Crítica: Fantástico Sr. Fox

Imagen de los personajes de la película Fantastico Sr. Fox

No es nada a lo que estamos acostumbrados a ver. Muy diferente hubiera sido la experiencia si los realizadores optaran por la animación por computadora o personajes de carne y hueso. El esfuerzo por filmar «Fantástico Sr. Fox» con la técnica de cuadro por cuadro le ha dado un aire de originalidad, que hacen de esta propuesta una amena forma de pasar el rato en el cine.

Tus ojos quedan maravillados del diseño de los personajes con sus diferente tonalidades de pelaje que parecen que tienen actitud propia, algo muy difícil de conseguir aún con actores de carne y hueso, que en este caso fueron sus distintivas voces las que nos regalan su presencia, haciéndonos olvidar que son sólo muñecos los que están en la pantalla. La voz más reconocible es la de George Clooney, con su peculiar estilo de expresarse infunde al Sr. Fox del carisma necesario para seguir sus locas aventuras, además de la hogareña e inolvidable Meryl Streep.

El estilo visual que envuelve la cinta es de admirarse. Cada escena es digna de una pintura de cualquier reconocido artista, es más se vuelve adictivo el estar buscando por todos los rincones de la pantalla detalles que te den pistas de como pudieron llevarlo acabo.

El guión relata las aventuras del Sr. Fox por robarle alimentos a tres de sus malvados vecinos, a partir de entonces comenzamos a ver los intentos de robo al estilo de la serie animada de los Looney Toons, que a diferencia de ellos, no tienen familia que mantener, ni una vida con crisis existenciales. Es quizás aquí donde radican sus virtudes y errores, por una parte al principio estamos cautivados por estos animales que hablan con problemas sociales, pero con actitudes salvajes; y por el otro con el transcurso de los minutos comienza a volverse un exceso de diálogos que nos hacen perder la emoción de la acción.

El humor es una mezcla de la violencia de caricaturas a la que estamos acostumbrados y los diálogos que pretenden ser más ingeniosos de lo uno capta. No obtienes carcajadas absolutas, quizás un guiño de aprobación de algo que hicieron los zorros se vuelve más común conforme pasan los minutos y empiezas a pensar en el final de la cinta. Es muy probable que no sea tan dirigible la cinta para el público infantil y sean los adultos los que puedan ser más objetivos al disfrutar tan peculiares personajes.