Mi mundo Star Wars

El vivir en la frontera trae ciertos beneficios, y uno de ellos era ver Star Wars en televisión abierta. A cada rato pasaban la que ahora se conoce como Episodio IV, en un canal de esos pobretones que transmitía programación de infocomercial y si tenia suerte Xena. Entre cambio de canales, un día encuentro un Luke Skywaker en medio del desierto manejando el vehículo que flota al raz del suelo. Por supuesto, que uno de niño le provoca curiosidad ver tal artefacto, y por lo tanto no dejas de mirar atento a pesar de que no comprendes lo que sucede.

Hay que ser sinceros. Si alguien comienza por mostrarte Episodio IV sin conocer nada al respecto, ¿acaso le entiendes? Es inevitable esa confusión de los primeros minutos al ver un hombre vestido todo de negro, con mascara extraña y con una voz de victima atrapada en pozo. Luego el shock traumático de la heroica dama con peinado de albóndigas que te hace pensar que definitivamente no estas en esta galaxia. La única advertencia que existe para la experiencia que es Star Wars, son las icónicas letras amarillas informando vagamente lo que sucede y de todas formas no me sentía satisfecho.

Episodio IV

En la actualidad la cultura popular esta tan permeada por el universo de George Lucas, que es una anomalía encontrar a alguien que no haya al menos escuchado de tales películas. Se ha vuelto un referente y hasta obligación el ver la saga. Pero yo en mi infancia, ni sabia que existía tal cosa. Esas breves escenas que vi en la televisión fueron suficientes para atraparme. Fue algo increíble. Jamás había sentido tanta fascinación que se puede comparar a un trance hipnótico.

Aún con todo y la filosofía de la fuerza, o que Obi Wan Kenobi no dejase de hablar, yo seguía atento. No me importaba el destino, los pocos minutos con estos personajes fueron suficientes para seguirlos a donde fuese. En teoría esto no debía de funcionar, sin embargo algo te atrapa, y para mi el momento donde me enamore por completo de la saga fue cuando Luke miraba el atardecer de los dos soles en Tatooine con la excelsa banda sonora de John William.

Sin internet, ni bibliotecas cercanas, me era difícil saber que existían secuelas de Star Wars. Bueno, ni a videocassetera llegaba. Fue hace fue un par de años después que con esfuerzos se adquirió el templo a la reproducción en baja definición, cuando en una visita al videoclub me encuentro con la caratula de Darth Vader y ya se imaginaran que mi corazón creció más que el Grinch en Navidad.

EpisodioV

Mirar las primera imágenes del ‘Imperio Contraataca’ fue como el ‘Bucket Challenge’, pero de emoción.  Mis ojos no podían creer los monstruos mecánicos en medio de la tundra del planeta de Hoth, ni mucho menos los retos que nuestros héroes tenían que superar.

La transcendencia llegó con la revelación del parentesco de Luke en una escena que hasta hoy es parodiada, y que en la actualidad si trataran de recrear con seriedad tal escena, seria prácticamente una burla. Desde entonces ‘Contraataca’ se volvió un clásico que hasta la fecha se utiliza como medida para comparar secuelas.

Es que este segundo filme de la saga trajo tantas cosas nuevas, emocionantes y cautivadoras al mundo Star Wars, que cualquier expectativa que tuviera era poco comparado a lo que nos ofrece.

Para mi, el terminar la película con tan oscuro destino de Han Solo, casi me infartaba. No puedo imaginar quienes esperaron años para ver la continuación, yo por fortuna tenía el videocassette a la mano. Lástima que el VI capítulo sea un escalón abajo y digamos que un aviso a los rellenos de película que sufriríamos años después.

La solución al dilema de Han fue de lo poco rescatable que tiene esta secuela, para después que soportar un largo letargo de aventuras con monos enanos. No me voy hacer el inocente. Conozco la intención de George Lucas hacia el público infantil, y el mismo ha reclamado la falta de inocencia para aceptar sus creaciones, pero se vuelve insoportable tanto tiempo para llegar a una batalla final, que das gracias que puedas adelantar al momento del clímax.

Episodio VI

El valor del ‘Retorno del Jedi’ radica en la lucha final que tiene Darth Vader y Luke, incluyendo el emperador que prácticamente es publicidad para pasta de dientes por su constante sonrisa. Lo demás es relleno, incluyendo los lazos familiares de Luke con Leia , además del enlace matrimonial con Han Solo.

Para mi fortuna, no tuve que esperar mucho tiempo para ver el tan publicitado Episodio I, si acaso espere un año para ver los inicios del trágico hombre seducido por el lado oscuro de la fuerza. Y haya voy al cine, con hasta sonido THX, la pantalla más grande, y pues el resultado todos lo saben: es una lucha constante para no dormir, es un reto, una especie de prueba para los verdaderos fanáticos. ¡Que aburrimiento!

Por cierto, ni para que hablar de Jar Jar. Es inútil. Sería una purga innecesaria de todos mis adjetivos negativos para ese ser que hasta la fecha marca nuestras mentes.

Episodio II intenta lograr aumentar la adrenalina con batallas extensas de efectos visuales, la lucha de espadas de Yoda que no sabes si reír o sorprenderte, pero de todas formas no sientes que fuera Star Wars. Es como una versión alterna en donde me obligan a aceptar que esto es el mismo universo que aprendía a querer.

precuelas Star Wars

Después de dos películas innecesarias, es que llegamos al momento cumbre donde por fin vemos la conversión de Anakin Skywalker en Darth Vader. Con todo y excesos en efectos visuales, diálogos patéticos, y actuaciones inconsistentes; el gran misterio es revelado. La conexión con la trilogía principal se establece y pues aquí se supone que termina todo.

Como verán mi mundo Star Wars es de altibajos, uno donde el amor prevalece a pesar de que su mismo creador casi aniquila. Respeto el ingenio, el riesgo y hasta la valentía que tuvo George Lucas, en verdad, se merece un monumento. Se podía decir que fue un visionario que evidente fue apoyado por otros grandes talentos en crear la galaxia lejana.

Mientras me mantengo a la expectativa de lo que Disney nos pueda ofrecer, y que en mi opinión considero innecesario, no dejaré de querer una obra que desafió expectativas, pero sobre todo lo que mi pobre imaginación podía tan siquiera llegar a comprender. Solo por eso Star Wars jamás lo olvidaré.

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