Crítica: Salvando al Soldado Pérez

Cuando un grupo de hombres armados entra a un hospital con música de fondo estilo sinaloense a ver la tan adorada madre del capo más importante de México, no sabía si reírme o llorar. Conforme pasan los minutos era evidente que no debe de tomar en serio la producción y sólo se debe de evaluarse la efectividad que tiene como comedia que es.

El representar narcos se ha vuelto un cliché que las últimas capturas por parte del gobierno federal nos demuestran que viven entre nosotros sin llamar la atención, con ropa de marca tan casual como cualquier otro. Entonces el verlos escenificados todos sombrerudos, con botas y cinturones piteados me hace pensar que es otra de las bromas que el director Beto Gómez pretende transmitir al público.

Me es grato ver el que cine mexicano esta llegando a un nivel en que a pesar de las dificultades económicas no se ve restringido en ofrecernos calidad. Por más ridícula que suene la premisa de ir a salvar un soldado a Irak es de reconocer el esfuerzo por parte de los creadores por hacernos creer que los desiertos del norte en realidad son el Medio Oriente.

Tampoco tengo ningún inconveniente con la actuación de Miguel Rodarte como el narcotraficante que tiene la nada fácil tarea de encontrar a su hermano. Ni el colorido equipo que recluta para que lo acompañen en su misión, hasta el personaje de Jaime Camil hace lo propio dentro del elenco que recibe el tiempo necesario para que cada quien tenga su momento.

Ni estoy molesto porque tanto que nos quejamos de que los extranjeros nos vean con zarape y sombrero con esta producción sigamos propagando el estereotipo del mexicano que no ha sido fácil desaparecer. Al menos es entre familia.

Entonces, si la película es una comedia, ¿se rieron lo suficiente? ¿A carcajadas?

La trama es tan ligera que me temo que ya se las conté. Los primeros quince minutos me mantuve atento a lo que estaba sucediendo, incluso me llegue a emocionar por lo que estaba por suceder, hasta no podía creer que deberás el contingente iba a llegar a Irak, no se, llegue a pensar que algo los iba a detener en su misión y para mi grata sorpresa nada de eso sucede, pero cuando los «Tomates» se suben al avión es como que la energía que tenía la cinta se esfuma. De ahí en adelante puede que llegue un momento que nos haga reír con algún chascarrillo , la patética aparición de alguien que necesita urgentemente un programa de TV o las escenas de acción que al final resultan más como cohetazos para despertar del asiento. El problema es que no me reí a carcajadas como hubiera querido, sólo sonrisas de las tarugadas que hacia el comando mexicano.

El chiste dura muy poco y no tienen lo suficiente para rellenar toda la película. Es una lástima porque lograron crear personajes de los que nos pudiéramos haber reído por horas y es precisamente por esa falta de material que termina todo en una escena de acción tras otra.

Luego al final pretenden que nos tomemos en serio el gran peligro que corren nuestros compatriotas en aquellas lejanas tierras, cuando se nos pide ser incrédulos a lo que vemos desde el principio. Para rematar veo a la convaleciente madre bailando en el desenlace como si nada hubiera pasado.

Veredicto: La premisa no alcanza a rellenar la duración de la cinta lo suficiente para salir satisfechos el cine. Cumple en entretener, nada más.