Es difícil para mí odiar a morir una película: claro que existen algunas que no soporto ver, pero es raro que una película se gane mi profundo desprecio; el último caso fue para “Son Como Niños 2” donde Adam Sandler, sin hacer un esfuerzo aunque sea mínimo, propone una comedia con escenas y situaciones que no causan gracia y que han sido repetidas hasta el cansancio. Sandler simplemente no ofreció nada nuevo en su filme.

Pues bueno, poco más de un año después de esa infame película, que vi por perder una apuesta con Josh, las puertas de mi salón de la infamia han vuelto a abrirse para incluir otra película a este catálogo, pero colocándose prácticamente en la punta. Así es: puede sonar algo precipitado pero “Endless Love” de 1981, protagonizada por Brooke Shields y dirigida por Franco Zeffirelli, se ha convertida en mi película más odiada de todas.

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Es difícil saber por dónde empezar, pero lo haré con la historia: básicamente nos habla de la relación entre dos jóvenes de 17 y 15 años respectivamente llamados David Axelrod (Martin Hewitt) y Jade Butterfield (Brooke Shields) que viven un intenso romance que todos veían bien en su momento, hasta que eso empezó afectar los estudios de la chica, por lo que su padre decide ponerle fin a la relación entre ellos, pero eso es algo que David no está dispuesto a aceptar y llegará hasta las últimas consecuencias con tal de seguir con Jade.

Leyendo la trama así sin más, parecería más una historia genérica (de esas que abundan en los romances, sea comedia o drama), pero el principal problema de la película es el tono que tiene. La película está basada en el libro del mismo nombre escrito por Scott Spencer en 1979, que nos habla sobre la obsesión que una persona puede desarrollar sobre otra, trayendo terribles consecuencias. Pero esta película, no sé si por decisión de Zeffirelli o por lo productores, decide entonarlo todo en plan romántico, lo que provoca que las situaciones que deberían ser perturbantes se vuelvan más perturbantes aun, debido al tonito de la entrega.

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Ver a este chico incendiar una casa, espiar en la casa de la madre de su ex, o provocando la muerte del padre del mismo en un tonito que pretende ser romántico no solo resulta tonto, sino molesto. Este tipo no tiene nada que envidiarle a Jason Voorhees, Michael Myers o Freddy Krueger. Así es: esta película tiene más aspecto de slasher que las secuelas que tuvieron “Viernes 13”, “Halloween” y “Pesadilla en la Calle del Infierno”, y eso no sería problema si esto fuera un slasher, pero se supone que es una entrega romántica.

Las actuaciones y personajes tampoco ayudan mucho a mejorar la película: el nivel de subactuacion o sobreactuación llega a niveles tan alarmantes que no sabes si sentir pena, risa o coraje de lo que muestran en pantalla. Brooke esta tan nefasta como lo estuvo un año atrás en “La Laguna Azul”, mientras Martin Hewitt es el vivo reflejo de la exageración. Sus momentos de drama son lo peor sin duda de la película, y la química que tiene con Brooke es inexistente. Básicamente son ellos besándose, teniendo sexo y dedicándose palabras de amor que harían que Nicholas Sparks se avergonzara (y eso es llegar lejos). Al menos en “Crepúsculo” hay momentos donde se Edward y Bella hablan de otros temas, o desarrollan su relación (de manera pobre, pero lo hacen); pero aquí ni eso tenemos. Lo más cercano a una buena actuación vienen a un cameo de menos de 1 minuto de Tom Cruise (lo que uno debe hacer para comer), en una de sus primeras actuaciones.

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El único de los personajes que me levanto cierta simpatía es el padre de la chica, ya que es el único que parece actuar de manera correcta ante la situación (o por lo menos lo hace a veces); mientras que el personajes que mas desprecie viene siendo la madre de la chica: todo en ella son puras tonterías sin sentido para justificar el “amor” que hay entre los jóvenes.

Lo único medianamente bueno que esta película tuvo fue la canción del mismo nombre, con las voces de Diane Ross y Lionel Richie, que es de hecho una de las canciones más románticas que me ha tocado escuchar, pero aparte de eso, no hay nada más que decir.

“Endless Love” es una de las peores películas jamás hechas, mi nueva entrega más odiada, incluso más que “Son Como Niños 2”, pues esta al menos es comedia, que no causa gracia, que es repetitiva, y que es más grotesca que nada, pero al menos estaba programada para ser comedia. Esto está lejos de ser romántico, y pretende venderse como tal. Recientemente tuvo un remake que le fue igual de mal con la crítica, ¿es que es mucho pedir que las ideas de este libro (uno de los más aclamados, tengo entendido) sean bien puestos en la pantalla?

Es difícil para mí odiar a morir una película: claro que existen algunas que no soporto ver, pero es raro que una película se gane mi profundo desprecio; el último caso fue para “Son Como Niños 2” donde Adam Sandler, sin hacer un esfuerzo aunque sea mínimo, propone una comedia con escenas y situaciones que no causan gracia y que han sido repetidas hasta el cansancio. Sandler simplemente no ofreció nada nuevo en su filme. Pues bueno, poco más de un año después de esa infame película, que vi por perder una apuesta con Josh, las puertas de mi salón…
Es una mezcla de “Viernes 13” y cualquier obra de Sparks, así que ya saben que esperar.

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Es una mezcla de “Viernes 13” y cualquier obra de Sparks, así que ya saben que esperar.