Creo que alguna vez han llegado ver esas escenas en donde un paciente esta a punto de morir e inmediatamente los doctores inician labores de resucitación con un defribrilador. Pues eso era lo que sucedía con cada minuto de esta película. Es como un paciente moribundo en donde a ratos se muere, para luego revivir con escenas de efectos especiales ocasionadas por las fantasías lunáticas que tiene Walter Mitty.

Me he tomado el tiempo para pensar el porque de mi aburrimiento y fue hasta que converse con Josué que me proporcionó la respuesta: ‘Walter Mitty’ es irrelevante. Se construye sobre un positivo mensaje de disfrutar la vida al máximo, para envolverlo en subtramas llenas de clichés que sabes en donde terminan desde el momento en que se presentan.

WalterMitty

El libreto de Steven Conrad se encarga de presentar dilemas para el personaje de Walter Mitty, sin ninguna urgencia para resolverlos. Es por eso que la película resulta ser extensa y a ratos aburrida, luego me deja con la duda de que es lo que pretendió ser. Por un lado quiere ser cómica con los viajes al cerebro, por otro un romance con la bella Cheryl (Kristen Wiig) y hasta un drama con traumas que resolver. Este último es lo único que medio funciona entre tantas distracciones y que bien pudo haber hecho de este filme algo más interesante. A cambio tenemos que pasar el tiempo con absurdas situaciones con el administrador de transición de la revista Time, en vez de conocer más los detalles de la personalidad de Walter.

Es irónico que después de tantas comedias al actor y ahora también director de esta cinta, no se le el arte de hacer reír. En dos ocasiones logró extraerme una sonrisa. La primera involucra una parodia a Benjamin Button y la segunda el comportamiento de los agentes de seguridad en un aeropuerto. Lo peor es que el propio Ben Stiller interpreta a Walter como otro personaje parco, de esos que le encantan tanto y que recientemente se han vuelto una constante en su carrera. No se si es su estado de animo, su personalidad o de plano ya no tiene rango actoral, lo único que les puedo decir es que ni en las entrevistas se ve alegre.

Cheryl--y-Walter

Lo positivo radica en un mensaje que hasta eso no es taladrado en nuestra mentes y tiene una razón de ser para el personaje de Walter Mitty. Inclusive las fantasías llegan a justificarse como una aviso del subconsciente a salirse de la monotonía impuesta por un hecho traumático de la juventud. Pocas historias pueden valerse de tal herramienta y es una lástima que no se hayan utilizado al máximo con más imaginación de por medio. Con loqueras que van desde ser un pretendiente alpinista, rescatar animales o luchar con tu jefe con todo y efectos visuales (que por cierto, Seth MacFarlane con su pollo y Steven Griffin han explotado al máximo), estás ilusiones sólo gastan dinero en efectos visuales, nos despiertan un poco e inflan los minutos; en una de por si, larga película.

El viaje de autodescubrimiento incentivado por circunstancias absurdas, como el que no se encuentre una fotografía, nos lleva a conocer lugares como Groenlandia, Islandia y supuestamente los Himalayas. Todo esto nos trae escenas auténticamente bellas, en donde resultan hasta inspiradoras para quien quiera aceptar el mensaje. Aquellos que busquen más contenido o complejidad en la vida de Mitty, se quedarán esperando y lo único que verán al final serán comerciales de NatGeo, un malentendido resuelto con una conversación y una breve crítica a la destrucción de los medios impresos debido al internet.

Sean-O'Connell-y-Walter-Mitty

Quizás hubiera sido más receptivo con una reducción de al menos 15 minutos en la duración del filme, porque siendo sinceros existe demasiado relleno que no me mantuvo con interés. Se tenía con que y se que muchos perdonaran la serie de clichés que la dirección de Stiller intenta planchar con nuevos enfoques menos dramáticos, pero nunca llego a sentir que la película valió la pena como un todo.

Voy hacer hincapié que la película no es mala y cae en el terreno de lo regular. También estoy consiente que a muchas personas le ha resultado ser una agradable experiencia por el mensaje digno de ser propagado. En lo personal me quedo a deber con su falta de contenido que me dejo aburrido la mayoría del tiempo. Quizás ustedes encuentren detalles que logren justificar tanta desviación de la moraleja principal.

El mejor deseo que tengo es que Stiller haga caso de su propia película, se meta al mar lleno de tiburones y llegarlo a ver disfrutar más de la vida. Si no es mucho pedir, hasta verlo sonreír. Es más, ese debería de ser su próximo proyecto: ‘La Alegría de Ben Stiller’. ¿Quién dijo yo?