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Protagonistas de Stranger Things en el episodio Mad Max

Stranger Things – MADMAX, secuelas paranormales

Se me hizo extraño que el título del episodio no tenga mucho que ver con la trama, hasta que leí que los hermanos Duffer lo hicieron a propósito para no arruinar las sorpresas. ¡Astutos hijos del Demogorgon!

La nueva temporada inicia algo dispersa en cuanto a las historias que desea narrar, como podemos notar con la escena inicial donde policías persiguen a un grupo de delincuentes y termina el la revelación de la identidad secreta de uno de los integrantes. Más allá del shock inicial de adrenalina, no se ofrecen respuestas y de inmediato regresamos a Hawkins, Indiana.

La nostalgia de los años 80’s sigue presente, esta vez en forma de los juegos de arcade, uno de los pasatiempos preferidos de nuestra pandilla de amigos. Es en este representativo lugar donde Will (Noah Schnapp) tiene la escena de los avances donde aparece el pueblo de Hawkins consumido por una nube aterradora.

Si el episodio lo podría resumir temáticamente es en el deseo de las víctimas de regresar a la normalidad, aún cuando haya transcurrido el considerable tiempo de un año, las secuelas siguen presentes, tanto que el sonido del teléfono aún altera los nervios de Joyce (Winona Ryder), quien por cierto, ha dejado el club de las víctimas desesperadas y le han encontrado un nuevo pasatiempo romántico llamado Bob (Sean Astin). ¿Fue acertada tal decisión? Solo el tiempo lo dirá, por lo pronto parece ser algo trillada y fácil la solución para que el personaje tenga algo que hacer.

Quien no ha abandonado el escepticismo es el jefe de policía Jim (David Harbour), quien sigue resolviendo misterios exóticos como descubrir el culpable de destruir cultivos de calabaza. Solo que esta vez sabe que puede ser algo paranormal y el miedo no lo abandona,  a tal grado que un espantapajaros es causa de alarma. A eso hay que agregarle un individuo que está convencido que Once (Millie Bobby Brown) es una espía rusa con la misión de atacar Estados Unidos.  Pues si que la tiene fácil.

Mientras los adultos tratan de regresar a la normalidad, los chicos parecen los menos afectados a tal grado que investigan la misteriosa identidad de MADMAX: una nueva chica que acaba de mudarse y promete causar conflicto en el grupo de amigos.

De lado de los adolescentes olvidados, tenemos la trama donde Nancy (Natalia Dyer) y  Steve (Joe Keery) visitan a los padres de la desaparecida Barbara (Shannon Purser) para enterarse que han contratado un reportero-detective que descubra lo que le sucedió a su hija. Nancy no puede evitar sentirse culpable de conocer la verdad  e  impotente te no revelarla porque los padres de Barbara han llegado al punto de hipotecar la casa para pagar una investigador que resuelva el caso.

Pandilla Stranger Things en el episodio MADMAX

A estas alturas no entiendo porque seguimos regresando con Barbara. Por un lado estoy satisfecho con su permanente desaparición y por el otro la terquedad de recordarnos tal evento me hace suponer que hay algo más importante que aún no descubrimos. Espero que sea lo último porque prácticamente estas escenas parecen perdida de tiempo.

Quienes me mantienen en suspenso son los encargados del laboratorio secreto muy dispuestos a colaborar con el caso extraño de visiones que tiene Will. Esa aparente tregua que existe entre los civiles me fascina tanto, porque por lo general eso no ocurre. Siempre son tan ocultas sus misiones que no hay nada que evite asesinar a una docena de individuos.

Pero lo fascinante es que los experimentos con el mundo al revés siguen a tal grado que el ente que habita de tal lado tiene sed de sangre. Esta amenaza es ahora la que se convierte el motor de la historia. No se compara a la primera temporada con la desaparición de Will, pero por lo pronto tendrá que ser suficiente.

El episodio cumple su función de mantener el misterio de la serie, con una adecuada cantidad de escenas que aún causan ese miedo inocente que tanto se extraña, además de introducir  nuevos personajes que ayudan a los establecidos mantenerlos activos.

Lo mejor es sin duda el desenlace que opta por reforzar la cualidad única del elenco, y nos hace recordar porque Once es sin dudas la protagonista principal. No puedo negar que la escena final me emocionó tanto por las posibilidades que significa para el personaje.

Por lo pronto este fue un apropiado inicio y no puedo esperar para ver más.

Imagen de Georgie en la película Eso

Eso. Todos flotamos aquí

2017 sera sin lugar a dudas un año inolvidable para Stephen King: de ser un autor cuyas obras eran cada vez menos tomadas en cuenta para adaptaciones al cine o TV, a tener dos de sus obras a ser adaptadas al cine («La Torre Oscura» y «Eso») y otras series para TV («La Niebla» y «Mr. Mercedes») o Netflix («El Juego de Gerald»). Sin lugar a dudas, un año soñado para el autor nacido en Portland. Hablando del material del cine, me sorprende ver lo increíblemente diferentes que son ambas adaptaciones: mientras que «La Torre Oscura» fue destrozada por crítica y fans (fracasando en su intento de convertirse en una nueva franquicia cinematográfica), «Eso» resulto ser todo lo contrario; críticos la amaron, fans la amaron y ahora la expectativa es enorme para la segunda parte, a estrenarse en 2019.

Las expectativas sobre esta película eran enormes, tanto por ser la adaptación de una de las obras mas populares de King, como por el hecho de que varias personas aun sienten un enorme cariño a la mini-serie de los 90 que llevaba el mismo nombre y que fuera protagonizado por Tim Curry. Cuando tienes ese antecedente en contra, ¿como pudo entonces salir adelante tanto con la critica como los fans?

El primer punto a favor es la dirección de la película. Andy Muschietti, el elegido para llevar a cabo esta adaptación tras la salida un tanto polémica de Cary Fukunaga, demuestra un amor profundo a la obra en la que se basa la obra: cada escenario, cada personaje, cada momento de tensión parecería sacado del libro, aunque con algunas libertadores, obviamente. Por ejemplo, se decide cambiar la década de crecimiento de los niños: mientras que en la obra y en la mini-serie veíamos la etapa de los niños en la década de los 50, aquí se deciden por cambiar el tiempo a la década de los 80, lo que obviamente hará que muchos adultos, viendo la película, le pegue la nostalgia. Vemos posters a películas de esa década o referencias a videojuegos que hará a mas de uno recordar con cariño.

Las actuaciones son otro punto a favor de la película, de los niños principalmente. La mayoría de ellos apenas han cumplido los 15 años, pero han demostrado un talento natural para esta profesión y muestran una enorme química entre ellos, como si llevaran años trabajando juntos. No seria de sorprenderse que sigamos viendo a estos muchachos en otros proyectos a futuro. Destacaría principalmente a Sophia Lillis como Beverly y a Jeremy Ray Taylor como Ben.

El diseño de producción, la fotografía y la música se encuentran a la altura de la entrega. Benjamin Wallfisch, el encargado de la música, hace uso de un soundtrack que te puede poner a temblar, aunque también te puede poner a recordar algunos momentos agradables. Y la fotografía, a cargo de Chung-hoon Chung, se encarga de crear algunos momentos de verdadero terror en la película. La escena en la casa es particularmente tenebrosa.

Quizá no todo sea positivo en la película, ya que también posee algunos momentos no muy inspirados. Por ejemplo, aun y cuando menciono que la química entre los niños es muy buena, también es cierto que la inclusión de algunos personajes se siente algo forzada. Mientras que el grupo que forman Bill, Eddie, Bev, Richie y Stan se siente correcto, como que las inclusiones de Ben y Mike no se sienten de la misma forma, casi como si se les hubiera ocurrido sobre la hora. Ademas no todos los personajes se sienten bien desarrollados (salvo por Ben, Bev y Eddie), siendo Stan quizá el mas afectado en este asunto.

Como era de esperarse, algunos de los sustos usados en la película son los recurrentes «jumpscares» de la época actual: algunos se sienten realizados de forma natural, pero otros si se sienten demasiados anunciados. Y también esta la poca participación de Pennywise, el payaso bailarín (Bill Skarsgard); quizá era de esperarse, dado que la película decide darle protagonismo al Club de los Perdedores, pero al mismo tiempo le quitas algo de espacio para el lucimiento de nuestro payaso asesino favorito.

Y ahora hablemos finalmente de Pennywise: la verdad seria algo injusto hacer una comparación entre la interpretación que Tim Curry realizara a principios de la década de los 90 con la interpretación de Skarsgard en la película actual, ya que Skarsgard se encuentra con el primer gran papel de su carrera, mientras que Curry ya era un viejo lobo de mar al momento de aparecer en la mini-serie basada en la obra de King. Ambas son buenas actuaciones en su respectiva obra. Curry aporta la diversión  que el tono de la mini-serie implicada mientras que Skarsgard aporta el misterio que la película inspira. Quizá tengo mi problema con Skarsgard se debe mas a su diseño: podemos decir lo que queramos sobre el diseño que Tim Curry tenia en la mini-serie, pero al menos tenia un aspecto inocente, que hipnotizaría a cualquier niño a acercarse. Skarsgard tiene que lidiar con un diseño que causa terror, lo que hace que no suene creíble la cantidad de niños que ya ataco durando el transcurso de la película.

Pero en resumidas cuentas, estamos ante una muy buena película. Contra unos pronósticos poco alentadores y unas expectativas muy elevadas, «Eso» se erige como una de las mejores adaptaciones a una obra de Stephen King, un éxito poco común para el genero de terror, y ahora es cuestión de esperar a saber que medidas tomaran para la parte 2; ¿volverá a flotar Pennywise como lo hace ahora?

Fragmentado, más no derrotado

Por fin ha regresado el director que casi destruye un clásico de animación (Avatar: El Último Maestro del Aire). Si señoras y señores. El mismo que hace de Will Smith un pésimo actor.  Ese individuo al que le han dado millones de dólares para crear todo lo que su capacidad imaginativa pueda producir. Si ese personaje que ha vivido de la fama de’El Sexto Sentido. El único. El inigualable. M. Night Shyamalan.

Y se preguntarán, ¿cómo le hizo para salir del tremendo bache en que se metió? Pues sencillo, nada más produjo una película modesta con presupuesto de 9 millones de dólares, consiguió un actor de renombre que lo apoyara en interpretar cualquier dialogo ridículo que se le ocurriera, recordó que sus fortalezas están en crear el suspenso de los clásicos del terror e utilizó la nostalgia de uno de sus trabajos anteriores para darle un peso mitológico a una película que aparentaba ser una más del montón.

La trama gira alrededor de tres adolescentes tratando de huir de un secuestrador que sufre de múltiples personalidades, la novedad es que tiene tantas como para llenar autobús y son tan distintas una de otras que no sabes con quien estas tratando. Al final es una carrera contra reloj antes de que aparezca una nueva personalidad capaz de asesinarlas.

‘Fragmentado’ es una producción modesta, de esas que no pensaba que Shyamalan volvería hacer porque  siempre tiene alguien que le ofrezca millones de dólares para derrochar en una de sus ideas. En este caso la reducción de presupuesto es un acierto que favoreció la creatividad del director con escenas claustrofobias que ayudaban a crear un vinculo con los protagonistas y especialmente con el actor James Mc Avoy.

Si existe un factor para inclinar la balanza a favor del filme es sin duda Mc Avoy. Nada, absolutamente nada hubiera sido posible sin su talento ya que hace olvidarnos de las deficiencias de un libreto que quiere dar signos de grandeza, pero cae en las mismas exageraciones que por poco logra arruinar el clímax con monólogos dolorosos, frases trilladas y de plano ridículas.

Pero la mayoría de la película es de un Mc Avoy que exterioriza su diversión al momento de interpretar una gran variedad de personajes, que fueron creados por Shyamalan y mejorados por indiscutible carisma de un actor comprometido con su trabajo. Se vuelve fascinante verlo interpretar a Hedwig o la imponente Patricia, que no puedo negar que también fue favorecido por una dirección que logra enmarcar cada una de las personalidades.

El predecible destino de las tres adolescentes se hace realidad, y como de costumbre tenemos a la sobreviviente Casey Cooke (Anya Taylor-Joy) desafiando con temple de acero al villano que amenaza su vida. Debo de darle crédito a Shyamalan por crear una historia traumática para la joven que justifica su actitud y sobretodo crear el deseo en la audiencia su bienestar. En muchas ocasiones me he quejado de la falta de atención en los personajes, en esta ocasión no fue así y lo aplaudo.

Mientras el sufrimiento de las tres adolescentes continúa, tenemos la subtrama de la psicóloga Karen Fletcher (Betty Buckley), quien se supone es la responsable de ayudar con la condición de Kevin (James Mc Avoy).  Es através de este personaje que Shyamalan pretende dar una explicación médica, pero es solo un instrumento para crear una mitología tan desquiciada que es mejor no ponerle atención.

Porque hay que ser sinceros, el desenlace es de chiflados con un individuo transformándose en una especie de Hulk solo porque tenemos que creer que tiene una condición inexplicable.  Por más que la Dra. Karen explique como es puede ser posible, la película te obliga a dejarte llevar por la fantasía o mejor retirarte. Es en ese punto de quiebre donde esta lo maravilloso. Justo cuando estaba apunto de rendirme ante el ridículo espasmo de libreto, que en los minutos finales ‘Fragmentado’ revela su verdadera naturaleza y todo cambia por completo.

Cuando una película se elabora lo hace bajo cierta lógica y por lo general de acuerdo a uno o varios géneros cinematográficos. A lo largo del tiempo la audiencia aprende a detectar y hasta justificar ciertas películas porque se rigen bajo reglas no escritas. ‘Fragmentado’ es una de esas películas donde hasta el final descubres en que mundo se desarrolla la trama y por lo tanto justifica la locura que se presenta, brindando una nueva dimensión a lo que aparentaba ser otro delirio de grandeza de Shyamalan.

Espero que después de este ejercicio, el hombre logre recuperar el camino y no importa que tenga que regresar al baúl de los recuerdos para retomar impulso. Muchos directores lo han hecho e inclusive construido sus carreras con un buen número de secuelas. Nadie duda de que el individuo tiene talento, solo espero que haya sido un adecuado aprendizaje que le permita descubrir que en la austeridad logra mejores obras que tanto presume crear.

Spider-Man: De Regreso a Casa, no había de otra

Como si se tratara de una venganza al trabajo realizado por el director Sam Raimi, los genios de la casa productora SONY decidieron comenzar desde cero con tan solo diez años de haberse estrenado la primera versión del arácnido. Creyéndose conocedores del arte de hacer dinero, decidieron ensamblar lo que consideran el camino correcto para el superhéro y fue así como nació ‘El Sorprendente Hombre Araña’. La audiencia al principio aceptó la nueva versión, pero fue en la secuela donde la respuesta no fue como ellos esperaban, la competencia de DC Comics y Marvel los hizo ver de plano mediocres, y ante todo los ingresos en taquilla no daban signos de recuperación. Pensar en una tercera película al mando del director Marc Webb se volvió un riesgo, dejando a la casa productora con serias preocupaciones sobre el futuro de esta franquicia.

El destino no fue tan cruel para SONY, porque los fanáticos han querido ver al Hombre Araña en el universo Marvel desde que fue anunciada la primera película de ‘Los Vengadores. No se sabe quien fue el primero en mostrar interés en ceder la imagen del arácnido a Marvel, lo cierto es que a SONY le llegó la salvación del cielo porque no tenía ni idea que hacer.

La aceptación del público a las aventuras del Hombre Araña junto a los Vengadores fue inmediata. Por lo tanto se volvió inevitable crear una aventura en solitario. Todas las dificultades de reiniciar por tercera vez quedaron atrás y no importó un nuevo actor interpretando a Peter Parker o el riesgo de volver a soportar los orígenes trágicos del héroe.  Solo que a diferencia del desastre organizacional que es SONY, en este lado con Marvel nada se deja a la suerte y ya se tenía un plan meticulosamente preparado por un equipo de mercadotecnia que estudió a que público satisfacían las aventuras del arácnido.

Es así que tenemos ‘Spider-Man: De Regreso a Casa’ como el resultado de varios intentos fallidos que no rindieron fruto y que ahora por las bondades del universo cinematográfico de Marvel, logra recobrar vida con una versión más acorde a la audiencia infantil que desde un principio le debe su éxito.

La trama inicia con un Peter Parker (Tom Holland) acostumbrándose a la vida cotidiana, solo que su alter ego se lo impide porque en vez de hacer tareas escolares el joven se la pasa buscando combatir el crimen, ser el vecino amigable, salvar al mundo; ustedes saben, todo eso. No transcurre mucho tiempo cuando Peter descubre una banda de delincuentes que utiliza tecnología Chitauri para fabricar armas. Como nuestro héroe todavía es un adolescente, Tony Stark (Robert Downey Jr.) lo quiere fuera de cualquier actividad heroica hasta recibir su adecuado entrenamiento. He ahí el conflicto de toda la película, con un Spiderman que quiere ser un héroe de tiempo completo, mientras los adultos lo reprimen a todo momento.

Como podrán notar la premisa peca de su simpleza, una constante en las producciones de Marvel que funcionan bajo las mismas reglas sin llegar a ninguna parte, pero esta vez la obra se construye con elementos reciclados de otras películas: tecnología Chitauri, la propuesta de matrimonio de Tony Stark con Pepper Potts o la agencia SHIELD en constante remodelación; todo se siente como un compendio de ideas olvidadas que no contribuyen en mucho al universo cinematográfico.

Después de cinco películas del arácnido, uno comprende el no querer narrar los orígenes con la tragedia del tío Ben, más no puedes ignorar la gran enseñanza que Peter Parker aprendió y por lo cual está dispuesto arriesgar su vida. En este filme se ignora por completo tal acontecimiento y la principal motivación del Hombre Araña se reemplaza por los deseos de querer formar parte del selecto grupo de ‘Los Vengadores’. No estoy en contra de una versión ligera en donde la mayor parte del tiempo podamos divertirnos y comprendo la decisión de evitar el drama después de venir de dos versiones emocionales con la interpretación de Andrew Garfield, pero no puedes robarle al personaje de su identidad.

En lo personal, sentí la película como una aventura más que sirve como estudio de mercado para comprobar si todavía vale la pena invertir en el arácnido. Y no tanto porque la producción sea mala, al contrario, es una constate que las producciones Marvel son entretenimiento garantizado, solo que dentro de esa constante no hay mucho que sobresale.

La dirección de Jon Watts trata de evitar los clichés del adolescente que asiste a la escuela ofreciendo un toque moderno en la reinterpretación de los personajes: desde un nuevo amigo de aventuras, el Flash Thompson ricachón, una M.J. exótica y la cougar tía May. También intenta brindar una identidad a la producción usando vistas panorámicas de Queens para distanciarse de lo realizado por otros directores.

El actor Tom Holland quien interpreta a Peter Parker, por momentos abusa de irritabilidad con su actitud hiperactiva, una característica ausente hasta ahora, pero que es bienvenida, adecuada y contagiante para esta nueva versión juvenil de Spiderman.

Lamentablemente tengo que volver hacer mención de la falta de atención con el villano principal de Adrian Toomes (Michael Keaton). Creo que han sido suficientes las películas de Marvel para que vuelvan a desperdiciar un gran talento actoral como lo es Keaton. Cada vez que está en escena es como si quisiera tomar el control del filme para quitarle lo mediocre a un libreto y un director que no le ofrecen demasiado con que trabajar.

Pero nada de lo anterior importa porque por fin se ofrece a la audiencia un héroe alegre que no está anclado por sus traumas, más bien uno juvenil,  lleno de vida. En pocas palabras alguien digno de ver sus aventuras. ¿Y no eso era todo lo que queríamos después de todo?

El Planeta de los Simios: la Guerra. Al César lo que es del César

Si en 2011 me hubieran dicho que “El Planeta de los Simios: (R) Evolución” seria el inicio de una de las mejores trilogías de la década presente, basada en una nueva versión de la legendaria franquicia que iniciara en los 60, sencillamente me habría reído en la cara de los que se atrevían a decirlo. No solo porque, como mencione, “El Planeta de los Simios” es una de las franquicias más veneradas de todos los tiempos (ahí peleándose, creo yo, con James Bond), sino porque ya en el 2001 se trató de dar reinicio a la franquicia con la dirección de Tim Burton (producción que iniciaría la debacle del, alguna vez, creativo director) y que es una de las películas más odiadas de todos los tiempos.

Pero, para sorpresa de muchos, la película del 2011 dirigida por Rupert Wyatt y protagonizada por James Franco y Andy Serkis resulto ser una de las mejores películas del verano de ese año, lo que propicio que se autorizara la creación de una secuela: “El Planeta de los Simios: la Confrontación”, estrenada en 2014, dirigida por Matt Reeves y que trajo de vuelta Andy Serkis, pero acompañado esta vez por Jason Clarke, Gary Oldman y Keri Russell, una secuela que supero a su antecesora con creces, aunque muchos argumentan que en el camino se perdió algo de emotividad en la trama.

Bueno, 3 años después de que vemos el inicio de la guerra entre simios y humanos, Reeves y Serkis vuelven a hacer equipo para regalarnos lo que es, posiblemente, la mejor película del verano que está por terminar (junto a Christopher Nolan y, prácticamente, Edgar Wright), lo que quizá no es mucho decir, considerando que en general había sido un verano muy apagado, entre refritos fracasados, héroes con lo adecuado y otras propuestas cuya existencia es inexplicable.

El primer punto a favor de mencionar en esta película es el nivel de actuación. A estas alturas, ya todos conocemos el gran nivel que Andy Serkis ha manejado dentro de la franquicia, pero me atrevería a decir que esta es, por mucho, su mejor interpretación de Cesar. Verlo como a pesar de la guerra, sigue creyendo en la paz con los hombres, hasta que una acción artera lo hace traicionar todos sus ideales. Uno puede ver el dolor en sus ojos al momento de ver a sus hermanos simios o al momento de confrontar a los generales humanos, y crees en verdad en el personaje.

Pero no solo Serkis se luce en su actuación, los secundarios en general también están bastante bien; ya sean los acompañantes eternos de Cesar: Maurice (Karin Konoval), Rocket (Terry Notary) y Luca (Michael Adamthwaite); o los nuevas adhesiones: Bad Ape (Steve Zahn), un gorila fuera dela tribu de Cesar, o Nova (Amiah Miller) que con la pura mirada se encarga de dar una entrañable actuación.

En cuanto a los villanos, es de esperarse el buen trabajo de Woody Harrelson como el despiadado coronel humano, pero los lapsos de profundidad que llega a compartir el personaje lo ponen, a mi opinión, a la altura del Koba de la película anterior.

La historia de la película es, desde mi punto de vista, la más emocional de todas: vemos humanos que, en su desesperación, hacen uso de simios para poder atrapar a Cesar y su grupo; este, por su parte, se le nota el cansancio por una guerra que nunca quiso y busca soluciones para la paz; pero cuando los humanos dan un golpe de corte personal a Cesar, este hace un lado esa actitud pacificadora que tenía y nos regala a un Cesar que buscara una revancha de la situación. Dicho de otro modo, Cesar se está convirtiendo en todo aquello que Koba represento en la película anterior.

Los efectos especiales son de primera: nuevamente el detalle está en estos simios que lucen increíbles, también hay paisajes bastante bien elaborados; la música de Michael Giacchino destaca muy bien, con la música más conmovedora de esta franquicia.

Si tuviera que elegir un detalle negativo sobre esta película, esta sería sin duda lo demasiado precipitado que luce la batalla final. No es mala en sí, pero diera la impresión de que Reeves se metió en muchos detalles al momento de construir todo lo que sería la película, solo para darse cuenta casi al final que ya se estaba pasando del metraje. No es malo, pero uno siento que ocurren muchas cosas al mismo tiempo, que es difícil seguirle la huella.

En una década donde los remakes abundan con resultados medianos, resulta increíble que sean las películas de “El Planeta de los Simios” las que tengan mejores niveles. Han dejado ciertamente la vara alta, y solo serán los estudios lo que tendrán la última palabra si continuar esto o no (como si no supiéramos que, tarde o temprano, volveremos a verlos)

Cars 3, de intenciones no se vive

En 2006, cuando estábamos a la expectativa de ver una película con autos que hablan, nadie dudaba de la capacidad de Pixar para crear algo memorable. La audiencia como siempre respondió con una gran taquilla, pero por primera vez se tuvo el rechazo de la crítica que vio una baja de calidad en comparación a las historias que nos tenían acostumbrados. Luego para sorpresa de todos, se anuncia una secuela que nadie pidió, y que luego se puso en evidencia que fue realizada por chantaje comercial al haber sido adquiridos por Disney y obligados a generar harto dinero porque de todos los personajes (Wall-E, Up), nadie había vendido tanto como ‘Cars’. Ahora después de tanto tiempo, parece que los ejecutivos quienes vociferaban jamás realizar secuelas innecesarias, buscan redimirse con una tercera película que logre salvar el buen nombre de Pixar.

La trama narra el ocaso de la vida profesional del corredor Rayo McQueen.  Cierto que estamos hablando de carros que hablan, pero nunca se ha escondido la temática principal que es el de mostrar el espíritu sano de competencia. Repentinamente nuevos competidores jóvenes comienzan a poner en evidencia que Rayo MacQueen debe de pensar en el retiro, lógico que quiere seguir en la cima, hasta que en uno de sus intentos por lograr superar a su rival, comete un terrible error que termina en el choque impactante que tanto nos venden los tráilers. En teoría la premisa funciona porque va de acuerdo a la motivación de vida que tiene tu protagonista. Atrás por fin se quedan las tramas absurdas de conspiraciones ecológicas de la segunda parte y se regresa lo básico que es construir tu película alrededor de un Rayo McQueen que se enfrenta a enemigo del paso del tiempo.

Como es costumbre, se deben de agregar los personajes de comedia como Mate para alegrar el día. Me guste o no forman parte de la saga, además que no puedes eliminarlos de la noche a la mañana, sin terminar con explicaciones absurdas como que fueron secuestrados por extraterrestres. Sin embargo, para mi sorpresa, la mayoría del tiempo la absurda comedía se mantiene relegada en favor de mantener seriedad en la historia que se quiere contar.

El director Brian Fee, mantiene la mayoría del tiempo el control de una obra que se hubiera beneficiado del formato de cortometraje. Existen demasiados montajes de entrenamientos, escenas largas en una sola ubicación que no aportan demasiado, o visitas a lugares que pretenden crear nostalgia de una primera película que ya se olvidó. Por más esfuerzo que se hace para que fluya la película con naturalidad, no deja de sentirse como un gran relleno.

En mi ingenuidad llegue a pensar que Pixar daría importancia a este proyecto, pero al ceder el control al novato director Brian Fee, se confirma que esto es su vaca de hacer dinero. Cierto que esta vez el libreto tiene algo que ofrecer, más no se tiene la experiencia para que la obra trascienda. Claro ejemplo es como la falta de dramatismo merma demasiado a este filme, tanto que se hacen a un lado las consecuencias del aparatoso accidente que sufre Rayo McQueen y los hacen pasar como meros rasguños. Esta bien que sea una película infantil, más no puedes cometer el error de quitarle importancia a un evento clave en la vida de tu protagonista.

Es lamentable que el conflicto principal de decidir el futuro de Rayo McQueen en el circuito de carreras, sea decidido de tal forma que pase desapercibido. La elección de Cruz Ramírez como substituto femenino ocurre como una idea repentina. Con esto no quiero decir que no se haya justificado, después de todo tenemos toda una película que apunta a tal conclusión.  El error esta en la falta de emotividad. En donde debió de haber existido un gran montaje dramático que acentué el momento, en segundos regresamos a la gran carrera de autos porque se supone es lo que nos mantiene despiertos. De nada sirve presumir el realismo en el asfalto del circuito de carreras, cuando no eres sincero con tu protagonista para ofrecer una auténtica aventura que te haga sentir que valió la pena.

En lo general ‘Cars 3’ no es terrible, pero no quita del todo el mal sabor de boca de sus predecesoras. Tal y como llegó al cine como un producto para vender, nos deja con un filme que se dedicó ha intentar solucionar la falta de calidad en su historia, pero que no lo logra por la falta de capacidad y atención por parte de Pixar. Y eso no se vale.