El Mejor Momento

Grandes secuencias del cine: Parte 6

Ya había pasado un tiempo desde que mi compañero Cristóbal publico el último post en referencia a las secuencias del cine que muy a nuestro gusto, cortesía de PinchePelícula, consideramos trascendentes y sumamente importantes en la historia de la cinematografía. Ahora me toca el turno de seguir con este divertido articulo y de paso compartir con ustedes, nuestra comunidad, cinco secuencias más que seguramente les resultaran muy conocidas, en el caso de que ya las hayan visto, y por el contrario, si no, les darán ganas de tener un visionado. Generalmente trato de seleccionar escenas que se encuentren en el idioma original, pues es su esencia, pero también es probable que parte de ustedes aún no dominen a la perfección el inglés y es entendible. Traté de seleccionar secuencias sin alto grado de gramática ni de dicción. Sin más demoras, disfruten.

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El Padrino

El Padrino

 

«Yo creo en América»

La secuencia inicial de la que muchos consideran las mejor película de la historia, yo no me atrevería a decir semejante cosa, es una muestra impresionante y admirable de recrear una historia que fundamenta toda su trama en poco más de cinco minutos. La familia, así de simple. Mario Puzo, escritor del libro y también guionista de la adaptación fílmica, y Coppola, mítico director, forman una dupla inigualable que da cátedra a lo que significa tener visión y audacia. Retratar a la familia Corleone, italianos que llegaron a América para una nueva vida, suponía un reto tremendo pero en manos de estos genios y con la inclusión de Gordon Willis en la fotografía y de Nino Rota en la música, nada podía salir mal. Pocas veces una película reunió a tanto talento trabajando para el desarrollo de una historia.

La secuencia que seleccione refleja todo lo que subraye en las primeras líneas: la familia. Antes de ver el primer cuadro podemos escuchar la música de Rota al mismo tiempo que aparecen en pantalla los primeros créditos. Todo se va a negros. Aparece una voz que bien podría estar en off hablando sobre América pero apenas termina esa frase vemos la primera imagen de la película: un hombre de unos cincuenta, quizás cuarenta años. Apellida Bonasera y pareciera que nos esta contando, a nosotros público, la tragedia que le sucedió a su hija. Sin que lo percibamos la cámara comienza a moverse lentamente hacia atrás en un movimiento llamado Dolly-Back pero que esta puesto sobre una «pluma» dando el efecto como si fuese un zoom hasta finalmente quedar el cuadro quieto en forma de Overshoulder de una persona que no sabemos quien es. Finalmente Bonasera nos dice que es El Padrino y que vino con él buscando justicia y lo que eso signifique. Vemos finalmente a El Padrino en la piel de un formidable Marlon Brandon e inmediatamente quedamos atrapados en esta obra maestra.

El hecho de que la fotografía este en tonos muy negros no es un error sino por el contrario es la propuesta de Willis y Coppola al retratar la dualidad no solo de El Padrino, su casa y de quienes lo rodean, sino de retratar la atmósfera que se verá en toda la película. Hombres sumidos en tinieblas que guardan un monstruo interior pero que al mismo tiempo forman parte de una familia con lazos de sangre que no permitirán que nadie les haga daño. Si te gusta el cine es obligatorio ver esta película.

 

Atrapado sin salida

Atrapado sin salida

 

 

Escape hacia la libertad

Alguien voló sobre el nido del pájaro, traducción más acertada al título original «One Flew Over the Cuckoo’s Nest» es una de esas películas que muy probablemente desconozcas, a pesar de haber ganado el Oscar a mejor película, pero que debes ver de inmediato. Basada en la novela del mismo nombre escrita por Ken Kesey y dirigida por el talentoso director Miloš Forman, esta historia sigue la horripilante travesía que un hombre «loco» vive al ingresar a un hospital psiquiátrico para cumplir una condena que le ha impuesto la ley. A los primeros minutos sabremos que no esta loco, simplemente se hizo pasar por uno para no ir a la cárcel. Lo que el pobre personaje, interpretado por el monstruoso Jack Nicholson, desconoce, es que la cárcel hubiese sido un lugar mucho mejor.

SPOILER La escena que he seleccionado es el final, por ello si no la has visto te recomiendo que no sigas leyendo o si decides hacerlo ya estás advertido. El personaje de Nicholson, debido a su divertida personalidad, acabará por transformarse en un padre y amigo para todos los pacientes que viven ahí, situación que no alegrará a la terrible enferma Ratched, interpretada correctamente por Louise Fletcher. Para cuando Murphy (Nicholson)) haya cambiado la vida de todos y por consiguiente hacerles saber que son libres y no están «enfermos», el propio hospital se encargará de matar a Murphy. El Jefe, interpretado por un carismático Will Sampson, el mejor amigo de Murphy, al no poder verlo en la condición en la que lo dejaron decide tomar el mejor camino: ponerlo en libertad espiritual. Y él por lo consiguiente, tomando un consejo que Murphy le dio días atrás, decide escapar de la prisión en una de las secuencias más inolvidables del séptimo arte.

 

WALL-E

Wall-e

 

 

Danza en el espacio

Una de las mejores películas de animación que vimos en la década pasada es sin duda alguna WALL-E, una creación de Pixar-Disney que conquistó a todo el mundo y con justa razón. Una crítica justificada a la humanidad misma y hacia donde nos dirigimos. Una historia de amor verdadero entre dos robots que no cae en ningún cliché y que cobra vida en pantalla de una manera pocas veces vista. Un homenaje al cine mudo y a la ciencia ficción que los dejará con una sonrisa en la boca.

La secuencia que escogí es quizás la más hermosa de la película y representa la consumación del amor entre nuestro pequeño protagonista y su amor soñado, EVE. Un canto poético hacia una de las cosas más hermosas que el cine nos ha podido dar: un baile en el espacio, pero no cualquier baile, una danza. Una danza del amor que hace que nuestro corazón se destroce y que nuestro cerebro reflexione en lo más básico: Si dos robots se pueden amar y expresar sentimientos, ¿Por qué nosotros no? Uno de los más grandes logros no solo de Pixar sino de la animación en concreto y una de las joyas más queridas de la cinematográfica. Si aún no la has visto estás a tiempo. Será una experiencia única e inigualable.

 

Apocalipsis Ahora

Apocalipsis Ahora

 

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La cabalgata de las Valquirias


Otro clásico de la cinematografía que será recordado por innumerables escenas pero es quizás la que seleccione en esta ocasión la que más quede grabada en tu cabeza. Basada en el libro El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad y adaptada por Coppola a la guerra de Vietnam, cuando en el libro la historia se desarrolla en África. El motivo era la reciente herida que la guerra de Vietnam, una de las más espantosas e inservibles en la historia de la humanidad, había dejado en todos los americanos que peleaban y morían sin saber el porque.

La historia trata de la búsqueda, aunque en realidad debería ser cacería, del Coronel Kurtz (Marlon Brando) el cual se ha vuelto completamente loco, víctima de los horrores de la guerra. Es así como un soldado, interpretado por un formidable Martin Sheen, debe ingresar más allá de los límites vietnamitas para «jubilar» a Kurtz. La secuencia que les traigo es el tan conocido ataque aéreo, aunque debería llamarse masacre, por parte del ejército americano a un pequeño poblado vietnamita al mismo tiempo que en las altavoces de los helicópteros suena el tema compuesto por Richard Wagner y que forma parte de la tetralogía El anillo del nibelungo. Una partitura acojonante que hace predecir el horror que esta a punto de caer sobre los pobres vietnamitas.

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El Bueno, El Malo y El Feo

El Bueno El Malo y el Feo

 

Duelo Final

Hablar de Sergio Leone es hablar del Spaghetti Western, de las tan conocidas películas ambientas en tierras inhóspitas como el lejano Oeste. Dicen que es el único género puro del cine ya que no partió ni tomo partes de ningún otro. La última película de la llamada «trilogía del dólar», que esta compuesta por Un puñado de dólares, Por un puñado de dólares más y por esta, El Bueno, El malo y El feo; es una oda cinematográfica que debería enseñarse en todas las escuelas de cine. Quizás no toda pero el desenlace es obligatorio.

Tres pistoleros, cada uno con una personalidad narrativa espectacular, deberán pelear a muerte por hacerse de un tesoro escondido en un cementerio abandonado, esto durante la guerra civil americana. La escena comienza cuando El bueno (Clint Eastwood) y El Feo (Eli Wallach) están en el cementerio, en la supuesta tumba donde se encuentra el tesoro. Justo en ese momento hace su aparición El Malo (Lee Van Cleef) para reclamar su tesoro. En ese punto de la película, a quienes ya la han visto, sabemos que El Bueno es el único que conoce la ubicación de la tumba, así que toma una piedra y escribe debajo de ella el nombre de la tumba donde esta dicho premio. Pero para tener esa piedra primero deben enfrentarse en combate a muerte y el vencedor tendrá el tesoro. La música de Ennio Morricone luce más épica que nunca y la edición de Eugenio Alabiso y Nino Baragli es de dioses. Clásico del cine que amarás toda tu vida.

Las Mejores Secuencias del Cine: Parte 5

Ya han transcurrido algunas semanas que no continuábamos este serial que invita a añorar las mejores secuencias que nos ofrece el cine. Algunas más conocidas que otras, pero eso no quiere decir que hayan dejado de estar presentes en la mente del público.

Debo de aclarar que la mayoría de las secuencias que llevamos al momento, corresponden al desenlace de la película. Lo menciono porque en casa especial se esta haciendo más presente. Tampoco es de extrañarse al ser por lo general la parte en donde muchas veces se determina el valor de la cinta.

En consideración a un comentario tan emotivo, les advierto que existen spoilers.

Así que sin más demora, continuamos con otras cinco secuencias que estoy seguro que serán de su agrado.

Akira. Katsuhiro Otomo,  1988

Akira

 

La transformación de Tetsuo

Es el logro monumental de la animación japonesa. Es la coronación al esfuerzo colectivo de artistas, inversionistas y estudios de animación que decidieron trascender de sus producciones acartonadas, a una industria reconocida a nivel mundial. Su legado es incalculable al ser fuente de inspiración del anime que ahora goza de fama alrededor del mundo.

Ni su temática pesimista o sentido liberal de mostrar la violencia evitan que reciba elogios por parte de la crítica y del público en general. No sólo lleva a nuevas alturas el género de la animación, si no que abre posibilidades a contar  historias muy lejos de la exclusividad del público infantil y restricciones que tenía el cine para crear las más excéntricas ideas que un escritor es capaz de crear.

Quizás la secuencia por la que es más conocida este filme es por la transformación de Tetsuo: un joven incapaz de controlar sus nuevos poderes mentales, a tal grado que es transformarlo en una grotesca criatura. El impacto que provoca esta escena va más allá de lo visceral,  porque es una soberbia secuencia en donde demuestra el poder de la animación y el talento de verdaderos artistas.

Por estas sencillas razones se ha vuelto un clásico del cine y un pilar del anime japonés.

 

Los Olvidados, Luis Buñuel, 1950

Los Olvidados

El desenlace

La mundialmente reconocida cinta del maestro Luis Buñuel, no sólo es digna de ser admirada por su valiente retrato al problema social que genera la pobreza, si no como uno de los legados más importantes que tiene el cine. Con tantos elogios y artículos relacionados con la cinta,  sólo me queda aclarar que es en el desenlace donde radica el principal valor de la obra.

Es cierto que la riqueza que nos brinda con personajes bien definidos, además un libreto sincero y sin complejos hacen invaluable la película. Tampoco es posible negar que la secuencia en donde Pedro sueña con su madre se ha vuelto el origen de innumerables comentarios por las sensaciones que transmite a la audiencia, además del valor creativo con un simbolismo que hasta nuestros días sigue intrigando.

Pero es el trágico desenlace lo que le brinda importancia a la trama, dándole una conclusión lógica al desarrollo que tienen los personajes y recalcando una tragedia que se vive aún en estos días. El haber triunfado el final feliz sólo porque la gran época de oro del cine mexicano producía historias agradables para el alma, hubiera degradado la visión de un autor que ofrecía sin reproches un pedazo de cruda realidad. El hecho de que Buñuel haya sido extranjero, lo obliga a realizar un prólogo que explica el aspecto universal de la pobreza, y aún así fue objeto de críticas y censuras por sentirse ofendidos aquellos que pensaban que era reflejo de México.

Es terrible como se destruyen las esperanzas de un futuro para Pedro. Vemos como luchaba por lograr enmendar sus errores y el desgraciado Jaibo sin piedad reacciona con odio ante la supuesta traición de quien alguna vez considero su amigo. El momento cumbre es cuando la madre de Pedro cruza camino con los restos de su hijo. Es ahí cuando un conjunto de emociones compiten por darle nombre a lo que vemos, para luego rematar con el destino final del cadáaver en un basurero.

Simplemente es para quedarse sin palabras.

 

El Planeta de los Simios,  Franklin J. Schaffner, 1968

El Planeta de los Simios

 

» Quizás no te agrade lo que encuentres»

A simple vista uno ve los disfraces de simio e inmediatamente la reacción es de desagrado. También hay quienes piensan, que después de todo no puede ser tan malo ver monos cabalgando con armas en sus manos. Dependiendo de los gustos personales, lo cierto es que esta cinta resulta ser un clásico del cine no sólo por su originalidad, si no por la crítica que realiza al ser humano como especie. ¿Quién lo hubiera pensado?

Es cierto que uno de los momentos por los que es recordado este filme es cuando Taylor (Charlton Heston) exclama sus primeras palabras enfrente de los simios, pero nada se compara al descubrimiento que habría de venir al final en una playa desolada. El gran merito lo tiene la gran dirección de Franklin J. Schaffner, quien logra convencernos de que nuestro protagonista se encuentra en un planeta extraterrestre donde a su parecer las leyes de la evolución están de cabeza.

Ni que decir del libreto de Michael Wilson y Rod Serling, que se deshoja como las capas de una cebolla para revelar una verdad que era aparente. Uno no se puede imaginar como seríamos intrigados con la variedad de debates sobre dogma, igualdad, religión , sociedad y la naturaleza humana. Mayor mérito se tiene cuando los temas planteados no son expuestos como sermón y lo mejor que es cada uno fluyen con tanta naturalidad dentro del contexto de la película que evita caer en la saturación de ideas.

El momento cumbre llega cuando Taylor descubre que se encontraba todo el tiempo en la Tierra y no en otro planeta donde se suponía debía de haber llegado. Cuando vemos los restos de un inconfundible símbolo de la civilización humana: la Estatua de la Libertad, estamos tan sorprendidos como el protagonista que reclama a sus antepasados las consecuencias de sus actos.

Es por eso que no sólo es uno de los mejores desenlaces, si no una de las mejores secuencias que nos ofrece el cine

 

Karate Kid,  John G. Avildsen, 1984

Karate Kid

La Grulla

¿Quién no conoce tan legendario movimiento muscular que ha sido objeto de parodias, chistes, remembranzas y conversaciones? Nadie se esperaba que esta sencilla película de amistad logrará penetrar en la cultura popular, a tal grado que llega a ser una obra que representa lo mejor de la década de los ochenta.

Gran merito tienen las actuaciones de Noriyuki «Pat» Morita y Ralph Macchio, quienes logran trascender el libreto de Robert Mark Kamen a algo más que un conjunto de clichés. Es cierto que el libreto tampoco es una complejidad,  con su tratamiento a lo que bien podría ser la solución al «bullying» en las escuelas, pero si lo suficiente para que ambos actores logren convencernos de formar un lazo entre maestro y estudiante.

Tampoco hay que menospreciar el trabajo del director John G. Avildsen, quien vuelve a cautivar al momento de filmar combates, ahora tratándose de karate. Uno podría pensar que un torneo de artes marciales no podría ser tan emocionante, y hasta cierto punto raya en la exageración con el tratamiento que se la da al evento que es comparable a unas olimpiadas, lo cual en el momento eso pasa a segundo plano ya que la película se lo ha ganado. Cuando por fin llegamos al combate final y vemos la famosa posición, es un instante que adquiere tanto valor por las escenas de enseñanza que precedieron, que cuando por fin ocurre no te queda más que dejarte llevar por el sentimiento de orgullo que tiene el Sr. Miyagi.

 

El Silencio de los Inocentes,  Jonathan Demme, 1991

El Silencio de los Inocentes

Hannibal Lecter

Me es difícil elegir una sola escena que sobresalga del resto donde aparece la celebridad de Hannibal Lecter.  No es exagerado afirmar que cada minuto en el que está en pantalla Sir Anthony Hopkins no sólo es cautivante, si no también escalofriante en su interpretación de uno de los mejores villanos que el cine haya creado.

Desde el primer encuentro con la agente Starling (Jodie Foster), el actor refleja en su caracterización el historial de un asesino en serie, sin antes haber presenciado ninguno de sus crímenes. Desde su mirada penetrante, inconfundible tono de voz, juicios impecables y su alto intelecto; todo lo anterior lo hacen ser una verdadera amenaza para la humanidad. Aún así lo que más intriga es el procedimiento en como analiza a sus víctimas: determinando su valor como si fuera justificación para saciar su implacable hambre. En todos los aspectos el ser emana peligro a todo momento.

Sin bien es cierto que la cinta esta basada en la novela homónima del autor Thomas Harris, es el guión escrito por Ted Tally quien le hace justicia con unos diálogos soberbios de los cuales aún hoy podemos recordar. Luego tenemos el aspecto psicológico que con maestría utiliza Lecter para lograr sus objetivos, como el ingrediente especial para que todo amarre. Es cierto que Starling la sufre al recordar su pasado, pero hasta cierta forma le funciona como terapia para reforzar su identidad y sobre todo su propósito de vida. Para nosotros como público, es un deleite ver las actuaciones de ambos protagonistas.

Más fascinado no podría estar por el trabajo de director Jonathan Demme, quien mantiene una atmósfera de suspenso con una impecable calidad. Conocedor de la trama con la que cuenta, no necesita de trucos para impactar a su audiencia y deja que respire su cinta con escenas en donde sus personajes actúan de lo más casual posible, creando simpatía y dándoles peso para cuando la acción se desarrolla. Otro punto fascinante es como enfoca la cámara al rostro de los actores sin piedad, logrando transmitir con sus expresiones un rango de sentimientos que van del miedo hasta el deseo. Y si quieren un ejemplo, sólo basta recordar como Lecter recuerda la cena que le proporcionó un entrevistador del censo.

Las Mejores Secuencias del Cine: Parte 4

Y seguimos con el conteo. En esta ocasión he decidido compartir con ustedes cinco secuencias significativas en cuanto al desenlace de la película seleccionada. A excepción de una, que mas bien es el clímax final, las demás son el final, por ello si no has visto la película te recomendaría que no siguieras leyendo. Bueno, manos a la obra.

Cinema Paradiso. Giuseppe Tornatore, 1988

Cinema Paraiso

Besos

Para quien no lo sabe, considero a Cinema Paradiso una de las mejores películas que el cine nos ha dado. Si el genero romántico alguna vez tuvo una consolidación, por favor olvidemos a Titanic, es en esta hermosa historia que no solo abarca amor y amistad, sino también un paladar y un homenaje ejemplar hacia el séptimo arte.

El titulo de la película hace referencia, valga la redundancia, al cine local de un pequeño poblado en Italia, donde se proyectan cintas clásicas de Hollywood y en donde, solo por unos instantes, la gente olvida todos sus problemas y trata de sumergirse en la magia y la aventura que proyecta el cine. La historia sigue a Totó, interpretado por tres actores en cada una de sus etapas: niñez, adolescencia y vida adulto. Durante toda la película iremos conociendo junto con Totó el valor de la amistad y el amor hacia el séptimo arte, amén de una trágica historia de amor que da cátedra sobre lo que emotividad y realidad significan.

La escena final es por mucho la más hermosa que he visto en el cine, una oda a la belleza, a la emoción, al arte, al amor, a todo. Totó recibe un regalo de su amigo Alfredo, interpretado por un inolvidable Philippe Noiret, poco después de la muerte de este, el cual es un rollo de cine que contiene las escenas románticas de todas las películas que se proyectaron en el Cinema Paradiso cuando Totó era un niño, pero que debido a las restricciones religiosas de aquel entonces, dichas secuencias eran censuradas. A esto le añadimos la música de Ennio Morricone y obtenemos uno de los desenlaces más conmovedores de la historia del cine. Inolvidable.

 

Senderos de Gloria. Stanley Kubrick, 1957

Senderos de Gloria

«Der treue Husar»

Personalmente considero a esta cinta como la mejor de la filmografía de Kubrick, cineasta venerado más incluso después de su muerte. Y es que el legado que nos dejo es para analizarse una y otra vez, en especial esta formidable historia anti-bélica que está basada en la novela homónima de Humphrey Cobb, que a su vez esta inspirada en hechos reales acontecidos durante la primera guerra mundial en el ejercito francés.

La historia que relata, trágicamente, es el castigo ejemplar que el propio ejercito francés le hace a tres de sus soldados, esto al fallar en la conquista de un punto estratégico alemán durante un ataque que se pensaba resultaría en un triunfo. Para escarmentar y reprimir esta dolorosa derrota, el general responsable del ataque decide seleccionar a tres soldados al azar y fusilarlos por cobardía, para que el resto del pelotón escarmentara. Basta decir que en la vida real los soldados no murieron, pues semejante locura no procedió, pero Kubrick decidió cambiar eso, y opto por matar a los pobres soldados, dándole un toque trágico y realista al significado de la guerra.

La escena que les comparto es la final, la más hermosa en toda la filmografía de Kubrick, y que nos presenta como en una caverna, o bar, los soldados esperan ansiosos el «botín de guerra», una joven alemana que es obligada a cantar para placer de los presentes que le hacen burla. Ante la mirada del coronel Dax, un soberbio Kirk Douglas, vemos como lo que era deshumanización se convierte en una memorable secuencia que deja salir a flote el espíritu y compasión humana. La guerra es mala y destruye todo a su paso, lo único que impide que triunfe es la inocencia, tal como aquí se ve. La joven, la cual a la postre se convertiría en la esposa de Kubrick, entona la canción titulada «Der treue Husar», la cual narra una historia de romance.

 

El Graduado. Mike Nichols, 1967

El Graduado

La boda de Elaine

Si la película de Nichols es considera un clásico de Hollywood es en gran parte por su banda sonora, la cual dio a conocer al célebre dúo Simon and Garfunkel, con temas tan memorables como «The sound of silence» y «Mrs. Robinson». La actuación de un joven Dustin Hoffman, también es recordada por el público femenil, pues luce como todo un sex simbol.

El público masculino tampoco puede quejarse, más teniendo a la veterana, pero sensual, Anne Bancroft, interpretando la famosa Mrs. Robinson, y a la hija de esta misma, interpretada por la hermosa Katharine Ross, interés romántico de Benjamín (Hoffman). Basta decir que Benjamín debe pagar por sus erróneas acciones al tener una aventura romántica con la madre de su prometida, llevando esto a una serie de terribles acontecimientos que desembocarán en un desenlace más que perfecto.

La secuencia en si podría notarse algo exagerada y sobreactuada, mucho, pero va acorde con lo que ambos personajes, Elaine (Ross) y Benjamín, están sintiendo. Este último irrumpe en la boda de Elaine para convencerla de que aún la ama, lo cual significara una revolución entre los invitados ahí presentes que intentarán evitar que se «roben» a la novia. ¿Les cuento el final? No, mejor veanlo.

 

La Sociedad de los Poetas Muertos. Peter Weir, 1989

La Sociedad de los Poetas Muertos

«Oh, Capitán, mi Capitán»

Esta entrañable y conmovedora película, múltiplemente homenajeada, debe ser consideraba, y de forma correcta, como la historia definitiva sobre como retratar a los profesores académicos en el cine. La prestigiosa academia de Welton, la cual se rige bajo los valores de Tradición, Honor, Disciplina y Excelencia; es sacudida cuando un nuevo profesor llega para impartir la clases de Ingles, que podría entenderse como Literatura y lo que la misma comprende, como Poesía.

El responsable de dar vida al tan carismático profesor sería ni mas ni menos que Robin Williams, el cual dejaría más que una huella imborrable en la memoria y en la vida de cuatros estudiantes, principalmente, de su clase, incitándolos a ser libres, hacer de la vida su momento perfecto. Vamos, un verdadero profesor de vida, de esos que te marcan para siempre, desafortunadamente en Welton, cuando la libertad es potencia, debe ser aplastada y destruida. Situación habitual en estos días, donde los alumnos son convertidos en maquinas diseñadas para seguir ordenes, no para desobedecerlas.

La escena final es más que mítica y emotiva, quizás la única, en toda la película, donde se puede tener un poco de esperanza hacia el futuro. Debido a un trágico accidente de unos de los estudiantes de la academia, esta misma decide despedir al profesor Keating (Williams), esto mediante una serie de firmas de los estudiantes, todos ellos obligados, donde lo hacían responsable de sus métodos incorrectos de enseñanza. Mientras Keating se retira derrotado, sus alumnos, sus queridos alumnos, le hacen recordar que nada fue en vano con la celebre frase : «Oh, Capitán, mi Capitán». Una razón más para creer en el mundo.

 

El Gran Pez. Tim Burton, 2003

Pelicula Big Fish

«La historia de mi vida»

Considero a Burton un gran director con un sello personal más que interesante e inteligente, que como todos, no está excepto de cometer errores al momento de filmar. Desafortunadamente parece que en los últimos años ha perdido la brújula del buen cine, dedicándose a copiarse a si mismo y sus obras mas importantes en más de una ocasión. Creo, sin temor a equivocarme, que El Gran Pez fue su última película importante, al menos una que valiese la pena.

La historia que Burton llevo a la gran pantalla fue la narrada en la novela de Daniel Wallace del mismo nombre. La cual nos presenta la extraordinaria vida de Edward Bloom, encarnado por Ewan McGregor en su versión joven, y por Albert Finney en la adulta, un individuo que tuvo una vida de todo menos normal y común. Todos los que le rodean parecen quererlo y admirarlo por sus incontables anécdotas, todas y cada una de ellas más imposibles y fantasiosas que las demás. Sin embargo, su hijo, interpretado por Billy Crudup, esta harto de todas las historias de su padre, las cuales considera mera ficción y fantasía infantil.

Con el paso de la película y de la historia misma, Bill (Crudup), se dará cuenta que algunas veces es mejor la fantasía a la realidad, y que si bien las historias de su padre no eran del todo falsas, el que él mismo las exagerara no repercutía en nada en los hechos siguientes, al contrario, le daban alegría al relato y emoción. La escena que les comparto, si bien no es al final, aunque no hubiese habido problema en que Burton la terminase aquí, nos presenta a un Edward Bloom en la etapa final de su viaje, a punto de morir, y a su hijo, Bill, a su lado. La muerte se aproxima pero no se sabe como ocurrirá, por lo que Bill crea una historia acordé a toda la vida que su padre le contó. A final de cuentas es preferible una historia de cuentos de hadas, a una gris y triste como es la vida real. Pueden parar el video en el minuto 7:40.

Las Mejores Secuencias del Cine: Parte 3

Uno pensaría que con más de un siglo de cine disponible para elegir, esta labor sería más sencilla de lo que parece. Pero eso de pensar cuales son las mejores secuencias y sobre todo conseguir los videos que estén disponibles en You Tube, tiene su chiste.

Aún así es gratificante escribir sobre esas secuencias que hicieron de nuestras bocas aeropuertos para insectos o en algunos casos hasta desbordar líquidos en nuestros ojos.

Es así, que continuamos con nuestra saga de las mejores secuencias del cine, que nos hacen recordar una vez más lo bello de este arte.

El Gigante de Hierro. Brad Bird, 1999

El Gigante de Acero

«Superman»

Después del nuevo renacimiento que tuvo Disney en la década de los noventas, ningún otro estudio cinematográfico se atrevía a ingresar al mismo mercado de la animación. Se consideraba un gran riesgo, por lo que la empresa del ratón aún con Dreamworks pisándole los talones, mantenía un monopolio en ese genero simplemente porque su competencia no encontraba un éxito digno de reconocimiento.

Fue un verano de 1999, cuando Warner Brothers apostó por el ahora conocido y galardonado Brad Bird para realizar una adaptación del libro infantil de Ted Hughes, The Iron Man («El hombre de hierro»). Como muchas joyas, paso desapercibida hasta aumentar su fama con las versiones en vídeo y DVD.

Es en su forma fuera de lo convencional a lo que Disney nos tenía acostumbrados: con una narración más sincera, temas interesantes, personajes definidos y sobre todo la gran creación del ‘Gigante de Hierro’, lo que hace de la película un clásico.

Tal adjetivo se lo gana a creces con la gran secuencia final donde el Gigante sacrifica su vida para salvar a los habitantes de Rockwell de un misil nuclear.  No suficiente con el momento de despedida, la excelente animación o música de orquesta de Michael Kamen; la película nos da un gancho al hígado con las palabras que dice el robot antes de morir:  «Superman».

 

El Show de Truman. Peter Weir. 1998

El Show de Truman

«Buenos días, buenas tardes y buenas noches»

Antes de tanto programa de reality o el estreno del degradante ‘Gran Hermano’ en México, existió una película que nos hacia cuestionarnos temas existenciales y con nada menos que con Jim Carrey de protagonista.

Su interpretación de Truman Burbanks no sólo fue una revelación, si no que ocasionó un serio disgusto por la negación de los miembros de la Academia a lo que muchos consideraban la mejor oportunidad de Carrey para ganar una estatuilla.

El éxito de la película se debe a una combinación de elementos que van desde la dirección, hasta el magnifico guión de Andrew Niccol (Gattaca), de quien se dice que realizó constantemente modificaciones hasta que Weir y la productora Paramount le dieron el visto bueno.

Aún conociendo el gran secreto, es simplemente cautivante el desarrollo que tiene Truman como personaje. Lo más increíble es que a pesar de ser un mundo artificial, nunca sus diálogos o actitudes por más excéntricas que parezcan, logran distraernos de su lado humano.

Ni que decir del magnifico desenlace que llega a tener una culminación de épicas proporciones cuando todo el cielo literalmente le cae a Truman, para luego dar paso a una calma que se vuelve hipnótica cuando recorre el bordo de lo que es el estudio de televisión más gran del mundo.  Si eso fuera poco, todavía tienen la audacia de hacernos explotar de alegría con una despedida que nos tiende hasta las lágrimas.

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La Mosca. David Cronenberg. 1986

La Mosca

El fin de “Brundlemosca”

Es una de las mejores películas románticas de la historia del cine. Y no crean que me he equivocado. Deben de aceptar a pesar del grotesco desenlace, existe una historia de amor que trasciende la película a niveles más haya del terror.

El grandioso David Cronenberg no sólo supero las expectativas al realizar su refrito, si no que marco literalmente una década con su película. Desde sus temas psicológicos, hasta las analogías con personas con enfermedades o simplemente el transcurrir de la vejez,  no sólo brinda los espantos con un impactante final,  si no que también brinda contenido cuando muchos hubieran optado por lo primero.

Ni tampoco olvidar el talentoso Jeff Goldblum, quien se merecía mínimo una nominación al Oscar. Fue su interpretación de Seth Brundle lo que nos mantiene al borde del asiento por su dilema, nada exagerado, por demás humano, es de verdad de derramar una lágrima su trágico fin.

La última escena es una conjunto de elementos que van desde la actuación, dirección, musicalización y hasta los novedosos efectos especiales.  Si acaso juzgan del porque mi resistencia a los efectos digitales, solamente con ver estos minutos se darán cuenta del ingenio y sobre todo el realismo que es ver una transformación de hombre a mosca.

No hay minuto desperdiciado, desde que  Stathis Borans (John Getz) entra al laboratorio de Brundle, es una tensión constante que nos lleva al completo asombro cuando Veronica Quaife (Geena Davis)  toma la escopeta a un deteriorado Brundle, después de haberse integrado con una parte del telepod.  Simplemente sorprendente… y por supuesto trágico.

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La lista de Schindler. Steven Spielberg. 1993

La Lista de Schindler

La despedida de Oskar Schindler

Es un tema demasiado delicado para ser manejado por cualquier director novato. Se requirió una extremada sensibilidad que sinceramente considero lo hecho por Spielberg y su equipo proviene de inspiración divina.

En lo que para otros actores hubiera sido suficiente excusa para sobreactuar, Liam Neeson lleva su personaje de Oskar Schindler a la completa redención de sus actos en una escena muy difícil de no ser conmovido hasta las lágrimas. Avergonzado por recibir el reconocimiento de quienes logro mantener con vida, el hombre es juzgado por el mismo como incapaz de haber salvado más personas. Es por fin, que el peso de todo lo que le ha sucedido le cae de golpe en un monologo que refleja el desarrollo que ha tenido a lo largo de la película.

La omnipresente música de John Williams nunca llega a robar la atención del momento, sirviendo de complemento a una escena que pasa a la historia como el cierre de una de las mejores películas. No sólo por su complejidad, si no hasta por su belleza.

Luego la templanza de la dirección de Spielberg que cualquier otro pudiera haber catalogado como tímida, cierra la escena con una panorámica de todos los trabajadores mirando el automóvil de Oskar alejarse, huyendo de lo que de seguro puede ahora ser su muerte. Para dar paso al legado de los sobrevivientes de un hombre pecador que al final hizo lo correcto.

 

Ustedes los ricos. Ismael Rodríguez. 1948

Ustedes los Ricos

¡Torito!

Si existe una escena que ha marcado a generaciones de mexicanos, ha sido la de Pedro Infante llorando desconsolado por la muerte de su hijo.

Es cierto que cae en un drama exagerado hasta llegar a cortarse las venas, sin embargo son las actuaciones de Infante y Blanca Estela Pavón las que logran superar las defensas de lo imposible, para brindarnos un momento icónico que perdura hasta la actualidad. Nadie puede poner en duda el trabajo de ambos actores que cada segundo no sólo desgarran la pantalla, si no que hacen trizas nuestros sentimientos.

Más allá de ser un retraso social de aquellos tiempos, con lecciones de que el amor y la amistad es más importante que el dinero. Lo que más sobresale es la valentía de los guionistas para incluir un acto impensable que lleva la película a niveles más allá de la tragedia.

La dirección de Ismael Rodríguez es soberbia, porque cada escena explota al máximo el talento de los actores, haciendo todavía más intensos los sentimientos de los personajes. Luego lo impensable de grabar el incendio del taller de carpintería con Pepe arriesgando su vida por salvar su hijo, con quien espero haya sido un extra. Aún en nuestros días y difícilmente en la televisión mexicana se puede ver tal escena.

Las Mejores Secuencias del Cine: Parte 2

Y continuamos. Mi compañero Cristóbal tuvo la dedicación y chispa para inaugurar una sección dentro de este sitio para hacer un recuento de las grandes secuencias cinematográficas de las cuales hemos sido participes. Muchas son un mito, otras son leyendas, pocas son inigualables, y todas, lo digo con certeza, son únicas e irrepetibles. A lo largo del año iremos publicando más y más secuencias para que ustedes, junto con nosotros, podamos revivir una y otra vez la magia del cine. Se aceptan sugerencias también.

Parque Jurásico. Steven Spielberg, 1993

Parque Jurasico

La aparición del Brachiosaurus

Dicen que el cine es magia, y por consiguiente entretenimiento para el que lo consume o lo crea. Cuando vemos una película por primera vez nos adentramos a un sinfín de aventuras que compartiremos al lado de personas sentadas a nuestro alrededor, por ende podremos reír, llorar, gritar, emocionarnos, sufrir, conmocionarnos, enamorarnos, y muchas cosas más.

Cuando acudí a ver Parque Jurásico tenía alrededor de cuatro años, obviamente al pasar de los años la seguí viendo y disfrutando y sobretodo, entendiéndole mejor. El director Steven Spielberg se tomo muy literal lo de hacer del cine un espectáculo y sorprendió al adaptar la famosa novela de Michael Crichton Jurassic Park. El resultado supuso una revolución visual en el mundo entero y convirtió a dicha película en la mas taquillera de aquél tiempo y posiblemente en la mas vista de siempre.

De entre todas las escenas me quedo con esta, la primera aparición en pantalla de un dinosaurio, casi real, maximizada por la portentosa, y sublime, música de John Williams. La magia y belleza que trasmite esta secuencia difícilmente se volverá a repetir en el cine. Una vez que la hayas visto amaras mucho más el cine y las inmensas posibilidades que este medio tiene al recrear cosas, sucesos, personajes, lugares; todos y cada uno de ellos almacenados en un rincón de nuestros sueños. Para cuando el personaje de Richard Attenborough, dando vida al arrogante John Hammond, nos dice «Bienvenidos a Jurassic Park», sabemos entonces que nos aguarda una aventura de proporciones gigantescas. No es necesario explicarles de que va la película ¿verdad?.

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Forrest Gump. Robert Zemeckis, 1994

Forrest Gump

Run Forrest, Run

Hay películas que si bien por si solas podrían llegar a pasar desapercibidas y tomadas a manera de chiste, logran convertirse en clásicas por varios factores. Desde el uso de la música, la fotografía, las actuaciones, la dirección y hasta la historia misma. Forrest Gump es uno de esos casos en donde por más que la veas y la veas, nunca te cansaras de hacerlo, pues tiene ese «algo» mágico. Esto va mas allá de una historia de amor.

Basada en el novela del mismo nombre escrita por Winston Groom, la historia nos presenta a Forrest, un individuo de capacidades motoras diferentes, en un principio también físicas, y su extraordinaria vida que estuvo repleta da acontecimientos sorprendentes, dignos de ser enmarcados en un cuadro de honor. El director Robert Zemeckis nos entrega sin duda alguna su mejor trabajo, y el mas conmovedor diría yo. Interpretado por un inolvidable Tom Hanks, esta película pasara a la historia por ser sencillamente fácil de contar pero que sorprendentemente traspira emoción en cada escena.

La secuencia que les traigo si bien no es la mejor, es sin duda la mas reveladora y que nos da una pauta del carácter y desarrollo de nuestro protagonista. Acosado por otros niños, haciéndole burla de su discapacidad motriz, al no poder caminar «normal», decide correr, aconsejado, claro esta, por los gritos desesperados del amor de su vida, Jenny. Lo que sigue es formidable, una secuencia altamente emotiva, potencializada por la música de Alan Silvestri, sin duda su mejor trabajo, y que da cabida a la esperanza. Al unísono de esta secuencia podemos escuchar a Forrest en su edad adulta contando que «Podía correr como el viento. Y desde ese día, si tenía que ir a un lugar, iba corriendo».

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Volver al futuro. Robert Zemeckis, 1985

Regreso al Futuro

La última oportunidad de regresar al futuro

Una de las películas mas queridas en todo el mundo, y posiblemente de las emblemáticas de toda una generación. Apadrinada por Spielberg, y bajo la dirección de Zemeckis, esta historia de ciencia ficción y aventura es insuperable, aún a día de hoy.

Una historia de amor y amistad, pero sobretodo de decisión, y lo que esto conlleven, son solo algunos de los ingredientes de esta maravillosa película. Michael J. Fox y Christopher Lloyd dan vida al querido Marty McFly y al elocuente Doc Emmet Brown, respectivamente. Ambos personajes tenía una química envidiable y eso es algo que se nota desde el primer encuentro que tienen. La historia es altamente conocida: ante el asesinato del Doc, Marty escapa por error al pasado, en una maquina del tiempo, y accidentalmente conoce a sus padres. Para su desgracia su madre se enamora de él, hecho catastrófico pues de seguir con esa tendencia su madre nunca se enamorara de su padre y por consiguiente él, Marty, nunca habrá existido. El único que puede ayudarlo es el Doc del pasado.

Esta secuencia es la mas maravillosa de toda la película y supone el clímax mas esperado: el de regresar al futuro. Solo hay una oportunidad, de desperdiciarla , podría quedar atrapado para siempre en 1955. Una cátedra de ritmo cinematográfico y edición, mezclado por una banda sonora para la posteridad de Alan Silvestri. En este momento todos nos estamos comiendo las uñas con la ilusión de que Marty pueda regresar a casa.

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El joven manos de tijera. Tim Burton, 1990

El joven manos de tijera

La danza de Hielo

Para un servidor la mejor película de Burton, por mucho, y quizás uno de los mas bellos relatos y fabulas que nos haya dado el cine. Un retrato y demanda social hacia el ser humano y la estupidez del mismo cuando reacciona a criaturas desconocidas y «peligrosas». Le teme a lo diferente, en este caso a una creación aberrante, ante sus ojos, que en lugar de tener manos como tal, con dedos, tiene cuchillas, o mejor dicho, tijeras.

Interpretado por Jhonny Depp, sin duda su mejor personaje al lado de Burton, y con la conmovedora música de Danny Elfman, de lejos su mejor trabajo, esta película es un logro por donde se le mire. Contada a manera de metáfora, ya saben, los buenos son los malos y viceversa, esta historia tiene alma y corazón de principio a fin. Si por algo Tim Burton es reconocido mundialmente, es sin duda por esta cinta.

La secuencia que les dejo no solo es la mejor de la película, sino probablemente la mas emotiva y hermosa en toda la filmografía de Burton. Mientras Edward, Depp, hace figuras de hielo, la hermosa Kim,

 interpretada por Winona Raider, baila alrededor suyo al mismo tiempo que pareciera que estuviese nevando. El in creciendo de la partitura de Elfman es portentosa y aún después de tantos años sigue emocionando. Irónicamente luego de esta hermosa escena vendría la debacle del protagonista, completando Burton a la perfección un relato de la maldad del ser humano y la destrucción de todo lo bueno y bello que pudiese tener el mundo.

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Harry Potter y el prisionero de Azkaban. Alfonso Cuarón, 2004

Harry Potter y el prisionero de Azkaban

El vuelo de Buckbeak

Si bien la última película y por consiguiente el desenlace del joven mago fue todo menos satisfactorio, la sigo viendo y mas me decepciona, hay que reconocer que la saga entera marco un suceso trascendental en la historia del cine como tal. Para bien o para mal quedara en la memoria cinéfila como una de las historias mas emblemáticas del cine.

En total fueron ocho películas, recordemos que la última fue divida en dos partes, pero de todas ellas solo una puede presumir de ser verdaderamente mágica: El prisionero de Azkaban. El tercer libro de J.K. Rowling fue dirigido por el mexicano Alfonso Cuarón, pues en palabras de la propia escritora «Cuarón era el único que podía entender a Harry Potter», y vaya si lo hizo. Nos entrego la secuela mas hermosa, sublime, perfecta y mejor contada de toda la saga.

La secuencia que les dejo es por mucho la mejor de toda la franquicia, pues esta realizada de forma bestial y con tal grado de belleza que es imposible no aplaudir. El cine sonríe cada vez que esta secuencia se reproduce y es vista. Emotiva en todos los sentidos, mágica en cada encuadre. A esto le añadimos la banda sonora compuesta por John Williams y tenemos una de las mas grandes secuencias que el cine nos ha dado, así de simple. Una lastima que las posteriores entregas del mago ni siquiera llegasen a acercársele en perfección a esta joya.

Las Mejores Secuencias del Cine. Parte 1

Creo que es justo advertir que lo siguiente contiene spoilers, por los que le pido precaución a quienes aún no han sido expuestos a esto icónicos momentos, ya sea porque no están disponibles en DVD, no tiene computadora (ni yo me la creo) o de plano viven dentro de una cueva.

Star Wars: Episodio V – El Imperio Contraataca

El Imperio Contraataca

«No. Yo soy tu padre»

Si no les late es porque la más famosa versión es: «Luke, yo soy tu padre, lo cual se ha vuelto un mito propagado por la infinidad de parodias que existen en internet. Hasta Toy Story 2 hizo lo propio con los ocultos lazos paternales de  Zurg y Buzz Lightyear.

Lo que no se puede evitar es ser referencia a una de las mejores revelaciones. Ya estábamos más que al borde del asiento con Han Solo congelado en carbonita, luego la súper batalla de espadas con Luke al borde del precipicio mientras que Darth Vader le ofrece adelgazar unos kilos al dejarlo manco, para luego afirmar que es su padre. ¿Qué más uno podía soportar? Ese instante pudo haber sido de lo más ridículo porque sale de la nada, si uno lo piensa, es comparado a una telenovela en donde lágrimas había de sobra por parte de Luke y hasta tiene su famoso ¡Nooooooooo!,  que se sale de la escala de sobreactuación. Sin embargo todo funciona. Inclusive los horribles diálogos.

Hasta la fecha nadie sabe de donde sacaron esa magia para crear ese momento que ha quedado grabado en la historia. Porque si de una cosa podemos estar seguros, es que George Lucas ha tratado de replicar dicha fórmula sin buenos resultados.

 Psicosis

Psicosis

La escena de la ducha

En las películas no es extraño ver un asesinato, es más, ya estamos tan acostumbrados a que existan que hasta forman parte de los requisitos a la hora de escribir el guión.

Por eso me resulta tan interesante el caso de esta cinta que durante una hora nos presenta la trama de la bella Marion Crane (Janet Leigh), para que en sólo segundos todo lo que creíamos sea destrozado enfrente de nuestros ojos.

La legendaria escena de la ducha, cambia por completo las expectativas de la cinta y sin querer también lo hizo en la industria del cine, al ser el origen de tantas películas «slasher» como Halloween  y Viernes 13.

Lo que más fascina aún en nuestro días, es en los modos y las formas que hicieron de ‘Psicosis’ todo un clásico. Ni como olvidar el odioso chillido del violín que se ha vuelto un personaje más en innumerables parodias, el aterrador grito de la victima como nunca jamás se ha escuchado y la terrible figura del asesino que acuchilla sin piedad.

Por eso y más se merece estar en las mentes colectivas de todos que aman el cine.

Star Trek II: La Ira de Khan

La Ira de Khan

¡Khaaaaaaan!

William Shatner será recordado después de su muerte por ese ejemplo de sobreactuación llevado a niveles insuperables. Hasta la fecha le ha sido imposible separarse de su álter ego, por más que lo intenta con interpretaciones de un abogado o hasta haciéndose el gracioso como padre de familia en una comedia.

El mítico grito es reproducido innumerables veces como recurso para expresar la impotencia ante una situación imposible o de plano como signo de desagrado.

Sus orígenes remontan a la exquisita venganza de Khan (Ricardo Montalbán) con el capitán Kirk, por la simple razón de haberlo abandonado en un planeta que sufrió un cataclismo de proporciones devastadoras.

La anécdota es que ninguno de los dos actores grabaron su escenas al mismo tiempo, ni tampoco tuvieron contacto personal. Cada quien por su lado hablando enfrente de una pantalla con sus monólogos de grandeza.

Nunca ha existido un mejor villano para el capitán en toda la saga más que Khan, porque por primera vez su personaje se vio opacado por otro, a tal grado de tener que gritar de desesperación porque ya no había otra.

El Hombre Araña

Spiderman

El beso bajo la lluvia

Con todo respeto para la nueva versión, pero no tiene ninguna escena que pasará a la historia como lo hizo el primer beso de Peter Parker (Tobey Maguire) y Mary Jane (Kirsten Dunst).

No se si fue la lluvia, el que estuviera de cabeza el superhéroe o el que Mary Jane luciera terrible toda empapada de pies a cabeza; es indudable que es un instante mágico al cual no es muy agradable buscarle detalles de como fue posible tal hazaña, como el hecho de que no le ingreso agua por la nariz a Spiderman.

Todavía para terminar tan bello momento, la cámara se aleja manteniendo en cuadro a la bella Mary Jane mirando el cielo, sonriendo, sin importarle que la lluvia este mojando su rostro.

¿Qué más se puede pedir?

E.T., el extraterrestre

ET El Extraterrestre

La bicicleta voladora

Uno no es adverso a la fantasía, sin embargo Spielberg se brincó la barda con un niño volando en su bicicleta con todo y extraterrestre incluido.

Si alguien leyera el libreto con tal descripción, uno se imaginaría lo ridículo que se vería en pantalla, sin embargo, todo funciona a niveles indescriptibles.

Toda esa emoción e inocencia de ser niño de nuevo, se transforma en tan breves minutos en uno de los mejores instantes que existe en el cine.

Desde la impecable sublime música de John Williams que por si misma resulta magia, hasta la audacia de poner una gigantesca luna de fondo de dudosas dimensiones; no queda duda que esto es cosa de genios.

Todavía en un acto de soberbia el mismo truco es utilizado otra vez en una persecución que ni varias escenas de Michael Bay con todo y explosiones puede superar.

Espero que hayan disfrutado esta primera, de la que esperamos sea toda una saga de secuencias de cine.

Continuará…