Críticas

Crítica: Religulous

La tolerancia que predican los cultos religiosos se pone de manifiesto en el documental «Religulous».

El comediante Bill Maher está en busca Dios pero se pregunta la coherencia de las principales creencias religiosas del mundo. Para lograrlo, Maher entrevista a decenas de personajes, algunos sinceros, chuscos e irreverentes.

En su largo trayecto alrededor del mundo en la búsqueda de respuestas y es digno de reconocer que las preguntas hechas en su recorrido no son fáciles de responder por ser la base fundamental de las creencias de las personas. Algo positivo que debo recalcar del film es querer cuestionar todo dogma que se nos ha presentado he inculcado como hecho pero suena tan absurdo para alguien no creyente que te hace pensar que estamos locos por creer tanta idiotez.

El documental es recomendable para aquellos que quieran divertirse con las respuestas tan absurdas de los entrevistados y una que otra situación chusca que el comediante realiza. No es apta para buscar respuestas sobre las religiones, ni como estudio teológico pero por lo menos pasaras un buen rato.

Crítica: El Día que la Tierra se Detuvo

Bolas gigantes aterrizan en la tierra con el fin de exterminarnos. Deberás no puedo creer que no hayan podido crear algo, no se, más original. Y ese es el punto, no lograron capturar la esencia del film de 1951.

Desde un mensaje ecologista reciclado del documental de Al Gore, hasta el método de destrucción masiva del robot a este rehecho le falto algo básico, el guión.

En estos tiempos no creo que haya una persona capaz de tener la templanza y el carácter para volver a interpretar Klaatu como lo hizo Michael Rennie, su voz calmada , serena y con autoridad, no la puedes comparar con la actuación de Keanu Reeves. En esta versión Klaatu en vez de mostrar asombro y curiosidad de nuestro mundo, parece molesto y con ganas de largarse del planeta lo más pronto posible.

Nuestra protagonista interpretada por Jennifer Connelly hace lo que puede , aún con el hijo malcriado con ganas de que se hubiera caído y ahogado en el río.

Al final es una producción pasable para aquellos que dejen su cerebro en la puerta del cine y se dediquen a disfrutar el festín de efectos especiales en los últimos minutos de la película, pero para aquellos con buena memoria, los dejará con un vacío que sólo se puede llenar rentando la versión original.