‘Ralph: El demoledor’, emotiva y maravillosa aventura del corazón

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Creo que a pesar de mis casi 23 años de edad, este mes es el bueno, Disney ha influido en mi vida personal para bien y para mal, y en materia de cine se podría decir exactamente lo mismo. La fabrica de los sueños, como se le conocía al entrañable ratón, ha tenido infinidad de clásicos fílmicos que aún a día de hoy no envejecen ni mucho menos pasan al olvido, sino que sirven de plataforma nostálgica para las nuevas generaciones, sumergidas en una era digital. Era evidente que Disney tenía que ir poco a poco renovándose para no quedarse atrás, y pese a que filmes como Bolt, La princesa y el sapo o Enredados, no tuvieron la magia completa, hay muchas irregularidades, que caracteriza a Disney, fueron dignos trabajos que cumplieron en su justa medida para lo que fueron creados.

Ralph: El demoledor supone el filme numero 52 en toda la franquicia de Disney, algo brutal si tenemos en cuenta la dificultad titánica que conlleva realizar una cinta animada. Y si la historia esta sustentada en los videojuegos de antaño, llamese Arcade o juegos de 8 bytes, el reto es aún más grande. Afortunadamente Disney sale airoso y nos entrega uno de sus mejores trabajos hasta la fecha, indiscutiblemente la mejor cinta animada en lo que va del año y seria contendiente a alzarse con el Oscar el próximo año. Y es que Ralph: El demoledor pese a tener un apartado visual impresionante y secuencias de acción y aventura formidables, recae todo su peso dramático y emotivo a sus entrañables protagonistas, los cuales son el alma de toda la película. Por mucho.

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Resulta curioso que le dejasen el peso de un proyecto tan arriesgado y sumamente complicado a un director como Rich Moore, quien generalmente ha trabajado en la televisión en series como Los Simpsons. Habiendo visto el trabajo finalizado no me queda más aplaudir la designación de Moore y ojala le den más oportunidades a futuro, bien se lo merece. Y es que Moore pudo haber caído fácilmente en el sentimentalismo barato y en el melodrama hartante, pero sale airoso, aunque por momentos logra rozar el punto negro. Se muy bien que Ralph esta destinada a un público mayormente infantil, y juvenil, por ello no es de reprochársele sus altibajos, son pocos, en cuanto a la evolución de la trama en si y en ciertas secuencias en las cuales los protagonistas pueden llegar a perder un peso significativo en la historia. Nada grave tampoco.

La historia que nos cuenta Disney es muy hermosa y altamente plagada de emociones y sentimientos que te tocarán el corazón. Ralph es un villano de videojuegos, lo ha sido por décadas, y por décadas le ha tocado ser discriminado por los demás personajes de videojuegos como un patito feo, un villano. Mientras que Ralph observa como los «héroes» y «buenos» siempre son premiados y remarcados, dentro de su corazón solo queda la esperanza de algún día ser aceptado por los demás y formar parte del clan de los «buenos». Por azares del destino que el propio Ralph forja, este mismo se verá inmerso en divertidas y peligrosas aventuras para poder probar que él no es solo un simple villano, sino que también puede ser un héroe. Así se cruza en su camino con la pequeña Vanellope, piloto de carreras de un juego llamado Sugar Rush. Ambos, Ralph y Vanellope, deberán unir fuerzas para hacer frente a un enemigo mucho más poderoso de lo que antes se han enfrentado: El rechazo.

Hero's-Duty

La postura de Moore es muy clara, y de Disney igual: los malos no son malos, en realidad son muy buenos. Moore nos plantea que esos pequeños defectos, como en el caso de Vanellope, la cual tiene una falla interna que le imposibilita manejar y correr un auto, son en realidad virtudes que los harán crecer como individuos. Ralph encontrara en la pequeña corredora todo lo que ha ansiado, y Vanellope encontrara en el grande y enojón Ralph al héroe que ella necesita. Es una historia de amistad, fortaleza y amor que logra crecer poco a poco debido al acertado ritmo que lleva la película. Una identificación asombrosa con los protagonistas y un cariño y simpatía evidente hacia cada obstáculo que se les depare. El tramo final es un orgasmo de placer para los aficionados a los videojuegos, que estoy seguro disfrutaran en demasía. Narrativamente es satisfactoria, sin ir más allá ni arriesgarse tampoco, pero logra contarnos una historia «humana» que trasciende por la emotividad que el despliegue audiovisual potencializa.

Ralph: El demoledor es una maravillosa y hermosa película infantil que toda la familia podrá disfrutar una y otra vez. Si bien el doblaje no es del todo acertado, no repercute de manera negativa a la cinta. Para los que estén buscando pasar un rato agradable, reír, llorar y divertirse como niños pequeños, está es su película. De lo mejor que nos ha llegado a las salas de cine, al menos en el formato animado. Un aplauso para Disney, pues ha recuperado la magia que hacía tiempo no podía demostrar. Mención aparte para el cortometraje que antecede a la película, titulado Paperman. Una joya.

Vanellope