Crítica: Nacidos para Matar

Hunter (Robert de Niro) y Danny (Jason Statham)  son dos asesinos a sueldo que se encuentran de visita en el insultante pueblo mexicano de Joyita, en  donde se comen deliciosos tacos de lagartija y el jarabe tapatío se escucha por los aires. El motivo para sobrevivir en tan humillante sitio filmado en un país que no es México, es porque intentan asesinar a un disque personaje importante que de cariño le he llamado Señor Bigote. Para mi alegría, nada sale como planeado para Danny , que por ser la estrella principal sólo obtiene un disparo en el hombro por todo su esfuerzo. A partir de entonces debemos de creer que esta basado en hechos reales como que está filmado en el planeta Tierra.

Todo este asunto de asesinos contratados por organizaciones secretas sin escrúpulos con tal de obtener mayores beneficios económicos, no es nada nuevo. Creo que hasta los realizadores de la cinta pretendieron justificar su intento con el hecho de que ocurre en el año de 1980.  Sin más explicaciones más que el hecho que Danny debe de asesinar a otras personas, que asesinaron a una persona, porque si no asesinan a otra; es que somos testigos de una gran dosis de escenas de acción en donde no se puede negar el talento de ver a Jason Statham ser lo más «chingón» posible despachando golpes por segundo. Si ojala con eso fuera suficiente, entonces todo mundo estuviera feliz.

La película al no tener mayor interés que el ver como se despachan a un grupo de personas sin dejar supuesta evidencia, se vuelve extensa. No existe nada que no hayamos visto antes:  hasta la típica amante que desconoce que su amado es asesino y por lo tanto corre inminente peligro a ser secuestrada o peor. Si no fuera por al menos dos muertes que fueron sorpresivas, estaba dispuesto a comprar algo a la dulcería con la certeza de que no me había perdido de nada. Es sólo cuando se despejan las dudas de tanta conspiración que se vuelve interesante la acción, ya no sólo estamos mirando golpes volar por los aires, ahora todo tienen sentido y por lo tanto se vuelve emocionante lo que les ocurra a los personajes. Lo lamentable es que son sólo los último veinte minutos y tanto tiempo invertido sentado en el cine no justifica el desenlace.

No  hay mucho que decir de los actores involucrados. Robert de Niro hace su trabajo en los breves momentos que está en pantalla y hasta  Clive Owen le proporciona algo de importancia al libreto que se había vuelto un loop de investigar, correr y matar. Claramente está cinta es de Jason Statham, quien ya conocemos con sus múltiples películas donde lo único que cambia es el título y no su interpretación.

Si buscan una buena dosis de acción, no duden en ir a ver la película. Aunque nada sea de lo más original, o que tenga importancia, o que sólo sea matar por matar. Al menos esperaba ver el supuesto profesionalismo de un asesino de élite -No por nada tienen ese título la película -, pero de lo que se trata es de salvar su pellejo de las decenas de errores que cometen.