noviembre 2013

‘Los Juegos del Hambre: En Llamas’, lo mismo, pero mejor

Sin haber leído ninguno de los libros y sólo dejándome llevar por los tráilers, es que llegue con anticipación a ver una secuela donde se me prometía los «inicios» de una revolución, rebelión o algo parecido. Que decepción me llevo cuando veo que la mayoría del tiempo es un recuento del primer capítulo de la saga, con algunas variantes que dan paso a un tercer libro que resuelva los planteamientos de una vez por todas.

Aquí la culpable es la novelista Suzanne Collins, que como lo fue con la saga de Crepúsculo y su líder Stephenie Meyer; les encanta golpearse con la misma piedra, una, otra, otra … y otra vez. La diferencia esta en la calidad de las adaptaciones al cine, y como lo podemos ver en esta secuela: son los actores y el director los que hacen sobresalir la película con todo y sus defectos de origen.

Katniss-,-Effie-y-Peeta

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Lo que no queda duda es del considerable esfuerzo que realiza el elenco por elevar la película a algo digno de ser un estreno recomendado. Son los personajes quienes sostienen la monotonía de volver a regresar al Capitolio, tener las sesiones de entrenamiento y hasta los triángulos amorosos que tiene que sortear la protagonista. Cada quien con su limitado tiempo de duración, hacen que recordemos los personajes que representan: desde el siempre agradable Haymitch (Woody Harrelson); la menospreciada y magnética Effie (Elizabeth Banks); y hasta el temerario vestuario de Cinna (Lenny Kravitz). No hay actor que se sienta desperdiciado, ni los extras que la hace de tributo en unos juegos que han perdido novedad.

Que suerte tuvieron los productores con la actriz Jennifer Lawrence. Aún cuando algunos fanáticos se opusieron a su elección, a estos los esta dejando con la boca cerrada. Ahora hasta tienen el derecho de promocionar la película con una actriz ganadora del Oscar por su interpretación en ‘Los Juegos del Destino’. Es entendible la ausencia de tal halago. El ego del elenco sería el principal afectado, teniendo en cuenta tanto kilometraje recorrido y sin haberse ganado ni objeto de latón. En su primer papel post-Oscar, la actriz tiene la fácil tarea de convencernos de los traumas adquiridos en los últimos juegos, el dilema romántico, las consecuencias que tienen sus actos públicos y hasta sobreponerse a otra nueva experiencia que consideraba finiquitada. ¿Y saben qué? Me la creo completita.

Si existe alguna queja es la terquedad por rescatar a un Peeta Mellark (Josh Hutcherson) de todas las desgracias existentes. Es fastidioso ver a una Katniss atorada emocionalmente, haciendo política para salvar la vida del panadero, siempre gritando por el hombre como si se le perdiera algo o amenazando a Haymitch para mantenerlo con vida por sobre todas las cosas. Bueno, esto parece la versión moderna de la princesa de Mario. Entiendo a Hutcherson, quien no tiene mucho con que trabajar y hasta me temo defenderlo de sus perpetuo semblante de perro triste.

Quien tiene más tiempo para socializar, es el tercero en discordia de Gale (Liam Hemsworth). No se cuando ocurrió la plática con Katniss sobre su amorío público durante los Juegos, pero se comportan como si nada hubiera pasado. Ambos siguen de tortolos en el bosque y con un Gale de maestro de una novia demasiada despistada de la situación social. Los guionistas se empecinan en que Hemsworth sea el apropiado de darnos el contexto de la opresión que viven los del Distrito 12 y el colmo es que hasta en el final termina siendo el portador de malas noticias. No se que tiene el actor, pero no lo veo como el héroe que pretenden vendernos. Quizás es su tono de voz. sonrisa o su extremada calma lo no termina por convencerme.

Vestido-de-Novia-de-Katniss

De verdad como odie el regresar a la Arena de juegos, con todo y el esfuerzo por crear una experiencia única. Lo que más me interesaba era conocer lo que ocurría afuera del domo, de ese mundo sumido en la represión de su gobierno, no de unos juegos en donde sabemos que la protagonista saldrá victoriosa. Y no es spoiler decirlo. Por más que intentaron brindarnos emoción con las escenas de acción, era ya una cuestión de esperar para conocer el como saldrá de esta Katniss. Me imagino que para los amantes de la acción, el llegar a la arena les hizo que valiera la pena el boleto, después de todo hace falta que fluya la adrenalina.

El director Francis Lawrence sabe lo que tiene en sus manos y por fin nos brinda seriedad a lo que ocurre con Panem. Atrás quedaron unos Juegos del Hambre para niños, donde el programa de televisión al estilo Big Brother era utilizado como suavizador a la masacre en la arena. Ahora somos testigos de la terrible represión con la que viven los habitantes de los distritos y las consecuencias, más allá de los ojos saltones del Presidente Snow (Donald Sutherland). Con la suficiente fuerza, como mesura para no ser tan grotesco, presenciamos el uso de los métodos preferidos de un gobierno que no conoce compasión. Otro detalle, es que también ha sido desterrado para bien el incesante movimiento de cámara, un generador de más molestias que emoción. Pero lo que más destaca es que aún con una historia tan parecida a la primera parte, logra hacer emocionante la secuela.

Participantes-de-los-Juegos-del-Hambre-En-Llamas

Con todo el éxito en taquillas que esta teniendo esta cinta, uno ha de pensar que es la octava maravilla. Lamentablemente no lo es. Si estoy siendo condescendiente es porque reconozco que la novela de origen es la mayor culpable y no los cineastas que hacen todo lo posible por solucionar los huecos argumentativos. El triángulo amoroso es un desastre difícil de explicar, la rebelión nace en lo oscurito y el nuevo personaje de Plutarch Heavensbee (Philip Seymour Hoffman) es un total misterio hasta los últimos minutos. El libreto hace lo que puede con lo que tiene y evade muchas respuestas que me imagino llegarán en la secuela.

Para lo único que sirve ‘En Llamas’ es para brindar confianza de que las siguientes adaptaciones están en buenas manos, porque en lo que respecta a este filme, apenas editaríamos un cortometraje de 30 minutos con lo más relevante.

‘Carrie’, pudo haber sido peor

Chloe Moretz protagonista de Carrie

No estaría haciendo bien mi trabajo si me dedico la mayoría del tiempo a comparar esta nueva adaptación a la novela de Stephen King. Por más que quiera desmenuzar los detalles de como la cinta del director Brian De Palma es por mucho superior a la actual -y créanme que sería demasiado divertido para mí- , es injusto no darle el beneficio de la duda a una nueva generación de artistas, que como muchos, alguna vez desafiaron a propios y extraños con su propia versión.

La historia de Carrie se sale de convencional. A los pocos minutos de duración, se darán cuenta de las difíciles circunstancias de vida que tiene que superar la adolescente. Admito que al principio no fue tan convincente la interpretación por parte de la actriz Chloë Grace Moretz, porque había exageración en sus modismos y las reacciones del resto de los compañeros de la escuela tampoco ayudaron. Con el paso de los minutos veo más control en las emociones de la actriz, en algo propio de su personalidad y no en una imitación barata de lo que es ser una adolescente tímida e insegura. En resumen: Chloë no es una persona insegura y por lo tanto es demasiado inepta para hacernos creer que lo es.

Carrie y Margaret

La película podrá llamarse Carrie, pero quien se encarga de hacer amenos los minutos hasta el terrible desenlace es la horrenda, fanática, psicótica, etcétera, etcétera… Margaret White (Julianne Moore), ¿Qué actriz no quisiera interpretar este personaje? Sólo un pésimo director podría echar a perder tanto potencial. Y eso es lo que sucede. Tienes a dos de las mejores actrices para moldearlas y hacer de tu versión algo trascendental y abaratas su interpretación con efectos especiales. No fue suficiente el intensificar sus emociones o que gritasen a una buena cantidad de decibeles, si no que tienes que romper una puerta, hacer que las luces parpadeen o mover objetos. Esta bien, no es tan malo como lo hago parecer. Es disfrutable, pero pudo haber sido mucho mejor.

 

Este nuevo relato al clásico es una versión de bolsillo, en donde cubres tus bases con lo necesario y en tiempo record. El libreto sólo se dedica a actualizar los momentos con computadoras, celulares y You Tube. No ofrece una gran escena que se te grabe en la mente (que no tenga que ver con efectos visuales). Su mayor contribución en una discusión con el director de la escuela y la villana barata Chris Hargensen (Portia Doubleday), que al parecer salió de los rechazos de audiciones de ‘Chicas Pesadas’.

Bloody Carrie

Con un libreto desangelado y el desperdicio de tus actrices principales; lo único que le queda a la directora Kimberly Peirce, es hacerle homenaje a los ‘X-Men’ y ‘Destino Final’. No hay fotografía que adorne la catástrofe dentro del auditorio, esa imagen terrible de Carrie bañada en sangre que se nos grabe en la mente, o el acercamiento de cámara con la mirada penetrante. ¡No! Veo una adolescente levantando brazos a un objeto digital como si fuera Jean Grey, sin tensión o tan siquiera una pausa que saboree la carnicería. El único instante de regocijo fue con la villana (o como yo le llamo: versión genérica Mila Kunis), que la dejo marinar dentro del auto al puro estilo de Destino Final. ¿Y eso funciona?… pregúnteme yo. Para un público adolescente claro que llena las expectativas. ¿Quién no quiere ver el rostro de un ser humano estrellado en un parabrisas, después de casi una hora sin que pase nada?

Decepcionado no estoy, porque pudo haber sido peor. Se ve el empeño por recrear un clásico en sus propios términos, es sólo que el talento no les alcanza. Cuando lo único que tienes que presumir es la física de los efectos visuales, pues tienes un problemas. ¿Vale la pena el boleto? Para alguien que ha visto la versión de 1976, resulta ser un ejercicio de comparaciones que terminan por arruinar la experiencia y me hacen valorar más lo hecho en aquellos años. Quienes no tengan experiencia previa, será otra más dentro la larga lista de cintas modernas de horror desechables para cuando uno sale de la sala de cine.

‘Gravedad’, la mejor película de ciencia ficción en años

Entre tantas entrevistas que realizó el director de cine Alfonso Cuarón a la prensa, lo que más me llamo la atención fueron las declaraciones de que no había hecho su película ‘Gravedad’ para ganar Oscars o premios. Es entonces que me puse ha analizar su trabajo y estoy muy de acuerdo. Creo que ni él se imaginó la recepción que pudiera tener su obra y ni en su mente pasaba la tremenda atención que recibió por parte de los críticos, la televisión estadounidense y del mundo entero. Cuarón se dedicó a hacer la película que quería, no fue su culpa que estemos rodeados de tanta basura que cuando existe alguien con el talento para ir más allá de lo requerido, inmediatamente toda la atención se centre en él.

Cuarón se brinco la barda al ofrecernos tanto en tan reducido tiempo de duración, que hace vergonzosos los intentos de ciencia ficción de este año: la desechable ‘Elysium’ de Neill Blomkamp y la reciclada ‘Oblivion’ de Joseph Kosinski; quedan para el olvido en los anaqueles de la recién desaparecida cadena Blockbuster. Llega a tanto su contribución, que la prensa y varios críticos de cine no se contuvieron en declarar a ‘Gravedad’ como un parteaguas en el género de ciencia ficción, en parte lo es; pero no es para tanto, porque hay que darle a cada quien el crédito que merece.

GRAVITY

Cuando veía los tráilers con una Sandra Bullock dando vueltas en el espacio y saliéndose de orbita fuera de control, lo primero que pensaba era que sería una versión alterna de ‘Buried’. Que bueno que estaba equivocado. No tardamos mucho tiempo y el primer gran obstáculo es resuelto con tanta facilidad como estilo posible. Se comprueba una vez más la tendencia actual de que son los directores quienes están salvando a la industria del cine de su falta de creatividad al momento de crear nuevas y emocionantes historias o en este caso de libretos con problemas de credibilidad.

Entiendo que muchas veces uno como público debe de ceder a las incoherencias del libreto para que la cinta funcione. Tenemos muchos ejemplos tan sencillos como el hecho de que el protagonista salte de un edificio sin morir en el intento. Eso viene con el territorio de lo que es hacer cine y me atrevo a decir que ‘Gravedad’ casi llega al límite de pecar de haber utilizado dicha herramienta. Lo escribo siendo objetivos, porque créanme que soy de los primeros que compraría la camiseta y estaré gritando a los miembros de la Academia si le llegan a negar el Oscar a mejor director. Pero el hecho de la súper mujer Ryan Stone (Sandra Bullock) salga disparada a sea cuantos kilómetros en la orbita de la Tierra y con el poder de su mano sostenerse a un pedazo de metal o ni que se diga de poder localizar a un humano en el infinito espacio después de haber sido lanzado. Debes de creértela completita. Y eso sin contar otros detalles del final, sin querer arruinar algunos despistados que aún no han ido al cine.

Estacion Espacial Tiangong

Pero ‘Gravedad’ tiene tanto de bueno que te enamora y te seduce hasta hacerte olvidar de cualquier defecto. Ha sido tan bien llevada a la gran pantalla, que ignoras de la falsedad de las circunstancias por más que se disfrace de ser lo más veraz posible a una experiencia que tienen los astronautas en el espacio. ¡Y que experiencia! Desde ‘Avatar’ el 3D no había sido utilizado con fines más artísticos, que de mercadotecnia. Es una belleza lo que se ve en pantalla y que hacen que valga la pena pagar de más por el boleto.

Sería un crimen que este año no se lleve el Oscar por mejor fotografía el mexicano Emmanuel Lubezki. Negado terriblemente por su trabajo en ‘El Árbol de la Vida’ , el hecho de que gane el próximo año ya no ha de importar, porque tiene bien merecido el reconocimiento de propios y extraños. Me podría haber quedado horas observando la majestuosidad del universo, bajo las diversas miradas de la cámara que sin tapujos gira en la cero gravedad del espacio al igual que sus protagonistas. Ni que se diga de las delirantes plano secuencias, que entre mis favoritas esta la que se introduce al casco de la Dr. Stone.

Ryan Stone super fuerza

Con una mezcla de géneros que van desde la comedia, el drama, suspenso y hasta el horror; ‘Gravedad’ es la película más completa del año. En gran medida se lo debemos a la bella Sandra Bullock, quien está recibiendo demasiado apoyo para Oscar a Mejor Actriz. Si existe justicia divina, es posible que no se lleve la estatuilla, digamos que es para que el universo encuentre equilibrio y gane el premio que ahora tiene. No se si son los años los que han hecho de la actriz algo así como un diamante en bruto, o es porque sus recientes trabajos están más de acuerdo a su personalidad que la han hecho destacar de sus mediocres interpretaciones. Lo que estoy seguro es que no me había hecho emocionar tanto un protagonista al igual como lo hizo Sigourney Weaver con la mítica cinta de ‘Alien’.

De quien puedo decir que no me sorprende es el actor George Cloney con su ya patentada simpatía. Siempre con su personalidad ‘Zen’, sonrisa a todo momento y su sexy voz que tiene club de seguidoras. Entiendo que cada quien se dedica a explotar sus fortalezas, pero ya se vuelve un fenómeno predecible. Entiendo que no tiene nada que probar, es sólo que quisiera algo más:¿Quizás un papel de villano, de payaso o de árbol? Ojala tomara consejos de Johny Depp para sorprendernos con su rango actoral.

Alfonso Cuaron en Gravedad

En raras ocasiones hago mención de la banda sonora, y esta vez es parte fundamental del éxito que tiene la película. En esos momentos terribles mientras estamos flotando en el espacio, siempre esta presente esa inquietante melodía que intensifica todo esfuerzo por sobrevivir. Distanciándose de aquellos sonidos rimbombantes, el compositor Steven Price se vuelve en otro engranaje que destaca por su trabajo. Más cuando en una magnifica decisión se decide ausentar el sonido y vemos la destrucción sin misericordia al fondo, con sólo otra vez esa melodía que te retuerce del asiento, gritándole a la lenta Dra. Stone para que mueva su trasero.

Alfonso Cuarón había demostrado ser un excelente director, pero no al grado de dar una cátedra de todas sus habilidades. Los cuatro años de su vida que se llevó en realizar su obra se ven justificados en pantalla con virtualmente el mejor curriculum visual de su carrera. Lejos de cualquier merecimiento técnico en efectos visuales, o la implementación de la cero gravedad a un escala nunca antes vista; el hombre nos ha regado tanto con tan poco, que pone en vergüenza a varios que utilizan tres horas de duración para aburrirnos.

‘Gravedad’ es una película imperdible y es hasta el momento la mejor película del año. El tiempo se encargará de determinar si logra retener el título. Por lo pronto ya hizo historia como una obra de inovación sin precedentes, enseñando al próximo valiente como debe de ser representado el espacio en la gran pantalla.

‘Rush Pasión y Gloria’, la redención de Ron Howard

Después de tremendo fracaso con la comedia ‘El Dilema’, el director Ron Howard vuelve a la senda del triunfo con un drama que aspira a nominaciones de premios Oscars. Entiendo que lo anterior no es garantía de ser agradable a la audiencia, pero esta vez creo que los instantes de adrenalina fácilmente convencerán algunos escépticos.

Aquí tenemos el típico drama deportivo entre dos competidores que tienen su forma peculiar de vivir su pasión y que irónicamente son interpretados por dos actores con distintos rangos de talento.

Primero enfoquémonos en el rostro más conocido como dios nórdico y victima de una trágica muerte en el Enterprise: el actor Chris Hemsworth. De acuerdo a sus posibilidades interpreta a un piloto de carreras que se toma las cosas a la ligera y prefiere disfrutar cada momento al máximo; que andarse preocupando por arreglar la suspensión de su auto. Constantemente a Hunt lo vemos en fiestas, buscando nuevas amistades y llegando tarde a sus entrenamientos y lo único que lo salva del despido es su talento como piloto. Pero como el universo siempre busca el equilibrio, este nos provee de un némesis que es todo lo contrario a quien erroneamente pensamos ser el protagonista.

Daniel-Bruhl-y-Chris-Hemsworth-en-Rush

Niki Lauda, interpretado por Daniel Brühl, es el corazón de la película. No me extrañaría que hubiera nominaciones de mejor actor en la siguiente temporada de premios. El actor es capaz de convencernos de que existe una persona tan enfocada en su disciplina, con tal de lograr sus objetivos y sin importar los sentimientos de otros. Lo interesante de su interpretación es la ambigüedad con la que maneja su personaje: a ratos es un hombre intolerable, que sólo porque los resultados le favorecen tiene el derecho de imponer su voluntad, sin embargo tiene un lado frágil que esconde constantemente y que también lo impulsa a ser el mejor del mundo.

Es ingenuo pensar en igualdad de condiciones entre Daniel Brühl y Chris Hemsworth. Mientras que uno carga con la película mostrándonos un personaje complejo, el otro simplemente se le exige comportarse con normalidad. Esta comparación no la hago para demeritar el trabajo de Hemsworth, es sólo que palidece ante lo que ofrece Brühl. Espero que en un futuro muy cercano logre tener al mando una película que demuestre más que una carita y músculos. Por lo pronto con esta participación, da esperanzas de que existe algo más allá del universo Marvel.

Lauda-y-Hunt-Rush

Fácilmente ‘Rush’ hubiera sido una constante cantidad de escenas de carreras de autos a toda velocidad, a disfrute de un director del montón, como demasiados que existen y que piensan que con eso la audiencia se siente satisfecha. Es libreto de Peter Morgan, (quien recordarán por ser el guionista de la interesante película ‘Frost contra Nixon’) que marca la diferencia al no olvidarse de hacer su trabajo y teje el destino de dos hombres que aún en su intenso instinto de competición, no pueden evitar admirarse el uno y el otro. Debo de destacar el cuidado que tiene el guionista para justificar las personalidades de cada uno de los actores, además de organizar una narración coherente que no se sienta como que nos están aleccionando sobre el mundo del automovilismo. Si me piden un ejemplo de la importancia de un guionista, este sería uno de ellos.

El director Ron Howard tampoco se escapa de recibir mi admiración. El hombre logra desarrollar sus personajes con una intensidad, que hasta los diálogos en los pits son emocionantes. Lo mejor es que llega a un punto en que las secuencias con los autos de carrera resultan ser la cereza en el pastel, si de por sí estabas conmovido por los obstáculos que ambos pilotos tiene que sortear atrás de los escenarios, ahora agréguenle la adrenalina de carreras de autos a casi 300 kilómetros por hora. Todo lo anterior llevado a la realidad con el uso de efectos visuales, movimientos de cámara intensos, edición de sonido y hasta explosiones; que para variar importan porque conocemos a los pixeles que se desvanecen con la velocidad.

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No se me puede olvidar la habilidad que tuvieron para recrear los años setenta, tanto del director como la preciosa fotografía de Dod Mantle que utiliza el medio ambiente (la mayoría con cielos repletos de lluvia) como su aliado para crear postales que con ver el tráiler se convencerán. Pero lo que más me gusto es que nada se siente forzado, ni los diálogos, los escenarios, los actores o la estructura en la narración que esta basada en un hecho real. Se ve el trabajo y es por eso que uno como público sale satisfecho de la sala de cine.

No dudo que será candidata para premios, lamentablemente termina siendo demasiado convencional como para sobresalir con otras historias que están proponiendo algo diferente. Por lo pronto restablece mis esperanzas en el gran Ron Howard (no más películas de comedia, ¡por favor!), fundamenta mi admiración al guionista Peter Morgan y demuestra una vez más que si sigues las fórmulas al pie de la letra, todavía puedes tener éxito.

‘Intriga’, nunca pierdas la fe

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Uno de los estrenos más esperados del año, recordemos que ya entramos a época de premiaciones en EUA, ha llegado a nuestro país. Dirigida por Denis Villeneuve, quien se diera a conocer mundialmente por la escalofriante La mujer que cantaba, cinta nominada al oscar a mejor película extranjera en 2010, Intriga, el título original es Prisoners, nos relata el terrible sufrir de dos padres de familia que deberán afrontar la desaparición de sus pequeñas hijas. Al mismo tiempo el detective encargado del caso deberá investigar una serie de sucesos relacionados con la desaparición de las infantes que lo llevaran a descubrir un horrendo secreto. Esa es la premisa. ¿Listos? Abróchense los cinturones porque serán testigos de un intenso y magistral Thriller policial con un desenlace más que maravilloso.

Villeneuve apuesta, como lo hiciera con su anterior trabajo, por un reparto actoral de primera categoría que estará a la altura de las circunstancias, buenas y malas. Hugh Jackman, como el padre de familia perfecto, y Jake Gyllenhaal, como el astuto detective, con los encargados de llevar a flote un barco cargado de fuertes emociones que en ningún momento carece de fuerza narrativa y visual. Todos y cada uno de los personajes en este atroz relato causan un impacto diferente en el espectador, un impacto necesario y obligatorio que te hará tomar una decisión: ¿Qué harías ante tal situación? Y de esa pregunta surgirá tu empatía con los diferentes personajes, un acierto total.

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Y es que el libreto es tan inteligente que te mantendrá al borde del asiento preguntándote cientos de interrogantes. El frenético ritmo que Villeneuve pone en la puesta en escena es de gente grande, sin duda será un director que en próximos años tendrá un Oscar en sus manos, ya verán. Villeneuve juega con nuestras mentes y con la de los protagonistas y nos conduce a un viaje solo de ida al mismo infierno en donde saldrá a flote lo peor del ser humano. ¿Por qué los buenos siempre deben sufrir? A partir de aquí es que nace una tremenda conexión con Jackman, sin duda el personaje más carismático del relato y el que más carga dramática tiene. Una actuación para enmarcar que pese a perder un poco de peso hacia la recta final termina por redimirse con ese sublime desenlace.

Otro de los grandes aciertos del director es meter la inminente temática de Dios y la fe. Ante la impotencia física y terrenal de los sucesos que ocurren, en un mundo trágico, la creencia en un dios todopoderoso se acrecienta no por convicción sino por resignación. Y es aquí donde reside el mayor punto fuerte de toda la película. La lucha interna de nuestros demonios por tratar de sobrevivir a la maldad del mundo que nos rodea puede hacernos igual o peor que los monstruos que cometen crímenes atroces como secuestrar niños y asesinarlos. Jackman y Gyllenhaal, cada uno de manera diferente, serán testigos de que existe maldad en el mundo pero que a pesar de todo siempre quedará un poco de esperanza, de fe.

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Una fe que nosotros como espectadores veremos reducida a mera basura una vez que suframos con los protagonistas la terrible angustia de no saber si las niñas viven o mueren. Excelente labor de guión y formidable dirección de actores y de puesta en escena por parte de Villeneuve. Encima remarcar la excelsa fotografía de Roger Deakins, sin duda uno de los más grandes de la historia del cine en cuanto a su rubro, brutal. Pocas veces todos los aspectos, conceptuales como técnicos, en una película se han sentido tan perfectos y acordes a lo que nos cuentan, una maravilla. Estamos ante una de las mejores películas del año y con justa razón.

Quizás muchos se quejen, me paso por la mente pero no lo recrimine, de la justificación final del villano en turno, el secuestrador. Pudiera parecer un poco inverosímil pero va acorde con la historia, algo que si analizan tiene mucha lógica. Fuera de eso la película cumple con el objetivo de quitarte el aliento durante todo su metraje y sufrir junto a los personajes una tragedia que no deseas que le ocurriese ni a tu peor enemigo: el ataque a la familia. Un retrato crudo, realista y muy aterrador sobre la amistad, el amor, la familia y la fe, sobretodo esta última. Ampliamente recomendable. De ser posible véanla más de una vez, la cinta tiene elementos visuales que seguramente se les escaparon y que sirven para ayudar a entender las vueltas de tuerca de la misma.

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‘Thor: Un mundo oscuro’, olvidable entretenimiento

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Si algo hizo bien Marvel cuando anuncio la película de Iron Man (Jon Favreau, 2008) fue que tenía entre manos un proyecto a largo plazo que, sinceramente, se antojaba muy difícil de concretar pero que al menos era posible. La película fue un gran éxito y por ende se procedió a dar luz verde a los demás personajes que servirían para dar lugar a Los vengadores (Joss Whedon, 2012). Si bien es cierto que para que esa cinta fuera posible tuvimos que soportar cosas tan lamentables como Iron Man 2 (Jon Favreau, 2010) o Capitán América ( Joe Johnston, 2011), fue Thor ( Kenneth Branagh, 2011) la que nos dio un breve respiro y una ligera esperanza de que el estudio sabía lo que hacía. Ahora que ya Marvel esta en la fase 2, preparando la secuela de Los vengadores, toca a nosotros como público, y alguno que otro fan por ahí, tragarnos las aventuras individuales de cada personaje, un error a mi parecer. Un error que se acrecentó con la desastrosa Iron Man 3 y que deja en evidencia el mal camino con esta secuela de Thor.

No me malentiendan, no creo que Thor: Un mundo oscuro sea un desastre de película, por el contrario, la disfrute mucho y me la pase bomba en mi asiento. El problema es que si te pones a analizarla te darás cuenta de la cantidad de errores en verosimilitud y en guión que tiene. Es absurda por donde le veas y salvo el final, como siempre, no aporta nada al universo de Marvel en el cine. Un gran problema si tenemos en cuenta que faltan dos años para volver a ver a Los vengadores. Pareciera que Marvel se quedo sin ideas y como suele suceder con sus cómics, al menos en los años recientes, pretenden vender productos basura para que el espectador los compre y consuma mientras preparan su «gran evento».

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Un mundo oscuro nos sitúa tiempo después de los acontecimientos ocurridos en Los vengadores, como de ahora en adelante será, y seremos testigos de un mal que amenaza por destruir al universo entero. Un terrible enemigo, Malekith, un elfo oscuro que fue derrotado por el padre de Odín hace ya miles de años, ha regresado para reclamar un terrible poder que se creía perdido pero que por azares del destino fue descubierto por la novia de Thor, nos referimos a la endeble Jane Foster (Natalie Portman). Ante tal situación, y como era de esperarse, Thor deberá llevar a Jane a Asgard y planear algún tipo de estrategia antes de que Malekith se apodere del infinito poder que reside en el cuerpo de la pobre mortal.

Alan Taylor, todo un experto en dirigir series de televisión, es el menos culpable de lo que vemos en pantalla, de eso estoy seguro. Se nota la mano de Marvel y de los diversos guionistas que hicieron esta adaptación sin pies ni cabeza no porque fueran incompetentes sino porque pensaron que a nadie le importaría. Me explico. La película tienen tantas lagunas argumentales que se respaldan, de manera errónea, en el famoso Deux Ex Machina. ¿Qué es eso? Es una expresión en latín, que proviene del teatro griego, que hace referencia a meter un giro argumentativo en la historia sin ninguna lógica acorde con lo que nos están contando. ¿Por qué Jane Foster encontró el poder que Malekith tenía años sin poder localizar? No importa, sigamos. Y como ese caso hay muchos en la película. ¿La perjudican? Si, pero tampoco la destruyen. Eso, gracias a Taylor.

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Y es que Taylor se fue por un camino fácil pero muy práctico: el humor. Toda la aventura que el dios del trueno esta por atravesar, junto a sus amigos y enemigos, incluido su hermano Loki, esta plagada de puro entretenimiento que te hace olvidar los fallos que la historia como tal tuvo. Se nota una gran camarería entre los actores, en especial Chris Hemsworth, Natalie Portman y Tom Hiddleston; y eso se agradece en pantalla. De igual manera se nota un poco de desarrollo en Thor, cosa que en ningún momento Tony Stark demostró, lo cual merece la pena mencionar. Tiene sus cosas buenas, ya lo dije, pero es muy probable que muchos salgan decepcionados. La película es espectacular, tiene secuencias muy bien logradas, pero en resumidas cuentas tanto poderío visual se queda opaco ante el inexistente guión.

No la recomendaré porque no es necesaria verla en una sala de cine, quizás en la sala de tu casa un domingo que estés aburrido, nada más. Otro tropiezo de Marvel que hace presagiar lo peor y que deja en Capitán America: El soldado de invierno, todas las esperanzas. Ya veremos. Por cierto, en caso de que decidan ir a verla, prestar atención al ataque a Asgard, de pena ajena.

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