Crítica El Vengador Fantasma 2

Vengador Fantasma 2

Quitando las escenas de acción, no hay nada más que valorar.

No se cuales hayan sido las aspiraciones con esta secuela, si fue simplemente para darle trabajo a Nicolas Cage o comprobar que pueden salvar esta franquicia, lo que les puedo decir es que nunca pensé que un hombre en llamas podía ser aburrido y en momentos hasta ridículo. Creo que no es necesario recordarle a Marvel/Disney que es posible realizar buenos filmes sobre cómics, si es que deberás hay esfuerzo para lograrlo.

Primero vamos a lo positivo, que son las escenas de acción en donde «Ghost Rider» hace  polvo a los indefensos humanos, que sólo quieren secuestrar a un niño que será utilizado como el receptáculo del demonio. Pensar que fueron necesarios tres guionistas (Scott M. Gimple, Seth Hoffman y David S. Goyer) para salir con la misma historia de siempre, es deprimente, entonces no creo que sea necesario aclarar que la trama no tiene nada de grandiosa. Son sólo excusas para ir de un lugar a otro y terminar con la típica persecución en donde los villanos deben de ser aniquilados, pero lo interesante es la forma como son destruidos: unos hechos polvo, calcinados, otros aplastados; este «Ghost Rider» no se anda con titubeos cuando se trata de asesinar. Luego tiene la habilidad de convertir cualquier máquina es una verdadera monstruosidad del infierno, lo cual demuestra con una gigantesca grúa escupe fuegos, que todo niño y adolescente le ocasiona ciertas goteras en la boca.

Los directores Mark Neveldine y Brian Taylor saben lo ridículo que es todo este asunto entre demonios, por eso que no intentan adornarlo con realismo y mejor se dedican a filmar con ángulos de cámara esquizofrénicos que llamen la atención. También, cualquier indicio de mesura es tirado a la basura cuando a Nicolas Cage se le da rienda suelta con sus sobreactuaciones, que a estas alturas ya ni causan sorpresa. Al menos no dejaba de sonreír cada instante de supuesta locura que Johnny Blaze emitía en sus ratos de soledad.

La situación con «El Vengador Fantasma» es que quitando las escenas de acción, no hay nada que valorar. Tienes a un demonio, el cual es casi invencible y como adversario al humano Ray Carrigan (Johnny Whitworth) que intenta destruirlo con armas convencionales, hasta que el «innombrable» le da poderes y una imagen que envidiaría alguna compañía de detergentes para hacerle promoción a sus productos. Deberás que ni como tomar en serio a los villanos, no existe ni un gramo de peligro y por lo tanto los creadores nos piden que sigamos a Johnny Blaze y Nadya (Violante Placido), en la búsqueda de su hijo, hasta el predecible final. Esto requiere hasta esfuerzo el quedarse pegado en el asiento esperando hasta que se termine.

Luego tenemos al vengador, que no resulta ser tan vengativo. Este personaje de «Ghost Rider» se ha vuelto como un perro hambriento que hace todo un espectáculo de pirotecnia para ser tomado en cuenta, sin motivo alguno, más que el de rastrear a su amo, provocando destrucción masiva por donde sea que se encuentre y de paso succionando almas como bocado. Lo único bueno es su diseño, con la chamarra de piel derritiéndose, su confiable cadena, la diabólica motocicleta y hasta la gran cantidad de humo que emite para contribuir al calentamiento global.

Es por eso que no entiendo tanta mediocridad, con tanto superhéroe con su propia película es de esperarse algo que valga la pena, pero esto solo funciona para servir de contraste para lo que no deben de hacer «Los Vengadores»