Crítica Monstruos: Zona Infectada

Tratándose de extraterrestres inmediatamente se nos viene a la mente el despliegue de grandes efectos especiales para mostrarnos sus capacidades destructivas sobre nuestro planeta. Antes cuando las computadoras no tenían tanta capacidad para maravillar nuestros ojos, eran las caracterizaciones lo que vendían o ya de plano los actores de renombre. Es así como «Monsters» vuelve a los básicos al parecer por convicción y no como una consecuencia del bajo presupuesto de la producción. Que por cierto fue de menos de medio millón de dólares.

Los que se dejen llevar por el título de la cinta saldrán decepcionados. Es más como una aventura vacacional de dos jóvenes intentando cruzar Latinoamérica para llegar a su hogar en Estados Unidos. El que exista fauna de otro mundo en el trayecto es como un aderezo porque la mayoría del tiempo es andar conociendo los conflictos amorosos de Samantha (Whitney Able) y la inseguridad de Andrew (Scoot McNairy).

Los actores hace bien su trabajo al mostrarnos sencillez en sus interpretaciones, el cual se explica considerando que nunca existieron diálogos establecidos. Todo  fue al estilo «Chespirito» donde nada más habían acciones a desarrollarse y haber como le hacen. Mi reconocimiento a Whitney Able que se sale del esteriotipo de chica güera boba y mejor le pasa la estafeta a Scoot que a momentos con sus gritos constantes de desconcierto me estaban empezando a fastidiar.

Quizás para los que no conocen los escenarios selváticos de Centroamérica, les resultara novedoso ver los estilos de vida de personas humildes sin miedo a reflejar una sonrisa en su rostro. Es por eso que existe una mayor apreciación de los críticos extranjeros a la cinta, aún cuando tiene un error «garrafal» con  una pirámide en la frontera norte de México. El cual se explica al tener material de diez horas obtenido por una cámara portátil y haciendo todo lo posible para que se arme el rompecabezas con el fin de lograr coherencia de una simple historia.

Ya en los últimos minutos me sentía impaciente por conocer a estas extrañas creaturas, que para mi sorpresa tenía un método interesante para habitar en el planeta. El director Gareth Edwards logra crear una atmosfera muy efectiva de suspenso en todas las escenas, aunque  a momentos puede ser excesivo, tanto que se vuelve en un continuo ambiente de desolación con todos los detalles de destrucción que ello incluye, desde: letreros, coches, edificios, casas, bardas gigantes; que por fortuna no alcanza niveles del filme «The Road». Pero no todo es visual y Gareth se vale de sonidos y ocasionales relatos sobre estos seres que nos ayudan a comprender el dilema de la raza humana ante la falta de adaptación con los invasores.

Son los últimos minutos donde en una combinación de suspenso y asombro lo que hacen trascender la producción en algo más que un tedioso viaje a través de la selva llena de monstruos. Es una maravilla ver algo más que enanos verdes bajo un haz de luz, en verdad es algo fuera de este mundo que logra expresar emociones tan básicas que conmueve. Para rematar la resolución de los personajes principales te deja impactado y con una ambivalencia hacia el verdadero significado de lo que es un «monstruo».

Más allá de querer ver una alegoría del tema migratorio, es una sencilla película que sigue todos los puntos establecidos del género con una lentitud que algunos no soportarán, pero que sobresale gracias a un asombroso clímax.