La adquisición de Lucasfilms por parte de Disney es sin duda una las noticias más importantes del año no sólo por la cantidad monetaria involucrada, si no la repercusiones que tiene para uno de los mayores legados que existen en el género de la fantasia.

Con sentimientos que abarcan desde alegría desbordada para quienes han consumido la reciente horda de mercancia derivada de la más reciente trilogia, hasta excepticismo y tristeza por quienes tenemos un lugar especial para las primeras dos películas de la saga. La noticia es sin duda motivo suficiente para que el internet arda con miles de artículos al respecto analizando las posibilidades de un mundo que esta en continua expansión como el universo en que vivimos.

Un buen número de entrevistas realizadas a George Lucas son prueba innegable de como negaba la posibilidad de una nueva trilogia. La misma Wikipedia cita al autor “que no habría nadamás que contar después del Regreso del Jedi”, y vaya que si resultaba lógico y hasta sensato el darle “carpetazo” a lo que se había vuelto una máquina de hacer dinero sin ambición artistica o mérito técnico que sea celebrado.

En lo personal yo veo esta nueva trilogía como el punto clave para que haya existido la compra por parte de la compañia del ratón. Es como una forma de garantizar que exista un continuo interés y que mejor que ofrecer algo nuevo para las nuevas generaciones. El peligro esta en que lo nuevo resulte muy distante de lo que estamos acostumbrados, como fue con los primeros episodios tan artificiales y con  pésimas caracterizaciones (con excepciones), que sólo era un constante pregunta: ¿por qué?

Es cierto que George Lucas afirma que esta dejando su legado para que mentes creativas lleven su obra a nuevas alturas y sinceramente espero que sea así. ¿Qué tanto estará involucrado? Es uno de los detalles que estarán por verse.

Es triste que con el paso de los años, aquella obra inesperada que representaba innovación y genialidad, se vea diluida porque las fuerzas del mercado reclaman otra producción que les genere más dinero. Lo peor es que su creador se encuentra en una negación por no ver el daño que le hace a su legado.

El modificar los efectos especiales con nuevas tecnologías al principio fue un detalle inocente que aún así no dejo de ser producto de críticas. Luego la llegada de una nueva trilogía que mostraba los origenes de Darth Vader fue recibida con agrado, sólo para decepcionarnos con un Anakin Skywalker demasiado infantil para nuestro gusto.

Ahora con la noticia de una séptima película para ser estrenada en 2015, con el dinero  Disney, pero bajo la misma visión creativa de su autor y equipo técnico, lo mejor es tomar las cosas con extremo excepticismo. Existen demasiados detalles que deberan ser resueltos de la manera más inteligente como el designar a un director y guionista.

No culpo a Disney el haber adquirido Lucasfilm, al contrario, es uno de los principales aciertos que ha tenido después Marvel. En el sentido financiero se anotaron un Home Run.

El que quieran comercializar la marca, hacer parques de diversiones, juguetes y tanta mercancia que vemos en las calles. Es su negocio. Pero George Lucas no conoce límites con su obra, porque sigue sin entender que aunque los cimientos son sólidos, el construir tan alto como la torre de Babel al final terminará por ser polvo.

Por el bien de su legado y de cientos de fanáticos deseo lo mejor para esta aventura que de seguro tendrá como protagonistas los hijos de Chewbacca con una Ewok.