En un reino muy, muy lejano, existe un lugar llamado Hollywood. En el se encuentra el monstruo gigante ¨Boxoffice¨ y se alimenta de fórmulas obsoletas, actores decadentes, mercadotecnia excesiva y efectos visuales que te provocan nauseas. Los habitantes del lugar están desesperados por alimentar a tan malvada bestia y los cientos de ejecutivos de la industria del cine tampoco encuentran la solución a su dilema. Cualquier señal de una fórmula exitosa es investigada y exprimida al máximo, de lo contrario otro monstruo llamado ¨Quiebra¨ amenaza con destruir todo lo que estos monopólicos estudios cinematográficos han construido a lo largo del tiempo.

Hace un par de años, una tal Alicia desafió las expectativas que tenían los integrantes de la Casa Real Disney. El foco de la idea se iluminó y descubrieron que actualizar los cuentos clásicos, esos con los que millones de personas han crecido y adorado tanto, podían establecer una nueva tendencia, o hasta mejor aún, una nueva dinastía de historias. Es así que con un presupuesto considerable, director novato y una actriz envuelta en polémica; deciden desafiar el destino y nuestra expectativas para crear ‘Maléfica’.

Malefica

Aquí tenemos una película que con el transcurso de los minutos se vuelve una batalla de voluntades entre una de las versiones más famosas del cuento de ‘La Bella Durmiente’ y la que ahora el libreto de Linda Woolverton pretende darnos a conocer. No rechazo la propuesta de pretender innovar o en este caso utilizar material conocido para crear una historia alternativa, al contrario, mientras el resultado sea positivo por mi que vuelvan a destrozar ‘Blancanieves’. El punto es que al ser los cuentos considerados clásicos comprobados, al cambiar detalles solo justificas las decisiones narrativas tomadas desde un principio: por algo Maléfica es la malvada del cuento, las hadas son asistentes y Aurora la princesa con el final feliz.

El valiente que decide tomar las riendas es el novato Robert Stromberg, que entre sus reconocimientos se encuentra el diseño de reconocidos efectos visuales. Desde el principio impone su conocimiento con un mundo de hadas de ensueño, criaturas con ojos gigantes y voces chillantes. No me puedo quejar, el talento en la pantalla con respecto a luz y sonido, eso no está en duda, lo que si está es el manejo inapropiado que tienen los personajes en su película.

Maldicion Malefica

La actriz Angelina Jolie es punto y aparte, se nota claramente que no hubo influencia por parte del director en su caracterización. Ella misma se encarga con autoridad de darle vida a una Maléfica desgraciada por su propia película. Las transiciones que sufre el personaje a lo largo de la historia son llevados de forma inepta. Cuando sufre Maléfica una desgracia respecto a sus alas, el director Robert Stromberg como especialista en diseño de producción en vez de crear un momento clave que se nos grabe en la mente para favorecer la transición de emociones que tiene su personaje, decide encender la pantalla con efectos visuales en donde salen volando piedras al puro estilo Súper Saiyajin. Y ese grito desesperado de Jolie no cuenta. Se debió de haber tenido una escena donde exteriorice sus pensamientos para convencernos del cambio de actitud hacia los humanos.

Aún con estos problemas, al inicio la aventura es como le llaman ¨algo entretenido¨ por el uso de las escenas con los seres mágicos, batallas y la narración compacta respecto al romance de Maléfica con un futuro Rey. Es después cuando nace la famosa ‘Bella Durmiente’, que esta película decide ahogarse en las aguas de su propio páramo.

Sin contenido para rellenar dos terceras partes, es que tenemos que soportar las aventuras de las tres hadas guardianes de la princesa Aurora. No suficiente el que tengan rostros distorsionados, también gozan de personalidades altamente irritantes. Estas damas ni son graciosas, cómicas o interesantes; de plano son tres de los peores personajes que van directo al infierno de donde Jar Jar Binks salió. Lo peor es que les ofrecen demasiado tiempo.

Aurora

De la joven actriz Elle Fanning no tengo mucho que decir, más que obtuvo el protagónico por su bella carita de inocente que favorece a la trama. Este mutante genético creado por los deseos de las hadas es una excusa para que Jolie robe cámara a cada rato. No me quejo, solo que hubiera traído algo más interesante a la mesa.

Dispuesto a aceptar modificaciones a lo que consideramos la historia oficial, de repente el libreto de Linda Woolverton da un giro de 360 grados impredecible y convierte a Maléfica en un personaje tan distante a lo que se nos vendió desde un principio. No había momento en mi cabeza donde no se encendieran alarmas porque lo que miraba estaba incorrecto. Es como una pesadilla digna de ‘La Dimensión Desconocida’ y había encontrado un mundo paralelo en donde alguien metió un cuento a una licuadora, se lo comió, lo vomito e hizo un libreto de eso.

Al principio me resistía a creer en las voces disidentes que tachaban a esta recreación como la peor del año, un fiasco o un error de la imaginación, pero por más distractores que contenga, es una película mediocre que corrió con una tremenda suerte para no ser un fracaso. Habrá sido la mercadotecnia o un público inocente, lo que haya sido, usted mi estimado lector se merece algo mejor.