Cristóbal C.

Spider-Man: De Regreso a Casa, no había de otra

Como si se tratara de una venganza al trabajo realizado por el director Sam Raimi, los genios de la casa productora SONY decidieron comenzar desde cero con tan solo diez años de haberse estrenado la primera versión del arácnido. Creyéndose conocedores del arte de hacer dinero, decidieron ensamblar lo que consideran el camino correcto para el superhéro y fue así como nació ‘El Sorprendente Hombre Araña’. La audiencia al principio aceptó la nueva versión, pero fue en la secuela donde la respuesta no fue como ellos esperaban, la competencia de DC Comics y Marvel los hizo ver de plano mediocres, y ante todo los ingresos en taquilla no daban signos de recuperación. Pensar en una tercera película al mando del director Marc Webb se volvió un riesgo, dejando a la casa productora con serias preocupaciones sobre el futuro de esta franquicia.

El destino no fue tan cruel para SONY, porque los fanáticos han querido ver al Hombre Araña en el universo Marvel desde que fue anunciada la primera película de ‘Los Vengadores. No se sabe quien fue el primero en mostrar interés en ceder la imagen del arácnido a Marvel, lo cierto es que a SONY le llegó la salvación del cielo porque no tenía ni idea que hacer.

La aceptación del público a las aventuras del Hombre Araña junto a los Vengadores fue inmediata. Por lo tanto se volvió inevitable crear una aventura en solitario. Todas las dificultades de reiniciar por tercera vez quedaron atrás y no importó un nuevo actor interpretando a Peter Parker o el riesgo de volver a soportar los orígenes trágicos del héroe.  Solo que a diferencia del desastre organizacional que es SONY, en este lado con Marvel nada se deja a la suerte y ya se tenía un plan meticulosamente preparado por un equipo de mercadotecnia que estudió a que público satisfacían las aventuras del arácnido.

Es así que tenemos ‘Spider-Man: De Regreso a Casa’ como el resultado de varios intentos fallidos que no rindieron fruto y que ahora por las bondades del universo cinematográfico de Marvel, logra recobrar vida con una versión más acorde a la audiencia infantil que desde un principio le debe su éxito.

La trama inicia con un Peter Parker (Tom Holland) acostumbrándose a la vida cotidiana, solo que su alter ego se lo impide porque en vez de hacer tareas escolares el joven se la pasa buscando combatir el crimen, ser el vecino amigable, salvar al mundo; ustedes saben, todo eso. No transcurre mucho tiempo cuando Peter descubre una banda de delincuentes que utiliza tecnología Chitauri para fabricar armas. Como nuestro héroe todavía es un adolescente, Tony Stark (Robert Downey Jr.) lo quiere fuera de cualquier actividad heroica hasta recibir su adecuado entrenamiento. He ahí el conflicto de toda la película, con un Spiderman que quiere ser un héroe de tiempo completo, mientras los adultos lo reprimen a todo momento.

Como podrán notar la premisa peca de su simpleza, una constante en las producciones de Marvel que funcionan bajo las mismas reglas sin llegar a ninguna parte, pero esta vez la obra se construye con elementos reciclados de otras películas: tecnología Chitauri, la propuesta de matrimonio de Tony Stark con Pepper Potts o la agencia SHIELD en constante remodelación; todo se siente como un compendio de ideas olvidadas que no contribuyen en mucho al universo cinematográfico.

Después de cinco películas del arácnido, uno comprende el no querer narrar los orígenes con la tragedia del tío Ben, más no puedes ignorar la gran enseñanza que Peter Parker aprendió y por lo cual está dispuesto arriesgar su vida. En este filme se ignora por completo tal acontecimiento y la principal motivación del Hombre Araña se reemplaza por los deseos de querer formar parte del selecto grupo de ‘Los Vengadores’. No estoy en contra de una versión ligera en donde la mayor parte del tiempo podamos divertirnos y comprendo la decisión de evitar el drama después de venir de dos versiones emocionales con la interpretación de Andrew Garfield, pero no puedes robarle al personaje de su identidad.

En lo personal, sentí la película como una aventura más que sirve como estudio de mercado para comprobar si todavía vale la pena invertir en el arácnido. Y no tanto porque la producción sea mala, al contrario, es una constate que las producciones Marvel son entretenimiento garantizado, solo que dentro de esa constante no hay mucho que sobresale.

La dirección de Jon Watts trata de evitar los clichés del adolescente que asiste a la escuela ofreciendo un toque moderno en la reinterpretación de los personajes: desde un nuevo amigo de aventuras, el Flash Thompson ricachón, una M.J. exótica y la cougar tía May. También intenta brindar una identidad a la producción usando vistas panorámicas de Queens para distanciarse de lo realizado por otros directores.

El actor Tom Holland quien interpreta a Peter Parker, por momentos abusa de irritabilidad con su actitud hiperactiva, una característica ausente hasta ahora, pero que es bienvenida, adecuada y contagiante para esta nueva versión juvenil de Spiderman.

Lamentablemente tengo que volver hacer mención de la falta de atención con el villano principal de Adrian Toomes (Michael Keaton). Creo que han sido suficientes las películas de Marvel para que vuelvan a desperdiciar un gran talento actoral como lo es Keaton. Cada vez que está en escena es como si quisiera tomar el control del filme para quitarle lo mediocre a un libreto y un director que no le ofrecen demasiado con que trabajar.

Pero nada de lo anterior importa porque por fin se ofrece a la audiencia un héroe alegre que no está anclado por sus traumas, más bien uno juvenil,  lleno de vida. En pocas palabras alguien digno de ver sus aventuras. ¿Y no eso era todo lo que queríamos después de todo?

Cars 3, de intenciones no se vive

En 2006, cuando estábamos a la expectativa de ver una película con autos que hablan, nadie dudaba de la capacidad de Pixar para crear algo memorable. La audiencia como siempre respondió con una gran taquilla, pero por primera vez se tuvo el rechazo de la crítica que vio una baja de calidad en comparación a las historias que nos tenían acostumbrados. Luego para sorpresa de todos, se anuncia una secuela que nadie pidió, y que luego se puso en evidencia que fue realizada por chantaje comercial al haber sido adquiridos por Disney y obligados a generar harto dinero porque de todos los personajes (Wall-E, Up), nadie había vendido tanto como ‘Cars’. Ahora después de tanto tiempo, parece que los ejecutivos quienes vociferaban jamás realizar secuelas innecesarias, buscan redimirse con una tercera película que logre salvar el buen nombre de Pixar.

La trama narra el ocaso de la vida profesional del corredor Rayo McQueen.  Cierto que estamos hablando de carros que hablan, pero nunca se ha escondido la temática principal que es el de mostrar el espíritu sano de competencia. Repentinamente nuevos competidores jóvenes comienzan a poner en evidencia que Rayo MacQueen debe de pensar en el retiro, lógico que quiere seguir en la cima, hasta que en uno de sus intentos por lograr superar a su rival, comete un terrible error que termina en el choque impactante que tanto nos venden los tráilers. En teoría la premisa funciona porque va de acuerdo a la motivación de vida que tiene tu protagonista. Atrás por fin se quedan las tramas absurdas de conspiraciones ecológicas de la segunda parte y se regresa lo básico que es construir tu película alrededor de un Rayo McQueen que se enfrenta a enemigo del paso del tiempo.

Como es costumbre, se deben de agregar los personajes de comedia como Mate para alegrar el día. Me guste o no forman parte de la saga, además que no puedes eliminarlos de la noche a la mañana, sin terminar con explicaciones absurdas como que fueron secuestrados por extraterrestres. Sin embargo, para mi sorpresa, la mayoría del tiempo la absurda comedía se mantiene relegada en favor de mantener seriedad en la historia que se quiere contar.

El director Brian Fee, mantiene la mayoría del tiempo el control de una obra que se hubiera beneficiado del formato de cortometraje. Existen demasiados montajes de entrenamientos, escenas largas en una sola ubicación que no aportan demasiado, o visitas a lugares que pretenden crear nostalgia de una primera película que ya se olvidó. Por más esfuerzo que se hace para que fluya la película con naturalidad, no deja de sentirse como un gran relleno.

En mi ingenuidad llegue a pensar que Pixar daría importancia a este proyecto, pero al ceder el control al novato director Brian Fee, se confirma que esto es su vaca de hacer dinero. Cierto que esta vez el libreto tiene algo que ofrecer, más no se tiene la experiencia para que la obra trascienda. Claro ejemplo es como la falta de dramatismo merma demasiado a este filme, tanto que se hacen a un lado las consecuencias del aparatoso accidente que sufre Rayo McQueen y los hacen pasar como meros rasguños. Esta bien que sea una película infantil, más no puedes cometer el error de quitarle importancia a un evento clave en la vida de tu protagonista.

Es lamentable que el conflicto principal de decidir el futuro de Rayo McQueen en el circuito de carreras, sea decidido de tal forma que pase desapercibido. La elección de Cruz Ramírez como substituto femenino ocurre como una idea repentina. Con esto no quiero decir que no se haya justificado, después de todo tenemos toda una película que apunta a tal conclusión.  El error esta en la falta de emotividad. En donde debió de haber existido un gran montaje dramático que acentué el momento, en segundos regresamos a la gran carrera de autos porque se supone es lo que nos mantiene despiertos. De nada sirve presumir el realismo en el asfalto del circuito de carreras, cuando no eres sincero con tu protagonista para ofrecer una auténtica aventura que te haga sentir que valió la pena.

En lo general ‘Cars 3’ no es terrible, pero no quita del todo el mal sabor de boca de sus predecesoras. Tal y como llegó al cine como un producto para vender, nos deja con un filme que se dedicó ha intentar solucionar la falta de calidad en su historia, pero que no lo logra por la falta de capacidad y atención por parte de Pixar. Y eso no se vale.

La Mujer Maravilla, que salva y condena a DC Comics

En 2008 con el estreno de Iron Man se iniciaba una nueva era del comic en el cine, la cual nadie prestó importancia porque a los pocos meses se estrenó ‘The Dark Knight’ de Christopher Nolan y los creativos de DC Comics-Warner Brothers estaban inundados de elogios por haber regalado al mundo una de las mejores películas basada en un cómic. En 2012, Marvel rompe records en taquilla con ‘Los Vengadores’, mientras que DC Comics se lambe las heridas por un regular ‘The Dark Knight Rises’.

Desde entonces, con el paso del tiempo el poder de Marvel ha crecido a tal grado que la audiencia fue condicionada a que esperar de este tipo de historias. Cierto que existen quienes prefieren el material de DC  por el realismo implantado por Christopher Nolan, pero con el paso del tiempo esta característica única se ha vuelto en un estorbo, tanto que han tenido que ser flexibles al elegir un villano patético de fantasía en ‘Escuadrón Suicida’ porque se había vuelto insostenible no poder sorprender a la audiencia con el nivel de escapismo que Marvel los acostrumbró.

Por más que quisieron vender la idea que todo esta bien en DC comics, lo cierto es que con ‘Batman vSuperman’ habían quemado un cartucho demasiado grande para los resultados obtenidos, y lo que prometía un renacimiento con ‘Escuadrón Suicida’ se volvió en otro fracaso a pesar de los movimientos detrás de cámaras. Es por eso que ‘La Mujer Maravilla’ se vuelve la rendición de DC Comics a lo que quiere la mayoría de la audiencia, a ese mismo de producto que por años Marvel ha hecho millones de dólares y que se negaba a satisfacer porque pensaba que tenía su propia fórmula que pensó defender hasta que el hambre de dinero les ganó, la crítica los sepultó y la competencia los estaba borrando como los segundones en esto del cine cómic.

El innegable éxito de ‘La Mujer Maravilla’ es un alivio para DC Comic y se debe principalmente a los tiempos en que vivimos, donde en la búsqueda por la equidad de género se da paso a las mismas historias con la diferencia de tener una mujer como protagonista. Lo cual no es negativo considerando que se abre la posibilidad a variantes inexploradas que espero algún día poder presenciar. Lamblemente esta vez no fue posible. Será para la otra.

El libreto no se complica al contar la historia de Diana Prince (Gal Gadot) , porque sinceramente no era el propósito o no hubo talento entre tantos nombres que están en esta obra. Desde su infancia, hasta los motivos que orillan a la joven de Temiscira salir al mundo, es una aventura conocida donde atinadamente se da el tiempo para desarrollar la vida de las amazonas que habitan en una paradisíaca isla escondida del mundo.

Es para celebrar la valentía que tuvieron de mantenerse firmes a su visión de producir una película con una mujer protagonista y si no fuera suficiente depositar confianza en una desconocida directora como Patty Jenkins. Creo que un hombre podía haber tenido excesos o caer en el mal gusto. Con Jenkins al mando se garantiza una interpretación honesta de lo que puede ser una mujer amazona, y es ahí donde se encuentra su contribución al universo DC Comic, donde por fin se tiene un personaje digno de seguir en cualquier aventura y no solo porque esta bien vestido, diseñado o aparenta el papel.

Tenía mis reservas sobre la actriz Gal Gadot y con lo visto en ‘Batman vSuperman’ no había mucho para convencerme si tenía el talento necesario para salir del molde de chica bonita. Tampoco tenía la culpa de que solo la utilizaran para publicidad o poses heróicas. Ahora con más tiempo para meditar su contribución , debo decir que hace un muy buen papel más allá de lo podía haber esperado. Tanto en escenas dramáticas que son necesarias para provocar simpatía en la audiencia, como al momento de portar su atuendo en medio de proyectiles que desean destruirla; la dama demuestra que tiene futuro.

Tampoco quiero olvidar que mucho merito tiene que ver la visión de Jenkins por querer plasmar su idea de lo que debe de ser una guerrera amazona: capaz en el combate, pero sin dejar a un lado su feminidad, un detalle muy importante que quizás un hombre no hubiera podido calibrar. Lo que más me agrado fue que Diana demostraba compasión cuando era necesario o el sentimiento de dolor que sobrepone por el de luchar por los desvalidos. Sin caer en excesos sentimentales, se logra un increíble equilibrio que nunca pones en duda que tal mujer pueda existir.

Pero el libreto conforme desarrolla las aventuras de Diana durante la gran guerra, es tan inepto en lo que se refiere a los villanos, que sinceramente prefiero su erradicación. Su contribución es honoraría, para robar minutos, ser golpeados y soportar monólogos sobre la naturaleza humana que parecen ser escritos para otro tipo de película. No había necesidad alguna para tener una lucha tan estúpida en donde tienes dos hijos de Zeus luchando por un planeta que ni tan siquiera saben que existen. Hasta Jenkins dentro de su película sabe que le estorba tanto que al villano lo relega a ser explicado mediante sueños y una que otra aparición. Encima de eso tiene que dedicar minutos a un científico y un general que son peores que moscas en un plato de sopa porque no sirven para nada. Todo este exceso de grasa lo incluyeron por la idea de querer tener un clímax donde se tenga una batalla llena de efectos visuales y explosiones. En serio, no era necesario esa porquería para hacer creer a la audiencia que estaba viendo algo de valor. Tenías una película decente narrando las aventuras de un héroe desconocido capaz de brincar muros, esquivar balas y aniquilar los malos. En lo que respecta a mi persona, la película terminó cuando se salva de la guerra a un pequeño pueblo abandonado por Dios. El resto es basura que por lo visto la gente ha sido condicionada a aceptar porque así son todas las películas de superhéroes.

Es ahí, en ese preciso descenlace es donde DC Comics demuestra que se rinde ante la fórmula Marvel. Ya no confía más en si mismo, ni considera suficiente desarrollar un personaje; ahora tiene que hacer explotar la pantalla, agregar villanos desechables y tener un libreto hecho con trozos de papel de baño. Tanto Gal Gadot como Patty Jenkins merecían más de lo que las dejaron hacer. Considero que su trabajo fue lo que redimió una película a la cual de nuevo los ejecutivos metieron mano para crear lo que consideran un producto digno de las masas.

Por más publicidad que les venda sobre la grandeza de ‘La Mujer Maravilla’ quiero dejar claro que es una película aceptable, entretenida y que nos provee de un personaje digno de seguir en sus aventuras, pero que idiotas con testosterona casi arruinan con su desenlace que no justifica un monólogo de Ares sobre la naturaleza humana. Para bien su la salvación del filme está en la interpretación de lo que puede ser una mujer guerrera, y si a Patty Jenkins la dejan trabajar a su gusto, seré el primero en ver su secuela, pero me temo que no será así.

Desgraciadamente con este éxito se les da razón a los ejecutivos que encontraron la fórmula necesaria para sacar a DC Comics a flote..La diferencia entre Marvel y DC se ha terminado. De quienes esperaba que siguieran lo propuesto por Nolan, ahora se han rendido y están en todo su derecho, solo les ha costado su alma. Y el mayor perdedor de esto no es más que usted querido lector, que seguirá recibiendo lo mismo de siempre una y otra vez. La propuesta de DC Comics ha muerto. ¡Que viva Marvel!

Guardianes de la Galaxia Vol 2, un divertido carnaval espacial

Uno pensaría que después de nueve años las cosas les empezarían a salir mal, más no para el universo cinematográfico de Marvel que sigue sorprendiendo con otra película que desafía las expectativas.

Después de que la primera película nos dejó con la incógnita y con angustia sentimental por descubrir el padre de Star Lord (Chris Pratt), lamento decirles que el misterio no dura mucho tiempo. Uno hubiera imaginado que al menos se tomarían media película en encontrar al individuo responsable por la creación de nuestro protagonista,  pero el director y guionista James Gunn no está de acuerdo. En su momento parece una oportunidad perdida porque le quita importancia a lo que se supone es una motivación trascendental de tu personaje, hasta que descubres que es para ahorrar tiempo que será destinado a establecer de forma satisfactoria el creciente número de actores.

De todas las películas de Marvel, el elenco de los Guardianes de la Galaxia se ha vuelto uno de mis favoritos, y mucho merito tiene Gunn. No es fácil lograr que un grupo de individuos sea ameno, sin embargo el hombre ha sabido interpretar las cualidades que tiene cada uno de los personajes y jugar con ellos en interacciones que bordan entre lo irreverente y en pequeños trozos algo de dramático. Otra vez tenemos el talento del director sobreponiéndose a la estricta fórmula establecida que no permite salir de la amenaza del momento, para terminar prácticamente en donde mismo.

La ambición de la aventura podrá ser limitada, más no la imaginación y otra vez tengo que elogiar a un Gunn que hace de su película un espectáculo de luz y sonido: desde la variada banda sonora que enaltece los momentos claves, hasta la paleta de colores que rinden tributo a un estilo retro de los 80’s. Literalmente hace de su película un fiesta a la que todos estamos invitados. Y se agradece. En un mundo donde son constantes el mismo tipo de explosiones, da gusto de vez en cuando disfrutar algo de diferente que llame la atención.

Sin duda el humor es una de las principales características de nuestros héroes, y debo de informales que este no se ha perdido en lo absoluto. Hasta considero en ese aspecto superior a la primera parte al ser consistente las escenas en lograr su objetivo. Mucho tiene que ver la película tenga un elenco tan variado que se tiene que buscar en como utilizarlos y la solución fue crear  parejas de personajes para resolver conflictos: Gamora (Zoe Saldana) con Nebula (Karen Gillan), Mantis (Pom Klementieff) con Drax (Dave Bautista), y hasta Rocket (Bradley Cooper) con Yondu (Michael Rooke); cada uno por su cuenta logra crear escenas interesantes y divertidas, que increíblemente no necesitan de una catástrofe para motivarlos.

Donde la película sufre es la falta de emotividad que provoca la trama principal de Star Lord con su padre. Uno pensaría que sería el gran momento que estábamos esperando, después de todo la primera película nos estaba vendiendo la idea que era un gran misterio la identidad del sujeto. Gran decepción cuando súbitamente aparece para explicarnos  su naturaleza, motivaciones y razón de existir. Bueno, que le vamos hacer. El mayor problema no es el desperdicio de esa oportunidad para generar suspenso, más bien la falta de emotividad en todo el asunto del reencuentro. La interacción entre Star Lord y Ego (Kurt Russell) es monótona, no tanto de dos personas con parentesco, más bien de dos personas esperando el autobús. Luego el conflicto que tienen llega a ser risible. Parte de la culpa la tiene el director y otra un Chris Pratt  que ante todo es un actor de comedia y a lo mucho puede ofrecer cara de mosca aplastada.

No existe una prohibición por utilizar comedia y drama a la vez, ni tampoco que cantidad puedes utilizar de una y de otra. Considero que el contraste le da fuerza a cada una de sus cualidades. La situación es que James Gunn es muy hábil para la comedia, pero el drama le está costando. Con excepción de la importante escena donde fallece la madre de Star Lord, el hombre se ha vuelto incapaz de tomarse el tiempo y crear otra escena de tal importancia, ahora hasta tiene que canibalizar tal momento para justificar las decisiones que se toman en el desenlace.

Compartiendo el espíritu frenético de su antecesora, aquí también se sigue un ritmo acelerado que no da tiempo para saborear lo que sucede. Literalmente el director necesita hacer que su película respire. Entiendo su pasión por el proyecto, su visión y conocimiento, pero lo está arruinando por querer incluir tanto en tan poco tiempo. La gente no se va ir de sus asientos después de pagar un boleto algo caro por asientos confortables, debe de generar suspenso, intriga, ambiente. En pocas palabras, James Gunn debe de mejorar y no empeorar con el paso de las películas. No porque tenga rienda libre y mayor presupuesto puede cometer los mismos errores. Está desperdiciando la oportunidad de hacer algo especial, porque los elementos los tiene y solo es cuestión que él quiera.

Guardianes de la Galaxia Vol 2 tendrá sus defectos, más no lo suficientes para perder el encanto por el que nos enamoramos. Está es una de esas películas por las cuales niños se maravillaran y los adultos disfrutaran de los momentos de irreverente alegría.

Power Rangers, cuando la nostalgia debe ser suficiente

Hace rato que no teníamos una doble crítica de una misma película, pero la considero un complemento a la detallada explicación de Miguel sobre el ir y venir de los Power Rangers.

Para entender a nuestros héroes multicolores tenemos que enfatizar los tiempos cuando Lionsgate tenía a su disposición vampiros hormonientos y adolescentes muriendo en juegos del hambre. ¡Oh Dios! Esos maravillosos tiempos donde el solo pensar en exprimir a la audiencia con adaptaciones en dos partes de un  mismo libro hacían salivar a los inversionistas de la casa productora. Pero todo llega a su fin, y al menos que Bella Swan tenga trillizos llamados ‘Remesmos’ o que aparezca un ‘Presidente Tinaco’ que amenace a los distritos con los juegos de la redundancia; pues no existe futuro alguno. Es así, que más por necesidad que por cualquier otro motivo llegamos a los Power Rangers: una película que busca ser la punta de lanza a innumerables secuelas, basados en una serie de televisión de mas de 20 años y que con todo y dificultades sigue en sus diferentes versiones hasta el fin de los tiempos.

No es secreto que después de la readquisión de los derechos por parte de Saban Brands y con el apoyo de las compañías hermanas, el lanzamiento de los Power Rangers al cine era inminente. Es más, el hambre de la audiencia por la nostalgia lo volvió necesario, a tal grado que el joven director Adi Shankar lanzó su candidatura con el famoso cortometraje que casi le hace ganar una demanda por derechos de autor. Tal pedazo de fanfiction lo único que creo fueron problemas para los productores porque ofrece la posibilidad de una versión donde mercenarios con superpoderes vencen a las fuerzas del mal. Lo cual es una total contradicción a la naturaleza de los Power Rangers y el Sentai del que esta basado, porque aún con sus escenas de extrema violencia que escadaliza a ciertos individuos, el contenido es y siempre debe de ser para el público infantil.

El gran dilema es como lograr atraer nuevos fanáticos y a la vez complacer a los niños que disfrutaron de la serie y que hoy son adultos. A eso hay  que agregarle unos Transformers y Pacific Rim que han tomado inspiración precisamente de los Power Rangers y han hecho lo propio. El reto es prácticamente imposible de superar, y menos con un miserable presupuesto de apenas 100 millones de dólares que por lo que se visto no fue suficiente para ver el ensablaje de los Zords en el Megazord. Es por eso que para competir es necesario utilizar la nostalgia como principal herramienta de mercadeo: recordar a los viejos que existía un Zordon flotando en su tubo, el robot odioso gritando y adolescentes con actitud salvando el planeta.

El dinero siempre ha sido una constante en la vida de esta serie y en el cine no es la excepción: esto es lo más económico que pudieron crear y si no pusieron a todo el elenco en coma para sobreponer imágenes de la serie de Japón es porque no les alcanzó el presupuesto para comprar los derechos de Toei; pero lo que si tenemos son dos terceras partes de un filme conociendo personajes adolescentes interpretados por actores adultos. Y no es malo, tomando en cuenta que en la serie no todo el tiempo eran monstruos de latex luchando a robots gigantes. Además que no había de otra.

Es por eso la importancia del joven director Dean Israelite, quien se presume tiene afinidad a la serie, más que por lo mostrado se nota que no tuvo mucho que ver en el asunto. La película muestra signos de haber sido creada por un comité que se encargo del libreto, diseños, actores, locaciones y presupuesto. Si Israelite tuvo algo de responsabilidad, fue en administrar los recursos que le ofrecieron bajo lineamientos estrictamente marcados por los productores que financiaron el proyecto. Con pocas oportunidades en Hollywood, no culpo al pobre hombre, pero tampoco lo compadezco. Su trabajo es mediocre a lo mucho cae en lo competente y no tanto porque le ofrece algo a la saga, si no porque logra mantenernos interesados en este nuevo grupo de Power Rangers.

Mucho merito tiene el que se tenga un elenco comprometido, aún cuando el director o el libreto sea deficiente. En verdad, es para envidiar que Bryan Cranston se preste a interpretar a un ser interdimensional, que ahora con el reinicio no se que demonios pretende ser. El actor no tiene necesitad de nada, tiene tantos Emmys para demandar estar en cualquier serie de televisión y sin embargo se presta a este proyecto como forma de agradecimiento porque en sus inicios como actor se le dio la oportunidad de ser la voz de un monstruo en la serie de televisión.

Tampoco puedo demeritar el escueto trabajo de Elizabeth Banks, quien no tiene nada de culpa que no le hayan dado material decente para interpretar a una Rita Repulsa que paso por un extenso proceso de liposucción, cirugía plástica y vestuario digno de la reina de las amazonas. Es triste que no le hayan dedicado más tiempo. Hubiera sido interesante conocer más de esta villana que se dice haber traicionado a Zordon y sus amigos, pero tenemos que conformarnos en que es la mala de la película a la que hay que derrotar de la forma más patética e insultante posible: estilo ‘Equipo Rocket’.

Estos nuevos héroes, para mi sorpresa, logran salvar del abismo a una película que tiene necesidad de carecer la mayor parte del tiempo de acción. Y lo digo, porque el presupuesto solo alcanza para accidentes de carro, demoliciones y luchas con efectos visuales que son dizque Puddies. Las historia de vida de los personajes es otro punto a favor, atrás quedaron los adolescentes sin problemas que se la pasaban asistiendo a todos los eventos sociales de Angel Grove, ahora tienen dilemas que resolver: desde autismo, ciberbullying, delincuencia y hasta de preferencia sexual. Es de aplaudir tal decisión y es lo más progresista que ha sido la saga desde su creación.

Pero el libreto realizado por varios autores no logra justificar de forma coherente la amenaza que representa Rita Repulsa y por lo tanto la película pierde importancia más allá de la nostalgia que te genera. También falla en atraer nuevos fanáticos porque no lograr tener una trama decente donde existe un Morphing Grid que almacena vida de personas, da poderes y en una de esas cura el cáncer. Tomando en consideración que esto se pretende ser una actualización, es lamentable la propuesta y vergonzoso, cuando en la actualidad se tiene caricaturas (Gravity Falls) con mejor libreto.

Más allá de la nostalgia y sorpresivamente un elenco dedicado, no tienes mucho que ofrecer a un público que no conoce la serie. Decir que se salva de un rotundo fracaso es porque existen fanáticos dedicados a los que se les despierta el sentimiento al ver los Zords con la música icónica de fondo. Más no es suficiente en este mundo donde el cine nos ofrece mejores historias con robots gigantes o hasta lo que la misma serie de televisión logró en su momento alcanzar. Si existe la fortuna de una secuela, espero que tengan en consideración la importancia de un buen director y libreto, porque en verdad pienso que tienen un elenco digno de otra oportunidad, si no ocurre, tampoco me lamento y esperare el inicio, sobre el reinicio, del reinicio.

Lego Batman. Ensamblando entretenimiento

La ‘Lego Película’ era una apuesta a la que muy pocos tenían fe; la publicidad, los tráilers, hasta el título de la película parecían una parodia de una idea llevada al extremo. Es por eso, que ni la casa productora tenía confianza, menos considerando que para Warner Brothers las películas de animación no necesariamente han sido éxitos en taquilla. Para evitar perdidas económicas la WB decidió asociarse con Village Roadshow Pictures para coproducir la película. Si no fuera suficiente, el estreno se programó en el pozo de perdición de febrero, todo con el fin de evitar un descalabro mayor. El resultado todos lo conocemos: La ‘Lego Película’ sorprendió al mundo con una historia llena de humor, colorido, demasiada creatividad, y sobretodas las cosas; mucho, mucho dinero.

Es así como tenemos ‘Lego Batman’, una película que nace del impacto que tuvó en la audiencia el caballero oscuro y que ahora tiene la responsabilidad de continuar el legado establecido por Phil Lord y Chris Miller, pero ahora de las manos del director Chris McKay, quien es conocido por su trabajo en el programa de televisión Robot Chicken. El resultado es un filme que logra satisfacer a la audiencia con lo básico del entrenimiento, más no logra ni igualar el legado de ‘La Lego Película’.

En tiempos donde el Batman oficial es aniquilado por tantos individuos que no tienen idea a donde llevar el personaje, la versión de juguete no se topa con tal dilema, y sin tapujos se dedica a divertirnos desde los primeros segundos de la cinta con todo lo absurdo que rodea a Batman: ridículos villanos, su obvia identidad secreta, la incompetente policía de ciudad Gótica, múltiples disfraces,  o el simple hecho que Bruce Wayne no ha podido superar el trauma de la perdida de sus padres; todo es motivo de burla y por lo tanto del interés del público adulto que disfrutará cada uno de los dilemas de un Batman suficientemente distinto a los tantos que conocemos.

Pero como es una película infantil, Bruce Wayne debe de aprender la valiosísima lección de volver a formar parte de una familia. La moraleja no brilla de originalidad si no fuera porque se trata de Batman y con ello los guionistas le agregan detalles que lo hacen ver único, le agregan algunos chistes afines a su personalidad, se burlan de su mitología, pero más de eso, no hay un análisis profundo que nos haga refleccionar. A lo mucho uno se tiene que conformar con los nuevos personajes que aparecen para acompañarlo en su aventura y esperar el inevitable desenlace en donde aprende su lección, porque no había de otra.

Este ‘Lego Batman’ al principio cuesta trabajo en aceptarlo. Aún cuando los chistes son constantes, muchos de ellos son tan rápidos que ni tiempo tienes de reaccionar. Además que no todos funcionan y se crean espacios donde nada más estas esperando la próxima sorpresa o de plano el cambio de escenografía. Es a la mitad del filme con un Guazón dispuesto a cruzar dimensiones y desatar el mal sobre el mundo de Lego Gótica, cuando la película logra una coherencia narrativa y no se dedica a lanzar chistes de cualquier cosa.

Con el solo objetivo de detener a los villanos es cuando el director director Chris McKay logra mantener un ritmo aceptable al inyectar grandes cantidad de creatividad a lo que podría haberse considerado una masiva explotación de basura plástica. Como si se tratara de un circo de tres pistas, hay tanto que ver en la pantalla que ni tiempo tienes de pensar. Así es, lejos de la trama, desarrollo de personajes o aspecto visual; lo mejor que tuvo que ofrecerme el filme fueron sus escenas frenéticas de acción.

El desenlace es predecible y no es requerido del uso de neuronas para conocer a donde nos lleva esta Lego aventura. No existe revelaciones sorpresa sobre la naturaleza del universo o motivos ultra secretos por el que existe este filme. En pocas palabras, nada que trascienda dentro de su género.

Es difícil superar a la ‘Lego Película’ porque nos engaño al hacernos creer que era entretenimiento desechable; cuando resultó todo lo contrario. Dentro de tanta locura esconde un mensaje de libertad, creatividad y sobretodo amor. Con ‘Lego Batman’ existe la herencia de creatividad, más no la ambición para lograr una historia diferente. Esta vez se queda en entretenimiento pasajero que al final del día solo sirve para rellenar referencias en Wikipedia.