Crítica: Nikté

En otro esfuerzo más de la compañía mexicana Animex por producir un largometraje de calidad, llegó a los cines el filme animado «Nikté» que esperaba capar la atención de los infantes en las pasadas fiestas decembrinas.

Es una anomalía ver un filme mexicano en cartelera por las dificultades que implica obtener financiamiento por parte de los jóvenes creativos deseosos de ver materializadas sus ideas. Es por eso que en los créditos vemos tanto patrocinador como sea posible para lograr la meta..

Nikté es el nombre de una niña que sueña con ser princesa de una tribu Olmeca. Para lograrlo, recurre a una vieja profecía la cual los sacerdotes no tienen otra opción que aceptar. Claro que el ser realeza tiene su precio y debe lanzarse a la aventura para conseguir una flor que evitará la destrucción de su pueblo.

La voz que interpreta Nikté es la de Sherlyn, quien plasma personalidad a la niña pero no de aquella que uno quisiera como amiga. Es de una chamaca berrinchuda fresa de la cual es difícil simpatizar. Otra de las voces que llaman la atención es la de Alex Lora (Integrante de la banda de Rock «El TRI») que con una interpretación de lo más difícil la hace de brujo chamán de una aldea.

Aún con algunos personajes chuscos que hablan con humor muy mexicano, la pésima edición de las escenas hace que no fluya con naturalidad la cinta. Se notan momentos en donde los personajes nada más están comiendo moscas como esperando a llenar minutos de duración.

La dirección de las escenas deja mucho que desear, se les olvida que se es un largometraje con el tiempo suficiente para diseñar tomas llamativas, pero todo resulta al igual que una caricatura sabatina.

Se agrade el uso de elementos mexicanos con el propósito de propagar más la cultura, hasta cierto punto le da un todo distintivo a la animación volviendo los panoramas en riqueza visual por los detalles olmecas que inundan la cinta.

Aún así, es una lástima que la trama no se sostiene durante los 86 minutos de duración. La novedad termina antes de llegar a la mitad y el resto no cautiva lo suficiente para no desear que ya se termine la película. Vemos a tantos personajes actuar tan excéntricos, gritando y reaccionando a todo como si fuera una pachanga que los últimos momentos se vuelven caóticos con escenas de acción sin sentido y no de aquel tipo Bob esponja , si no del fastidioso del que ves monos moverse y tu muriéndote del aburrimiento.

Espero que la próxima producción no abusen de usar elementos mexicanos, porque el esfuerzo técnico se ve en la pantalla con adecuados diseños, pero por favor pónganse a trabajar en un adecuado guión.