`El precio del mañana’, mediocre y aburridísimo relato de ciencia ficción

Resulta increíble, bueno, quizás no tanto, observar y ser testigo de cómo una poderosa e interesante premisa, cómo la es, el usar el tiempo para sobrevivir, literalmente, puede ser ridículamente tratada y echada a la basura, todo ello por enfocarse, si cabe alguna manera posible de comprender, en una historia vacía, sin emociones y en donde sus protagonistas no hacen absolutamente nada. Claro, solo se quitan las ropas. Que emoción. Y más en una película de ciencia ficción, lo cual es demasiado triste, más para un servidor que ama dicho genero.

`El precio del mañana’ supone el quinto largometraje que el visionario Andrew Niccol escribe y dirige, siendo éste ultimo, también, su peor trabajo y por lejos. Niccol ha dirigido, entre otras,`Gattaca’ y `The Truman Show’, ambas, películas de culto para sus seguidores, y que, muy probablemente, aportaron lo suyo a sus respectivos géneros. Sin embargo, con éste ultimo titulo, Niccol se pierde completamente en el camino que tenía planeado cruzar caminando sin ningún problema. Y se pierde por que es incapaz de sabernos contar algo tan sencillo cómo lo es el abuso del poder y la búsqueda de la inmortalidad humana. En vez de ello somos participes de persecuciones sin la menor pizca de adrenalina o acción posible, hecho que de seguro Paul Greengrass ha pasado por alto. Y de los diálogos es mejor no hablar, son patéticos.

La trama, o lo que sea que haya sido, nos lleva al año 2161, en el cual, gracias a los avances médicos, se ha logrado parar el crecimiento y desarrollo humano al cumplir veinticinco años. Es decir, no envejecemos. Sin embargo hay un serio problema. O al menos interesante, por donde lo veas. Al cumplir esa edad, un reloj, si, reloj, aparece en tu brazo, el cual ira en cuenta regresiva hasta llegar a ceros, y cuando eso pase, morirás. Si bien nunca se nos explica el porque de esa cuenta regresiva, salvo por el prologo que nos dice que es una “falla”, en realidad, hasta ese punto, la cosa parece prometer. Algo de originalidad al menos. Pero conforme trascurren los minutos, tu, cómo espectador en tu butaca, te darás cuenta que todo fue un simple espejismo.

Un espejismo que sale a la luz cuando el personaje de Olivia Wilde, quien da vida a la madre del protagonista, Justin Timberlake, si, el cantante, muere en una escena con alto grado de dificultad narrativa, y que en parte se logra, hasta que, cómo era de esperarse, Timberlake empieza a hacer uso de sus escasos talentos dramáticos. Bochornoso es la palabra. Trascurrida esa lamentable escena, uno podría esperarse alguna mejora, pues en principio, el héroe, que es Timberlake, suponemos, vengara la muerte de su madre y enfrentara a un sistema corrupto para hacer justicia. Pero sorpresa, nada de eso ocurre, muy por el contrario, somos testigos de secuencias tan inútiles cómo estupidas por parte de nuestro protagonista, cómo lo es echarle piropos a las mujeres, conducir un carro a máxima velocidad, desparramar dinero en juegos de póker, seducir a la hija sexy, a quien da vida Amanda Seyfried, del hombre más rico, digamos que si tienes tiempo, eres rico, de toda la ciudad. Y demás tonterías.

Por inverosímil que les resulte, no considero a Justin Timberlake un mal actor, más no un mal cantante, eso ya todos lo sabemos. Y es que su papel en ese divertido drama llamado`Alfa Dog’ (2006, Nick Cassavetes) me resulto muy gratificante, sin ser tampoco algo espectacular. Cosa que más o menos lograría en ese portento de película llamada`La red social’, de David Fincher, donde su trepador y mentiroso personaje esta muy bien estructurado, claro esta, que Fincher y Sorkin, guionista, lo ayudaron bastante. Pero aquí, ni el propio Niccol, que estaba igual de perdido, ni Seyfried, ni Wilde, ni mucho menos Cillian Murphy, en un papel caricaturizado y ridículo, por no decir lamentable, logran sacar una chispa de talento, ni siquiera un buen dialogo del pobre Timberlake. Una lastima.

Cuando finalmente terminó esta horrenda “cosa”, pareciera una eternidad, no quedo más que vernos las caras, mis amigos y yo, durante varios minutos, no había palabras. Parece sorprendente e increíble que alguien cómo Roger Deakins, reconocido y magnifico fotógrafo, haya participado aquí, pues su enorme talento y trabajo tras la cámara, no se nota en ningún momento. Por Niccol solo le puedo decir que siga adelante, ya tropezó, y vaya que lo hizo en grande, solo espero que el próximo trabajo que haga, saque a relucir el talento que tiene, porque lo tiene, una lastima que aquí no desborde nada del mismo. Para los que aman el cine de ciencia ficción y demás géneros, abstenerse. Una pérdida de tiempo.