`Hermanos por siempre’, los lazos de la sangre

Hablar de películas basadas en hechos reales, como si esto mismo significara algo importante a la trama en si, me resulta molesto, pues en la mayoría de los casos, los involucrados se apoyan en eso para tratar de trasmitir emociones encontradas en el publico y provocar las lagrimas fáciles. Digo, tampoco es que este mal, a fin de cuentas el cine como medio audiovisual se presta de muchas maneras para trasmitir historias verídicas a personas que ignoraban su existencia o que tal hecho hubiese ocurrido.

La historia que nos compete esta basada en los trágicos sucesos que ocurrieron en Massachusetts, Estados Unidos, en 1980, cuando un hombre inocente es acusado de homicidio y sentenciado a cadena perpetua. Ante ese injusto suceso, la hermana menor del acusado, Betty Anne Waters, decide estudiar Derecho y entrar a la escuela de Leyes para así poder defender, ahora como abogada, a su hermano y demostrar que es inocente. Hilary Swank da vida a Betty, y Sam Rockwell, quizás uno de los actores mas infravalorados de la actualidad, cuando en realidad es de los mejores histriones de su generación, da vida al hermano acusado, Kenny.

La historia como tal es potente y promete mucho, es quizás por ello que la decepción es grande cuando vez que todos los elementos que el director Tony Goldwyn tenia a su alcance se ven echados a la borda por tratar de llevar una narrativa sencilla y sin ninguna complicación, cuando en realidad tenia para usar un poderoso drama y sacarle mucho mas provecho a sus actores para que estos mismos se lucieran. Mas si tienes en tu reparto actores de lujo como Minnie Driver y Melissa Leo, los cuales salen sobrando y no aportan nada a la trama. Una lastima.

Conforme la película avanza, entrelazando de manera incorrecta flasbacks de la infancia de los protagonistas, con los sucesos que ocurren en tiempo presente, se nota un cansancio y una falta de ritmo increíble, tanto que el espectador pudiese llegar a perder el interés, principalmente porque no sucede absolutamente nada. Para cuando finalmente nos encontramos con el clímax o el punto de interés que hará que el acusado tenga posibilidades de salir libre, uno como espectador ha perdido la simpatía que nos cautivo los primeros minutos.

Goldwyn cae en el lastimoso error de contar una historia como simple anécdota, plana y sin ningún conflicto. Un error si me preguntan, pues si quería hacer una simple anécdota bien pudieron realizar un documental, el cual, por mucho, es mas realista y tiene mas impacto en historias verídicas. Ni la sobreactuación de Swank ni el buen trabajo de Rockwell logran, a final de cuentas, salvar un producto que se hundió en su falta de talento y de atrevimiento. Pudo haber sido un drama memorable y emotivo, pero se quedo en un frio intento. Un intento que queda mas en evidencia al ver como escenas con una alta carga dramática son desperdiciadas, como el tramo final.

Si te gustan los dramas carcelarios, es mejor que te abstengas, pues quizás quedes con un mal sabor de boca ante esta malograda historia de amistad, amor y lazos familiares que pueden combatir la injusticia de nuestra sociedad. Mejor ver relatos mas serios y que le dan mil vueltas a este tibio ejercicio, como lo son Cadena perpetua (1994, Frank Darabont), En el nombre del padre (1993, Jim Sheridan) y Huracán (1999, Norman Jewison).

[xrr rating=2/5]

3 comentarios

  1. Bueno en lo personal a mi gusto muchísimo la película, no solo porque muestra el sistema de justicia de Estados Unidos, sino porque nos muestra que cuando amas a alguien eres capaz de hacer muchas cosas. Opino muy diferente que quien escribió el articulo, que lastima, tal vez no vió bien la película.

  2. Hola Caro, tu opinión es muy respetada e interesante. Al final del articulo enliste tres películas que podrían interesarte, te recomiendo que las veas

  3. ok, seguire la recomendacion! muchas gracias

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