‘El Juego de Ender’, inmerecida mediocridad

No es una obra de arte, ni la nueva venida del género de la ciencia ficción, pero tampoco es un asco para que se merezca el menosprecio de la audiencia. Su falta de éxito en taquilla se debe a un carente esfuerzo de mercadotecnia, que a cualquier debilidad que tenga la película, porque aún con tanto error había un producto pasable. Simplemente, abandonaron ‘El Juego de Ender’ a la deriva pensando que sería suficiente la fama del libro para lanzar esta saga al estrellato. Creo que no tengo que puntualizar que fallaron.

Lo primero que resalta a la vista es que el director y guionista a cargo es Gavin Hood. Si desean un recordatorio. El hombre es responsable de arruinar durante 90 minutos uno de los mejores personajes del cómic: Wolverine. Su obra del 2009 es un ejemplo de ineptitud a niveles tóxicos que sólo con una lobotomía podría disfrutar. Con tales referencias uno pensaría otro pedazo de suciedad a la vista, más sin embargo esta vez tenemos uno de mediocridad.

Coronel-Hyrum-Graff-y-Ender

No encuentro otra palabra para describir la cinta. Quizás sea agresiva o tenga tintes de menosprecio, pero eso es precisamente mediocre. Se tenían todos los elementos para sobresalir: desde contar con un elenco envidiable, el dinero necesario para efectos visuales y hasta un libro ‘bestseller’ como inspiración. Todo lo anterior de alguna forma está ahí, pero esta cubierto por una pantalla llena de lodo que lo ha cubierto por su propia mano Gavin Hood. ‘El Juego de Ender’ se salva de ser una porquería por sus propios meritos y no tanto por el talento de su director y guionista que apenas es capaz de producir otra película del montón, de esas que tanto abundan.

El elenco es envidiable. Con actores que han comprobado su valía a lo largo del tiempo, no puede ser que los hayan atrapado en este vortex de mediocridad. El querer deducir las personalidades de la psicóloga, el guerrero y el comandante resulta imposible. ¿Cuando convirtieron a Viola Davis, Harrison Ford y Ben Kingsley en robots? ¿Acaso pueden distinguirlos? Ya me imagino el director ofreciendo instrucciones: frunce más la ceja, hablar más serio, más serio, muy bien… ahora más serio. ¡Perfecto! No puede ser que un T-1000 tenga más personalidad que individuos sobrevivientes de una gran guerra intergaláctica. Con excepción de algunos integrantes del equipo de Ender como Hailee Steinfeld (Petra Arkanian), Moisés Arias (Bonzo) y Suraj Parthasarathy (Alai), el resto ofrecen las misma actuaciones genéricas dignas de un Cylon.

Petra-Arkanian-y-Ender

Asa Butterfield es sorprendente por su cuenta como el joven protagonista Ender Wiggin. Su seriedad y determinación son el motor de la trama que acertadamente brinda diferentes facetas de su personalidad. Sin caer en prepotencia, Butterfield hace de Ender alguien que queramos que triunfe porque llegamos a comprender los detalles detrás de sus victorias. Lo mejor es que se le brinda un lado sentimental que permite ser algo más que un robot preparado para la estrategia.

De lo que no estoy de acuerdo es de un libreto que omite detalles importantes que permitan entender el conflicto que tiene la humanidad con los Formic: una raza de insectos extraterrestres que se han vuelto tan comunes en este tipo de historias. Y cuando llega el desenlace, resulta vital comprender la importancia de la misión de Ender, al darle dimensión a todo lo que tiene que pasar el joven. A cambio tenemos grandes actores escupiendo detalles que no logran concretar el riesgo que corre la humanidad y por lo tanto la importancia de la misión se pierde. Todos esos gritos de que estamos apunto de ser destruidos suena más a propaganda que cualquier hecho verídico.

Escuadron-Ender

Rara vez llego a comentar sobre los efectos visuales, pero en esta ocasión me llamo la atención la falta de calidad en la mayoría de las escenas (según que intensas) de destrucción. Ni un videojuego llega a tener unos gráficos tan deprimentes que se comparan a una producción de caricatura matutina. Si a eso le agregamos que no tienen la importancia, ni grandeza esas batallas por la sobrevivencia de la humanidad, entonces tenemos otro punto más que agregar a la lista de desperdicios. Tampoco voy a ser ingrato. Las escenas en donde los cadetes juegan a la estrategia en un domo gigante en el espacio, no resultan tan mal. Es sólo que cuando se trata de lo más importante como el diseño de la reina Formic, pues queda a deber demasiado.

Con música de fondo e intensidad tamborica es como el director Hood pretende sustituir su fallas a los detalles que debió de haber acentuado en el libreto. Se concentra más en los juegos de estrategia para distraer a la gente, que el resultado que tuvo el desenlace al último juego que tiene Ender. ¡Y que resultado! Sin cobardía el libro nos muestra los resultados de tan duro entrenamiento y que la película desperdicia con dos actores capaces de incendiar la gran pantalla. Porque cuando llega el momento de que Ender reproche lo sucedido, el actor Asa Butterfield que lo interpreta logra imponerse a la presencia del veterano Harrison Ford, y por esos breves instantes como hubiera querido más este tipo de debate entre ambos personajes. ¡Pero no! Tres minutos y a lo que sigue.

Batalla-Final-Ender

Es frustrante pensar lo que pudo haber sido de ‘El Juego de Ender’ con un adecuado director que hubiera podido exprimir el talento que tenía en sus manos. Aún con defectos, quienes salvan a esta película son el material de origen y los actores cuando se liberan de las ataduras de la dirección. Contrario a lo que he de hacerlos pensar con mi crítica, la película es pasable, entretenida y cae dentro del rango de regular. Me gusto el recorrido de vida que tiene Ender, las interacciones con sus compañeros de equipo, su crecimiento como líder y hasta ese aire de grandeza que demostraba a cada momento. Me fascinaba que en este mundo todas las acciones tenían consecuencias, y  en ocasiones no eran las más agradables. Aquí no hay varitas mágicas que reparen los platos rotos. ¡Maldita sea, había potencial!

Una lástima que no haya existido el apoyo de su estudio de producción para hacer de esta saga un proyecto comparable a ‘Los Juegos del Hambre’. Se nota el desprecio por la falta de mercadotecnia, la elección del director y la compañía de efectos visuales que se asoció para reducir los costos. Este era el proyecto B para haber si pegaba. No señores, no resultó del todo.