Del blog que puso la película en pinche y el pinche en película.

Del hospedaje de este blog, que como jode en reducir servicios.

Del país que exportó a la actual Miss Universo.

Y del creador de  “Como odio el 3D”.

Llega la historia de como los estudios de producción utilizan los éxitos de las personas involucradas, para vendernos los nuevos estrenos en cartelera.

Que una práctica esporádica para hacer publicidad de la calidad de los artistas se ha vuelto en una plaga que rellena todos los anuncios de publicidad con las frases: de los creadores, productores, directores. Y de lo que es el colmo, cuando no existe nada de que presumir se anexan como en caso de “Thor” : del estudio que te trajó “Iron Man”. En serio que no pueden dejar el espacio vacio, ponga una foto, rayas, colores, yo que se.

Ya no es suficiente atraer al público con una buena historia a través de un trailer que nos de la idea de que serán los 90 minutos más emocionantes de nuestro día. No, ahora somos testigos de diez segundos de letras gigantes anunciando que la película tiene como productor Guillermo del Toro y por lo tanto debe de ser una muy buena propuesta. Porque todo lo que hace ahora ya vende, pero cuando el pobre empezaba lo único interesante era su apellido que comparte con Benicio del Toro.

Ahora ya no es suficiente agregar a solo uno, ya hasta hacemos anuncios en volumen como lo es Hoop con los productores de “Mi Villano Favorito” y el director de “Alvin y las Ardillas”. Como si la combinación artística de ambos haya surtido efecto. Al final cuando vas a ver la cinta se vuelve en un fraude, porque no tiene nada que ver con lo pasable que fue la primera cinta y si lo fastidiosas que fueron las ardillas.

Cuando anexaron a Steven Spielberg en la primera cinta de “Transformers” llegue a imaginar que iba a ser un sueño hecho realidad. Por fin ser testigos de robots gigantescos que logran divertirnos por sus heroicas hazañas, y en cierto punto funcionó,  hasta que Michael Bay tomó el mando de los últimos veinte minutos de acción irreconocible ante los ojos. No sabía quien era quien o que era aquel. Tuve que investigar en que había contribuido Spielberg, hasta que resultó ser la escena de la niña parada enfrente de la piscina, observando a un Transformer surgir del agua.

He aprendido que no existe certeza de que un director, guionista o productor sea capaz de crear otro éxito. Ha no dejarme llevar por nombres que sólo indican que trabajaron en el proyecto y no que por eso sea un obra maestra. Que los grandes estudios en su afán por vender pueden hasta poner el nombre de sus madres  si eso hace que vayas a las salas de cine. Por eso es necesario tener un criterio que sea capaz de ver todas las piezas involucradas en la película y no sólo porque sea de la directora de Crepúsculo,  “La Chica de la Capa Roja” sea una explosión de romanticismo llevado al extremo.