Grandes directores

Especial: M. Night Shyamalan, ¿genio o fraude?

Amanecí nostálgico. O al menos eso sentí. Y eso puede ser bueno o malo, depende de cómo lo afrontas. No quiero marcarle a mi ex, tampoco quiero regresar el tiempo atrás y volver a vivir mis pasajes claroscuros de la secundaria (quizás la época estudiantil más divertida de todas), mucho menos quiero experimentar por vez primera cuando entre a una sala de cine. No, mi nostalgia no va de eso. Lo que traigo hoy radica más en la escritura y en mi pasión, que una vez tuve, hace tiempo, por escribir sobre cualquier tema que me venía a la mente, mayormente algo relacionado con el cine.

Tenía tiempo sin escribir nada en este espacio, principalmente por mi desgano y falta de motivación por dedicarle tiempo a una película o artículo relacionado al séptimo arte. El cine me ha decepcionado en muchos aspectos, sin embargo aquí sigo, iluso y esperanzado de que el cine volverá a ser una expresión artística y humana que nos dejará un mensaje profundo al ver pasar ante nuestros ojos los créditos finales en la salas de Cinépolis o Cinemex, o donde quiera que acudan. Tengo fe. Y nostalgia. Es tiempo de volver a mi máquina del tiempo y hacer lo que más me gustaba: escribir sobre cine.

El encabezado de este artículo ya da indicios de a dónde quiero ir. Es el punto perfecto para empezar, espero. Hace algunos años cuando era un mocoso en pañales y solo escribía tonterías y daba mi opinión subjetiva sobre el cine, apareció un tipo aún más loco que yo y me ofreció colaborar junto a él en un pequeño blog de cine llamado por aquél entonces “Pinche Película”. El resto de la historia, los que nos siguen desde entonces, ya la conocen. Cristóbal y un servidor maduramos, cada uno a nuestra manera, en la forma de ver y apreciar el cine. Hasta la fecha sigo pensando que lo más importante de cualquier película seguirá siendo la historia y sus personajes, lo demás pasa a segundo término.

El hecho de que haya escogido a Shyamalan para este artículo se debe a varias circunstancias. La primera, y más importante, es que ya había analizado a detenimiento su filmografía años atrás (al menos la mitad de ella), y por lo tanto quise volver a retomarla ahora que tengo más años a cuestas y por ende una desarrollada madurez, espero. La segunda circunstancia se debe más a mi opinión objetiva con el propio cineasta. Nunca he considerado a Shyamalan un gran cineasta o alguien que vaya a pasar a los anales de la historia, sin embargo debo admitir mi admiración y fascinación por su visión del mundo y sobretodo de cómo él entiende el hacer cine. Y finalmente, la tercera circunstancia se debe a que a principios de este año se estrenó Split (Fragmentado), doceavo largometraje del cineasta que al parecer todo el mundo, o casi todo, disfrutó bastante. Podrán odiarlo o desearle la muerte pero el sujeto tiene su estilo e ideología definida, misma que aplica siempre en cada proyecto que le venga en mente y sin importar mucho el qué dirán sus detractores. Yo respeto eso.

Manoj Nelliyattu Shyamalan nació un 6 de agosto del año 1970 en el distrito de Mahé, territorio de Pondicherry, India. Si les suena el nombre de Pondicherry eso se debe a que es el mismo lugar donde nace el protagonista de La vida de Pi. Curiosidad, nada más. En fin, si bien los padres de Shyamalan (ambos médicos) tenían nacionalidad y residencia en América, fue tradición familiar el regresar a la India para que su hijo naciera allá y tuviera la misma nacionalidad. A las seis semanas los tres regresaron a su hogar: Pensilvania, Filadelfia. Shyamalan fue criado y educado bajo las reglas y parámetros de la religión hindú, sin embargo asistió a una escuela católica, esto debido principalmente a que dicha institución educativa era muy prestigiosa en la zona donde vivían y encima era bien conocida su estricta disciplina, motivo por el que sus padres pensaron que sería fundamental para su formación. No es de extrañar por tanto que temas religiosos o de carácter espiritual sean recurrentes en su filmografía. También cabe mencionar que la conexión y amor de Shyamalan hacia Filadelfia sería tan grande que casi toda su filmografía se desarrolla ahí.

A la edad de ocho años Shyamalan recibe como regalo de cumpleaños una cámara Super 8 y comienza a experimentar con la misma. Siguiendo los pasos de su ídolo, Steven Spielberg (reconoce que su película favorita de todos los tiempos es Cazadores del Arca perdida), Shyamalan produce, escribe y dirige varios cortometrajes antes de decidir qué es lo que quiere hacer con su vida. A los 14 años lee un libro del cineasta Spike Lee que le hace decidirse de una vez por todas que quiere hacer cine. Apoyado por su madre, su padre quería que fuese un médico, logra ingresar a la Universidad de Nueva York donde estudiaría Artes. Es durante su estancia en la universidad que Shyamalan cambia su segundo nombre Nelliyattu por “Night”. Supongo que por cuestiones meramente artísticas. Asimismo en la universidad filmó su ópera prima, pero de eso ya hablaremos más adelante.

Evidentemente hay más anécdotas y datos interesantes de Shyamalan pero prefiero guardarlos para irlo explorando poco a poco cuando repasamos su corta, pero variada, filmografía. Quizás muchos no entiendan lo importante que fue Shyamalan hace algunos años y solo lo reconozcan como uno de los tipos más odiados y despedazados por la crítica y el público, pero la verdad es que Shyamalan era un cineasta que prometía mucho. El propio Spielberg quería que lo ayudará a escribir el guión de la cuarta aventura de Indiana Jones. Digo, que Spielberg te pida personalmente ese favor, no cualquiera. De igual manera le fueron ofrecidas tres películas (sí, tres) de Harry Potter para que dirigiese, mismas que rechazó para enfocarse en proyectos personales. Y por último, y no menos importante, fue el guionista mejor pagado en el año 2002 cuando Disney le dio 5 millones por escribir el guión de Señales

Comunidad, los invito a que me acompañen los próximos días a visionar la carrera de un cineasta que interpreta el cine de una manera bastante particular y ya sea que disfrutes o sufras con su cine, siempre habrá algo positivo que sacar de todos sus proyectos. Trataré de hacer los textos y análisis bastante amenos y entretenidos para ustedes, nuestros lectores, y esperemos que sea un viaje de autoaprendizaje para comprender a esos locos soñadores que tienen una idea en su cabeza y quieren compartirla con el resto del mundo. Claro, todo por el precio de un boleto de entrada.

P.D. Aquí les comparto una entrevista muy interesante que le realizaron a Shyamalan a principios del año 2000, a raíz del éxito en taquilla y crítica que resultó ser El Sexto sentido. Recordemos que debido a esa película Shyamalan obtuvo seis nominaciones al premio Oscar, incluyendo Mejor película, Mejor director y Mejor Guión original. Desafortunadamente la entrevista está en inglés. Pueden activar los subtítulos (igual en inglés) para que se les facilite un poco.

Lo siento, acá otro vídeo. También bastante interesante sobre las motivaciones de hacer cine (una disculpa, este no tiene subtítulos).

Tim Burton, sus obras más imprescindibles

Ayer le comentaba a nuestra comunidad que el ya legendario cineasta Tim Burton cumplía 55 años, pareciera aparentar más debido a su apariencia tan desgastada, y en CinéfiloCriticón haríamos un pequeño articulo repasando sus obras más significativas, esto claro esta desde un punto de vista personal. El mejor trabajo de Burton fue el que realizo en la década de los 80´s y 90´s razón por la cual los grandes estudios le permitieron durante el nuevo milenio hacer lo que él deseará, desafortunadamente pareciera que el talento del oriundo de California ha desaparecido o al menos se ha debilitado considerablemente. Acá les dejó mis filmes favoritos y los que deberían de repasar si es que quieren conocer el legado que Burton dejó en el cine. Empecemos.

Beetlejuice

Beetlejuice

No fue su opera prima pero si su segundo largometraje a nivel comercial y una de sus joyas más queridas y apreciadas. El divertido y excéntrico personaje interpretado por Michael Keaton, quien a la postre sería Batman en los filmes de Burton, brinda un papel inolvidable y sumamente hilarante como Beetlejuice, un fantasma que se encarga de «combatir» a los vivos y ahuyentarlos para que los «no vivos» puedan descansar en paz, por así decirlo. El acabado artístico y los personajes que aparecerán aquí son ya parte fundamental de la estética que definiría a Burton. Si deseas saber que puede hacer Burton a nivel visual debes ver Beetlejuice.

El joven manos de tijera

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Mi película favorita y creo, es una opinión, la cumbre como creador y narrador de Tim Burton. Un relato fantástico y hermoso sobre la monstruosidad del ser humano y el rechazo a lo que vemos como amenaza inminente. Contado a manera de una fábula de cuento de hadas y siendo una autobiografía de la propia niñez de Burton, El joven manos de tijera representa todo el cine que Burton alguna vez soñó con esa visión tan particular que tiene de ver al mundo. Sobra decir que fue la primera participación con Jhonny Depp. Memorable banda sonora de Danny Elfman e inolvidable secuencia cinematográfica la que retrata a Edward haciendo una estatua de hielo mientras Kim (una muy joven Winona Ryder) baila. Mención aparte la participación del mítico Vincent Price, ídolo de Burton, en lo que sería su última película.

Batman regresa

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Luego del inesperado éxito tanto en público como en crítica que había resultado la visión de Burton del icónico personaje de DC, Batman, la Warner decidió que era conveniente ponerlo detrás de las cámaras de una segunda parte, y la decisión fue más que acertada. Batman regresa supone un listón muy alto en el cine de superhéroes y demuestra todos los dotes artísticos y narrativos que Burton poseía por aquel momento. Un espectacular reparto, encabezado por Michael Keaton, una puesta en escena maravillosa y una dirección perfecta por parte de Burton hacen de esta película un clásico. Antes del Batman de Nolan existió el príncipe de Gotham en la mirada de Burton, y vaya que fue una visión muy buena. Memorables Danny DeVito y Michelle Pfeiffer como los villanos de turno e igualmente memorable fue la banda sonora de Elfman.

Marcianos al ataque

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En su momento fue incomprendida y repudiada tanto por crítica como por público puesto que esperaban un trabajo «serio» y no una burla al cine de serie B de los años 50´s. Con el paso del tiempo la cinta se ha posicionado como una de las historias más queridas por Burton y un acertado homenaje al cine de ciencia ficción. Mención aparte merece su estelar reparto actoral, la mitad de directores por aquel entonces hubieran soñado con tener al menos dos de esas talentosas estrellas. Curiosamente la película se hizo al mismo tiempo que El día de la independencia de Roland Emmerich, sobra decir cual es mejor. Es obvio.

La leyenda del jinete sin cabeza

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Uno de sus filmes más oscuros y terroríficos pero que no por ello dejan de lado el humor tan característico de Burton. Si la película es ya un clásico en lo que respecta a su filmografía en gran parte se debe al impresionante nivel de producción en donde destaca claramente el apartado artístico y la hermosa fotografía de Emmanuel Lubezki. Jhonny Depp vuelve como protagonista y demuestra una vez más su perfecta relación con Burton. Es una película más técnica que conceptual pero eso no le quita que sea una de mis favoritas.

El gran pez

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El último gran Burton. Si bien demostró aún chispazos de talento con El cadáver de la novia y Frankenweenie, su largometraje, poco o nada tienen que hacer ante el desborde de imaginación y puesta en escena de este cuento de hadas que nos recuerda vagamente a aquél director de la estupenda El joven manos de tijera. Burton hace un magnifico homenaje a los cuentos infantiles y a la niñez perdida al dejar al espectador decidir entre crear en las historias verdaderas o en aquellas que usan la fantasía para que el relato sea más inolvidable. Acertado reparto y encantadora banda musical de Elfman.