Animación

Intensa-mente, para adultos, no tanto para niños

El legado de PIXAR en el cine es uno que vivirá por siempre, aún cuando de vez en cuando ocurran distracciones que atenten contra su gloria.

No es secreto que los últimos años fueron tristes para la compañía con logotipo de lámpara saltarina. En lo personal ya me tenían preocupado con su insistencia a producir secuelas para satisfacer la industria del juguete y el imperio oscuro de Disney.

La presión por volver al camino de crear películas clásicas de animación debió de haber sido tremenda. No por nada se gastaron millones en crear el efecto de partículas en los personajes de las emociones, o haber cambiando constantemente el libreto para adaptarse a una audiencia infantil que no entiende porque se escribe con ‘p’ la palabra psicología, y mucho menos sabe escribir.

Uno de los beneficios del que me haya tomado mi tiempo en realizar esta crítica, es el poder digerir una película que en al principio me tenía extasiado. Ya se hubieran imaginado mi escrito lleno de adjetivos de como me conmovió hasta las lágrimas, que PIXAR está de regreso, que todos deben de ir al cine a verla. Algo así. Pero ya después de un tiempo comienzas a descubrir que el filme no es tan perfecto como parece.

Tristeza y Alegria

Después de tener bichos, monstruos, carros y juguetes; regresamos a los dilemas humanos con una representación gráfica de las emociones que ocurren dentro de la mente de una niña de once años.

Como era de esperarse, las representaciones de las emociones son amigables, coloridas y sobre todo simpáticas. Su principal objetivo es cuidar de una niña que se enfrenta el trauma de mudarse de ciudad. Por supuesto que las cosas se complican cuando dos de las emociones (Alegría y Tristeza) se pierden junto con algunas esferas llamadas «Pensamientos Centrales», y como es de esperarse, tenemos que descubrir como logran regresar al cuartel general.

Intensa-mente sufre de altibajos pronunciados a lo largo de su narración: iniciamos con momentos de la tan publicitada magia del cine, para luego desplomarse en la banalidad de un libreto que utiliza las mismas fórmulas a las que estamos acostumbrados, luego regresar a otro instante de clásico de la animación, y así en un loop hasta que se termine la película.

La fórmula de ir en busca de un artefacto preciado para salvar al mundo (o en este caso el psique emocional de la pre-adolescente Riley), se ha vuelto tan común, que la única sorpresa sería que la misión fracase, y que la niña permanezca en estado perpetuo de ‘emo-cidad’. Pero como es de esperarse, tenemos los típicos cinco minutos de melancolía que permiten encontrar la solución para tener el final feliz.

Lo que salva a esta cinta es que dentro de lo mundano que es el libreto, existen trozos de innovación que le permiten salir de la mediocridad. Por desgracia, uno de esos trozos de ingenio es el lenguaje utilizado para hacernos entender los conceptos de la mente.

Tristeza-Intesa-mente-Inside Out

He leído comentarios de personas que declaran que la película es aburrida, y logro entender porque puede ser así. El tiempo dedicado para establecer las reglas de ese mundo lleno de esferas, islas y laberintos, es demasiado corto como para ser asimilado. La narración express de parte de Alegría explicándonos el mundo en el que se desarrolla, no es precisamente fácil de comprender. Literalmente se nos enseña un proceso de logística que en algunas compañías tardan días en capacitar a sus empleados.

Para algunas personas, es entendible que la película pierda su chiste y se haga aburrida al no comprender porque de la importancia de que los sentimientos regresen al cuartel general de la mente de Riley. Además que la temática de sentimientos no es para todos sencilla de encarar. Ni hablar de una escena que te deja en lágrimas, aún para aquellos que piensan que en su vida jamás lo harán en una butaca de un cine.

Eso no quiere decir que la película no intente ser accesible. Creo que en lo que puede logra identificarse con el público infantil creando mundos muy afines a sus intereses. Es cierto, esta envuelto con tecnicismo de neurología, pero lo que me gusta es que no intenta entretener con idioteces o chistes fáciles. Todo logra tener un motivo de existir.

Bing-Bong-Intensamente

Su mayor cualidad es el mensaje final que resuena en los adultos, y en el cual radica el valor de la obra. El impacto de ver como la tristeza da lugar a la alegría, sin tanta explicación, y con solo los personajes comprendiendo su valor como pilares de la mente de Riley, es donde te pones ha aplaudir al director Pete Docter por tan preciado regalo.

No suficiente, logra acentuar momentos trillados y hacerlos interesantes con detalles únicos como pizzas con brócoli, o amigos imaginarios construidos con dulces de algodón. De nuevo, el libreto podrá tener fundamentos convencionales, pero los detalles son los que hacen interesante a Intensa-mente y al final una de las mejores películas de PIXAR.

Lamentablemente, la voz del doblaje en castellano de Cristina Hernández, quien interpreta a Alegría, no fue de mi agrado. Mientras que los creadores se esmeraron en elegir actores y comediantes afines a las personalidades que representan; la versión latinoamericana dista de ser perfecta. En otra ocasión, esto pasaría desapercibido, pero cuando Alegría se vuelve un fastidio con su voz chillante de alta energía solo porque está dentro de el listado de voces de doblaje y sin tomar en cuenta que en la versión norteamericana la actriz Amy Poehler le imprime ternura, optimismo y una tremenda seriedad que en esta versión es inexistente. Entonces, el resultado de mi experiencia no es tan satisfactorio.

PIXAR ha regresado a la senda del triunfo con un filme digno de su legado y con un mensaje que la consolida como las mejores del año. Es cierto que no es para todos y que el entretenimiento resulta demasiado sofisticado para los niños que de seguro elegirán el vacio de contenido de ciertos mutantes amarillos o esperar dentro de un par de meses cuando en una anomalía tengamos otro estreno de la misma compañía.

Memorables series animadas de los Ochentas y Noventas

Es Abril, mes del niño y, poniéndome algo nostálgico, decidí hacer un recopilatorio de lo que fueron algunas series animadas de la década de los 80 y 90 que nos hicieron una infancia más que agradable; cabe decir que puede que me falten algunas series, así que de antemano una disculpa y espero en sus comentarios esas series que me faltaron, pero también me hicieron pasar un buen rato.

 Dragon Ball y Dragon Ball Z

¿Quién no creció viendo las aventuras de Goku juntando las esferas del dragón? Seguramente hubo muchos animes que veíamos de niños, pero me atrevo a decir que ninguno alcanzo el estatus de culto que hoy tiene “Dragon Ball”, tanto el primer “Dragon Ball” (con Goku de niño) como “Dragon Ball Z” (con Goku adulto). La serie nos regalo varios momentos inolvidables y varios personajes que difícilmente serán olvidados.

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Los Thundercats

“Thunder! Thunder! Thunder! Thundercats, ohhhhhh!” Solo se necesito de esas primeras palabras y Leono, señor de los Thundercats, nos tenia pegados al televisor donde él y sus amigos (Tigro, Panthro, Chitara, Felino, Felina y Snarf) se encargaban de enfrentar a los Mutantes y a Mumra, quienes buscan expandir sus maldad por todo el Tercer Planeta.

Las Tortugas Ninja

¿Quien iría a decir que una de las ideas más bizarras de todos los tiempos para hacer un comic se terminaría convirtiendo, hasta ahora, en una de las franquicias más rentables de todos los tiempos? Bueno estoy seguro que ni sus creadores esperaron tanto éxito, pero así es: “Las Tortugas Ninja” se convirtieron en una de las franquicias mas amadas y prueba es que, a más de 30 años de su creación, se ha mantenido vigente entre los niños y adolescentes principalmente. Aquí les dejamos el intro de esa caricatura que tanto nos hizo reír en su momento.

Animaniacs

Como un show de celebridades, así es como puedo definir “Animaniacs”, una de las tantas obras que produjo Steven Spielberg en la década de los noventa. Con un humor irreverente y con personajes entrañables, “Animaniacs” aun se mantiene como una de las mejores comedias jamás hechas. De hecho, fue tanta su popularidad que dos de sus personajes llegaron a tener su Spin-Off sin bajar el humor jamás. Aquí los intros que nos anticipaban un montón de risas.

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Tiny Tunes

Antes de que “Animaniacs” llegara a impactar a todos, teníamos la versión mini de los “Looney Tunes”, obra nuevamente de Spielberg. He de admitir que, en comparativa a “Animaniacs”, “Tiny Tunes” no termino siendo tan memorable, pero aun recuerdo con mucho cariño a sus personajes y la realidad yo creo que, si pasaran sus capítulos, seguirían siendo un éxito.

Candy Candy

Una telenovela, así veía a “Candy Candy” las pocas veces que me anime a verla. La verdad, como el niño que alguna vez fui, nunca vi esta serie bien y jamás le puse atención. Pero, a las niñas si les gustaba así que, si hay alguna chava que veía esta serie, supongo que te agradara escuchar de nuevo su intro (¿es este verdad?)

Chip y Dale: Rescatadores

En cuanto a series Disney, la gran mayoría de mi generación siempre tuvo preferencia a las “Patoaventuras”; pero yo termine eligiendo “Chip y Dale”, así es: a las ardillas que solo molestaban a Donald en algunos cortos de Disney. La idea de convertir a estos personajes en héroes y detectives podría sonar ridícula para muchos hoy, pero funciono bastante bien que me parece un tanto injusto que no sea tan recordado como las “Patoventuras”; aunque a decir lo mejor de esta serie fue su videojuego que de hecho llegue a tener y disfrutar (y sufrir cuando no lo terminaba o el Nintendo no quería jalar porque si, jaja). Aquí les dejo lo que fue ese intro y el juego, por si les da curiosidad.

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Pokemon y Digimon

Cuando estas series llegaron a nuestro país, no hubo de quien fue la ganadora en popularidad; “Digimon” lo intento sin lugar a dudas, pero “Pokemon” fue todo un monstruo: la caricatura tuvo grandes ratings, los juguetes se vendían por montones, las cartas de juego, los propios videojuegos en Game Boy, hasta cassetes con canciones se llegaron a vender bajo el nombre de “Pokemon”. Pero, a medida que fue pasando el tiempo la fama de “Pokemon” se fue acabando de fea forma: han extendido de mas la historia (que a estas alturas a casi nadie le importa) y han sacado tantos “Pokemon”, que uno ya hasta se pierde entre tanto animalejo. Además hablando en sí de historia, y viendo en retrospectiva, “Digimon” es mucho mejor: no es lo más original, pero había mejor desarrollo de personajes había explicaciones para ayudarte a entender ese mundo, y hasta las secuencias de acción son mejores. Al final del tiempo, “Digimon” ha envejecido mejor que “Pokemon” y se ha ganado una fanbase más leal; pero aquí hago mención de ambos solo para recordar lo que esa rivalidad entre estas dos series animadas en su momento.

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Sailor Moon

Si “Dragon Ball” era el anime que todos los niños gustaba de ver, “Sailoor Moon” se convirtió en el anime para las niñas; a decir verdad, si vi algunos episodios de esta serie y era bastante entretenido, con chicas que tenían los poderes de los planetas (o algo así), y enfrentando a todo villano que quisiera conquistas el mundo. Yo me quede hasta donde aparece la Sailor Marte y ya no pude continuar. Simplemente no era lo mío. Pero aquí les dejo el intro, que de hecho es bastante genial.

Aventuras en Pañales

Vamos a transportarnos a un tiempo atrás, donde Nickelodeon era un buen canal para los niños, donde le competía en calidad a Disney (no que ahora que compiten por saber quien tiene las series menos malas) y donde, entre sus muchas series animadas de buena calidad, destacaba “Aventuras en Pañales” que, como podrán adivinar, no era más que una serie donde unos bebes hacían cosas que no entendían dentro del mundo de los adultos. Simplemente se trato de una serie bastante divertida de ver (me atrevo a decir que hasta causaba ternura).

Supercampeones

Con todo lo futboleros que somos en este país (y en general en muchas partes del mundo), como es posible que al país que se la haya ocurrido una serie sobre futbol haya sido, irónicamente, a uno al que relacionas con todo menos futbol? Pues eso paso, “Supercampeones” es otro de esos animes que de niños nos encantaba ver, y como no si tocaba un tema que todo el mundo adora: FUTBOL. Con partidos que duraban días, canchas interminables para jugar y con jugadores que, desafiando la gravedad, alcanzaban alturas que ya ni Michael Jordan en sus mejores tiempos.

He-Man y los Amos del Universo

Estamos aquí ante una caricatura que, hasta el día de hoy, sigue causando polémica respecto a si el personaje principal era gay o no: “He-Man y los Amos del Universo”. Todavía a estas alturas hay gente que, en vez de cuestionar la calidad de la historia, se fija en otros detalles que, a mi gusto, no deberían ser considerados. Pero mas allá de lo que se diga a favor y en contra de esta serie, siempre fue un gusto verla: simplemente eran aventuras de un hombre deteniendo a toda una legión de villanos comandados por Skeletor.

Sandy Bell

Curiosamente, de muchas series animadas que hacían para niñas, esta era de las pocas que veía seguido. La historia, una chica que queda huérfana de padre y después se pasa a buscar a su madre, en su momento me llego a agradar, sobre todo por la intriga que llego a tener. No quisiera contarles mucho por si alguien quisiera ver los episodios, así que adelante.

Transformers

Populares ahora gracias a las basuras realizadas por Michael Bay, en su momento la gracia de “Transformers” se debía a una cosa simple: Teníamos peleas entre robots (autobots y decepticons). Es todo lo que uno pide en las entregas en el cine y Bay lo sustituye por humanos nada graciosos diciendo frases o líneas nada graciosas. Es cierto que los humanos de la serie animada no brillaban mucho, pero la razón era simple: todos queríamos a los robots pelearse entre ellos, y lo recibíamos a montones. Durante los noventa también se estreno otra serie de “Transformers” llamados “Beast Wars” que, como podrán ver, se trata de animales transformándose. Se trata de una de las primeras series computarizadas y se nota a leguas. Ahí tienen los intros para que los disfruten.

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Las Series Animadas de Superhéroes

Hoy dominan la pantalla grande, pero antes los superhéroes tuvieron que hacer un pase por la pantalla chica, y nos regalaron algunas memorables series que hoy en día siguen siendo aclamadas (la mayoría de ellas). Quizás la mejor de todas fue la serie animada de Batman, que toma lo mejor del personaje del comic y las películas de Burton y crea su propio universo con su propia personalidad. De ahí siguieron las series de Superman, X-Men (del que nunca fui fan) y Spiderman, que para muchos ha envejecido muy mal. Curiosamente la serie de Batman dio también para crear dos series más: “Batman del Futuro”, con un Bruno Díaz anciano siendo el maestro del nuevo Batman; y, junto a la serie de Superman, la serie de “La Liga de la Justicia”, que se estreno en los 2000 es cierto, pero considerando que sus series creadores son noventeras, yo la llamaría como una serie de los noventa estrenada en los dos miles.

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Los Pitufos

Como podrán ver en el listado tuvimos muchas series animadas con acción, pero también simples historias, con un desarrollo un poco más infantil, como “Los Pitufos”. Se verán como unos personajes demasiado simples, y sin embargo nunca dejábamos de verlos, siempre teníamos a algún pitufo favorito y a todos nos agradaba como se burlaban de Gargamel y Azrael. Eran personajes con historias comunes, pero que adictivas eran esas historias.

Patoaventuras

Yo siempre prefería “Chip y Dale al Rescate” por encima de las “Patoaventuras”, pero no le puedo negar su lugar a esta serie de Disney, que es considerada de las mejores. Personajes inolvidables, sentido de aventura, y uno de los temas musicales más pegadizos, no tengo más que decir.

Ranma y medio

A mi madre no le gustaba este show, a mi me encantaba; la idea de un hombre que con agua fría cambiaba a mujer me parecía graciosa; pero también tenía su dosis de acción, misterio, romance y rivalidades; lo malo es que, como solo tenía tv abierta, seguramente no vi todos los capítulos; espero algún día poder realizarlo.

Los Caballeros del Zodiaco

Y por último, pero no menos importante, una serie que tampoco veía porque yo prefería “Dragon Ball”, pero eso no significa que no le echara un vistazo a “Los Caballeros del Zodiaco”, cuyas aventuras siempre tiraban de épicas. Inolvidable el intro que, curiosamente, es castellano, no el español al que estamos acostumbrados.

¿Alguna serie que me haya faltado agregar? Diganme.

Grandes Héroes, genios conformistas

Después de su nominación al Globo de Oro, esta película se ha vuelto obligada y no tanto por buenas referencias, si no para constatar la tibia recepción por parte de Miguel a lo que se ha vuelto el estreno decembrino de Disney.

Aunque no estoy dispuesto a calificar a ‘Big Hero 6’ como una de las peores de 2014, si lo estoy para declararla como un intento tímido que logra su misión de lanzar una propiedad de la aún recién adquirida Marvel. Peca demasiado de jugar a la segura con la fórmula establecida, tanto que deberían de darte una hoja en la puerta del cine para jugar lotería mexicana de clichés. Y aún así, tiene sus momentos bien llevados a cabo por los directores veteranos de la industria (Don Hall y Chris Williams) que saben calibrar todos los elementos para no opacar el éxito Frozen del año pasado.

Baymax-y-Hiro

Es solo que como hubiera querido que tomaran más riesgos, el material estaba puesto y a momentos dan indicios de virar a un mundo desconocido con los personajes, para dolorosamente regresar a la tan utilizada fórmula: personaje cariñoso, conflicto, final feliz. Parecía como si tuvieran un chaleco de restricción que les impidiera mostrarnos más allá de las consecuencias que ellos mismos conciben, pero que evaden de la peor forma.

Hiro Hamada es un protagonista genio intelectual, más no tanto emocional que busca su motivación de vida. Hasta eso no se nos muestra como el típico geek con lentes, ropa anticuada o antisocial. De inicio es difícil simpatizar porque no todos somos genios a los 14 años dignos de ir a una universidad, es entonces que conocemos a su hermano mayor Tadashi con quien entablamos cierto vinculo de preocupación por Hiro. Algunos minutos después y pues digamos que el hermano tiene que ir al San Fiernecielo, sin antes dejarnos a su proyecto robot quien todos conocemos y el culpable de ver la película por tanto promocional enfocado en Baymax.

Grandes Heroes

Como mandamiento, se evita caer en el melodrama o tan siquiera alguna lágrima, por lo tanto la escena funeral carece de emoción para no traumar y las consecuencias de la muerte de un familiar son evadidas con la aparición de un villano misterioso. La rehabilitación que no dura ni cinco minutos en pantalla, nos hace suponer que proviene de la interacción de Baymax con Hiro, más nunca llega a ser un conjunto de escenas de comedia ligera. Se pierde la oportunidad de manejar un tema serio que pudo haber establecido un vínculo más interesante con la audiencia y el protagonista. Imagínense el supuesto de que a pesar de tanto dolor por la perdida de un ser querido, Hiro logra manejar sus emociones de una forma sana, humana y conmovedora.

A cambio, tenemos escenas de acción que venden a una audiencia que busca adrenalina o de plano no dormirse. Es aquí donde entra en escena el misterioso hombre kabuki, que si le piensan un poquito no se necesita ser genio para descubrir su identidad. Seguimos con una serie de secuencias con nanobots, persecuciones y un repertorio de frases clichés por un grupo de jóvenes con personalidades tan aceleradas que solo pueden existir en las caricaturas.

baymax-despejando

Luego después de tanto relleno de animación visual, algo increíble ocurre: Hiro altera la programación de Baymax para aniquilar al villano. Sin excusas, pretextos, por pura rabia y dolor el protagonista se vuelve en un asesino en potencia, que tristemente no lleva a ninguna consecuencia en absoluto. Todo ese grupo de disque amigos hechos superhéroes que lo acompañan en arriesgar sus vidas, de ellos, ninguno tiene el carácter de darle unas bofetadas, golpes en hígado o ahogarlo en agua fría para que vea las consecuencias de lo que intentaba hacer.

Tenían algo tan preciado que hubiera permitido sacarlos de la mediocridad a la que esta destinado Big Hero 6, para luego tirarlo por la borda minutos después con un Baymax tan monótono enseñándole el valor de la vida humana. Me gusta el robot, es simpático, hasta ingenioso, pero es una máquina programada con tan limitada emotividad que no sale de ser un colchón inflable y vender juguetes.

Baymax

Y pues terminamos con el requerido final lleno de suspenso, acción, explosiones, trabajo en equipo, bla, bla, bla; hasta con la muerte falsa, bueno, ya para este punto grito lotería y preguntaría en la dulcería del cine que me gané.

‘Big Hero 6’ es otra más del montón, pero quizás su mayor pecado no es que lo sea, si no que pudo ser mucho más, tanto que hasta me atrevo decir que hubierá estado mejor que Frozen. Al igual que su protagonista, su potencial era para trascender y se conforma con lo mismo de siempre porque la misión en hacer secuelas. Que tristeza.

Caballeros del Zodiaco, bodrio destruye infancia

Si usted es un asiduo lector de este sitio, han de saber que no me opongo a las adaptaciones, siempre y cuando logre transcender el material original o por lo menos rindan homenaje al trabajo del predecesor. Esto que dice llamarse ‘Caballeros del Zodiaco’ no tiene respeto, ni tan siquiera la capacidad de destilar los elementos básicos que hicieron la versión original un éxito en Latinoamérica. Es un bodrio, un asco detestable de algunas mentes diabólicas de los estudios cinematográficos de Toei que se rehúsan a seguir con la trama ya desarrollada por el autor original.

La saga de las 12 casas cautivó a varias generaciones por años porque tenía elementos únicos e irrepetibles. Por más que el mismo creador Masami Kurumada intentó reproducir la fórmula, nunca tuvo el éxito esperado hasta que regreso al Santuario en la saga de Hades y por instantes nos dejó sorprendidos con la ahora famosa ‘Exclamación de Athena’. Pobres ingenuos de aquellos que pensaron recrear lo mejor de la serie con un diseño visual incompatible, un tiempo de duración extremadamente reducido y un equipo creativo que hizo todo, menos los Caballeros del Zodiaco que conocemos.

Saint-Seiya-Pegasus

Han de pensar que estoy defendiendo un obra trascendente de la animación, pero tampoco es para tanto. La versión animada tenía errores garrafales en sus diálogos cursis, repeticiones de la misma oración por parte del elenco, combates que tardaban un par de capítulos en resolverse porque teníamos que ver a Marin preocupada, Shunrei rezando, un grupo de inútiles viendo a Saori acostada; bueno puras largas, sin olvidar el melodrama extremo o heridas mortales constantes en el pavimento.

Aún con todos sus defectos Saint Seiya fue un rotundo éxito en Latinoamérica porque era algo único. Estábamos atentos porque a lo largo de los capítulos conocíamos a guerreros con personalidades diferentes, además de sus traumas, logros y su misión de vida. Todo ese disque relleno con flashbacks a Siberia, entrenamientos en islas volcánicas y lugares remotos; hacían que los combates tuvieran un propósito y por lo tanto fueran emocionantes. No veíamos entes supremos destruyéndose mutuamente, si no personajes a los que conocíamos íntimamente y por lo tanto estabamos dispuestos a disfrutar cada una de sus victorias.

Santuario Saint Seiya

Fue en la saga de las 12 casas cuando ‘Saint Seiya’ se consagró porque nos ofreció rivales con diseños, personalidades y motivaciones que hasta la fecha no se pueden remplazar. Teníamos una bomba de tiempo con una Saori a punto de morir con una flecha en su pecho (para ser exactos en su bobbie derecha). Nuestros héroes tenían que recorrer templos con diseños griegos para llegar al Gran Patriarca que podía salvar a Saori. Y todo esto lo mencionó no tanto para rellenar esta crítica, si no porque de todo, ahora queda polvo, rastros, miserias. Lo que han hecho es basura.

Puedo respetar las decisiones en el diseño de los personajes, sus armaduras, hasta el quebrantar el origen mitológico de las doce casas; lo que no le puedo perdonar al director Keiichi Satou es el desmadre que hizo con la trama. Entiendo las limitaciones con el tiempo de duración y es por eso que me da coraje que el poco tiempo que tenga lo mal gaste en escenas de relleno o en estupideces con un irreconocible Máscara de Muerte en la casa de Cáncer. Ni tan siquiera se enfoca en algún conflicto que haga valer la pena todo el esfuerzo en los poderes utilizados por los caballeros como nunca los habíamos visto. Sus combates son aburridos, dan asco y te quieres ir del cine.

Caballero Cancer

Todo empieza relativamente bien con la huída de Aioros y bebé Athena, luego la adopción del Sr. Mitsumasa Kido y hasta un bonita escena con Seiya niño. De ahí en adelante la constante son diálogos que nos informan en menos de un minuto, tramas que nos llevaban semanas en comprender. Toda esa mitología del cosmo es reducida a un comercial breve del que jamás hemos de ver o usar en el combate porque ahora el poder de los caballeros es remplazado por unas armaduras toda poderosas que se modifican y hasta brillan con franjas fosforescentes.

Las motivaciones del Gran Patriarca quedan a un lado y su función es la de amenazar desde lejos o de plano aniquilar a un caballero para ahorrarnos tiempo (así de grave es la situación). ¿Y saben para que quieren el tiempo extra? Para tener una pelea tipo Power Rangers en donde hay un monstruo gigante que deben de destruir. De atiro al equipo creativo se les cruzaron los géneros. En vez de sorprendernos con Mecha-Geminis,  uno como público piensa que se equivoco de película.

Ikki

Si se preguntan por qué es importante la edición en el cine, solo es cuestión de que vean esta porquería. Es a la mitad de la película cuando todo se vuelve caótico porque no existen transiciones que ayuden a aminorar la confusión, de un momento a otro nos encontramos con golpes finales entre los caballeros sin antes existir antecedentes o motivos que hagan que nos importe. Lo único que vemos son giros de cámara incesantes y gritos sin control de los protagonistas.

Es triste que tanto esfuerzo con efectos de animación, algo de lo poco que destacar, se vuelva insoportable con el paso de los minutos. Siempre los mismos ángulos, la necesidad de que la cámara navegue por el espacio hasta marear, o la ambición de los escenarios extensos, a pesar del error en los diseños. Todo lo anterior sale sobrando cuando nada te importa. No hay emoción, suspenso, ¡nada! Todavía a los genios se les ocurre tapar las caras de los protagonistas, cuando eran las expresiones faciales las que nos demostraban sus esfuerzo por despegar el cosmo, ahora nos tenemos que conformar con que brillen sus ojos como vampiros.

Seiya-Sagitario

Ni el elenco con las voces originales logra salvar esta herejía que jamás debió de ser. Este gesto que en apariencia es de respeto a la audiencia, no ayuda a legitimizar un producto tan radicalmente diferente a lo que conocemos. Esto es un ejemplo claro de ambición y pésimo manejo al que han ido destrozando con un Saint Seiya Omega y ahora con una versión que nunca necesitó de una actualización.

No puedo ser tolerante a esto y mucho menos que por amor a un recuerdo me tenga que esforzar como Homero Simpson cada minuto en mi cabeza repitiendo que todavía sirve. Es categóricamente un bodrio, un asco, es todo lo malo del cine envuelto en 3D y con fabricación japonesa.

¿Por qué permitiste esto Masami Kurumada? ¿Por qué?

Como entrenar a tu dragón 2: la película animada del año

En 2010 se estrenó, de parte de Dreamworks, una película animada que cautivo a todo el mundo, pese a contar una historia ya vista muchas veces anteriormente, se trata de “Como entrenar a tu dragón”, que nos contaba la historia de Hiccup, un vikingo muy débil que termina haciendo amistad con un dragón, enemigo mortal de los vikingos.

La película no contaba una historia original, pero la manera en que fue relatada, y la manera en que fue interpretada (tanto en su versión original como la doblada) termino conquistando al público y seguramente se pudo haber llevado el Oscar a la mejor película animada de ese año; desafortunadamente ese mismo año Pixar salió con la tercera entrega de “Toy Story”, y toda la atención termino siendo para Woody, Buzz y sus amigos.

Como_entrenar a un dragon_2

De todos modos, la película se las ingenió para ser un éxito; y así, cuatro años después, nos llega esta secuela que, a mi gusto, no está a la altura de su antecesora; más bien, la supera con ciertos creces, erigiéndose como la película animada del año (lo siento “La Gran Aventura Lego”), a falta de estrenarse algunas otras películas y estando a mitad de año.

El único punto negativo que le doy a la película seria, si acaso, que las motivaciones del villano no son claras; uno hubiera esperado que se explicaran sus motivaciones en una alguna escena o en alguna línea argumental, pero al final uno se sigue preguntando el porqué de sus acciones.

Dragones

Pero al final ese problema, a mi gusto, es aplastada por el resto de sus virtudes, que son enormes, empezando por la historia, quizás puede pecar un poco de simple, pero es llevada con madurez, algo poco común en películas animadas (buscando solo sacarle la risita fácil a los niños, sin importar los adultos); esta película muestra a Hiccup analizando una decisión importante y las consecuencias de las decisiones que pudiera tomar, algunas de ellas bastante graves; es una historia que trata con inteligencia a todos, tanto a niños como adultos, algo que hay que agradecer.

El otro aspecto son los personajes que, a mi gusto, son totalmente agradables, no sientes que alguno este de más y sientes incluso que contribuyen con la historia.

Drago Bludvist

La animación es de primera; ya la primer película dio muestras de una animación espectacular, pero esta es mucho más grande; hay nuevos diseños de dragones, el aspecto del pueblo y de otras áreas mejorado, todo llega a un excelente nivel. La música también es clave en esta película, algo que también ya venía siendo un punto destacado en la película anterior.

Además, si fuiste de los que se quedó con una gran duda con respecto al control de los dragones en la primer película, pues aquí terminan explicando todo, así como otros temas que pudieron haber surgido durante la primer entrega.

Hipo y Astrid

Al final, nos encontramos no ante una buena película infantil, sino ante una gran película familiar, me atrevería a pensar que un adulto lo va a terminar disfrutando más que los propios niños, y eso es algo muy poco común en los últimos años de la animación, por lo que recomendaría ampliamente ver esta película, antes de que ciertos robots regresen a la pantalla grande a darnos pan con lo mismo y hagan que estos dragones replieguen sus alas.

Los Lego Simpsons y su dilema existencial

Quiero mucho a los Simpsons y es precisamente ese amor el que me impedía ver que gradualmente esta obra contemporánea de la animación se encuentra lejos de sus años de gloria. Tan triste es su situación que ahora recurren a segmentos iniciales extendidos en donde artistas gráficos, pintores y cineastas famosos brindan un toque especial a otro mediocre episodio.

Antes el rango era de un capítulo bueno por dos regulares, en el actualidad llega a casi toda una temporada de 20 episodios por uno que valga la pena. Es cierto que todavía hay chascarrillos entre cinco minutos de tratar de comprender en que otro concurso Homero se inscribe, pero no es lo mismo.  Se nota en los libretos, los invitados forzados y las historias redundantes; ya los Simpsons se están cayendo en pedazos.

En vez de causar celebración el haber logrado 550 episodios al aire, en donde varios de ellos ni tan siquiera han sido traducidos por contenido incompresible para el resto del mundo que no sea Estados Unidos, tenemos un episodio que me provocan más puntos de reflexión, en vez de halagos.

The-simpsons-Lego

Es cierto que desde el inicio existe más un parecido con la película Lego, pero hay que comprender que el episodio celebratorio tomo 2 años en ser producido… y se nota. Hace mucho tiempo que no veía tanta creatividad tanto en su animación, como en su libreto. Fue como un cubetazo de agua fría recordándome porque quiero a esta familia y al mismo tiempo deseaba que esto fuera constante. Lamentablemente se que esto no es permanente, la próxima temporada serán otra veintena de episodios con tramas redundantes y uno que otro detalle donde harán noticia de algún medio de comunicación con falta de contenido. Hay que hacernos a la idea de que Los Simpsons deben morir.

Sin duda es difícil de aceptar un mundo sin el relleno de programación para varios televisoras alrededor del mundo. Ese fenómeno de inicios de los noventas con figuras amarillas que cautivo a la audiencia, a dado paso a un nuevo género con nombres como Family Guy, South Park y Futurama. Su contribución a la historia de la televisión esta garantizada;  lo que no es su dignidad. Alguna vez esto fue Bart, ahora se ha transformado en el fastidioso abuelo Simpson.

Los motivos por el que este programa sigue no se debe a que tienen muchas historias que contar como dice su canción, es simplemente que la cadena FOX sigue ganando millones de dólares. Mientras los rating sean decentes en domingo por la noche, la serie se venda a otros países y la mercancía por tan ridícula que parezca desaparezca de los estantes; Los Simpsons seguirán… seguirán y seguirán hasta que Burns este en un cuerpo de máquina y Smithers sea su perro.

BOBO

Pero si la idea de terminar con Los Simpsons es demasiado radical, entonces existe la posibilidad de solucionar la decadencia al reducir el número de episodios por año o hacer un especiales. Esta comprobado que se necesita tiempo para producir un producto de calidad, sucedió con su película que tomo años en salir a la luz y ahora con este especial de Lego.

Hay que reconocer que todavía hay talento, además de ingenio para crear historias que valgan la pena. No por nada existen otras series de animación, es solo que se requiere enfoque para recobrar un poco de la gloria con la que recordamos las primeras temporadas. Tristemente no podrá llegar a ser el mismo programa que ha sido nombrado el mejor de los tiempos por varias revistas especializadas, porque son otros tiempos, temáticas o situaciones que explorar que no han sido aprovechados por el talento actual como lo fue cuando estaban en la mesa de guionistas Mike Scully, Sam Simon, David M. Stern, John Swartzwelder y hasta Conan O’Brien.

Estos podrían ser los últimos años de una serie que se rehúsa a morir y está aún en libertad de decidir su destino. Espero que lo haga de forma triunfal y no porque se desaparezcan en el Triángulo de las Bermudas las voces que dan vida a los personajes.