Crítica: Amigos con Beneficios

Mila Kunis y Justin Timberlake protagonistas de Amigos con Beneficios

– ¿Por qué no realizan una película sobre que pasa después del gran beso?

– Lo hacen. Se llama porno.

Pues entonces quiero ver telenovelas porno, porque definitivamente las mexicanas no salen de las mismas historias rosas de siempre. Pero, digreso. Esta no es una película dedicada al que pasa después del gran contrato social, el mismo que se disuelve con más complicaciones que el deseo de dos jóvenes por disfrutar las bondades del mambo horizontal.  Es otra vez Hollywood intentando responder el dilema de moda, que es: ¿Se puede tener sexo sin ataduras emocionales? Tampoco se confundan, no pretende ser un documental educativo de relaciones entre pareja, después de todo debe de ganarse las risas de la audiencia y para eso están los protagonistas, quienes estaban al límite de ser tan exagerados que me hizo pensar que se inyectaban cafeína durante las grabaciones, aún así, y créanme que es gracias a su trabajo lo que hace sobresalir a la producción del montón.

La trama se resume a los intentos de Jamie (Mila Kunis) y Dylan (Justin Timberlake)  por evitar las responsabilidades que involucra un noviazgo. Por supuesto que todo se complica cuando pretenden seguir siendo amigos y se dan cuenta que tener sexo no sólo es la satisfacción física , si no también emocional. Quizás sea muy sencillo el dilema y en verdad que lo es, pero por fortuna en el mundo de nuestros protagonistas existe personajes secundarios que logran darle dinamismo a las actividades cotidianas, cada quien con su momento especial:  ya sea siendo chóferes de lanchas, dando consejos cuando se supone que está enfermo, o simplemente sabiduría de bolsillo cuando no es un claro ejemplo.

La película también funciona porque trata a la audiencia con respeto y con el autoconocimiento de que hemos visto tantas cintas de la misma especie que ya sólo estamos recitando cada momento lleno de clichés. Nada mejor que escuchar los sinceros diálogos que nos divierten en cada escena. Luego tienen a Mila Kunis escupiendo cada palabra al igual que cuando participo en «That 70s Show», se imaginaran que no necesitó de demasiado esfuerzo. De quien tenia mis dudas era de Justin Timberlake, quien a veces demuestra algo de esfuerzo por tratar de alcanzar la energía que transmite su compañera, pero que a la vez logra salir adelante con argumentos solidos volviéndose en una excelente combinación. Si tienen dudas, basta con analizar la escena de sexo, donde nos dejan todo a la imaginación.

El inevitable desenlace podrá no satisfacer del todo, al menos esperaba algo diferente con tantas promesas de ser una cinta revolucionaria que no pretende caer en clichés , pero quizás la moraleja es que todas las relaciones sentimentales terminan igual, o ¿ es qué no hay otra fórmula que puedan utilizar los guionistas?