Crítica: La Chica de la Capa Roja

Ya es el momento de que Amanda Seyfried consiga un buen libreto que le permita hacer sobresalir su carrera como actriz.  Sus últimos papeles han sido en películas mediocres en las que sólo sobresale ella. No puede ser posible que no haya un director capaz de utilizar su talento en un proyecto importante,  capaz de inclusive hacerle ganar un Oscar.

Este remedo de cuento infantil, disfrazado con el género del hombre lobo y con pizcas de romanticismo tirándole a lo erótico; es otra producción más que intenta exprimir el grupo demográfico de los que se llaman fanáticos de la «Saga Crepúsculo». Es más, hasta tiene a Catherine Hardwicke, la misma persona culpable de iniciar el fenómeno de romances imposibles con toques de fantasía.

Nunca se pretende disimular que la trama de la cinta esta basada en el cuento «La Caperucita Roja». Hasta comete el error de recordárnoslo con frases textuales de la obra literaria, que son más insulto que halago cuando el resto de los personajes escupen diálogo tan trillado. El guión esta relleno de escenas en donde el elenco se le pide ser lo suficientemente estúpidos para que los salve el «Padre Salomón» (Gary Oldman) -me suena a una iglesia que no para de invadir la programación de las altas horas de la noche-. Por lo menos su errática salud mental provoca algunas escenas de acción para despertarnos del gran drama que tiene que superar la protagonista.

Que terquedad de reciclar el mismo triángulo amoroso una y otra vez. Siempre es el amor de su vida un jodido (pero trabajador leñador) y los padres de la novia metiendo las narices donde no les importa, dan la mano en matrimonio al hijo del rico del pueblo (¡Herrero!). En serio que cada vez que uno de los actores trataba de seducir a Valerie, no sabía si la actriz estaba actuando lo sorprendida por la explosión de sentimientos emitidos por los varones o espantada de tan vergonzosas actuaciones.

Al menos existe el misterio de quien es el lobo para entretener al resto que no le han sangrado los oídos por las constantes acusaciones de que existe una bruja en el pueblo.  Pero ni eso pueden hacer bien, las supuestas pistas son más bien excusas para justificar la elección de dicho personaje, que en vez de verse ingeniosos por el uso de tantos elementos  reciclados de las historias de Hombre Lobo, resultan como tapaderas para rellenar el apestoso caño. Nada tiene el impacto deseado porque ninguno de los personajes vale la pena, la pobre Valeria es como un trapo que va de un lado para el otro, sus emociones equivalen a sonreír y decir que no se quiere casar con el rico y al final con tantos giros que da la historia, dice que si, luego que no y ya es demasiado tarde porque termina con una mascota.

Entre las cosas positivas se encuentra Seyfried que hace lo que puede y en cierta parte a los guionistas por estructurar un guión a base de un cuento.

Lo que al principio prometía al menos como entretenimiento, se vuelve en una experiencia dolorosa en donde no hay suspenso, romance, drama. Es un desastre.

Trailer La Chica de la Capa Roja (Red Riding Hood)