Grandes secuencias del cine: Parte 6

Ya había pasado un tiempo desde que mi compañero Cristóbal publico el último post en referencia a las secuencias del cine que muy a nuestro gusto, cortesía de PinchePelícula, consideramos trascendentes y sumamente importantes en la historia de la cinematografía. Ahora me toca el turno de seguir con este divertido articulo y de paso compartir con ustedes, nuestra comunidad, cinco secuencias más que seguramente les resultaran muy conocidas, en el caso de que ya las hayan visto, y por el contrario, si no, les darán ganas de tener un visionado. Generalmente trato de seleccionar escenas que se encuentren en el idioma original, pues es su esencia, pero también es probable que parte de ustedes aún no dominen a la perfección el inglés y es entendible. Traté de seleccionar secuencias sin alto grado de gramática ni de dicción. Sin más demoras, disfruten.

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El Padrino

El Padrino

 

“Yo creo en América”

La secuencia inicial de la que muchos consideran las mejor película de la historia, yo no me atrevería a decir semejante cosa, es una muestra impresionante y admirable de recrear una historia que fundamenta toda su trama en poco más de cinco minutos. La familia, así de simple. Mario Puzo, escritor del libro y también guionista de la adaptación fílmica, y Coppola, mítico director, forman una dupla inigualable que da cátedra a lo que significa tener visión y audacia. Retratar a la familia Corleone, italianos que llegaron a América para una nueva vida, suponía un reto tremendo pero en manos de estos genios y con la inclusión de Gordon Willis en la fotografía y de Nino Rota en la música, nada podía salir mal. Pocas veces una película reunió a tanto talento trabajando para el desarrollo de una historia.

La secuencia que seleccione refleja todo lo que subraye en las primeras líneas: la familia. Antes de ver el primer cuadro podemos escuchar la música de Rota al mismo tiempo que aparecen en pantalla los primeros créditos. Todo se va a negros. Aparece una voz que bien podría estar en off hablando sobre América pero apenas termina esa frase vemos la primera imagen de la película: un hombre de unos cincuenta, quizás cuarenta años. Apellida Bonasera y pareciera que nos esta contando, a nosotros público, la tragedia que le sucedió a su hija. Sin que lo percibamos la cámara comienza a moverse lentamente hacia atrás en un movimiento llamado Dolly-Back pero que esta puesto sobre una “pluma” dando el efecto como si fuese un zoom hasta finalmente quedar el cuadro quieto en forma de Overshoulder de una persona que no sabemos quien es. Finalmente Bonasera nos dice que es El Padrino y que vino con él buscando justicia y lo que eso signifique. Vemos finalmente a El Padrino en la piel de un formidable Marlon Brandon e inmediatamente quedamos atrapados en esta obra maestra.

El hecho de que la fotografía este en tonos muy negros no es un error sino por el contrario es la propuesta de Willis y Coppola al retratar la dualidad no solo de El Padrino, su casa y de quienes lo rodean, sino de retratar la atmósfera que se verá en toda la película. Hombres sumidos en tinieblas que guardan un monstruo interior pero que al mismo tiempo forman parte de una familia con lazos de sangre que no permitirán que nadie les haga daño. Si te gusta el cine es obligatorio ver esta película.

 

Atrapado sin salida

Atrapado sin salida

 

 

Escape hacia la libertad

Alguien voló sobre el nido del pájaro, traducción más acertada al título original “One Flew Over the Cuckoo’s Nest” es una de esas películas que muy probablemente desconozcas, a pesar de haber ganado el Oscar a mejor película, pero que debes ver de inmediato. Basada en la novela del mismo nombre escrita por Ken Kesey y dirigida por el talentoso director Miloš Forman, esta historia sigue la horripilante travesía que un hombre “loco” vive al ingresar a un hospital psiquiátrico para cumplir una condena que le ha impuesto la ley. A los primeros minutos sabremos que no esta loco, simplemente se hizo pasar por uno para no ir a la cárcel. Lo que el pobre personaje, interpretado por el monstruoso Jack Nicholson, desconoce, es que la cárcel hubiese sido un lugar mucho mejor.

SPOILER La escena que he seleccionado es el final, por ello si no la has visto te recomiendo que no sigas leyendo o si decides hacerlo ya estás advertido. El personaje de Nicholson, debido a su divertida personalidad, acabará por transformarse en un padre y amigo para todos los pacientes que viven ahí, situación que no alegrará a la terrible enferma Ratched, interpretada correctamente por Louise Fletcher. Para cuando Murphy (Nicholson)) haya cambiado la vida de todos y por consiguiente hacerles saber que son libres y no están “enfermos”, el propio hospital se encargará de matar a Murphy. El Jefe, interpretado por un carismático Will Sampson, el mejor amigo de Murphy, al no poder verlo en la condición en la que lo dejaron decide tomar el mejor camino: ponerlo en libertad espiritual. Y él por lo consiguiente, tomando un consejo que Murphy le dio días atrás, decide escapar de la prisión en una de las secuencias más inolvidables del séptimo arte.

 

WALL-E

Wall-e

 

 

Danza en el espacio

Una de las mejores películas de animación que vimos en la década pasada es sin duda alguna WALL-E, una creación de Pixar-Disney que conquistó a todo el mundo y con justa razón. Una crítica justificada a la humanidad misma y hacia donde nos dirigimos. Una historia de amor verdadero entre dos robots que no cae en ningún cliché y que cobra vida en pantalla de una manera pocas veces vista. Un homenaje al cine mudo y a la ciencia ficción que los dejará con una sonrisa en la boca.

La secuencia que escogí es quizás la más hermosa de la película y representa la consumación del amor entre nuestro pequeño protagonista y su amor soñado, EVE. Un canto poético hacia una de las cosas más hermosas que el cine nos ha podido dar: un baile en el espacio, pero no cualquier baile, una danza. Una danza del amor que hace que nuestro corazón se destroce y que nuestro cerebro reflexione en lo más básico: Si dos robots se pueden amar y expresar sentimientos, ¿Por qué nosotros no? Uno de los más grandes logros no solo de Pixar sino de la animación en concreto y una de las joyas más queridas de la cinematográfica. Si aún no la has visto estás a tiempo. Será una experiencia única e inigualable.

 

Apocalipsis Ahora

Apocalipsis Ahora

 

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La cabalgata de las Valquirias


Otro clásico de la cinematografía que será recordado por innumerables escenas pero es quizás la que seleccione en esta ocasión la que más quede grabada en tu cabeza. Basada en el libro El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad y adaptada por Coppola a la guerra de Vietnam, cuando en el libro la historia se desarrolla en África. El motivo era la reciente herida que la guerra de Vietnam, una de las más espantosas e inservibles en la historia de la humanidad, había dejado en todos los americanos que peleaban y morían sin saber el porque.

La historia trata de la búsqueda, aunque en realidad debería ser cacería, del Coronel Kurtz (Marlon Brando) el cual se ha vuelto completamente loco, víctima de los horrores de la guerra. Es así como un soldado, interpretado por un formidable Martin Sheen, debe ingresar más allá de los límites vietnamitas para “jubilar” a Kurtz. La secuencia que les traigo es el tan conocido ataque aéreo, aunque debería llamarse masacre, por parte del ejército americano a un pequeño poblado vietnamita al mismo tiempo que en las altavoces de los helicópteros suena el tema compuesto por Richard Wagner y que forma parte de la tetralogía El anillo del nibelungo. Una partitura acojonante que hace predecir el horror que esta a punto de caer sobre los pobres vietnamitas.

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El Bueno, El Malo y El Feo

El Bueno El Malo y el Feo

 

Duelo Final

Hablar de Sergio Leone es hablar del Spaghetti Western, de las tan conocidas películas ambientas en tierras inhóspitas como el lejano Oeste. Dicen que es el único género puro del cine ya que no partió ni tomo partes de ningún otro. La última película de la llamada “trilogía del dólar”, que esta compuesta por Un puñado de dólares, Por un puñado de dólares más y por esta, El Bueno, El malo y El feo; es una oda cinematográfica que debería enseñarse en todas las escuelas de cine. Quizás no toda pero el desenlace es obligatorio.

Tres pistoleros, cada uno con una personalidad narrativa espectacular, deberán pelear a muerte por hacerse de un tesoro escondido en un cementerio abandonado, esto durante la guerra civil americana. La escena comienza cuando El bueno (Clint Eastwood) y El Feo (Eli Wallach) están en el cementerio, en la supuesta tumba donde se encuentra el tesoro. Justo en ese momento hace su aparición El Malo (Lee Van Cleef) para reclamar su tesoro. En ese punto de la película, a quienes ya la han visto, sabemos que El Bueno es el único que conoce la ubicación de la tumba, así que toma una piedra y escribe debajo de ella el nombre de la tumba donde esta dicho premio. Pero para tener esa piedra primero deben enfrentarse en combate a muerte y el vencedor tendrá el tesoro. La música de Ennio Morricone luce más épica que nunca y la edición de Eugenio Alabiso y Nino Baragli es de dioses. Clásico del cine que amarás toda tu vida.

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