El haber hecho un lado a Once (Millie Bobby Brown) durante el primer episodio fue para reintroducir los personajes y darle espacio a los nuevos que llegan como MadMax. Habiendo tolerado tal ausencia, la revelación final con Hopper (David Harbour) protegiendo a Once en su cabaña escondida del bosque abre interesantes posibilidades a dos personajes necesitados del uno y del otro.

La estrategia de los hermanos Duffer con la historia de vida de Hopper al haber perdido su hija, es por fin utilizada para ofrecer un arco narrativo necesario para lo que hasta ahora se ven como piezas dispersas de ajedrez. Las escenas de Once y Hopper me tienen enternecido porque ambos han sido tan heridos, que merecen esos momentos sentados en el sillón mirando el televisor.

Pero el factor misterio es requerido y para eso iniciamos el episodio con un flashback a los instantes después de que Once aniquiló a Demogorgon y eso involucra más escenas en el mundo de al revés.

Los hermanos Duffer siguen exprimiendo la experiencia de vivir en esa extraña dimensión, con sus atmosféricos corredores oscuros, repletos de un musgo que cubre todo a su alrededor. Es aquí donde Once recorre pasillos de la escuela para encontrar un orificio que le permite regresar a nuestro mundo. Con esta escena se puede confirmar que tal dimensión tiene entradas por todas partes, el detalle es que son tan pequeñas que pocos pueden pasar.

Mientras Will sigue desfasándose entre la realidad y el otro mundo, con más escenas dramáticas que sirven de avances previos a lo que esta por venir. Si es que viene o nos dejan colgando. Esta por verse.

En el departamento de la nostalgia tenemos el recordatorio de lo grandes que fueron los Cazafantasmas, dignos representantes de una década marcada por grandes obras de fantasía. Y nada más apropiado que en plena fecha de Halloween para que la pandilla se disfrace y disfrute de su infancia. Además de por fin incluir a Mad max (Sadie Sink)  en el grupo de amigos. Progreso

Lo que no sigue funcionado es Nancy con su rebeldía post traumática que involucra emborracharse en una fiesta y estar de malas con su novio Steve, quien por cierto su actitud de que no pasa nada es lo más acertada si es que quieres seguir vivo, si agentes secretos tocando la puerta. Pero Nancy no acepta nada de eso, está en perpetuo conflicto, que , aunque aceptable, no han sabido interpretarlo mejor o por lo menos de tal forma que me importe.

Nancy en Stranger Things

El misterio del genocidio de calabazas avanza de forma lógica, con Hopper sospechando la presencia de un ser del mundo del revés como el responsable. Un evento que espero rompa la tregua con los el centro de investigación, quienes por cierto no dejan de entrar por el portal, ahora para reparar una estación de medición.

Pero lo más importante del episodio sigue siendo el progreso que ha tenido Once como personaje. Es fascinante su transformación como objeto de estudio en un laboratorio a un ser humano que siente, y que como va descubriendo a lo largo de horas viendo televisión, tiene profundos sentimientos por Will. Que mejor historia de amor que dos adolescentes separados por lo sobrenatural.

El episodio pudo haberse terminado con tal revelación, más eso no fue posible porque el show debe de continuar y para eso Dustin al regresar de pedir dulces en la noche de Halloween, descubre algo dentro del bote de basura que le hace exclamar una profanidad. ¿Qué será? Yo digo que un gato.

El haber hecho un lado a Once (Millie Bobby Brown) durante el primer episodio fue para reintroducir los personajes y darle espacio a los nuevos que llegan como MadMax. Habiendo tolerado tal ausencia, la revelación final con Hopper (David Harbour) protegiendo a Once en su cabaña escondida del bosque abre interesantes posibilidades a dos personajes necesitados del uno y del otro. La estrategia de los hermanos Duffer con la historia de vida de Hopper al haber perdido su hija, es por fin utilizada para ofrecer un arco narrativo necesario para lo que hasta ahora se ven como piezas dispersas de ajedrez.…
Las escenas entre Hopper y Once son lo mejor, ante un episodio que sigue repitiendo las mismas preguntas a un misterio que se esta volviendo eterno.

Evaluación Criticón

General

¡Ghostbusters!

Las escenas entre Hopper y Once son lo mejor, ante un episodio que sigue repitiendo las mismas preguntas a un misterio que se esta volviendo eterno.