.

Liam Neeson es un excelente actor cuando se trata de cargar con una gran angustia interior, sin caer en exageraciones o fastidiarnos con su inevitable pesimismo, el actor demanda nuestra atención y le da fuerza a los momentos dramáticos que el resto del elenco es incapaz de proveer. Por más que el libreto se esfuerza por cimentar las personalidades de los sobrevivientes, es inevitable que sólo estemos interesados en el destino de Ottway, eso no es malo, sólo que cuando las desgracias ocurren (y vaya que las hay), no son tan impactantes más allá del aspecto visual.

El desenlace es seguro de dividir al público al no ofrecernos una resolución al dilema que creemos que se nos había planteado. Es en esa transformación de ser la aventura de un grupo de sobrevivientes recorriendo el bosque, al ser un drama sobre la naturaleza humana, que no logra concluir un ciclo cuando empieza otro, por eso resulta ser inconcluso y lo peor es que se opta por la escena al final de los créditos para supuestamente dar a conocer el destino final de Ottway y volver a terminar con un signo de interrogación en nuestra frente.

Aún con tan grave defecto, vale la pena ver el filme por el simple hecho de que trata de ser diferente, tiene elementos interesantes sobre la vida, una bella fotografía de la tundra polar, además de tener unas dramáticas escenas que han de hacer fluir la sangre.