Crítica: Mi Villano Favorito

Nunca imagine lo difícil que seria la vida de un villano, mucho menos las necesidades emocionales de un ser que sólo causa daño y destrucción. Pero aquí tenemos una versión light para niños donde lo único que busca el protagonista Gru es precisamente ser el centro de atención del mundo entero al ser considerado el mejor villano de todos los tiempos. El montón de risas viene al descubrir como piensa lograr su gran sueño en la vida y en conocer a este único personaje.

La cinta pretende cautivarnos con las vueltas que da la trama y no con el uso de técnicas innovadoras que nos pueden ofrecer ahora los ordenadores. Los diseños son sencillos sin ofrecer demasiado a la imaginación, un claro ejemplo son las pequeñas bolas amarillas llamadas «minions» que bien podrían ser pedazos de masa con ojos, pero que no serían tan graciosos. A cambio nos ofrecen personajes bien definidos, con personalidades únicas y con una clara misión que es la de divertir con risas inocentes al estilo de los Looney Toons, algo que al parecer se ha ido perdiendo en las producciones que buscan la comedia fácil en escenas violentas o con chistes de inodoro.

Últimamente las películas animadas que no han tenido éxito es porque les ha faltado el dinamismo, alegría, colorido y sobre todo humor necesario para entretener a toda la familia. Ingredientes que al parecer no son tan fáciles de llevar a cabo cuando los productores sólo buscan dinero y que obsesionan por realizar secuelas. En este caso es todo lo contrario al ofrecernos frescura en las aventuras de los personajes y que dependiendo de su ubicación será la talentosa voz del doblaje la encargada de que le dé el efecto deseado.

Si acaso peca Mi Villano Favorito es en seguir la fórmula establecida por otras cintas exitosas. Como si hubieran comprado el kit o un sobre de concentrado para hacer agua de sabor. Eso no es del todo malo, muchos lo han tratado de hacer con efectos no deseados, pero si en algunas escenas se siente cierto aire de familiaridad es en como esta estructurada la historia, en especial con el meloso final que te termina de vender la película