¿Acaso sufre de déficit de atención? Sí, usted quien lee esta crítica. ¿Piensa que no es capaz de seguir una sencilla historia de un niño que cayo de las estrellas? ¿Esta cansado de esperar tanto tiempo hasta llegar al explosivo desenlace? ¡No busque más! Zack Snyder tiene la solución a sus problemas con El Hombre de Acero.

Porque esperar es cosa del pasado, después de un parto tenemos una sesión política, insurrección y destrucción planetaria en menos de veinte minutos. ¡Que envidia para Dominos Pizza! Todo con la sutileza de un borracho manejando un autobús en medio de minas. Inclusive llegue a pensar que me quede dormido porque la secuencia de eventos se siente como si me hubiera perdido de algo. Pero no hay tiempo de pensar en cosas tan estúpidas, en estos tiempos es la acción lo que prevalece y la destrucción de Kripton demanda ser expedita porque han de seguir cosas mejores. ¿Verdad?

Jor-El

Es indiscutible que Zack Snyder tiene una cualidad visual insuperable. Estuve maravillado con sus grandes vistas de inicio a fin, aún cuando se repetían sus misma fórmulas una y otra y otra y otra vez. ¿Cuantas veces puedes ver a nivel piso una rayo de luz levantar una ola de polvo, agua, escombros o hielo? El hombre estaba consiente de la gran presión que representa Superman y teniendo todos los recursos a su alcance explotó al máximo sus talento, pero no le alcanzó. Cayó en el error de engordar su película con esteroides como si no tuviera un personaje digno de contar su historia.

He estado teniendo conversaciones con personas conocedoras del cómic y están entusiasmados por lo que han hecho con esta película. Es como si le hubieran dado vida a un insípido Superman, dándole un ángulo más serio, lejos del tono infantil y mucho menos familiar del que conocemos. Eso no lo discuto. Lo que me provoca tristeza es como lo sustituyen con una cantidad extrema de efectos visuales. Ni la ambición o escala épica me logra borrar el tedio que fue ver cada cinco minutos algo explotando, destruyéndose o desmoronándose en pedazos. ¿Que sería de esta película si no hubiera computadoras? Y no me quejo tanto por la calidad de los efectos que tienen hasta sus pequeños trucos muy interesantes, son emocionantes, pero cuando desde el inicio has sido expuesto a tanto espectáculo luminoso simplemente ya no funciona por más que destruyan media Metrópolis.

Zod

Varias personas me dicen que la vida de Clark Kent es aburrida, que no tiene el contenido dramático que lo empuje a tener aires de grandeza. Que como personaje no hace nada que valga la pena. Pues parece que los creadores de El Hombre de Acero están de acuerdo, porque en su intento de no ser redundantes con la historia del origen del superhéroe se brincan los aspectos de su juventud con escenas recordatorio (flashbacks) que funcionan más como capsulas informativas después de una escena acción. No estoy en desacuerdo con dicha técnica, se vale y hasta les reconozco el ingenio, pero la implementan de una forma torpe, como si se quisieran deshacer pronto de este lastre sentimental. ¿ Y saben que es lo peor? Que cuando por fin la película decide calmarse de toda su hiperactividad y llega a estas escenas por tan breves que parezcan o manipulativas, al menos son efectivas.

El libreto de Goyer es horrible para el personaje de Clark Kent. Lo convierte en un monstruo despreciable que quisiera exiliar a la zona fantasma. Primero lo envuelve en un aire emo donde su existencia es una desgracia, luego el pobre le ocurren una buena cantidad de tragedias, para terminar con un complejo de extraterrestre agresivo que no veo ninguna diferencia con alguno de los seguidores de Zod. El aspecto más preciado que tenía Clark Kent era su capacidad de ser humano a pesar de no serlo. El hombre pretendía ser un chico normal en un pueblo rural de Kansas, con amistades y padres que lo amaban. No era un vago exiliado que cuando se le prendía el foco decidió ser reportero con un título universitario de sepa donde lo saco. Lo peor es su extremada etiqueta de extraterrestre que de plano fastidia. No puedo porque soy un alien, no se si puedan confiar en mí, quizás me teman. ¡Ya basta! Entiendo esa necesidad de hacer las cosas más dramaticas, pero resulta difícil apoyar a esta persona.

Mama-Kent

Entrando en temas de actuación, considero que es de lo mejor que tiene que ofrecer, pero que se desperdicia por un ansioso director que no tolera personajes dialogando más de cinco minutos. Desde un calmado Rusell Crowe que emana la personalidad compasiva de Jor-El hasta el temible Zod que con su extrema violencia pretende arreglar los problemas de su mundo, ambos cubren ese requisito de hacer que la trama que gira alrededor del codex sea realidad. Tremendamente desperdiciados se encuentran Amy Adams y Kevin Costner, quienes aún con su natural carisma son reducidos a sombras de lo que son sus personajes. De seguro fue por el reducido tiempo de más de dos horas de duración que no alcanza y tenemos que conformarnos con descripciones genéricas, motivaciones superficiales y tragedia tras tragedia de la que tienen que ser rescatados.

Con el transcurso del tiempo llegamos al gran desenlace lleno de escombros, autos voladores, gente huyendo y edificios que han de tener minas de gas para que exploten cada vez que tiran al Superman. Es un ambicioso, pero hastiante clímax que hace de la invasión de los Vengadores como un juego de niños. La magnitud del evento es incomparable a lo hueco que resulta. Con sólo tres periodistas en una ciudad de millones que funcionan como repesentantes de la tragedia humana es un desperdicio de acuerdo al potencial que es el genocidio de la raza humana. Es entonces que ya no entiendo que era lo que se quería con esta versión. Por una parte quieren hacernos creer en la existencia de un Superman contemporáneo, haciendo énfasis en el realismo y por otra juegan con elementos tan exagerados por Snyder que se salen de propoción. Lo peor es la falta de consecuencias de tan descarada destrucción sólo cuando les conviene.

Prisioneros

Luego viene la acción más polémica desde que Batman supuestamente mató a Harvey Dent. Cuando tu protagonista principal realiza un acto innombrable y la audiencia a tu alrededor se ríe, es signo definitivo de que algo esta mal. Yo ya no sabía si lo que estaba mirando era comedia o tragedia. Los conocedores tendrán noción del fallecimiento del padre de Clark o de la importancia del acto cometido con Zod, pero para el no experto es ridículo como Superman grita en pantalla y no es tanto culpa del actor que hace lo que puede con lo que tiene, si no de esa falta de desarrollo que tiene el personaje que no permite exista empatía a lo que le sucede. De por si que el hombre esta tan alejado de la realidad y todavía lo hacen más extraterrestre con complejos incomprensibles para un humano, es entonces que tienes esas reacciones justificadas de incredulidad porque Clark Kent nunca se siente como una persona digna de nuestro apoyo, es más bien un fenómeno de la naturaleza.

La dichosa banda sonora de Hans Zimmerman que divide a la audiencia al ser menos rimbombante que el icónico himno de John Williams, es motivo de discusión entre quienes consideran ser una de las mejores cualidades y para otros decepcionante al catalogarla como el peor trabajo de su carrera. Yo me encuentro en el bando de quienes aprecian sus melodías, no serán estremecedoras o inovadoras con tabores tibetanos, pero son congruentes a lo largo de la cinta. Sigue una misma tendencia en donde aprecio que no se vuelva tan exagerado como lo que se ve en pantalla. Era imposible opacar al maestro Williams, de eso no hay duda, sin embargo es un aspecto positivo que recordare y seguiere apreciando en You Tube.

Metropolis

Si me pidieran describir el aspecto único que tiene esta película sería por su orgia de destrucción sin precedentes en donde Superman significa un juguete para un director muy dispuesto a gastarse millones de dólares en procesadores de ordenador. Con batallas tipo Matrix tirándole más al estilo de Transformers y sin la más minima piedad de los seres que habitan en la ciudad, en donde un beso en medio de la desolación reafirma que todo lo visto es una gran farsa y como punto final la desmitificación de un héroe que ahora tiene agallas, grita, llora, hiper ventila y es más extraterrestre que E.T.

Para finalizar. Mi crítica no debe considerada como un ataque a sus gustos o preferencias. Yo veo una película con deficiencias. Es elección de cada quien decidir como interpretar lo que ve en la pantalla. No me gusto del todo y lo digo sin tapujos. Tiene cosas positivas, esta decente para pasar el rato, hay momentos de auténtico asombro y hasta ternura, pero Snyder no se pudo controlar. Ese es mi coraje. El hombre metió el acelerador porque no confió en que la vida, historia y legado de un niño que cayó de las estrellas. No creyó en Superman.

¿Acaso sufre de déficit de atención? Sí, usted quien lee esta crítica. ¿Piensa que no es capaz de seguir una sencilla historia de un niño que cayo de las estrellas? ¿Esta cansado de esperar tanto tiempo hasta llegar al explosivo desenlace? ¡No busque más! Zack Snyder tiene la solución a sus problemas con El Hombre de Acero. Porque esperar es cosa del pasado, después de un parto tenemos una sesión política, insurrección y destrucción planetaria en menos de veinte minutos. ¡Que envidia para Dominos Pizza! Todo con la sutileza de un borracho manejando un autobús en medio de minas. Inclusive…
No me gusto del todo y lo digo sin tapujos. Snyder metió el acelerador porque no confió en que la vida, historia y legado de un niño que cayó de las estrellas. No creyó en Superman.

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No me gusto del todo y lo digo sin tapujos. Snyder metió el acelerador porque no confió en que la vida, historia y legado de un niño que cayó de las estrellas. No creyó en Superman.