Crítica: Contando a Mis Ex

Chris Evans y Anna Faris protagonistas de Contando a mis Ex

Las películas románticas cómicas se están enfrentando a una constante falta de ideas que cautiven a la audiencia, ya cualquier excusa es motivo para filmar mínimo cien minutos.

Ahora es el turno de  Ally Darling (Anna Faris) para buscar el amor de su vida en los desechos de sus ex-novios, porque ha descubierto que uno de ellos resultó tan exitoso con el paso del tiempo, que vale la pena reencontrarse con los perdedores que en alguna ocasión llegaron a compartir su cama. Además que le hace caso a una estúpida revista que la ha traumatizado al hacerle notar 19 oportunidades pérdidas, por lo tanto, si el siguiente en caer en sus garras no es el adecuado, entonces sus posibilidades de casarse serán casi nulas.

Durante la primera mitad somos expuestos a los planes de boda de la hermana de Ally. Es aquí donde comenzamos ha descubrir las capacidades cómicas de las guionistas Gabrielle Allan y Jennifer Crittenden para emborrachar a su protagonista, hacerle decir una buena cantidad de incoherencias e involucrar el miembro reproductor femenino sutilmente en las pláticas del grupo de amigas a las que Ally confiesa su promiscuidad, no sólo en esta ocasión si no en cinco veces a lo largo de la historia. Al día siguiente, la protagonista tiene síntomas de resaca que logra compartir a su audienci , sin  la supuesta alegría que se debió de haber experimentado previamente.

Luego llegamos a conocer a Colin (Chris Evans), quien sin ningun interés mas que de ser un excelente vecino, le ayuda a rastrear a sus múltiples ex-novios y ya se imaginarán los reencuentros tan llenos de carcajadas, como ir a misa. Si piensan que este individuo va ha ser al final el príncipe azul que nuestra calenturienta amiga estaba buscando, entonces no han visto una buena cantidad de películas durante su joven vida, para haberlo pronosticado desde que vieron el cartel en la entrada del cine.  Sin embargo, es durante el proceso de innegable atracción mutua cuando el filme se salva de ir por completo al caño, con una secuencia de escenas que lograr alimentar el alma.

En esta ocasión no puedo culpar a los actores Anna Faris y Chris Evans por lo mediocre que resulta todo. Hacen lo que pueden por sacar adelante la producción, hasta existe química entre sus personajes lo cual no es tan fácil de obtener hoy en día con las películas románticas. Es sólo que el libreto es tan absurdo y redundante con tanta búsqueda de prospectos , que se vuelve en un esfuerzo estar sentado viendo la película. Es tan evidente lo que acabo de mencionar que vemos a la pobre Anna casi parándose de cabeza para llamar la atención después de un mal chiste. Ni la dirección llena de paisajes y lugares al aire libre por parte de Mark Mylod, logra redimir el trabajo realizado por el equipo.