Hitchcock, el genio psicópata

Pero no pueden dejar de mirar. ¿Verdad?

Existe una admiración inherente de todos quienes amamos el cine hacia la figura del gran Alfred Hitchcock. El hombre no sólo fue pionero en técnicas cinematográficas, si no hasta cautivo a la audiencia ofreciendo algo diferente a lo que estaban acostumbrados. En estos tiempos donde todo es prefabricado para obtener una mayor rendimiento en taquilla, como lloro la ausencia de tan preciado talento.

Después de un debate interior para elegir que película ver, es que tomo en consideración ‘Hitcock’ al conocer que es avalada por lo que el cine llama ‘Garantía Cinépolis’. Intrigado por la calidad y no tanto por la capacidad para solicitar el cambio de boleto para otra cinta, es que entro con ciertas expectativas, más considerando que los primeros 30 minutos deben de atraparme en el asiento. No se quién avale tal garantía, pero la película queda a deber.

Creo que la falta de conocimiento hacia lo que representa la cinta  ‘Psycho’  tanto como el director Alfred Hitchcock, es lo que hace que esta propuesta sufra en despertar interés a una mayor audiencia. Lo peor es que ni teniendo conocimiento del contexto en el que se desarrolla, logra satisfacer del todo a quienes al menos tenemos noción de lo que se trata.

El inconveniente que existe es la falta de claridad de lo que pretender ser la cinta. Como muchos y yo me incluyo, pensábamos ver una mirada intima del proceso que llevo al director elegir el proyecto más reconocido de su carrera. No por nada en cada promocional existían escenas de la famosa tina de baño, a cambio tenemos breves momentos (a mi parecer) en donde  Hitcock asiste al estudio cinematográfico para realizar su trabajo. No existe mucho de especial o interesante que colme nuestras ansias por ver algo más que Wikipedia nos pueda ofrecer.

Al no tener un objetivo , el guión de John J. McLaughlin intenta abarcar lo más posible una etapa tan importante de la vida del director con detalles que van desde su prestigio profesional, hasta sus problemas íntimos con su esposa llamada Alma (Helen Mirren); siento este último el que recibe mayor atención y por lo tanto llega a una conclusión más satisfactoria que el de ver el proceso de la filmación de ‘Psycho’. Al final uno se queda con la duda de que el título de la cinta debió de haber sido ‘Alma: La Película’.

Hitchcock-y-Esposa

Otro aspecto que me llama la atencion es la interpretación del gran Anthony Hopkins, a instantes parece que se esta esforzando por lograr la caracterización del director y se siente artificial el que pueda haber existido una persona con tales modismos. Con esto no quiero decir que sea pésima su interpretación, al contrario, si algo tiene de bueno la cinta son los detalles únicos que tiene el personaje: desde sus frases, ideas y hasta manías.

Hablando de manías, es una lástima el que no podamos adentrarnos a lo que fue su obsesión con las actrices que era protagonistas en sus películas. En vez de verlo asomarse por un agujero, tirar fotografías o insinuar afecto con diálogos;  se me hace temeroso el no poder darnos una mirada más introspectiva. Fácil podríamos haber dedicado toda la cinta a sus ansiedades y sin embargo se abstienen de manchar la imagen del hombre.  Lo que me lleva a la gran actriz Helen Mirren,que no pasa desapercibida y al parecer todo este embrollo de la obsesión viene al caso para darle material.

Desayunando-con-Hitchcock

La igualdad de los papeles protagónicos se hace presente hasta en el cartel promocional. Tampoco quiero demeritar la contribución que hizo la esposa a lo largo de la carrera de Hitchcock, es sólo que ni eso se hace tan claro, todas las ideas llegan porque la historia así lo dicta, no hay proceso o razón en algunas de las decisiones que se toman y por lo tanto no tienen la importancia que se supone deben de tener. La gran amenaza que representen algunos críticos que tachan a Hitchcock te anticuado, son sólo susurros fuera de pantalla que bien pudieron de haber sido explotados de mejor forma. Las dificultades para producir ‘Psycho’ son solucionadas tan fácilmente como hipotecar la casa o hablar con algún ejecutivo. En serio que la historia de la creación de la película es más emocionante leerla que verla.

Aún con el esfuerzo que realiza el director Sacha Gervasi para darle maticez de producción ‘Hitchconiana’,  se topa con que no tiene mucho con que recompensar a la audiencia. Pretende utilizar algunas herramientas con la cámara, el aumento de la banda sonora y las miradas fijas, pero al final nos quedamos esperando en una recompensa que nunca llega.

Si el filme se salva es por el talento de sus protagonistas, lejos del tema que se trate, son dos de los mejores actores de la época que merecen nuestra paciencia para ser escuchados. Lo demás, recomiendo mejor un libro para leer la hazaña del gran hombre Alfred Hichcock y su obra ‘Psycho’.