Crítica: Medianoche en Paris

No soy especialista del gran Woody Allen. Cuando intente ver «Annie Hall» estaba tan ocupado, que dos días después tuve que regresar el DVD que había rentado. Aún con tan limitado (escaso, tirandole a ningún)  conocimiento del estilo que tiene el director, no es difícil darse cuenta de las cualidades positivas que tiene el filme.

Desde el principio es posible perderse en diálogos con temáticas no aptas para los desconocidos; desde la política norteamericana, luego las aparentes inocentes discusiones de una joven pareja de visita en la romántica ciudad de Paris, para después terminar en conversaciones con personajes culturales reconocidos donde el inconveniente es que se supone que están muertos. Esto último para que sea posible no necesito de explicaciones científicas si no te estilo para imponer la fantasía de ver al carismático Owen Wilson casi orinarse de emoción al conocer a sus ídolos.

Es difícil de dirigir esta cinta porque se requiere cierto conocimiento de tan prestigiadas figuras como: Salvador Dalí (Adrien Brody), Man Ray (Tom Cordier) , Pablo Picasso (Marcial Di Fonzo Bo), Luis Buñuel (Adrien de Van); y podría continuar. Esto es una autentica carta de amor por parte de Allen a las personalidades como lo es a la misma ciudad de Paris. Su dirección se vuelve en una constante misión por demostrar la magia de diferentes eras de creación humanista , en donde no se detiene con explicaciones para los incultos que sólo pueden apreciar la belleza que es el arte del cine con cada escena.

El trabajo del actor Owen Wilson es una reafirmación de sus fortalezas al transmitirnos alegría, inocencia e ingenuidad al mismo tiempo. Es un grito desesperado al talento que tiene y que solo se ve interrumpido por la falta de elección de adecuados libretos a los que supongo a elegido por necesidad de empleo. Ni que decir del resto del elenco que aún con sus breves apariciones, evitan ser actores jugando con disfraces al imponer seriedad al interpretar cada una de las grandes figuras.

No puedo negar que la película se vuelve inaccesible para aquellos consumidores frecuentes de producciones Hollywoodenses que se conformar con proporcionar emociones viscerales. Se requiere gusto por este tipo de cine que no busca complacer a la mayoría si no que se impone con su singularidad e increíble belleza. Muy difícil lograr que sentimientos tan positivos y más cuando se trata de la fantasía que involucra volver atrás en el tiempo, sea catalogados como un producto artificial, esto es una obra de amor y se nota en el filme.

Trailer Medianoche en Paris