Uno podría pensar que el cine de Tarantino es de autor en su totalidad, y en parte es cierto, pero es bien sabido que durante toda su filmografía se encuentran hartas referencias hacia filmes de antaño y de serie B. Y no es sorpresa. Tarantino trabajo en una tienda de videos, con lo cual pudo ver y deshacer infinidad de títulos que a día de hoy le han convertido en un cineasta de un estilo propio y con múltiples seguidores alrededor del planeta, tanto es así que se puede dar el lujo de hacer lo que quiera. ¿Se lo merece? Si.

Si con su anterior trabajo ya había dado de que hablar, de forma merecida, con este su nuevo filme las cosas se pondrán muy candentes. Y es que Django Unchained, titulo original, podría ser la película que consolidara a Tarantino como un genio adelantado a su tiempo y un hombre con un talento fílmico sin precedentes, respaldado, claro esta, en años de cultura cinematográfica. No solo representaba un genero muy complicado, como lo es el Spaghetti Western, sino que denotaría la madurez de Tarantino. Habiendo visto su más reciente trabajo no me queda mas que aplaudir pero al mismo tiempo recriminar una obra sumamente audaz pero que nunca llega a ser tan redonda ni satisfactoria como uno podría esperar.

Django sin cadenas nos sitúa dos años antes de la guerra civil en Estados Unidos, donde la esclavitud y el racismo eran temas de cada día. La película comienza con un grupo de esclavos, donde se encuentra Django (Jamie Foxx) siendo trasportados como viles perros por los hermanos Speck. En su camino se toparán con el dentista alemán King Schultz, un estupendo Christoph Waltz, quien a su ves es un frío cazarrecompensas. Schultz y Django formaran una amistad y alianza que trasciende más allá de lo superficial. Por un lado darán caza a una pandilla despiadada de hermanos que matan negros y como consecuencia deberán lidiar con el rescate de la esposa de Django, Broomhilda (Kerry Washington). Lo que ambos personajes no saben es que deberán hacer frente a un despiadado y brutal enemigo como lo es Calvin Candie, Leonardo DiCaprio en un papel formidable, si es que desean recuperar a la hermosa Broomhilda.

La premisa es muy interesante y da lugar a esperar un espectáculo audiovisual imperdible y épico, y creo que se logra, aunque no en su totalidad. Tarantino hace homenaje al cine de Sergio Leone, es evidente, pero también al cine asiático, en especial a Kurosawa, y como consecuencia hace una mezcla de géneros que no queda nada mal, pero que puede llegar a decepcionar a algunos seguidores, en especial a los que esperaban un Western puro y original. Y si no estas familiarizado con el cine de Tarantino puede que te llevas más de una sorpresa y que no te la pases del todo bien. Por el contrario si eres fiel seguidor, la amarás. Tarantino demuestra un estilo único que hace que nunca pierdas el interés en sus historias y que te entretengas como niño pequeño. La selección de la música es hermosa y acertadísima, comenzando por los créditos iniciales, toda una delicia. La fotografía de Robert Richardson es impresionante, es probable que se alce con el Oscar, y la edición de Fred Raskin es demencial. Ni que hablar del montaje de sonido, de locos. Técnicamente es impecable.

En cuanto al apartado actoral poco le tengo que recriminar a Tarantino, siempre sabe elegir a su elenco y aquí no es la excepción. Foxx esta acertado como un maldito negro hijo deputa en Django, y Waltz y DiCaprio lucen sus dotes en la actuación de forma alucinante. Las breves, pero divertidas, participaciones de Don Johnson y Samuel L. Jackson son afortunadas y te harán reír más de una vez. Quizás el único personaje desaprovechado, a propósito, es el de Broomhilda. Llega a irritar por momentos, pero esta dibujado de tal manera que sea una víctima y nadamas . Si llegue a tener problemas con la película fue con el guión, y es que Tarantino abusa y se le va de las manos por momentos, especialmente hacia el tramo final. Excesivos diálogos y secuencias muy largas pueden llegar a desesperar al público en más de una ocasión, eso y la desafortunada duración de la película. Bien pudo contarse en dos horas a la perfección. Por fortuna Tarantino deja lo mejor para el final. Un baño de sangre y diversión que les hará salir con una sonrisa en el rostro.

Así pues creo que Django sin cadenas es un notable ejercicio fílmico impecablemente bien ejecutado y aunque peca de metraje y de situaciones innecesarias, como el cameo del propio Tarantino y la ida a la mina, sabe mantenernos a raya con secuencias de violencia y de humor muy bien desarrollado. No es el mejor trabajo de Tarantino, pero sin duda demuestra su enorme talento a la hora de contar historias que le apasionan de una u otra manera. Recomendable para los que gustan del cine diferente y de este señor. Por cierto, es obligatorio hacerse con el soundtrack. Sublime.

Uno podría pensar que el cine de Tarantino es de autor en su totalidad, y en parte es cierto, pero es bien sabido que durante toda su filmografía se encuentran hartas referencias hacia filmes de antaño y de serie B. Y no es sorpresa. Tarantino trabajo en una tienda de videos, con lo cual pudo ver y deshacer infinidad de títulos que a día de hoy le han convertido en un cineasta de un estilo propio y con múltiples seguidores alrededor del planeta, tanto es así que se puede dar el lujo de hacer lo que quiera. ¿Se lo merece?…
Notable ejercicio fílmico impecablemente bien ejecutado y aunque peca de metraje y de situaciones innecesarias

Evaluación Criticón

General

Recomendable

Notable ejercicio fílmico impecablemente bien ejecutado y aunque peca de metraje y de situaciones innecesarias