Crítica: Depredadores

Protagonistas de Depredadores

Sin haber visto ninguna sola película relacionada con Depredador, tengo una perspectiva muy distinta de aquellos fanáticos de la serie que conocen los por menores de estos seres extraterrestres que se dedican a la cacería intergaláctica.

Un grupo de expertas personalidades de nuestro mundo dedicados a la delincuencia, mafia y ejercito. Son los protagonistas de una lucha por sobrevivir en una remoto campo de guerra especializado para tal batalla, en donde por alrededor de la media hora se la pasan descubriendo su ubicación y muy inteligentemente deducen su propósito en el lugar. Parece algo anticuado crear tensión cuando lo de ahora se acostumbra llegar disparando y hacer preguntas después. Al parecer el director Nimród Antal se nota que quería regresar a los clásicos porque se percibe una atmósfera de película ochentera en la música y pautas prolongadas para conocer a los personajes.

Para mí fue la novedad de utilizar actores reconocidos para una cinta como Depredadores y la mano creativa detrás del proyecto de parte de Robert Rodríguez son muestra de querer revivir una saga que tuvo que hacer uso de Aliens para continuar rondando en los cines.

Existe cosas positivas de este proyecto que es como un nuevo inicio para la serie, al igual que varios elementos negativos que bien pueden perfeccionarse para crear una adecuada inevitable secuela. Lo rescatable es el actor Adrien Brody quien se vuelve el líder del grupo de victimas , que aún con sus distintivas personalidades (y para mala suerte se elimina al principio el mejor de todos) no dejan de caer en lo trillado. Reconozco el esfuerzo por darles personalidad, pero al final ni con el tiempo dedicado en la primera parte llegan a ser tan interesantes, se vuelve aburridos los minutos esperando que la masacre inicie.

El hecho de crear un centro de entretenimiento para Depredadores es interesante, se abren demasiadas posibilidades que lamentablemente se pierden con el sobreviviente de Noland (Laurence Fishburne). Yo quería ver la aniquilación de los cazadores de una forma inteligente y no en peleas suicidas que ya se han visto antes, en vez de ser de lo peor que nuestro planeta pudo ofrecer parecían ratones asustados sin ideas de como sobrevivir y todavía con instintos de autodestrucción. Es sólo en el clímax en donde Royce (Adrien Brody) moviliza sus neuronas y yo contemplaba las posibilidades para el futuro, eso era lo que quería ver, no más persecuciones que aún con su adecuado grado de sangre se vuelven repetitivas. Ya cuando el asunto se volvía interesante llega el final con un gran sello de continuará que me deja insatisfecho, porque nunca tienes ese gran momento único donde sientes emoción.

La película no está del todo mal. Comprendo las buenas intenciones de los creadores, se nota el empeño y sólo espero que puedan utilizar los elementos adecuados para crear una auténtica experiencia en la próxima ocasión.