Crítica La Noche del Demonio

La Noche del Demonio

El genero de las casas embrujadas se reusa a morir, siempre regresa ya sea de la mano de las famosas películas de «Actividad Paranormal» y ahora con esta cinta que no pretende ser innovadora, pero si al menos tener una buena excusa para regresar de nuevo al origen del terror.

Muchos estarán por querer ir a ver la cinta o ya lo habrán hecho con la promesa de ser la mejor película de este genero en año, lo cual es falso. Lo que si puede uno valorar es que al menos no te sientes defraudado por haber sido persuadido por la mercadotecnia

Empieza como siempre, conociendo a las futuras victimas del ente, espíritu, fantasma (sean libres de elegir el que más le agrade). Una pareja felizmente casada con sus tres hijos se mudan a un nuevo hogar, de esas típicas casas con largos corredores y oscuras habitaciones, hasta que poco a poco los empiezan asustar con sonidos, sombras, luces (también elijan su preferido). Todo iba como me lo esperaba hasta que la familia se muda de casa (por fin alguien se decidió hacerlo antes de ser comida para perro) y para mi sorpresa los sucesos extraños continúan.

En lo personal me gusto demasiado la explicación paranormal de tan extraños eventos, fue en ese momento cuando el resto de la película me mantuvo entretenido, quizás ya no tanto con los momentos escalofriantes al convertirse en el tercer acto algo más parecido a una atracción de algún parque de atracciones.

Las actuaciones no son del todo convincentes teniendo en consideración que de nuevo aparece la actriz Rose Byrne (sin su amor Charles Xavier). Hay algo en ella que en donde sea que se aparece, desde Exterminio, Damages, X-Men; siempre esta con esa expresión de desconcertada, quizás sea su rostro que no le permite tener otro papel de perpetua victima. Luego esta el padre de familia protagonizado por Patrick Wilson, en donde por regla no escrita tiene que negar todo hasta que salga volando por los cielos y se le bote la neurona para apoyar a su loca esposa.

Debo de reconocer la audacia de los creadores de la película para llevar los efectos de los espantos a niveles mas que evidentes: No se detienen en susurros si no que literalmente hacen que la casa se mueva, así que aquellos que están cansados de las sutilezas de los directores por mostrarnos las limitaciones de los seres del más allá, les será del agrado que estos últimos se hacen más que presentes.

¿Da miedo? Depende de lo que a cada quien le espante, la cinta sigue la misma formula de siempre por lo que a unos no les sorprenderá y a otros le empezará a ser algo cómica con el dúo de cazafantasmas y la vidente que no resulta ser tan efectiva tratándose de su persona. Hablando de mí con reservas de unas cuantas sorpresas, me ha quedado a deber ese terror autentico que te hace hasta sudar en frío.

No puedes creer que todavía caigas en los mismos trucos de siempre. El tercer acto resulta ser algo decepcionante al imitar el arte de Tim Burton, sin lograr serlo. Lo cierto es que vale la pena, pero nada trascendental.