agosto 2010

Crítica: Los Indestructibles

Sylvester Stallone, Jason Statham y Randy Couture en Los Indestructibles

Los actores son los que salvan a la cinta de ser un asco.

En algún momento me imagino que Sylvester Stallone llamó a sus amigos actores para hacerles saber como quisiera volver a trabajar con todos ellos en un proyecto sin importancia, de esos que sólo buscan entretener y no tiene nada que ver con alguna visión artística de un guionista.

Es por eso que la cinta sólo llama la atención por la cantidad de actores de renombre al estilo de Oceans 11. La trama no tiene importancia, se convierte en un pretexto para hacer explotar todo a su paso y volver a los estereotipos de países con dictadura en algún sitio de latinoamérica. Por más que Stallone justifique querer homenajear las películas ochenteras con estos elementos, ya cae en lo absurdo y fuera de tiempo.

Pero debo de admitir que la película se vuelve aceptable al ver a los actores pasar un buen rato, se notan en los diálogos y los rostros llenos de alegría como si estuvieran en una fiesta. Un claro ejemplo es ver al Sr. Iglesia con el Governator en un claro despliegue de camarería. Por algo ha sido favorita en la cartelera de Norteamérica, por más que los críticos vean lo técnico, el público es el que sabe a lo que va y lo único que quiere ver es a sus actores favoritos juntos.

Me sorprende el enfoque que tiene el libreto en darle una vida al personaje de Lee Christmas (Jason Statham) como si el resto de los actores estuvieran de vacaciones. Hasta se le adjudica una novia y los aparentes problemas que conlleva. Claro que todo esta hecho para hacerlo ver lo más macho posible. Pero la personificación de testosterona es el mismo Stallone que todavía se da el lujo de correr como atleta en busca de un rescate en avión y hasta sonríe como si supiera lo ridículo que se ve. Un poco acartonado resulta el ver a Jet Li , como que se esfuerza demasiado por ser gracioso al estilo de Jackie Chan, y eso no es para él. Mickey Rourke fue quien me sorprendió con un monologo de lo más conmovedor, este señor con el material adecuado fácilmente se lleva un Oscar. En fin, esta cinta se vende por sus estrellas.

Para todos aquellos que buscan la adrenalina, esta también hace acto de aparición en el clímax que no escatima el uso de la pólvora de amontones, cuchillos voladores finamente precisos, una que otra pelea entretenida que hace uso de las habilidades especiales de nuestros protagonistas. Todo lo anterior hace que la duración de la cinta sea tolerable, claro que si te dejas llevar por la fantasía.

Crítica: Depredadores

Protagonistas de Depredadores

Sin haber visto ninguna sola película relacionada con Depredador, tengo una perspectiva muy distinta de aquellos fanáticos de la serie que conocen los por menores de estos seres extraterrestres que se dedican a la cacería intergaláctica.

Un grupo de expertas personalidades de nuestro mundo dedicados a la delincuencia, mafia y ejercito. Son los protagonistas de una lucha por sobrevivir en una remoto campo de guerra especializado para tal batalla, en donde por alrededor de la media hora se la pasan descubriendo su ubicación y muy inteligentemente deducen su propósito en el lugar. Parece algo anticuado crear tensión cuando lo de ahora se acostumbra llegar disparando y hacer preguntas después. Al parecer el director Nimród Antal se nota que quería regresar a los clásicos porque se percibe una atmósfera de película ochentera en la música y pautas prolongadas para conocer a los personajes.

Para mí fue la novedad de utilizar actores reconocidos para una cinta como Depredadores y la mano creativa detrás del proyecto de parte de Robert Rodríguez son muestra de querer revivir una saga que tuvo que hacer uso de Aliens para continuar rondando en los cines.

Existe cosas positivas de este proyecto que es como un nuevo inicio para la serie, al igual que varios elementos negativos que bien pueden perfeccionarse para crear una adecuada inevitable secuela. Lo rescatable es el actor Adrien Brody quien se vuelve el líder del grupo de victimas , que aún con sus distintivas personalidades (y para mala suerte se elimina al principio el mejor de todos) no dejan de caer en lo trillado. Reconozco el esfuerzo por darles personalidad, pero al final ni con el tiempo dedicado en la primera parte llegan a ser tan interesantes, se vuelve aburridos los minutos esperando que la masacre inicie.

El hecho de crear un centro de entretenimiento para Depredadores es interesante, se abren demasiadas posibilidades que lamentablemente se pierden con el sobreviviente de Noland (Laurence Fishburne). Yo quería ver la aniquilación de los cazadores de una forma inteligente y no en peleas suicidas que ya se han visto antes, en vez de ser de lo peor que nuestro planeta pudo ofrecer parecían ratones asustados sin ideas de como sobrevivir y todavía con instintos de autodestrucción. Es sólo en el clímax en donde Royce (Adrien Brody) moviliza sus neuronas y yo contemplaba las posibilidades para el futuro, eso era lo que quería ver, no más persecuciones que aún con su adecuado grado de sangre se vuelven repetitivas. Ya cuando el asunto se volvía interesante llega el final con un gran sello de continuará que me deja insatisfecho, porque nunca tienes ese gran momento único donde sientes emoción.

La película no está del todo mal. Comprendo las buenas intenciones de los creadores, se nota el empeño y sólo espero que puedan utilizar los elementos adecuados para crear una auténtica experiencia en la próxima ocasión.

Crítica: El Aprendiz de Brujo

Protagonistas del Aprendiz de Brujo

Algunos actores son garantía de que al momento de asistir al cine la experiencia no sea una total decepción. Otros simplemente entendemos que eligen sus personajes con tal de recibir un salario sin importar la calidad de la producción. En el caso de Nicolas Cage es una mezcla de ambos casos, no sabes de que te va a tocar, pero considerando la calidad de actor que es Alfred Molina me hace pensar que está producción aspiraba a más que una ignorada cinta de verano.

Quizás fue la temática de brujo – mago que se ha vuelto muy común últimamente o los avances que no ofrecen demasiado atractivo. Lo que hubiera sido, es simplemente un producto palomero más del productor Jerry Bruckheimer ahora con la ayuda del equipo que nos trajo National Treasure. Así que sólo se pueden esperar persecuciones, explosiones y pésimas interpretaciones de romances forzados para alargar la historia.

La inspiración de la cinta viene de la clásica escena con Mickey Mouse haciéndola de brujo en Fantasía. Esto no es de todo malo considerando que la Piratas del Caribe fue concebido de un juego mecánico del parque Disneylandia. Lo que sucede es que el guión cae en la típica estructura del adolescente sin futuro que descubre su vocación de gran Mago, encuentra a su maestro, se enamora y salva al mundo.

Nicolas Cage y Alfred Molina hacen lo que pueden con un libreto que no da más que para constantes persecuciones con el fin de llenar la duración requerida y así te de hambre y vayas a comprar palomitas. Las escenas son llevadas a cabo con toda la adecuada tecnología digital, energía y diseños necesarios para mantenerte atento, es cuando se detiene el guión a enfocarse en la vida del protagonista cuando empezamos a desear que algo explote. No hay mejor ejemplo que el romance forzado que tenemos que soportar del adolescente de Dave (Jay Baruchel) con su amiga de la infancia, la cual sirve de distractor en el aprendizaje del futuro brujo.

La falta de interés en los problemas de los personajes es inevitable. Se nos expone a los antecedentes a través de recuerdos y uno que otro diálogo que no provocaron en mí las suficientes simpatías para que me importaran sus angustias. Todo es tan inventado y ficticio que ya para el clímax te sientes agradecido que todo esta apunto de terminar de la forma más predecible posible.

No esta del todo mal la cinta. A momentos te entretiene con persecuciones y una que otra escena de Cage y Molina intentando hacerse daño, pero el resto es lo típico de lo que hemos visto una y otra vez.

Crítica: Salt

Angelina Jolie protagoniza Salt

Por más que me resistí a esta cinta con una trama reciclada, tan llena de tantos clichés y escenas por más utilizadas en mejores películas del mismo genero. Al final no pude más y terminó por agradarme este remedo de Jason Bourne femenino.

Lo que pasa es que la sólida actuación de Angelina Jolie termina por venderte lo ridículo que es el guión, que peca de volver a utilizar como villanos a ex soviéticos rusos intentando destruir de nuevo a Norteamérica. De un momento a otro vemos a Salt ser perseguida con tanta convicción por la actriz, que te olvidas de pensar en lo absurdo que es, y cuando vuelves a pensar de nuevo en la situación absurda que desata la escena , te envuelve en la persecución en donde la dama parece ser de plástico. En serio esta chica es indestructible, ya sólo esperas que desgarre la cámara de la ferocidad con la que interpreta su personaje.

Para que todo funcione se necesitan a víctimas lo suficiente ingenuas para ser sorprendidas por la conspiración marca patito. Por eso tenemos de nuevo a Chiwetel Ejiofor (Peabody) con otro papel de inocente ignorante de la situación listo para hacer expresiones de asombro y desconocimiento cuando persigue sin tanto éxito a la agente Salt. Luego tenemos a la incompetente CIA que desconoce agentes secretos que intentan destruir el país, pero supuestamente se justifica tal hecho al final.

Sin mucha explicación sobre la verdadera identidad de Salt no la pasamos hasta la mitad de la película en aparente suspenso sobre su naturaleza, de un lado a otro viéndola realizar sus acrobacias. Es sorprendente como reutiliza los mismo trucos el guión con tanto descaro que lo hace ver como si fueran escenas novedosas. Creo que debo de agradecer lo anterior al director Phillip Noyce que infunde las escenas de acción con la energía suficiente para emocionarte con persecuciones que no salen de lo trillado.

Estaba a punto de fastidiarme de tan repetitivo que era el asunto hasta que el clímax salva lo que bien pudo ser un asco de película. Todo llega a una situación tan exageradamente crítica que hasta Jack Bauer estaría orgulloso de lo elaborado del plan maestro. Ya para entonces debes de reconocer que los minutos perdidos fueron entretenidos y no te queda otra que reconocer que valió la pena la asistencia al cine.

Como se ha vuelto una costumbre, al final todo queda abierto a la posibilidad de una inevitable secuela que genere las suficientes ganancias para que continúen las aventuras de la «Salada de Jolie» contra los malvados agentes secretos rusos que quieren destruir el mundo.

Crítica: Mi Villano Favorito

Nunca imagine lo difícil que seria la vida de un villano, mucho menos las necesidades emocionales de un ser que sólo causa daño y destrucción. Pero aquí tenemos una versión light para niños donde lo único que busca el protagonista Gru es precisamente ser el centro de atención del mundo entero al ser considerado el mejor villano de todos los tiempos. El montón de risas viene al descubrir como piensa lograr su gran sueño en la vida y en conocer a este único personaje.

La cinta pretende cautivarnos con las vueltas que da la trama y no con el uso de técnicas innovadoras que nos pueden ofrecer ahora los ordenadores. Los diseños son sencillos sin ofrecer demasiado a la imaginación, un claro ejemplo son las pequeñas bolas amarillas llamadas «minions» que bien podrían ser pedazos de masa con ojos, pero que no serían tan graciosos. A cambio nos ofrecen personajes bien definidos, con personalidades únicas y con una clara misión que es la de divertir con risas inocentes al estilo de los Looney Toons, algo que al parecer se ha ido perdiendo en las producciones que buscan la comedia fácil en escenas violentas o con chistes de inodoro.

Últimamente las películas animadas que no han tenido éxito es porque les ha faltado el dinamismo, alegría, colorido y sobre todo humor necesario para entretener a toda la familia. Ingredientes que al parecer no son tan fáciles de llevar a cabo cuando los productores sólo buscan dinero y que obsesionan por realizar secuelas. En este caso es todo lo contrario al ofrecernos frescura en las aventuras de los personajes y que dependiendo de su ubicación será la talentosa voz del doblaje la encargada de que le dé el efecto deseado.

Si acaso peca Mi Villano Favorito es en seguir la fórmula establecida por otras cintas exitosas. Como si hubieran comprado el kit o un sobre de concentrado para hacer agua de sabor. Eso no es del todo malo, muchos lo han tratado de hacer con efectos no deseados, pero si en algunas escenas se siente cierto aire de familiaridad es en como esta estructurada la historia, en especial con el meloso final que te termina de vender la película

Crítica: The Karate Kid

Jackie Chan y Jaden Smith protagoniza The Karate Kid

Es impensable remplazar el Sensei Miyagi, o la legendaria «Patada de Grulla» surcar por los aires en ese momento crucial del clímax. Entonces, alguien se le ocurrió hacer un refrito de aquel clásico del cine con diferentes actores y circunstancias que sólo se asemejan con tal de ponerle la marca registrada de Karate Kid, que por cierto no existe nada de dicho arte marcial. El resultado es un híbrido mutante que para sorpresa de los escépticos cumple su objetivo de entretener y ser un adecuado homenaje a lo que fue pero que nunca alcanza a sobrepasar las emociones de la versión original.

La trama ha sido alterada como si se tratara de una serie criminal en donde hay que proteger identidades y locaciones. Es por eso que tenemos el triunfal regreso de Jackie Chan y Jaden Smith intentando llenar unos zapatos muy grandes para sus capacidades, lo único que tiene de relación con el resto de la serie es el patrón de eventos: al niño lo golpean, el nuevo Miyagi lo entrena para un torneo de Kung Fu (¿?), se enamora y gana.

Lo interesante es que el guión en la boca de los actores es muy sincero, no pretende apantallar y en momentos reconoce que no podrá alcanzar las alturas de la versión original, quizás en una segunda parte sea cuando demuestre la razón de existir de esta versión. Entonces todo esta hecho para adaptar a las capacidades de los personajes, es por eso que las escenas de acción de Kung Fu ciertamente son más adecuadas a Jackie Chan y son más llamativas en estos tiempos que el Karate, al grado que hasta las peleas de los niños son adecuadamente coreografiadas y entretenidas. También en vez de tener al típico ser bonachón de Chan haciendo acrobacias tratando de ser gracioso, tenemos una versión serena, humilde y mesurada que logra credibilidad a la trama.

Hay que reconocer que hasta Jaden Smith contribuye con su heredada cantidad de carisma y que no del todo le pesa la sombra de su padre. El trabajo físico que debió de haber llevado a cabo no pudo haber sido fácil. Hasta su hiperactividad resulta una agradable contribución al ser un contrapeso para el personaje serio del Sr. Han. Si acaso se demuestra su inexperiencia es en las forzadas escenas de amor infantil que tiene que ser sujeto el personaje y que pues lógico que no da más que para tocarse las manos y sonreír. Es ahí donde vemos que la receta de la versión original es impuesta sin importar las nuevas reglas que se tratan de imponer.

El cambio de locación de California a Beijing ciertamente ayuda a crear esa intranquilidad de ser un extraño en exóticas tierras, si acaso se les paso la mano con la imagen del país asiático perfecto que hasta Maestro Limpio se sentiría orgulloso. Es en mostrar esta versión sacarosa de China donde comienza uno a sentir la duración de la película y en donde se debió haber editado momentos que no contribuyen a la historia. Sospecho que esa era la condición para dejarlos filmar o regresarle el pasaporte al director Harald Zwart.

Es una agradable película que aún siguiendo casi al pie de la letra a su antecesora, demuestra que tiene algo de original para mantenernos entretenidos durante su larga duración.