2017 sera sin lugar a dudas un año inolvidable para Stephen King: de ser un autor cuyas obras eran cada vez menos tomadas en cuenta para adaptaciones al cine o TV, a tener dos de sus obras a ser adaptadas al cine (“La Torre Oscura” y “Eso”) y otras series para TV (“La Niebla” y “Mr. Mercedes”) o Netflix (“El Juego de Gerald”). Sin lugar a dudas, un año soñado para el autor nacido en Portland. Hablando del material del cine, me sorprende ver lo increíblemente diferentes que son ambas adaptaciones: mientras que “La Torre Oscura” fue destrozada por crítica y fans (fracasando en su intento de convertirse en una nueva franquicia cinematográfica), “Eso” resulto ser todo lo contrario; críticos la amaron, fans la amaron y ahora la expectativa es enorme para la segunda parte, a estrenarse en 2019.

Las expectativas sobre esta película eran enormes, tanto por ser la adaptación de una de las obras mas populares de King, como por el hecho de que varias personas aun sienten un enorme cariño a la mini-serie de los 90 que llevaba el mismo nombre y que fuera protagonizado por Tim Curry. Cuando tienes ese antecedente en contra, ¿como pudo entonces salir adelante tanto con la critica como los fans?

El primer punto a favor es la dirección de la película. Andy Muschietti, el elegido para llevar a cabo esta adaptación tras la salida un tanto polémica de Cary Fukunaga, demuestra un amor profundo a la obra en la que se basa la obra: cada escenario, cada personaje, cada momento de tensión parecería sacado del libro, aunque con algunas libertadores, obviamente. Por ejemplo, se decide cambiar la década de crecimiento de los niños: mientras que en la obra y en la mini-serie veíamos la etapa de los niños en la década de los 50, aquí se deciden por cambiar el tiempo a la década de los 80, lo que obviamente hará que muchos adultos, viendo la película, le pegue la nostalgia. Vemos posters a películas de esa década o referencias a videojuegos que hará a mas de uno recordar con cariño.

Las actuaciones son otro punto a favor de la película, de los niños principalmente. La mayoría de ellos apenas han cumplido los 15 años, pero han demostrado un talento natural para esta profesión y muestran una enorme química entre ellos, como si llevaran años trabajando juntos. No seria de sorprenderse que sigamos viendo a estos muchachos en otros proyectos a futuro. Destacaría principalmente a Sophia Lillis como Beverly y a Jeremy Ray Taylor como Ben.

El diseño de producción, la fotografía y la música se encuentran a la altura de la entrega. Benjamin Wallfisch, el encargado de la música, hace uso de un soundtrack que te puede poner a temblar, aunque también te puede poner a recordar algunos momentos agradables. Y la fotografía, a cargo de Chung-hoon Chung, se encarga de crear algunos momentos de verdadero terror en la película. La escena en la casa es particularmente tenebrosa.

Quizá no todo sea positivo en la película, ya que también posee algunos momentos no muy inspirados. Por ejemplo, aun y cuando menciono que la química entre los niños es muy buena, también es cierto que la inclusión de algunos personajes se siente algo forzada. Mientras que el grupo que forman Bill, Eddie, Bev, Richie y Stan se siente correcto, como que las inclusiones de Ben y Mike no se sienten de la misma forma, casi como si se les hubiera ocurrido sobre la hora. Ademas no todos los personajes se sienten bien desarrollados (salvo por Ben, Bev y Eddie), siendo Stan quizá el mas afectado en este asunto.

Como era de esperarse, algunos de los sustos usados en la película son los recurrentes “jumpscares” de la época actual: algunos se sienten realizados de forma natural, pero otros si se sienten demasiados anunciados. Y también esta la poca participación de Pennywise, el payaso bailarín (Bill Skarsgard); quizá era de esperarse, dado que la película decide darle protagonismo al Club de los Perdedores, pero al mismo tiempo le quitas algo de espacio para el lucimiento de nuestro payaso asesino favorito.

Y ahora hablemos finalmente de Pennywise: la verdad seria algo injusto hacer una comparación entre la interpretación que Tim Curry realizara a principios de la década de los 90 con la interpretación de Skarsgard en la película actual, ya que Skarsgard se encuentra con el primer gran papel de su carrera, mientras que Curry ya era un viejo lobo de mar al momento de aparecer en la mini-serie basada en la obra de King. Ambas son buenas actuaciones en su respectiva obra. Curry aporta la diversión  que el tono de la mini-serie implicada mientras que Skarsgard aporta el misterio que la película inspira. Quizá tengo mi problema con Skarsgard se debe mas a su diseño: podemos decir lo que queramos sobre el diseño que Tim Curry tenia en la mini-serie, pero al menos tenia un aspecto inocente, que hipnotizaría a cualquier niño a acercarse. Skarsgard tiene que lidiar con un diseño que causa terror, lo que hace que no suene creíble la cantidad de niños que ya ataco durando el transcurso de la película.

Pero en resumidas cuentas, estamos ante una muy buena película. Contra unos pronósticos poco alentadores y unas expectativas muy elevadas, “Eso” se erige como una de las mejores adaptaciones a una obra de Stephen King, un éxito poco común para el genero de terror, y ahora es cuestión de esperar a saber que medidas tomaran para la parte 2; ¿volverá a flotar Pennywise como lo hace ahora?

2017 sera sin lugar a dudas un año inolvidable para Stephen King: de ser un autor cuyas obras eran cada vez menos tomadas en cuenta para adaptaciones al cine o TV, a tener dos de sus obras a ser adaptadas al cine ("La Torre Oscura" y "Eso") y otras series para TV ("La Niebla" y "Mr. Mercedes") o Netflix ("El Juego de Gerald"). Sin lugar a dudas, un año soñado para el autor nacido en Portland. Hablando del material del cine, me sorprende ver lo increíblemente diferentes que son ambas adaptaciones: mientras que "La Torre Oscura" fue destrozada por crítica…
Una dirección formidable, unas actuaciones muy buenas y un amor declarado a la obra de King, hacen de esta obra una buena entrega.

Evaluacion Criticon

Dirección
Actuacion
Libreto

¡Todos Flotamos!

Una dirección formidable, unas actuaciones muy buenas y un amor declarado a la obra de King, hacen de esta obra una buena entrega.