Con este artículo damos formalmente inaugurada nuestra sección especial que celebraremos en Cinéfilo Criticón durante el mes de Octubre: Cine de terror. Y horror. Y es que ambos términos son muy diferentes entre si, siendo el primero (terror) el referente a situaciones “reales” y que bien podrían suceder en nuestra vida diaria, como por ejemplo: asesinos seriales; el segundo término (horror) es quizás el más querido entre los fans, pues radica principalmente en el fenómeno paranormal, acontecimientos y situaciones fantasiosas que son imposibles que ocurran en nuestra realidad (tales como entes demoníacos o monstruos de pesadillas). Es importante señalar este punto debido a que la primera película que publicaremos en el sitio toma parte de ambos términos para erigirse como un relato muy original y terriblemente aterrador que nos habla de algo que bien podría ser real pero que al mismo tiempo se da licencias de llevar las situaciones a un extremo que podría rayar en la fantasía. Claro, eso no le quita su enorme potencial. Veamos.

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A principios del año pasado, concretamente en enero, había una película que estaba dando de que hablar en el festival de Sundance, y no era Whiplash. Como muchos sabrán, Sundance se ha convertido, en años recientes, en una enorme plataforma para distribuir películas de bajo presupuesto y mayormente independientes (sin grandes reflectores). Si tu intención es sacar adelante un proyecto con tus propios recursos, te aconsejó que vayas a Sundance y si las cosas salen bien podrás encontrar distribución y quizás financiamiento para tus próximos proyectos. Pero bueno, volviendo al tema, The Babadook se estrenó oficialmente en dicho certamen y la crítica rápidamente la encumbró como un suceso que valía la pena verse. Evidentemente la película obtuvo una modesta distribución y pudo ser visionada casi en todo el mundo, México incluido, pero como es costumbre con este tipo de películas y sobretodo con el género, digamos que el recibimiento del público no fue el esperado.

Hay una línea de separación muy marcada entre espectador y crítico de cine (profesional): madurez. El primero generalmente disfruta algo basado en gustos y experiencias propias, mientras tanto el segundo se remite a tecnicismos y fundamentos históricos (vale, haber visto mucho, MUCHO, cine). Ambos bandos no es que estén en desacuerdo o sean enemigos pero generalmente suelen diferir mucho en cuanto a la percepción de un producto en común, en este caso el cine de terror y horror. Ha surgido en años recientes un terrible distanciamiento entre público y crítica, principalmente por gustos y opiniones muy diferentes y claramente subjetivas unas de otras. Esto no siempre es malo, pero ha habido excepciones, como la que representó The Babadook.

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Y es que el debut (en largometraje) de la guionista y directora Australia, Jennifer Kent, tomando como referencia un cortometraje que ella misma hizo, supone un ladrillazo muy marcado en el gusto personal del fan promedio de cine de terror-horror. Nuestra sociedad y cultura, principalmente la mexicana, ha crecido con la ideología de que aquello que debería dar miedo son X ó Y cosas, y si una u otra no aparecen en una película entonces ésa película es “mala”, “decepcionante” y, la mejor, “no da miedo”. Enmarque esas palabras entre comillas debido a que cada persona las usa y refiere muy indistintamente una de la otra. Lo que para mí puede resultar bueno para otra persona puede resultar malo. Y está bien. Pero eso si, debes dar tus argumentos.

The Babadook no es una película de terror u horror convencional o que provoque miedo como tal, al menos no ese miedo que te hace no poder conciliar el sueño por tres días. No, es algo que va más allá. Algo más real. Y es ahí donde radica su encanto. La historia es muy simple: una madre y su hijo no llevan la mejor de las vidas posibles, ni mucho menos una sana relación madre-hijo. Por un lado el niño sufre de un cambio marcado de actitud que lo hace ser señalado y discriminado por la sociedad, así como sus maestros y compañeros de clases; la madre, por otro lado, sufre de depresión, misma que surgió ante la muerte de su esposo (murió de camino al hospital cuando ella iba a dar a luz), hecho que de alguna manera la hace a ella odiar a su hijo. Mientras ella se sumerge poco a poco en el abismo de la depresión, su hijo empieza a balbucear y sugerir que hay un monstruo que lo acecha en su dormitorio y en su casa. Avanzada la trama, el mismo niño encuentra un libro infantil llamado The Babadook que por arte de magia simplemente apareció en su cuarto. Haciendo caso omiso de tan extraño suceso , la madre toma el libro y por deseo de su hijo comienza a leerlo. Es a partir de este punto que empezaran a ocurrir cosas muy extrañas en la casa y sobretodo, con la madre misma.

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Uno de los problemas más grandes para ver este película, yo diría el más grande, es que los medios de comunicación así como diversas personas relacionadas con el cine la han catalogada como una de las mejores películas de terror en años, inclusive muchos la han puesto por encima de El exorcista. Esas opiniones hacen que tú, psicológicamente, te fabriques una idea de lo que vas a ver y si resulta que no es lo que te vendieron, pues es evidente que salgas enojado y/o estafado. Eso fue lo que sucedió con The Babadook. Y si aún no la has visto, te recomiendo que la veas con la mente abierta. No la juzgues tan apresuradamente, disfrútala.

Entonces, ¿es The Babadook una película decepcionante y que no da miedo? No, aunque si representa un serio desafío para el que la pretenda visionar. La directora nos ofrece un terror disfrazado inteligentemente con tintes paranormales y fantasiosos, pero en el trasfondo nos oculta algo muy real, una enfermedad humana muy temida: la depresión. Es a partir de ahí que los sucesos que vemos en pantalla van a potencializar las consecuencias de esta enfermedad y el cómo puede destruir a tus seres queridos. Por lo tanto, no hay ni maldición alguna, ni un libro maldito, ni mucho menos un demonio y/o espíritu que desea poseer a su hijo o a ella misma; no, todo radica en su mente. Es por ello que muchas personas puedan sentirse decepcionadas y estafadas, más esto no da derecho de menospreciar una propuesta fresca y muy convincente de que el verdadero horror se encuentra dentro de nosotros.

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La actriz protagónica (Essie Davis, brutal) así como su hijo (un formidable Noah Wiseman) son los únicos personajes que la historia necesita para infundir miedo en el espectador y en la narrativa que Kent ofrece, no hay nada más y tampoco se echa de menos. Estamos ante una historia de terror en el sentido de que una esposa ha caído en una terrible enfermedad y ante su demencia ve como una solución real y posible el asesinar a su propio hijo y a todos aquellos que se le pongan enfrente. Fueron estos elementos los que hicieron que la película fuera adorada por la crítica y odiada por el público, pues como ya lo he manifestado con anterioridad, hubo un malentendido gigantesco. Pero como también lo dije, eso no te da derecho de dejar de emitir un juicio objetivo y con fundamentos ante el portentoso aporte que Kent hizo en el género del terror, mezclando elementos fantasiosos para darle un mayor impacto a una historia muy simple en contenido pero brutal en alcances de forma y desarrollo. The Babadook es una recomendable opción que les ofrezco para empezar este mes.