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Con el reciente estreno de Iron Man 3 he encontrado un creciente número de inconformes que piden algo más que la repetitiva fórmula del villano aterrorizando la humanidad con otro malvado plan. Parece que hemos sido mal acostumbrados con calidad y después de TDK (El Caballero Oscuro) nada a sido igual.

Lo más cercano a una exitosa adaptación del cómic al cine fue Superman con el mítico Christopher Reeves. Desde entonces le siguieron una serie de secuelas de decreciente calidad dando entender que era un género pasajero difícil de reproducir. Con varias adaptaciones mediocres y unas que otras aceptables como Las Tortugas Ninja, El Cuervo y las primeras versiones de Batman, no fue hasta el exagerado éxito económico de Spider Man (2002) que los estudios cinematográficos redescubrieron una mina de oro la cual consideraban su producción en declive. Fue así que DC Comics vio con cierta envidia lo realizado por Marvel, se puso las pilas y lanzó una nueva versión del caballero oscuro que había sido maltratado con una serie de patéticas secuelas. Fue de esa forma que tuvimos Batman Begins, con un Christopher Nolan que marco una nueva tendencia a seguir y culminar con su épico e inigualable The Dark Knight (TDK).

Nolan

La sed de un nuevo y creciente número de cinéfilos que demandan un espectáculo que en cierta forma cumpla las leyes de la realidad pero sin olvidar sus raíces de fantasía, ha dado paso a una revolución de cine que necesita de una denominación como género cinematográfico. Lo que antes eran un estrenos tratados con desdén ahora se han vuelto citas obligadas al cine y en gran parte se lo debemos a directores que han llevado estos superhéroes a nuevas alturas: Sam Raimi, Christopher Nolan, Guillermo del Toro, Jon Favreau, Bryan Singer, Joss Whedon; son algunos nombres de quienes han contribuido a darle respeto a lo que antes era visto como exclusivo para niños.

The Dark Knight se puede considerar hasta el momento como el clímax de una revolución aparentemente inofensiva y con el sólo propósito de generar exorbitantes ingresos que alimenten al monstruo de Hollywood. Nos demostró que podía transcender con un guión inteligente que cuestiona algunas realidades del mundo, con un villano tan intrigante como mortal a la vez y que el sacrificio de un héroe lo llevan a niveles de dolor impensables para aquellos que dice proteger. Sin olvidar el ambicioso trabajo de un Nolan detrás de la cámara con el su uso del IMAX y con escena tras escena de esa magia que tanto presume el cine. Por eso nada ha sido igual después de Batman y en particular de TDK.

Snyder

Ni la tercera parte que tanto se anunció con bombo y platillo logró llevar al límite lo que hubiera sido una satisfactoria conclusión de una trilogía que presumía innovación, mas sin embargo se conformo con retornar a sus orígenes de historietas terminando en un final de princesa de cuento. Por eso en estos instantes en donde nos encontramos a la espera de lo que será la resurrección del icono del cómic, es apropiado meditar que será suficiente para una audiencia cada vez más acostumbrada a estos hombres que luchan por la justicia.

Los motivos de la Warner Brothers son conocidos. Después de Batman y Harry Potter no tiene nada para lograr romper récords en taquilla. Su campaña mercadológica es muestra de ello. Millones de dólares invertidos en todas las plataformas de comunicación para que tú estés enterado. Desde John Carter no había visto tanta desesperación por parte de un estudio para dar a conocer su producto. Claro que las circunstancias son distintas, en ese entonces estamos hablando de un fracaso anunciado comparado a la buena fama del nuevo Superman que ha logrado propagar con fotos, videos y uno que otro privilegiado escritor que ya ha visto la película.

Heath

Para estas generaciones la mítica figura de Christopher Reeve es más que un fantasma de actor que tuvo apariciones recurrentes en la serie de televisión de Smallville. Cualquier remanente que se tenga de una primera exitosa versión quedan sepultados por las desventajas tecnológicas visuales que existían en aquellos tiempos, aún cuando el factor de talento por parte de los actores y director sea de lo más destacable . El hecho de que se necesite una actualización nadie lo duda, es la capacidad de un nuevo equipo creativo lo que me tiene algo nervioso.

Será interesante ver este viernes si tenemos el inicio de una saludable competencia entre Batman y Superman. Es cierto que ambas sagas comparten algunas personas como el hecho de que Christopher Nolan es el productor, pero la carga de trabajo es para un Snyder que ha de sentir el peso del mundo encima. Le han dado el control de una de las propiedades más cotizadas y no en el mejor momento. Las expectativas que tiene el público no serán fácilmente satisfechas. Menos con la experiencia de que se tiene cuando al año ya estamos siendo testigos de al menos tres películas de superhéroes.

Superman

Con los rumores y las primeras críticas parece que estamos ante un buen reinicio. No espero que sea un jonrón, si lo es mucho mejor, pero no es su inevitable secuela a venir la cual no perdonaría el que no sea referencia de un excelente filme de historietas. Quiero ver una cinta donde no se vea limitado por un legado forzado con la ineptitud de guionistas que tienen miedo a crear lo nuevo y sólo siguen las instrucciones de ejecutivos de estudios cinematográficos para reciclar fórmulas aparentemente comprobadas para no perder dinero. En donde se logren romper las cadenas de las historietas para sobrepasar los límites de un héroe en la gran pantalla.

Por eso que estamos viviendo un después de Batman y un antes de Superman. ¿Quién ganará?