agosto 2010

Crítica: El Último Maestro del Aire

Hay ocasiones donde doy gracias por haber elegido el nombre del blog, porque es lo que precisamente se le debe de llamar a esta cinta.

Totalmente deprimente es lo que acabo de ver, más que mediocre es un claro ejemplo de como destruir lo maravillosa que fue la serie animada. No pasaron ni cinco minutos cuando comienzo a sentir disgusto de lo que le han hecho a la trama, estoy de acuerdo en que muchas historias o detalles han de ser sacrificados por el reducido tiempo de una cinta, pero era triste ver como alteraban los eventos,  como si hubieran metido a una licuadora el libreto completo y al final cuando llegaban las escenas donde uno debe de emocionarse era un completo sentimiento de vacío en donde me imaginaba al director M. Night Shyamalan con macabras carcajadas.

Aang

Esincomprensible la cantidad de diálogo dedicado al deplorable general Zhao y el Señor del Fuego Ozai intentando explicar el porque están persiguiendo al Avatar y lo peor es que no es el único, todos lo hacen como si no existiera el presupuesto para  mostrarnos visualmente los hechos. Se vuelve un fastidio tratar de escuchar a los actores con frases monótonas y sin emoción, literalmente como si estuvieran leyendo el libreto en una exposición en alguna aula de escuela.

Pero este pedazo de porquería al parecer tenía una misión, que era destruir todo lo bueno existe en la serie y que la hace distinta del resto de la animación infantil.

Olvídense de los momentos chuscos,  que sólo existe la broma del mal manejo del agua control de Katara, el resto es ver al pésimo elenco de actores ir de un lado a otro conversando del pasado para luego continuar su viaje y hacer lo mismo una y otra vez. Parece que se les olvidó la alegría a este  grupo de niños que a pesar de vivir en medio de una guerra que lleva cien años aún así no dejaban de divertirse. Pero como lo iban a entender si ninguno de los actores comprendió las características de sus propios personajes: Sokka se limitaba a exclamar en momentos de peligro, siendo él quien nos hacia reír del grupo; la inteligente y valiente de Katara se ha vuelto en una empleada de la agencia de turismo que se limita a dar informa

Katara y Sokka

ción cuando se le pregunta, nada de sentimientos, motivaciones o coraje reflejado en su rostro por la muerte de su madre;  Aang en cada escena se presenta como una víctima del destino, sin mostrar esas enseñanzas de amor y paz de los nómadas del aire; Zukko se volvió la fastidiosa mosca incesante de la sopa sin el coraje ni determinación; Zhao ahora sólo causa pena.

Hace mucho tiempo que no sentía la obligación de seguir mirando una película, en serio que ya esperaba que terminara. Una tras otra eran escenas de acción decepcionantes con los poderes de los elementos que  hasta un tragahumos de las esquinas de los cruceros de autos generaba más realismo que ver a Zukko realizar maromas. ¿Dónde quedó la emoción de ver al bisonte Appa volar? ¿La tristeza de Sokka al ver a su amada sacrificarse por la tribu del norte? Ahora sí que todo lo bueno se lo llevó el viento.

Ozzai y guardias

No se si es sólo es la culpa del director M. Night Shyamalan o de  la empresa Nickelodeon por querer exprimir más dinero de la serie. ¿Qué de nuevo tenían que ofrecernos?  Cuando tienes a una caricatura con un buen guión, personajes claramente definidos y una narrativa épica no significa que vas a realizar un copia barata del Señor de los Anillos y un claro ejemplo es la batalla final con escenarios de plástico, decenas de extras corriendo y efectos especiales que carecen de realismo.

La experiencia resulta en momentos dolorosa para los fanáticos de la serie. Es una porquería que lo único que tienen de bueno es la banda sonora que para  colmo se repite una y otra vez.

Crítica: Toy Story 3

Imagen con los personajes de la película Toy Story 3

Es sorprendente que aquella película que en su momento nadie daba más que un humilde éxito en taquilla, se haya convertido en los cimientos de la gran compañía PIXAR y que hoy con está secuela no tenga que depender más de ser una novedad tecnológica, si no de concluir las aventuras de personajes inolvidables.

Es una completa alegría ver la primera escena de está película. La imaginación desenfrenada de Andy mientras recrea una aventura con sus juguetes es uno de los momentos cumbres de esta histórica saga que cambió la industria de la animación para siempre.

A diferencia de la mayoría de secuelas que existen en la cartera, está cinta tiene una buena justificación de su existencia. El gran dilema que los juguetes descubrieron en la segunda parte es suficiente para querer ver el emocional desenlace. Lo que no me esperaba es que el conflicto se iba a reducir a los primeros y últimos minutos de la película, dejándonos con otra aventura de relleno donde nuestros personajes deben de nuevo a contrarreloj regresar antes de que Andy se vaya a la universidad. Es ahí donde me hace pensar que no había mucho que contar y que ni los creadores habían planeado en como terminar la historia, por lo que todo recae en los inolvidables personajes que logran de nuevo hacer de Toy Story un ejemplo a seguir para el resto de las películas animadas.

Tampoco me esperaba la intensidad de las escenas en la guardería y mucho menos el casi fatídico desenlace en el basurero. Aunque en su momento fuimos expuestos a las atrocidades de Sid, era para que los juguetes salieran traumados de su terrorífica experiencia, casi renacidos y satisfechos con el final feliz que después logran tener. Existen escenas en las que la ambientación es de miedo y la mayoría de los nuevos personajes no generan demasiadas risas. Cuando conoces la historia de los villanos es para hundirte más en depresión. En verdad que ahora si se les paso la mano en la tragedia. Afortunadamente no faltan los momentos chuscos y es una lástima que nada se compara a lo de la primera escena, que casi me hacía llorar de risa, claro que existen momentos con Buzz, el Sr. Cara de Papa o los enanos verdes, pero sólo a ratos y es en la mitad de la cinta donde se sienten la necesidad de risas.

Al igual que los miedos, los sentimientos han sido amplificados. Nadie puede no sentirse afectado por el dilema de estos seres, después de todo su existencia y razón de ser están de nuevo en juego. Que más me hubiera gustado que los juguetes se hayan quedado con Andy, inclusive se planteó en su momento que todos se hayan quedado en el ático esperando si acaso los futuros hijos del chico sean los herederos de tan preciados recuerdos. Es por eso que ahora acepto la conclusión y hasta resulta lógico que los haya regalado a la niña Bonnie, ya era demasiado tiempo estar llenos de polvo esperando.

Así llega el final una de las mejores trilogías jamás hechas, con una intensidad y emoción sin igual.