Como ustedes sabrán, a menos de que hayan vivido debajo de una piedra los últimos cuatro años, el próximo mes de diciembre llegará a los cines de todo el mundo (literal) la séptima entrega de la saga espacial creada por George Lucas en los años 70´s; si, nos referimos a Star Wars. Y no es una película cualquiera ni mucho menos. Para bien o para mal estamos hablando de la película más anticipada en la historia del cine. No es broma. Podrá ser un tremendo éxito o un estrepitoso fracaso, en cualquiera de los dos casos marcará un antes y un después en esa maquinaria gigantesca que es el séptimo arte. Al menos el comercial, el taquillero. Aquél que arrastra masas y genera ingresos monetarios inverosímiles. Star Wars es Star Wars y muchos serán testigos de un contraataque de marketing publicitario como nunca antes se ha visto. En ningún medio. No por nada se ha convertido, en poco menos de dos meses, en la película con mayor recaudación en preventas (para las entradas de medianoche).
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Se que mucha gente no ha visto Star Wars, o han visto únicamente las precuelas, y no sienten ese “amor” por la saga. Personalmente fui atrapado a una edad muy pequeña (mi hermana mayor era fanática) y desde entonces he sentido una terrible fascinación por todo lo que rodea al universo y a la mitología que Lucas creó y que con el paso del tiempo ha tenido un impacto profundo y trascendente en la cultura popular. Ríos de dinero han corrido en el nombre de Star Wars desde su estreno hasta nuestros días (libros, cómics, videojuegos, juguetes, accesorios de ropa, etc), y eso solo es una muestra del enorme cariño que millones de personas y generaciones (padres-hijos) han vivido y sufrido a lo largo de los años. Es por ello que en Cinéfilo Criticón nos hemos dado a la tarea de iniciar un breve, pero muy profundo, viaje crítico analizando las seis películas que componen la travesía de la familia Skywalker.

Por una parte me duele en el alma hacer una reseña de las temidas precuelas, debido principalmente a que destruyeron casi por completo el mito que se había formado con la saga, pero también es entendible incluirlas porque de una u otra forma componen la historia completa que Lucas quiso contar. Otra duda que igualmente me traía dolores de cabeza era el orden en el cual reseñaría las películas. Pensé seriamente iniciar con la trilogía original (Episodios IV, V y VI) para posteriormente sufrir las precuelas (Episodios I, II y III), pero luego caía en la razón de que debía ser en orden cronológico pues fue así como Lucas contempló su historia. Una tristeza a decir verdad pero es lo que hay.

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Así pues, acompañenos durante los próximos días hasta el 18 de diciembre revisionando las seis películas que componen una de las sagas fílmicas más queridas (y odiadas) en la historia del cine. En menos de un mes conoceremos si la larga espera que supone El Despertar de la Fuerza habrá valido la pena, sobretodo si tomamos en cuenta que hace diez años vimos en cines la última aventura que se desarrolló en una galaxia muy, muy lejana. Ojalá Daniel Fleetwood (el fan que falleció a causa de cáncer pero que pudo ver el Episodio VII) nos hubiese dicho si J.J. Abrams cumplió la titánica labor de volver a enamorar a millones de fans de la trilogía original y reivindicar a Lucas por el pecado tan grande que cometió en sus fallidas precuelas. Pronto lo sabremos. Lo que si es cierto es una cosa: Fleetwood se ha unido a la Fuerza y desde dónde se encuentre confiará en nosotros para ocupar una butaca el próximo 18 de diciembre y presenciar la película más importante de este siglo, o la más decepcionante.