febrero 2013

Los Oscars: unos premios sin identidad

Ted en los Oscars

Alejándonos por el momento de la polémica  de quienes se llevaron la estuilla dorada, la ceremonia de premiación que vimos ayer fue otra más para la lista de mediocridades.

Por más que la Academia intenta reorganizarse cada año con presentadores que llamen la atención, aumentando el número de nominados, organizando elaborados números musicales y resucitando leyendas del cine; simplemente al final la ceremonia esta palideciendo ante la competencia de Los Globos de Oro y hasta de los Premios Tony. Tanta es la presión por parte de la cadena de televisión y los millones que recibe por retransmisión, que cualquier movimiento negativo en los ratings es considerado un fracaso.

El presentador de la noche Seth MacFarlane hizo lo que pudo dentro de su capacidad. El exigirle un nivel elevado de comedia (lo que sea que eso signifique) es pedir las perlas de la Virgen. Hizo precisamente lo que era esperado de él: brindar atención a los premios y sobretodo generar interés en el público adolescente que si ha visto una película nominada es considerado demasiado. El que su monólogo se haya extendido con su incesante pasión a Star Trek y la aparición inicialmente sorpresiva de William Shatner, o que varios de sus chistes no hayan funcionado del todo no es la sorpresa de la noche, si no la falta de identidad de unos premios que son considerados como el ejemplo a seguir y no viceversa.

Ayer no supe lo que estaba mirando entre tanto número musical que se sentía a ratos forzado y en otros como reciclando éxitos del pasado.  Intentado copiar la exitosa fórmula de los premios Tony´s que celebran lo mejor de los musicales de Broadway, pensaron que con celebrar la música en el cine sería la fórmula requerida para entretener a la audiencia. Es cierto que me recordaron a instantes las notas musicales desde ET hasta El Padrino, pero llegó a un punto que en serio se volvió un hartazgo que en vez de ser los ganadores los protagonistas, estos se volvieron las víctimas de una orquesta que los interrumpía con la banda sonora de ‘Tiburón’.

En todo momento la entrega de premios paso a segundo término acelerando los discursos como si fueran una plaga y dando oportunidad a un Seth MacFarlane que de tres chistes uno era medianamente bueno. Esos discursos que al siguiente día aparecían en las primeras planas con emotivas fotografías de los ganadores, con escenas de llanto de alegría o por lo menos escuchando estupideces porque están tan nerviosos;  fueron reprimidos al máximo. ¿Acaso se olvidaron que los protagonistas son los ganadores y no los presentadores?

Sin sorpresa alguna más que la de los medios de comunicación que se tragaron la aparición de Michelle Obama como algo inédito. Sin crítica alguna que de a conocer que este es otro intento más de los Oscars por ser relevantes, cuando anteriormente el ex-presidente Bill Clinton presentó Lincoln como mejor película en los Globos de Oro. Este espectáculo que tanto presumen de ser visto por millones de personas esta siendo rebasado por la competencia y la triste realidad es que en su intento desesperado, están convirtiendo a los premios en un Frankenstein… lo peor de todo es que resulta ser musical.

Seth MacFarlane es lo de menos. El siguiente año será el turno de otro valiente para ver si pega.

Para que nos hacemos … Argo va a ganar

A los habitantes del país llamado Estados Unidos no les gusta que les recuerden sus errores, la autocrítica es censurada o marginada hasta desaparecer en el olvido. En algunas ocasiones los puntos de opinión contrarios a la mayoría encuentran un lugar en la prensa liberal o en el mundo Hollywoodense que presume de diversidad. Esta vez no pienso que será así. Si existe un poco de justicia Django, Zero Dark Thity o Amour serían las ganadoras a mejor película y no Argo como se nos viene anunciando varios premios atrás.

Reconozco el trabajo que ha realizado Ben Affleck al recrear un suceso histórico de uno de tantos conflictos diplomáticos que han rellenado los noticieros a lo largo de las décadas, de eso no hay duda.  El joven director logra de tal hecho una película interesante, con el suspenso requerido para justificar su existencia. El que su lucha por lucha por ser imparcial al final termine en otra serenata al amor patriótico con otro intoxicante retrato de una supuesta victoria sobre el fracaso, ya hasta se volvió costumbre.

Podremos alegar que  una gran variedad de géneros dentro de la terna de candidatas a mejor película impiden una evaluación más objetiva, pero al final, Argo palidece ante  la obra de Kathryn Bigelow con su magnifica Zero Dark Thirty, que comparte la misma temática, sólo que bajo otra perspectiva.  Cuando Affleck se vio vio forzado a mostrar un rostro positivo a la extracción de diplomáticos norteamericanos, Bigelow tomo el toro por los cuernos y nos mostró lo más cercano a la realidad de una guerra cruel que no se ve, pero como chinga.  Sin sentimentalismos puso en contexto la realidad de que para hallar a Osama Bin Laden se utilizaron métodos de tortura para interrogar a los sospechosos.  Simplemente por mostrar un tema por demás delicado no se llevará premio alguno.

Mientras se celebra la audacia de Affleck, se relega al subpremio de mejor película extranjera a Amour de Michael Haneke. Si somos sinceros es la mejor película del año, demostrando que el verdadero cine se hace en otros países y no en Hollywood.  Sin tapujos es un fiel retrato al proceso que debemos de llevar todos como seres humanos: la muerte. Esta viene siendo la versión no escrita del amor entre Carl y Ellie en la cinta animada ‘Up’.  Temerario y a instantes extremadamente melacólico, es una de esas películas que no sólo retratan la realidad… ¡ES LA REALIDAD! Bajo el ojo firme de Haneke que hace que cada escena tenga un punto final al retratar el sentimiento de cada uno de sus personajes, Amour es una cinta imperdible.

Con la excesiva cantidad de películas nominadas es absurdo tan siquiera considerar El Vuelo, Los Juegos del Destino, La Vida de Pi y Los Miserables.  Ya hasta parece una burla que lejos de ser un reconocimiento resulta ser como un insulto sólo por querer mostrar que existe una competencia a la cual saben que no ganarán. Quizás Juegos del Destino se lleve alguna estatuilla en actuación; Los Miserables haciéndole honor a su nombre se llevará las miserias en los aspectos técnicos de vestuario y sonido; mientras que la nominación de El Vuelo servirá para recordarle a Robert Zemeckis que todavía tiene talento.  En cuanto a La Vida de Pi, es quizás demasiado fantasiosa junto con Beasts of the Southern Wild para tan siquiera ser consideradas. Por último, mi favorita Django, pero todos sabemos que contiene demasiada sangre como para arruinar sus expectativas. A la cinta del grandioso Steven Spielberg le deseo lo mejor, sólo que es demasiado aburrida como para poderla presumir. Quizás es la más segura elección de los miembros de la Academia como para no hacer enojar al gremio, considerando que nadie podrá objetar otro premio para la institución Spielbergiana.

A minutos de iniciar la ceremonia, la verdad es que no hay muchas sorpresas. Sólo espero que Seth MacFarlane me divierta y morder mi almohada cuando gane Affleck.

Amour, brutal obra maestra

Ahora que los premios de la Academia se acercan y teniendo en cuenta que Argo parte como seria favorita, me he planteado algo en mi cabeza: ¿Se están burlando de nosotros? Es evidente que mi pregunta lleva una pizca de sarcasmo y mucho más evidente es que conforme pasan los años le vas tomando la medida a los Oscar y sabes por donde van los tiros. Que un filme extranjero gane en la categoría de Mejor Película es impensable, mas teniendo a niños mimados de Hollywood nominados. Amour es una cinta que en todo el mundo ha gozado de reconocimiento tanto de crítica como de público, además de ganar cualquier cantidad de premios y ser nombrada película del año. Poca cosa.

El que este nominada a Mejor Película es una burla pues esta cinta esta un escalón arriba de las otras ocho nominadas. Y lo peor es que no ganará. Pero tampoco hay que ser tan críticos ni mucho menos ignorantes, la película que sea elegida el próximo domingo no va a ser la mejor, eso ya todos lo sabemos. Recuerda que Hollywood es para los americanos y con eso evitaremos los enojos. Pero bueno, basta de los premios Oscar y enfoquemonos a una película única en su clase y que no debes dejar pasar bajo ningún motivo en una sala de cine ya que será una experiencia inolvidable.

Amour Obra Maestra

Amour nos narra la vida de una pareja de ancianos, maestros de música, Anne y Georges, interpretados maravillosamente por Emmanuelle Riva y Jean-Louis Trintignant respectivamente. La actuación de Riva es descomunal. Cierto día Anne comienza a sufrir una serie de ataques que culminarán en la propia decadencia de su cuerpo y su inevitable deterioro físico y mental. Ante tal desgracia Georges deberá cuidar a su querida esposa y demostrar, como el titulo hace referencia, lo que el amor significa para él. Michael Haneke, reconocido director austriaco, nos presenta la ultima interrogante que supone el amor: ¿Qué hacer cuando el amor de tu vida esta muriendo? A partir de ese punto seremos testigos de un viaje desesperanzador y deprimente hacia los lazos amorosos y afectivos de una pareja de enamorados que rehúsan a dar todo por perdido.

Haneke tiene una propuesta muy arriesgada pues curiosamente la totalidad de la película se desarrolla en una sola locación, la casa de la pareja protagonista. Nosotros como espectador seremos cómplices de las penurias y sufrimientos de Georges para mantener a su esposa con vida pues al pasar del tiempo y el crecimiento de su enfermedad, Anne solo busca, lógicamente, la muerte. Pero es tal el amor de Georges y su fuerza de voluntad por salvar a la mujer de su vida, a su única compañera, a su alma gemela; que nosotros estaremos todo el tiempo de su lado hasta ese formidable y hermoso desenlace. Las grandes películas románticas nos cuentan como empezó todo, Amour nos dice como termina y por ello merece tener el reconocimiento de Obra Maestra.

Amour Brutal

Sin embargo, como suele suceder, la película no es recomendable para todo público o al menos no para el que esta acostumbrado al cine comercial. La cinta tiene pocos diálogos y las secuencias son largas y lentas pero que justifican lo que Haneke quiere demostrar: la vida senil. No por nada cuando la película tiene mas diálogos y mayor dinámica es cuando la única hija Eva, interpretada acertadamente por Isabelle Huppert, aparece. Los mas jóvenes ven la vida muy diferente a como la gente mayor la visualiza, y eso Haneke lo demuestra con su puesta en escena. La fotografía de Darius Khondji es abrumadora y de una belleza palpable. Y, como dato curioso, es interesante que rara vez escuchemos música en la película, salvo las piezas musicales perfectamente escogidas. Una película que no es para todas las audiencias.

Amour representa el triunfo cinematográfico y visceral de lo que el amor significa en el ser humano no a todas las edades, sino en el declive de la vida. Un canto desolador y gratificante hacia el sentimiento mas puro que podemos experimentar, nosotros humanos, a lo largo de nuestra vida. Escenas tan memorables me quedan en mi memoria luego de salir de la sala, tales como el concierto, el álbum fotográfico, la paloma, el sueño de Georges, la visita del alumno de Anne, las enfermeras, Georges escuchando música mientras ve a su esposa tocar el piano y la anécdota final que Georges cuenta a Anne antes del sublime desenlace. Esto es cine y no sería mala idea que lo apartasen completamente de las demás películas en cuanto a técnica, contenido y mensaje. De lejos lo mejor que he visto en el año.

Amour

‘La noche más oscura’, la fantástica cacería de Bin Laden

Maya en La Noche mas Oscura

Al momento de valorar objetivamente una película que aborda temas bélicos, mayormente gratificantes para los Estados Unidos de América, soy muy renuente. En primer lugar porque nunca se esta exento del patriotismo tan exagerado e irritante que presumen los americanos y en segundo lugar porque cinematográfícamente hablando encuentro pocos factores relevantes que me llevo conmigo al terminar el visionado de la cinta en cuestión. Eso me ocurrió con el laureado trabajo de Kathryn Bigelow, «Zona de Miedo», la cual se llevó el Oscar a mejor dirección y mejor película en la edición 82th de los premios de la Academia. Una película muy bien ensamblada y perfectamente dirigida pero que no trasciende más allá de mostrar la peligrosa labor de los individuos encargados de encontrar y desactivar bombas en Iraq. Te olvidas de ella apenas termina.

Es por ello que mi negatividad era enorme al enfrentarme con el nuevo trabajo de Bigelow y que abordaba uno de los temas mas controversiales en lo últimos tiempos: la cacería y muerte de Osama Bin Laden. Un tema un tanto Taboo mas teniendo en cuenta todo el trasfondo político que esconde tal suceso. Comentaba con mi compañero Cristóbal mi incredulidad al nuevo trabajo de la talentosa directora y mi molestia al enfocarse en temas cansinos y repetitivos como la guerra pudiendo enfocarse en nuevos horizontes donde pudiera dar hincapié de su enorme talento, que lo tiene. Pues debo admitir, y no me avergüenzo, que «La noche más oscura» me ha callado la boca.

Dan y Joseph en La Noche mas Oscura (1)

En manos de cualquier director menos experimentado esta película hubiese sido un desastre absoluto. Y es que Bigelow nos brinda algo pocas veces visto: la emocionante búsqueda de un hombre que arrebato la vida de miles de personas y que ahora debe pagar con su propia vida tal acto tan atroz. Nunca se busca justicia sino todo lo contrario, venganza. Un acierto. Y la encargada de perseguir a Bin Laden es la formidable e impecable Maya, interpretada extraordinariamente por Jessica Chastain, la cual es una joven oficinista de la CIA que es enviada a Iraq para colaborar en la cacería del temible terrorista. La evolución del personaje de Chastain es una maravilla que deja patente lo complicado que es ser un actor, un buen actor. Debe llevarse el Oscar a mejor actriz.

La película no puede comenzar mejor. Sobre negros escuchamos, mas no vemos, las llamadas telefónicas de las víctimas del 11 de septiembre. Llamadas que hicieron a sus familias y seres queridos minutos antes de morir. Posteriormente iremos siendo testigos a manera de capítulos, muy bien armados, la búsqueda del responsable de tal suceso. Bigelow es muy astuta al jamás caer en el tan odiado patriotismo ni mucho menos en la «gringada» que pudiese prestarse para este tipo de películas en donde los americanos son los buenos y los mejores del mundo y el resto de la civilización debe arrodillarse ante ellos. Por el contrario muestra todas las debilidades de un país desmoronado que esta siendo destruido desde adentro y que es impotente de sus propios errores humanos. Errores que los llevan a cometer crímenes contra la humanidad como las horribles torturas que se mencionan en pantalla y que brevemente vemos.

Mya y Dan en La Noche mas Oscura

Es ante este caos y depresión emocional que el personaje de Maya es fundamental en la película pues ayuda a mantenerla a flote ante una ir y venir de emociones encontradas. Jessica Chastain se pone la película a los hombros y la logra mantener en pie por poco más de dos horas, sin ella todo caería, así de simple. Muy lejos de ser una mujer impecable y sin debilidades, Maya es un ser humano común y corriente pero que esta motivado por esa hambre de venganza justificada (cuando vean la película lo entenderán). Aunado a la actuación y presencia de Chastain, Bigelow conforma un estupendo reparto que rodea a la protagonista para que se pueda desenvolver a la perfección y siempre este respaldada por actores estupendos como Jason Clarke, Joel Edgerton, Mark Strong , Jennifer Ehle, Kyle Chandler y Édgar Ramírez , entre muchos otros. Un ensamble perfecto de actores que se combina con una puesta en escena maravillosa, un apartado técnico formidable y una dirección por parte de Bigelow descomunal. La escena final es acojonante.

Considero que «La noche más oscura», lejos de abordar un tema patriótico y trillado como la cacería de un «monstruo», aborda temas tan humanos como la venganza y la redención. Un triunfo al espíritu humano motivado por su hambre sedienta de impartir justicia por su propia mano ante la falta de deshumanización que hay en el mundo. Una película impecablemente bien realizada que posiblemente peca de metraje pero que cumple el cometido de entretener y dejarte con un buen sabor de boca, además de darte clases de como deber editarse una historia. Merecida nominada a mejor película del año. Recomendable para aquellos que gusten del buen cine. Un viaje fantástico y emocionante que disfrutarás en tu asiento.

Operación La Noche mas Oscura

‘Los Miserables’, un renacimiento musical

En lo que se puede catalogar como un respetable intento por mantener vivo el género musical en el cine, el director Tom Hooper (El discurso del Rey) se da a la tarea de lograr otra hazaña digna de reconocimiento. Con lo anterior no quiero decir que sea una obra impecable, sin embargo, considerando el legado tanto de la obra literaria y del musical del mismo nombre, los resultados se pueden catalogar dentro del rango de aceptable.

El nivel de exigencia ha de haber sido tremendo. Con tantas versiones disponibles para el público, la trama no es el principal atractivo y por lo tanto debe de valerse de otras herramientas para justificar su existencia. Se nota que el director utilizó todo lo que estuvo a su alcance para brindar calidad: desde ángulos de cámara llamativos, dinamismo con la cámara portátil,  tremendos acercamientos al rostro de los actores, bella fotografía y hasta el  uso de efectos visuales. El hombre se quería presumir.

Jean Valjean y Fantine

La primera escena con  la cámara descendiendo para enfocar al rostro del convicto Jean Valjean (Hugh Jackman) deja una  grata impresión. Sin tapujos Harper decide llevar la producción a una escala épica, en donde no existen limitantes en la calidad de los escenarios, vestuarios y actuaciones. Todas esas nominaciones están bien justificadas. Aún con todos los aspectos técnicos cubiertos a la perfección,  el valor de esta versión recae en  su elenco,  que con algunas excepciones a varios de ellos les quedaron grandes los personajes. Ha de ser difícil para los actores mantener el equilibrio en sus interpretaciones, un paso en falso da indicios de exageración y por lo tanto de incredulidad por parte de la audiencia. Eso es de lo que precisamente padece la película, aún cuando cuenta con un respetable elenco, no todos están a la altura de las circunstancias, unos por inexperiencia y otros porque simplemente no se les da.

Javert

Pero voy a comenzar por el lado positivo. Si alguien todavía decide dudar de la capacidad de Guepardo para el canto, basta con investigar y encontrar que es ganador del premio Tony, presentador del mismo y hasta de los Oscars. Irreconocible es como primero los vemos gritando a los cuatro vientos su desgracia, bajo la mirada sigilosa de su compatriota australiano Russell Crowe. Es innegable que el hombre tiene un carisma natural que nos mantiene interesados de inicio a fin y no por nada tiene su merecida nominación al Oscar de mejor actor. Su sufrimiento es el de un hombre que padecido una injusticia y que aún habiendo cumplido su pena sigue cargando un estigma social que lo lleva a cometer el mismo crimen por el cual se le acuso.

Luego tenemos a la bella actriz Anne Hathaway con su interpretación de Fantine que la ha llevado a recibir elogios. Si la dama se lleva el gran premio no habrá nadie que objete. Tenía en contra una increíble interpretación de «I Dreamed a Dream» por parte de la sensación de You Tube, Susan Boyle, a eso hay que agregar las restricciones de tiempo que tiene su personaje para convencernos de su tragedia. Literalmente estaba todo puesto para que fuera un desastre, pero logra con mesura proyectar un dolor emocional que roza en lo intimo, de aquel que se expresa pocas veces, sin exagerar o caer en llanto, simplemente sabes que la pobre esta pasando un infierno.

Monsieur Thénardier y Madame Thénardier

Si estuviera en mi poder un control remoto para el cine, yo me quedaría con las escenas en donde aparecen Hugh Jackman y Anne Hathaway. En ellos dos recae la fortaleza de la producción a tal grado que todo lo que sigue flaquece ante su presencia. Desde un Russell Crowe con un Javert que necesita a instantes bocanadas de aire para respirar e inflar sus cachetes y así poder demostrar cierta emoción; hasta un romance con una gris Cosette (Amanda Seyfried) y su amado Marius (Eddie Redmayne); llegando a lo peor con supuesta pareja cómica de los Thénardier (Sacha Baron Cohen y Helena Bonham Carter). Estos dos últimos deberás que se convierten en un hoyo negro en donde aparecen, si acaso se salva Helena porque conozco de su capacidad, pero Sacha Baron Cohen no tiene nada que hacer ahí. El actor ha de tener un muy buen representante para que le consiga papeles en películas nominadas a premios, primero fue ‘Hugo’ y ahora ‘Los Miserables’, sólo que esta vez no cuadra en nada.

Por lo general es casi una regla que la mayoría de los niños actores sean empalagosos a tal grado que nunca les crees, por eso hago un breve espacio para reconocer a la pequeña Cosette (Isabelle Allen) y el valiente Gavroche (Daniel Huttlestone), quien al final provee la intensidad adecuada a una crucial escena que hace de  la batalla final mucho más que explosiones y ángulos de cámara calculados.

Cosette y Marius

La película no se siente, es extensa. He visto videos del musical en la presentación que se hizo en Londres, además la versión de 1998 con Liam Neeson por lo que notas los claroscuros de lo que funciona y lo que no. A ratos ya sólo quieres que se maten entre ellos mismos porque no hay variantes de lo que conoces. No quiero saber lo que voy a pensar cuando mire las otras seis versiones para el cine.

Ahora viene la parte interesante de esta propuesta para quienes hablamos el castellano porque la  película es 95% musical , por lo tanto la mayoría del tiempo es estar leyendo subtítulos sin noción de la calidad de la letra debido a la barrera del idioma. Sinceramente, será una fatiga constante que altera la experiencia del público. Si no tienes conocimiento de la obra de Victor Hugo, puede ser hasta que hasta prefieras mejor leer la obra original.

‘Los juegos del destino’, un extraño, perfecto y loco amor

Jennifer-Lawrence-Bradley-Cooper

La película comienza cuando Pat Solitano, interpretado por Bradley Cooper, sale del hospital psiquiátrico donde se encontraba recluido luego de casi matar a golpes al amante de su esposa. Es durante esta breve presentación donde conoceremos al personaje con el cual nos identificaremos en toda la película: un hombre atormentado. Y atormentado no solo por sus propios problemas emocionales sino también por la relación que sostiene con las personas que lo rodean, un individuo mentalmente incapaz de socializar. Y es aquí donde entra la magia, su contraparte femenina, Tiffany Maxwell, en la piel de la hermosa y cada vez mejor actriz Jennifer Lawrence. Ambos personajes son tas dispares pero a la vez tan perfectos que crean una armonía única que es incapaz de sentirse cuando ellos no comparten pantalla.

Jacki-Weaver-y-Robert-De-Niro

Cooper paso de ser una cara bonita, como le sucedía a Leonardo DiCaprio, para convertirse en un actor serio y de grandiosa reputación, sin duda alguna la mejor interpretación de toda su carrera. Lo mismo que Lawrence a quien no nos extrañe que suba a recibir su Oscar a mejor actriz. Ambos actores, y personajes, tienen una química envidiable y se nota a kilómetros. La película no hubiese sido posible sin ellos. Pero tampoco les demos todo el crédito, que lo tienen, ya que el reparto secundario es extraordinario. Ningún personaje sobra, todos y cada uno de ellos tienen un objetivo narrativo único y bien justificado durante toda la película además de que respaldan a la perfección a la pareja protagonista. Robert DeNiro como el padre de Pat es un fanático del fútbol americano así como un obsesionado con la suerte y las cabalas. Jacki Weaver interpreta a la madre de Pat y hace uno de los papeles mas difíciles de toda la película. Uno no entiende lo complicado de su personaje hasta que lo quitas y ves lo importante que estaba diseñado y dirigido.

El resto de actores secundarios, donde sobresale un carismático Chris Tucker, están igualmente bien dirigidos y cada uno de ellos tiene un peso especifico en la trama y en el desarrollo de la historia misma. La dirección de Russell es increíble en su totalidad al llenar a cada personaje con una chispa única que hace que el público se sienta cómodo e identificado. La música de Danny Elfman, quien sigue demostrando que es uno de los mejores compositores de su generación, es sublime y hermosa al retratar el día a día de personas tan dispares pero a la vez tan increíbles en sus defectos como seres humanos. La fotografía de Masanobu Takayanagi siempre es acertada y logra estar en el momento adecuado al igual que la correcta edición de Jay Cassidy y Crispin Struthers.

Pat-Solitano

Si bien la película empieza dubitativa y algo acelerada llegando a crear confusión en lo que te están contando, con el transcurso de los minutos todo se va afianzando en un relato conmovedor sobre el poder del amor, la amistad y la familia. Una historia que nos lleva a crear en las almas gemelas y las barreras tan indestructibles que tiene el amor cuando se es verdadero y poderoso. Cooper y Lawrence ofrecen una de las mejores parejas sentimentales que he podido ver en el cine y eso es ya decir demasiado. Un ensamble de emociones que nos llevara a un hermosísimo desenlace. De esos en los cuales te paras de tu asiento y empiezas a aplaudir.

Los juegos del destino es una de las mejores películas que he tenido el placer de ver en esta década,  y en la anterior, y que si por merecimiento fuera debería ganar el Oscar a mejor película del año. Un elenco de primera combinado por una extraordinaria dirección dan lugar a una de las películas románticas mas bellas que nos ha dado el cine. Recomendable que vayan a verla en compañía de una amiga(o) o pareja sentimental. Un triunfo cinematográfico que hace que te emociones en la justa medida. Lloraras y reirás al mismo tiempo como hace tiempo no lo hacías. No la dejes pasar.

Tiffany-Maxwell