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Star Wars El Último Jedi Poster

Star Wars: Los Últimos Jedi, el miedo al futuro

Los fanáticos de Star Wars no aceptan que Han Solo, Luke Skywaker y Leia Origana no estarán con nosotros para futuras aventuras. Si bien la nueva trilogía a buscado cerrar sus capítulos, muchos nos sentimos insatisfechos con las decisiones que se han tomado, lo cierto es que nada nos llenará. Por más que quisiéramos, no tenemos el control de una saga adquirida por una corporación dispuesta a controlar todo el contenido del entretenimiento.

Entonces, el afortunado director Rian Johnson, quien tiene al mando de seguir la saga establecida por JJ Abrams, se cree que tiene la obligación de resolver los misterios planteados en ‘La Fuerza Renace’, algo que Johnson no estuvo dispuesto a responder del todo. Para el pobre hombre, lo único que le importaba era narrar la lucha de los rebeldes contra los remanentes del imperio. Todo ese rollo de los padres de Rey o el origen de Snoke le estorbaron al punto que se reflejo en la película. No culpo a los fanáticos que se sintieron traicionados a no obtener respuestas, pero así es la vida. Su único consuelo es esperar a que JJ Abrams cierre la trilogía con algo de decoro.

En sí, esta segunda entrega no esta mal, tampoco quiero decir que es perfecta. Se toma demasiado tiempo con escenas en donde Luke trata de disuadir a Rey en buscar el conocimiento Jedi. Luego Finn junto con Rose no convencen de todo como pareja sentimental , y ni su distracción al planeta casino, la absurda pelea a muerte con Phasma hacen mucho como para hacer que quiera más a los personajes.

El futuro de Star Wars está en problemas y Rian Johnson solo intento darle un nuevo rumbo a una saga necesitada de personas capaces de experimentar. Y hay ciertas escenas que le funcionan, más al final donde la destrucción de una nave nodriza con un método nada común hace que la pantalla se quede en silencio. Luego la despedida de un Luke, aunque dolorosa, es inevitable, porque se intenta perpetuar el mensaje de que no podemos vivir en el pasado.

Con ‘El Último Jedi’ se experimento con algunas ideas, lo lamentable es que se regresa al lo seguro con JJ Abrams, quién para muchos será un signo de que es el individuo adecuado para resolver preguntas que nunca debieron ser tan vitales para disfrutar una aventura espacial donde personajes combaten con sables de luz.

Imagen de niña en brazos de la película Geotormenta

Geotormenta, de conspiraciones

Cuando deseas ver una película tienes ciertas expectativas dependiendo del genero que representa. En el caso de ‘Geotormenta’ esperaba efectos visuales, catástrofes a no poder y cientos de extras gritando por su vidas. Eso tenemos de alguna forma, más no del todo porque que se tiene que rellenar con otros aspectos que no son de lo mejor.

Al inicio la narración nos informa que la Tierra ha sufrido un drastico cambio climático al grado que ha dejado al borde de la extinción a la humanidad, para evitarlo, científicos diseñaron un sistema satelital que logra controlar los elementos que alteran el clima y así hacer de vuelta el planeta habitable.

Nuestro protagonista Jake Lawson (Gerard Butler) es un científico encargado de la estación espacial que alberga el sistema climático, un hombre dedicado a su hija y mantener una enemistad con su hermano Max Lawson (Jim Sturgess), la cual continuara porque los jefes burocráticos remueven el cargo de Jake por uso indebido del sistema y le ofrecen el mando a Max.

Algunos años después el sistema climático comienza a fallar, lo que hace suponer desperfectos tecnológicos, pero por supuesto que resulta ser algo más peligroso, tanto que involucra una conspiración en las altas esferas del poder. ¿Cuál será el motivo? ¿Quiénes son los responsables? Pues de eso se trata todo.

Es en ese cambio de propósito donde ‘Geotormenta’ no funciona. No tanto porque sea algo diferente a lo que la mercadotecnia vendió, si no porque el contenido que sostiene esa premisa no es el más adecuado.

El director Dean Devlin es un alumno de la escuela de Roland Emmerich, eso implica utilizar los efectos visuales al máximo sin considerar lo improbables que resulten ser. Pero a diferencia de su mentor que ignora por completo los personajes, Devlin pretende hacer todo lo contrario, solo sin capacidad para desarrollarlos y menos con un libreto decente para lograr salvar este filme.

A todo lo anterior, tenemos que agregarle una trama de conspiración secreta tan absurda, donde nuestros protagonistas que habitan en el planeta tienen que sobrevivir fenómenos naturales , mientras que la tripulación de la estación espacial debe de solucionar los desperfectos del sistema climatológico.

Es en ese contexto donde por el bando planetario conocemos a la agente Sarah (Abbie Cornish), quien es novia de Max y encargada de la seguridad del presidente de los Estados Unidos. Suficiente decir que gracias a su gran capacidad de conducción automovilística tenemos una escena de persecuciones para la posteridad, donde el termino acción de videojuego queda corto.

Eugenio Derbez en la película Geotormenta

Mientras en la estación espacial las cosas no son tan agradables porque existe un saboteador dispuesto al asesinato con tal de que se logre el objetivo de una Geotormenta. Es aquí donde conocemos un diverso grupo de científicos que incluye a nuestro querido Eugenio Derbez como un especialista en robótica. La película sufre tanto en su contenido, que el comediante resulta ser lo más característico de la película, no tanto por su capacidad, si no por su espontaneidad con frases que solo él es capaz de crear.

Entonces, si tus personajes no logran hacer valer la película, los efectos visuales deben entrar al quite porque de lo contrario no veo el motivo para su existencia. Y es en eso donde al menos que quieras divertirte, debes olvidarte de toda lógica. Hay escenas totalmente ridículas y no de esas que te hacen reírte, más bien de pena.

Los tan nombrados fenómenos naturales se salen de lo convencional al punto en que miles de rayos por minuto azotan una ciudad, piedras de hielo caen del cielo o individuos son congelados al instante. Todo lo anterior nos recuerda ‘El día después de mañana’ de la peor forma posible, al menos en esa producción tenías el carisma de los actores sobreponiéndose al clima y algunas escenas locas con tsunamis o gente huyendo a la frontera sur. En esta ocasión ni eso.

Este es el caso donde el mayor desastre es la propia película que tiene un libreto que raya en lo absurdo a niveles apocalípticos, encima agrega actores pretendiendo generar drama inútil y sobreviviendo a catástrofes que hacen ver la hazaña de ‘Gravedad’ como un paseo en el campo. Así no se puede pues.

Día de la Independencia: Contraataquee, a tus neuronas

No existe defensa ante la afirmación que ‘Día de la Independencia’ es una mala película. Podrá haber sido entretenida, cómica y a ratos hasta impactante; pero en términos de cine deja mucho que desear. Y aún así, logra encontrar un sitio dentro de la historia como una obra que marcó tendencia en efectos visuales, impulso la carrera profesional del director y hasta terminó en recordarnos que las películas de catástrofe podían seguir siendo exitosas.

Después de 20 años pensaba que nos ofrecerían una secuela decente, no digamos mejor que su antecesora, solo algo medianamente aceptable. Ya se que estoy pidiendo demasiado, y más viniendo del director Roland Emmerich que hemos tenido suficiente tiempo de conocer con sus grandes obras que rayan entre lo vergonzoso e inaudito. No se, quería que esta vez se logrará motivar y borrar algo de la mala imagen que se ha creado a lo largo de los años. ¿Qué estoy diciendo? Después de ver este filme llegue a la conclusión de que estoy loco al pensar que tal individuo en su forma actual sea capaz de crear algo digno de nuestros ojos, ese hombre como director es un desastre mayor del que trata de plasmar en pantalla.

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La trama (si se le puede llamar tal cosa) comienza con la humanidad preparándose para una futura invasión extraterrestre. Los conflictos quedaron atrás y por lo visto el dinero también porque los juguetes que construyeron no han de haber sido gratis, aunque después el filme me demuestre lo contrario con un grupo de exploradores buscando tesoros debajo del mar. En esta versión del planeta al borde la destrucción, conocemos a Thor Jr Jake Morrison (Liam Hemsworth), un joven que busca la aprobación de su jefe al mando, muy convenientemente interpretado por un actor asiático que permite darle un toque de globalización al asunto. Como es costumbre, resulta que este chico tiene relación con la hija del ex-presidente Wilmore, además de un conflicto con el hijo del Capitán Steven Hiller, quien fue interpretado por un Will Smith al que se le agradece su decisión de ausentarse de este pedazo de desgracia. Podría profundizar pero es lo de menos.

Entre los vestigios del elenco también tenemos a un Jeff Goldblum demasiado desanimado y canalizando el espíritu emprendedor patentado por Nicolas Cage. Claramente está en la película por el billete, más que cualquier motivación artística. El desarrollo de su personaje geek, se limita a sorprenderse por cualquier pedazo de basura digital que le avienten, y por supuesto no podía faltar las vergüenzas que le hace pasar un padre que inicia de naufrago y termina como chófer de un autobús escolar que al final ayuda salvar al mundo. No estoy bromeando.

Cuando llega la madre nodriza a estacionar su enorme trasero en nuestro planeta (¡De verdad que no estoy bromeando!), es cuando comienzan la destrucción de millones de pixeles haciéndonos creer que algo está sucediendo. Si algo tiene la primera parte, es que con todo sus maquetas llenas de palmeras ridículas calcinándose, existe un aire de realismo en como se desarrolla la catástrofe. Como ya es tendencia,  los efectos visuales se ven tan comunes y plenamente baratos, en parte por el director que no le inyecta emoción, y otra por tener unos personajes genéricos y aburridos.

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Mientras la primera película tuvo una duración considerable de tres horas, en donde una hora fue dedicada a ver personajes en su vida cotidiana reaccionando ante el evento que cambia a la humanidad, aquí en 20 minutos (como si ordenáramos una pizza) el director se dedica hacer explotar la pantalla y con todavía el cinismo de decirnos que a los invasores les gusta destruir los sitios históricos. Poco a poco, con cada minuto la burla llega al punto de quiebre con un clímax que es para aventar todo lo que encuentres a la pantalla.

Existen límites de credibilidad en donde el director es el encargado de desarrollar su película de tal forma que puedas interesarte en lo que sucede: algunos se basan en la realidad para que te sientas identificado, otros crean un mundo en donde establece reglas que terminas por aceptar por más fantasiosas que puedan ser. En este pedazo de imagen y sonido no existe nada que pueda uno detectar. Cada escena te pide que no le des importancia, que cualquier cantidad de destrucción y vidas no importan porque al final estarán celebrando como si nada hubiera pasado.

‘ID-Contraataque’ es una hecatombe fílmica sinvergüenza. Es de esas que no pide permiso o perdón alguno y te hace una lobotomía para hacerte creer que lo que estas mirando vale la pena porque contiene efectos visuales. Esta vez el director Roland Emmerich ya no tiene madre humana, ni alienígena. Fácilmente uno de los peores filmes del año.

Operación Ultra. Espías fumados.

El 2015, fue sin lugar a duda el año del género de espías en cuanto a Blockbusters: “Spy”, “Kingsman: El Servicio Secreto”, “Misión Imposible: Nación Secreta”, “El Agente de CIPOL” y “Spectre”, se encargaron de poner a los agentes secretos nuevamente de moda (así es, incluso el medianito “Agente de CIPOL” y la polémica “Spectre”). Ninguna habrá sido la más taquillera del año, pero lograron revitalizar un género que no hace mucho estaba muerto.

Viendo el éxito que el género parecía tener entonces, sorprende ver como esta propuesta terminó estrellando con la taquilla; mientras que la crítica respondió de manera mixta, la gente de plano le dio la espalda. Al final, la película sucumbió ante “Siniestro 2” y “Hitman: Agente 47”, quedándose sin recuperar hasta ahora los 28 millones de dólares que costó producirla.

Y es una pena,  ya que nos topamos con una propuesta algo ingeniosa y hasta interesante, aunque muy desaprovechada. Se tenían una buena idea, un buen elenco, pero la historia no se desarrolla como debe y eso termina lastimando el resultado final del producto.

Jesse Eisenberg-Operacion Ultra

La película nos cuenta la historia de Mike Howell (Jesse Eisenberg), un chavo drogo que vive cómodamente en una casa con su novia Phoebe Larson (Kristen Stewart), subsistiendo con él trabajando en una tienda de paso. Pero todo se vuelve una locura en su vida cuando Mike mata a dos personas que trataron de atacarlo de manera profesional, lo que lo termina por convertir en el objetivo de gobierno que busca acabar con el paranoico chico, quien resulta ser en realidad un proyecto de gobierno para crear espías con gente sin futuro.

Uno podría leer la historia y pensar que se trata de una trama bastante original, pero la realidad es que la historia de un tipo que pertenece a un programa encubierto no es tan nuevo, al menos uno espera que el director Nima Nourizadeh haría algo divertido con ella, y por momentos lo hace, aunque por otros no.

Quizá uno de los principales problemas de la película es el drama que presenta. La película recibe promoción como comedia (se mezcla el género de espías con el género de drogos), pero irónicamente hay muy poca comedia en esta película. Abundan más los momentos dramáticos, los momentos de acción e incluso los momentos de romance entre nuestros protagonistas. No es necesariamente malo, pero cuando tu película es promocionada como comedia y ves que la comedia es de lo que menos hay, la cosa se pone muy extraña.

Jesse y Kristen-Operacion Ultra

Otro detalle, son las actuaciones dispares que presenta. Quizá la que mejor sale parada es quizá Kristen Stewart, aunque también tiene momentos algo torpes. Jesse Eisenberg es otro que por momentos saca buen brillo, pero en otros simplemente es molesto. Los demás actores me parecen que actúan en simple modo automático, siendo Topher Grace quien queda peor librado, pues su personaje es, por mucho, el más molesto de la entrega.

Hablando de personajes, sin lugar a dudas a todos les faltó una pulida para que quedaran mejor perfilados. Ya mencionamos un poco los de Stewart, Eisenberg y Grace, pero no he mencionado lo cliché que luce John Legizamo y lo aburrida que es el de Connie Britton. Simplemente me parecieron personajes poco inspirados que no aportan nada relevante al final de la entrega.

Parejita

Es una pena como terminó la película porque, mas allá de sus problemas, llegó a tener momentos un tanto divertidos y no niego que los momentos de Stewart y Eisenberg me terminan agradando porque presentan buena química (hay que recordar que ya habían trabajado antes en “Adventureland”). Es solo, que considerando la idea que se tenía en medio, me termina sorprendiendo la seriedad que la película pareciera querer imponer, cuando las audiencias es obvio que no esperaban eso.

Al final, “Operación Ultra” termina siendo una película con mucho potencial, pero no termina por explotar; el director pareció tomar decisiones de última hora con el tono de la película y eso termina afectando un producto que pedía a gritos más.

Tráiler de Calle Cloverfield 10, emociona e ilusiona

Después de tantos años, nos llega la secuela al fenómeno que fue Cloverfield, de aquel lejano año de 2008. ¡Oh! Que tiempos aquellos en donde Dark Knight era considerada la mejor película del año, hasta que llegó Slumdog Millionaire y arruinó todo. Pero esa es historia para otro día, porque hoy el centro de atención es cierto monstruo temeroso que no le gusta salir en cámara.

El tráiler ha provocado tanto alboroto en los medios, no solo por la calidad, si no por la estrategia de mercadeo tan secreta que JJ Abrams acostumbra, aún cuando solo sea el productor en está ocasión, se nota que esta cuidando el legado de su creación. De antemano, aplaudo que haya podido mantener este proyecto en el anonimato, porque en estos tiempos es casi un hazaña lograrlo.

Pero eso no le quita lo interesante que es este avance, que tiende a favorecer el flujo de adrenalina y a recordarnos porque nos enamoramos del legado Cloverfield. Porque hay que ser sinceros, este tipo de filmes no caracterizan por su libreto, aunque me llama la atención que esta seudo-secuela sea escrita por Damien Chazelle, quien les tengo que recordar es responsable de la favorita Whiplash: Música y obsesión. Así, que si buscan caos, gritos o diálogos interesantes; pues no busquen más porque estarán garantizados.

El elenco tampoco es para despreciar, y muchos ya fueron atrapados por la bella Mary Elizabeth Winstead, quien recordamos por Scott Pilgrim contra el mundo, que por sus otros tropiezos. También tenemos a John Goodman, quien por cierto usaron su cueva como locación porque hace tiempo que no aparece en algo que valga la pena. Quien es más desconocido es John Gallagher Jr., al menos que hayan visto la serie de televisión en HBO llamada The Newsroom.

Donde tengo temor es en la dirección por parte del desconocido Dan Trachtenberg. Ni le busquen en que ha trabajado porque puede que les cause depresión, y el anuncio, como el tráiler me emocionaron lo suficiente para ignorar la posibilidad que esto es un engaño.

Por lo pronto, a disfrutar que volveremos a medio ver cierto monstruo de dudosa procedencia y sus nuevas víctimas del Apocalipsis.

El Despertar de la Fuerza, renace, recicla y revende.

En el supermercado existen productos que cada cierto periodo de tiempo cambian de etiquetado, anuncian nuevos ingredientes y con frases rimbombantes nos convencen que es el nuevo y mejorado producto que tanto uno quiere y ama. Pues es prácticamente lo que le sucedió al tan anunciado séptimo episodio de nuestra tan amada saga de Star Wars.

No me lo tomen a mal, me gustó la película y la mayoría está de acuerdo, solo que es difícil de expresar decepción o mucho menos una pizca de crítica a lo que dices querer hasta los huesos. Todos siguen con la fiebre de Star Wars y no seré el Grinch que les arruine Navidad, pero seré el grillo a lado del hombro murmurando que nos dieron lo mismo, pero con diferente empaquetado. Podremos incendiar las desgraciadas precuelas y con justa razón, lo que no se puede negar es que por lo menos George Lucas intento narrar una historia muy diferente a sus antecesoras. Al parecer Disney compró la fórmula y en vez de utilizar los ingredientes para crear algo nuevo, prefirió guardar su inversión y agrégale 10% de Han Solo, una pizca de Leia, un director famoso por reciclar historias, actores carismáticos, y ¡listo!!! Billones de dólares en pre-ventas.

Lo que es imposible de negar es el amor del director JJ Abrams por esta saga, porque es notable cada momento tan detallado y visualmente muy afín a todas la películas. Si puedo quejarme de algo, es que hubo instantes en que pudo haberse tomado su tiempo. Más sin embargo, es bien conocido que el hombre sufre de déficit de atención y le gusta todo rápido y furioso. Por supuesto, que la mayoría ni lo ha de notar, porque digamos que está acorde a los tiempos donde no puedes tener una escena tranquila para mirar el paisaje, o por lo menos pensar. ¡Esa es la palabra!

Capitan Phasma

La mayor sorpresa llega al inicio con la intensidad de la violencia que se nos presenta. Era conocida la brutalidad del Imperio, más no visualmente tan estimulante. Abrams no tiene temor, y en parte celebro la valentía para establecer un villano que no se tienta el corazón con tal de lograr sus objetivos. Es solo que de nuevo lo acelera todo. ¡Por Dios! ¡Se acaba de morir una persona! Hay que darle la seriedad que eso implica. El colmo llega cuando millones de personas mueren en un evento de luz y sonido gracias a los nuevos gobernantes de la galaxia, para luego desvanecer el impacto como la transición de escena a la que estamos acostumbrados. Pequeños detalles, por supuesto.

Si tan solo se hubieran salido del modelo establecido, esta sería una película para recordar, porque JJ Abrams tiene calibrado el sentimiento de Star Wars y cuando vira a lo desconocido como lo hizo en un enfrentamiento clave que ocurre a la mitad de la película, literalmente logra que se me salieran lágrimas de alegría. Claro que son las mismas batallas de siempre, solo que existe innovación en como se presenta, y por fin, después de tanto tiempo se logra la unión de lo mejor tiene que ofrecer la saga con una perfecta armonía entre la nostalgia y lo nuevo que jamás esperaba volver a sentir.

Rey y Finn

Pero el libreto de JJ Abrams y el tan celebrado por ‘El Imperio Contraataca’, Lawrence Kasdan, resulta ser uno para olvidar. Por más que nos recuerde buenos tiempos, muchas de las escenas las hemos visto antes y prefiero ver Episodio IV con todo y su baja definición, donde es más apropiado y no como el compendio de los mejores éxitos. Porque prácticamente en eso se traduce esta película. Es cierto que Kasdan participa y se nota su mano en diálogos entre los protagonistas cuando están involucrados en situaciones extremas, pero hasta ahí, porque no se salen del mismo esquema establecido, más que algunas escenas donde hay flexibilidad y le otorga un necesitado aire de frescura.

Siguiendo la pauta de los anteriores filmes, se entiende que existan dudas sobre ciertos parentescos o hasta la vida de los habitantes de la galaxia lejana después de tanto tiempo, y solo se salva porque tiene dos películas más para rellenar los huecos del tamaño de una Neo-Estrella de la Muerte. Pero esta vez, hay instantes que en verdad parece una telenovela de Televisa, de esas que sabes desde el primer episodio el parentesco secreto del protagonista y tienes que esperar seis meses para que se revele la verdad, o en este caso dos años. Ahora entiendo porque los trailers no revelaban detalles, si todo lo puedes adivinar con una escena.

No hay duda que el elenco es el principal valor de la película. Me cae que si tienen la capacidad para lograr crear un grupo de personajes con actores jóvenes, multiétnicos, carismáticos y talentoso; por lo menos le hubieran puesto materia gris en narrar una historia algo diferente. De los actores de sangre y hueso no tienes alguno que arruine la experiencia, aún hasta con Kylo Ren (Adam Driver), quien aprendes a querer aún con sus complejos de inferioridad.

De quien no hay duda que se anotaron un jonrón es con el nuevo rostro de la fuerza: Rey (Daisy Ridley). Cada instante que esta en escena resulta ser cautivante aunque sea para escuchar otro pedazo de diálogo con Finn (John Boyega), o poner una cara de que pedo. Hasta para eso se necesita tener un don que no fácilmente logras encontrar. Sus parentescos podrán ser predecibles, pero al menos logra ese aire de nostalgia y seguridad de que queremos ver sus aventuras en el futuro. Y creo que es lo más importante.

Leia---Han-Solo

Para legitimar un séptimo capítulo se logra el reencuentro de los rostros que hicieron de Star Wars un rotundo éxito. Quien más aporta con minutos en pantalla es Han Solo (Harrison Ford), quien por supuesto convencieron con el argumento de recordar viejas glorias. ¡Jajajajajaja! Eso y porque tuvieron que ceder una buena parte de los ingresos de película. Pero lo interesante es lo que hacen con su personaje, que al igual que todos, esta envuelto en misterio.

Miren, entiendo lo vital que es Han Solo para Star Wars y para esta película, porque de lo contrario no existe importancia para justificar el capítulo. Por más que nos ofrezcan nuevos héroes a seguir, más batallas o luchas en sable, quienes siguen siendo el corazón de la saga son la vieja guardia, y eso incluye a Solo. Sin entrar en detalles, las escenas claves en donde se encuentra son de lo mejor y a la vez lo peor porque Kylo Ren lo arruina todo, en parte por el libreto que no explica detalles y en parte otra vez porque se plagian escenas donde es obligatorio caer a una fosa del infinito.

Episodio VII es una oportunidad perdida porque a pesar de contar con elementos sólidos para valerse por si misma en una historia original, la inseguridad ofrece una película relleno. Si, es innegable que logra con éxito introducir nuevos rostros, pero todo esta envuelto en lo más anticuado con la batalla obligatoria que su contribución es la de aumentar el factor de efectos y minutos. Si la decisión era recrear, al menos que sea para obtener otro resultado que impulse la historia a nuevos lados de la galaxia, pero se retracta, terminamos en lo mismo, y hace ver a los villanos  como unos ineptos en su estrategia de gobernar.

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No hay debate en que lugar cabe Episodio VII dentro de la saga, la respuesta es fácil: esta por arriba de las precuelas, pero inferior a la primera trilogía. Por más que quieras modernizar, nuevos juguetes, otros lugares, personajes, mejores efectos; nada se compara y hasta ofende reutilizar los mismos trucos de siempre porque se ve que no hay ideas.  Lo que si existe es talento para reproducir el alma de Star Wars y es por eso que el filme es justamente celebrado por los fans, y por lo tanto se salva del fracaso un Disney productor tan conservador y pichicato.

Aún con todo lo que he explicado, este filme no deja de ser de lo más entretenido, divertido y nostálgico del año. Con todos sus pecados, es una obra que será aceptada por ser el reinicio de una saga que se creía perdida. Lo más esperanzador es que existe la intención de volver al alma o por lo menos recrear el sentimiento que nos inspiró a querer Star Wars, y por eso debemos de estar agradecidos. Les aclaro que esta no es una crítica pesimista y espero, de verdad lo espero, que la secuela a venir nos demuestre que vale la pena continuar las aventuras de Luke y compañía.