Crítica: Robbin Hood

Russell Crowe protagonista en Robin Hood

Es díficil pensar que aún logrando reunir un excelente equipo de trabajo la película haya pasado desapercibida como otro más de los estrenos de la semana y no como una cinta de la cual hubieramos estados anciosos de ver. Simplemente por tener como director a Sir Ridley Scott sería suficiente para tener cierto grado de interés. ¿Entonces, qué fue lo que pasó con Robbin Hood?

Existen demasiadas versiones del héroe medieval que lo único que quedaba por descrubrir eran sus orígenes. Entonces no es errado que esta cinta haya tratado de mostrarnos terrenos inexplorados del personaje, aún cuando se vuelven toda una serie de eventos inesperados que no te provocan ni el más remoto suspenso. Esto último fue el mayor problema que enfrenta la cinta y devalua considerablemente lo pudo ser uno de los mejores estrenos del año.

Resulta que Robbin Hood es un soldado veterano de combatir en las cruzadas (muy arrepentido por cierto) con un pensamiento muy democrático, tanto que el Rey inglés no le agradan sus pensamientos modernos, menos cuando mantienen un asalto de un castillo francés. Por razones del destino regresa a su tierra para ver el maltrato que sufre la población a manos de los constantes impuestos de la monarquía, pero el peligro de invasión por parte de los franceses es una prioridad mayor que debe de resolverse.

Russell Crowe intepreta el personaje con tanta seriedad, que al final cuando la mayoría lo apoya para evitar la invasión, parece más un líder guerrillero con ideas modernas , que  aquel alegre bandido del cual leyendas y fábulas fueron escritas. Como no puede faltar el amor tenemos a Lady Marian (Cate Blanchett) haciendose la difícil en un romance que se ve a distancia y para colmo en la gran batalla final toma una decisión que sólo sirve  inútilmente para crear emoción y suspenso.

El guión está plagado de situaciones que hemos visto una y otra vez que ya sabes como va a terminar. Para amenizar el asunto, llenan la duración de película con batallas épicas y muertes considerables de desconocidos extras ganandose la vida. Aún así reconozco que es entretenido, no resulta del todo un aburrimiento y para pasar el rato es aceptable, pero ese maldito libreto hace ver tan mediocre cuando en realidad no lo es.

Ridley Scott hizó lo que pudo con el material disponible, quizás se le paso la mano en crear un personaje histórico cuando en realidad se debió de haber llevado por la fantasía del héroe alegre que ronda los bosques de Sherwood haciendo el bien y no el guerrero justiciero que nos quiere vender.