El Mejor Momento: La Cosa de Otro Mundo (1982)

Kurt Russell en La Cosa

Ya se abusa demasiado de los efectos digitales. Es difícil encontrar un director que elija métodos tradicionales para crear montruos capaces de aterrorizarnos. El último que recuerdo fue Guillermo del Toro con «El Laberinto del Fauno» y los resultados son excelentes.

Hasta el momento los únicos capaces de convencernos en las bondades de lo digital son los especialistas neozelandeses de WETA. Con su creación maestra de Gollum y recientemente con César del remake  «Planeta de los Simios»,  me hacen creer que la falta de credibilidad en los efectos visuales se deben a la falta de talento por parte de los estudios.

Aún en estos días, el uso de los efectos visuales prácticos con los que cuenta la «La Cosa» de aquel lejano 1982, compiten con cualquier otra y hasta con la nueva vergonzosa versión que no pudo hacerle honor con el uso indiscriminado de pixeles para impactarnos. Es comprensible que el uso ahora de la computadora para crear sin límites con nuestra imaginación mundos sin igual, se debe a lo económico que se ha vuelto para los estudios. Atrás quedo el ingenio de los robots o los muppets y a cambio tenemos premios por la mejor alta definición y el uso del 3D.

Por eso es sorprendente que el mejor momento sea cada vez que aparece el engendro de «La Cosa. Desde su aparición al salir del indefenso can con sus tentáculos moviéndose agitadamente a todo lo queda para mostrar su grotesca forma, no sólo ocasiona asco, si no verdadero miedo. A eso hay que agregarle un excelente trabajo de efectos de sonido, que con un insoportable grito cada vez que un humano es capaz de hacerle daño se vuelve intolerable.

Luego cuando a uno de los científicos le están dando electroshock cardíacos para salvar su vida, el pobre hombre realizando la maniobra le son amputados los brazos por lo que parece una gran boca de tiburón. El colmo es cuando el extraterrestre separa la cabeza de la victima, este parásito no sólo sabe sobrevivir, si no adaptarse a cualquier situación que inclusive logra crear pies de una cabeza .

Pero en lo personal, disfrute demasiado la escena en donde verifican su sangre. Es un ejemplo del éxito que tuvo el director John Carpenter por crear tensión entre los sobrevivientes. Con cada supuesta prueba de sangre, estaba al borde del asiento y lo mejor fue esa sensación de que en verdad ni los infectados sabían que ya no eran humanos. El momento cumbre llega cuando el monstruo es revelado en otro soberbio despliegue, el cual me hace dudar de su capacidad de huir, siempre se queda parada «La Cosa» esperando a que la achicharren.

Es lamentable, pero la película no es perfecta. Tiene sus momentos confusos con tantos personajes saliendo y entrando del campamento, para luego aparecer después como héroes o ser sospechosos de ser infectados. Además que se vuelven muy ingenuos al momento de ser mutilados por el extraterrestre. Aquí parece que el único que tiene sesos para pensar es R.J. MacReady (Kurt Russell), pero creo que es necesario para que funcione. En donde se me hizo fuera de la norma, es cuando descubrieron la mini nave espacial que estaba siendo construida. En serio, ¿qué combustible iba a utilizar?, ¿hielo?

Sin duda la película es un ejemplo de la evolución de los efectos visuales, del talento y la audacia de artistas que si bien no lograr crear una obra de arte, al menos si se puede considera un clásico del cine.

Por último, disfruten la nueva transformación de «La Cosa».