Silencio. Guerra Santa con Scorsese.

La religión nos ha acompañado desde tiempos muy antiguos. Desde los antiguos egipcios, los griegos y los romanos, hasta las religiones que hay en la actualidad, el humano siempre ha tenido la necesidad de creer en algo divino que nos vigila, nos cuida, a los que hay que rendir tributo y que, al final de nuestra existencia, nos juzgara si obramos bien o mal para saber si entramos en su paraíso o nos condenan a su infierno. Todas las religiones tienen un parecido en esos aspectos, ya son otras reglas, costumbres o tradiciones las que la hacen diferentes unas de otras.

Hoy, en el papel, vivimos en un mundo donde hay tolerancia a todas las religiones y donde cada quien tiene libertad de practicar la religión que más desee, pero hubo un tiempo en que esto no era posible (la libertad de elección), y Scorsese decide explorar esta época con su nueva película “Silencio”, que protagonizan Andrew Garfield, Adam Driver y Liam Neeson y que nos habla de la travesía que dos jóvenes padres (Garfield y Driver) tienen en Japón tanto para inculcar la religión cristiana entre la gente de ese lugar como para localizar al padre que los enseño en la religión (Neeson). Al momento de entrar a Japón, los jóvenes curas se topan con muy pocos fieles creyentes, que son reprimidos por un gobierno que no admite otras religiones, especialmente la cristiana.

Uno de los primeros puntos a destacar es el nivel de actuaciones, especialmente de sus protagonistas: Garfield, quien ya había sorprendido con su convincente interpretación de “Hasta el Último Hombre” que le valió su nominación a Mejor Actor, sigue demostrando lo equivocados que estaban muchos cuando lo mataban por las nuevas películas de Spiderman. Su interpretación como el padre Rodrigues, que trata de inculcar su religión en un pueblo donde practicarlo es un crimen penalizado, en muchas ocasiones, por la muerte. Su actitud despectiva a otras religiones (que, a su vez, le muestran esa misma actitud), su temor por la malinterpretación de la religión que está tratando de inculcar y su temor a lo que puedan sufrir los pocos que creen en el cristianismo es muy convincente, y es de lo mejor en cuanto a actuaciones en lo que va del año.

Adam Driver, por su parte, nos pone a un padre Garupe que es un poco más duro con los nuevos creyentes pero que poco a poco va cediendo ante la devoción que demuestran; desafortunadamente la película decide deshacerse de el a la mitad de la película, para enfocarse únicamente en el personaje de Garfield.

Otro punto a favor de la película, y que puede causar algo de controversia, es la historia que nos ofrece Scorsese; nos pone en bandeja una historia para reflexionar sobre como las religiones se han sentido superiores a otras en diferentes ocasiones y las consecuencias que traen consigo; también expone los enormes defectos de cada una (o del lugar en donde se tratan de imponer), donde la pobre explicación de las cosas o la imposición de una pone como principales víctimas a la gente que no sabe a qué religión profesarle. Incluso en algún momento de la película, el personaje de Garfield lo confiesa: “A veces creo que adoran más los objetos de la religión que a la religión misma”.

La fotografía de Rodrigo Prieto es también una de las grandes contribuciones a esta película: las imágenes de los lugares, de la gente, incluso los propios objetos de la religión son puestos de una manera brillante, especialmente en la situación en la que muchas veces lucen involucrados los personajes.

Si hay un punto que le podría cuestionar a Scorsese es que el final parece alargarse de más: ya al final nos queda claro cuál fue el destino de los personajes, pero Scorsese parecería que quiere dejar en claro todo y decide extender con narraciones la situación final de estas personas, cuando sinceramente ya se veía venir antes. No es malo en sí, pero si eres de los que necesitaba el final ya, puede que eso te desespere. También podría reclamar la poca participación de Liam Neeson como el padre Ferreira, pero uno comprende el porqué de esa decisión.

Pero son cuestiones un poco más personales que nada: al final, “Silencio” es, al momento, la mejor película en lo que va del 2017 y es una pena que no se le haya reconocido como se debe en los Oscares (aunque viendo el show que se armaron estos premios el fin de semana pasado, creo que su reconocimiento no es necesario). Posee un gran libreto, grandes actuaciones, una gran dirección, una gran fotografía; en fin, todo lo que una gran película necesita.

Evaluacion Criticon

Direccion
Libreto
Actuaciones

Amen

Una historia de la religion y sus problemas hecho a base de buenas actuaciones y un buen libreto.

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